Análisis
UP recalcula coordenadas y JxC lleva su discusión a la puerta del cementerio
El tramo final en la previa a las PASO propone un escenario caldeado entre la volatilidad del dólar paralelo, la preocupación oficialista y las miserias desparramadas por la oposición.
Por Ernesto Sierra
A pocos días de comenzar el mes de agosto el escenario político sube su temperatura al calor de una economía que se encuentra a merced del Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras el Gobierno intenta cerrar un acuerdo que le permita tomar un poco de aire. Unión por la Patria (UP) recalcula las coordenadas de su estrategia electoral y pone el ojo en los indecisos apáticos que se concentran en el Conturbaron bonaerense. En Juntos por el Cambio (JxC) la interna produce heridas profundas y las dos facciones recurren a responsabilizarse mutuamente por sus oscuros prontuarios. En la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa apunta a profundizar su vínculo con Axel Kicillof para encarar el último tramo de la campaña mientras busca cerrar definitivamente un tramo del pacto con FMI y lidia con las corridas que hacen repuntar al dólar blue. A la espera de adelantos de los desembolsos, ahora intentará frenar el impacto en los precios de los alimentos para evitar un efecto negativo.
El Ministro de Economía se topó al comienzo de la semana con un serio cuestionamiento proveniente de Juan Grabois, el otro precandidato presidencial de UP. El líder del MTE criticó a todos los dirigentes que fueron a la Exposición Rural de Palermo a compartir sus propuestas con la plana mayor del campo concentrado. La crítica también fue para Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Javier Milei y Juan Schiaretti. Quien salió en defensa del tigrense fue Sebastián Galmarini y lo acusó de “trabajar para que gane JxC”. La respuesta no tardó y la diputada nacional, Natalia Zaracho, y le recordó al massismo que «los que jugaron para la derecha directamente fueron ustedes yendo a Davos, jugando con Morales, diciendo que Milagro estaba bien presa y que había que meter preso a muchos compañeros. Digan lo que realmente fueron y son”.
Preocupa el desinterés por las elecciones
La preocupación ronda en el oficialismo tanto por la situación económica como por el desinterés que se ve en cierto sector de la población en participar de las elecciones. Tal situación es recibida de primera mano por los intendentes peronistas de la Primera y Tercera Sección electoral y lo hicieron saber en una cumbre que se llevó a cabo esta semana. Massa, Kicillof y Máximo Kirchner recibieron el planteo y comenzaron a diagramar los pasos a seguir. Otro de los pedidos de los jefes comunales fue la necesidad de contar con fondos para volcar en la campaña, pero no obtuvieron una respuesta favorable ya que la negociación con el FMI todavía no está cerrada del todo.
De esa reunión definieron ahondar en los lazos de unidad de UP y encarar la previa a las PASO con recorridas en distritos claves del Conurbano. Este sábado Fernando Espinoza realizará su tradicional caravana por La Matanza y contará con la presencia de los principales dirigentes de UP. El domingo se espera una actividad similar en San Vicente y luego en Merlo. En todas, Kicillof buscará marcar presencia para afianzar el tándem con Massa y hacer pie con los intendentes. Además, se analiza la realización de un acto masivo con la participación de todos los precandidatos.
Mientras tanto, el kirchnerismo hizo circular una encuesta que generó expectativas en el oficialismo y que provocó la algarabía en un sector de Juntos por el Cambio. El sondeo hecho por Isonomía Consultores colocó a Massa como el candidato presidencial preferido en la provincia de Buenos Aires con 33.8% y, sumado al 2.4% de Grabois, UP llegó a 36.2% contra el 29.3% de JxC. El otro dato es que en la interna de la alianza opositora Rodríguez Larreta (16.6%) derrota a Bullrich (12.7%). La exministra macrista, a su vez, cae ante Milei que obtiene (16.7%).
La guerra en Juntos por el Cambio
La guerra desatada en JxC expone todas las miserias en la alianza y prueba de esto es que las discusiones escalan con suma violencia. Con las acusaciones de vinculaciones con el narcotráfico todavía en el aire, halcones y palomas no cesan en sus ataques cruzados. El ejemplo de los últimos días se dio cuando Rodríguez Larreta rechazó los dichos de Bullrich respecto a implementar un «blindaje» de dólares tal cual lo hizo el gobierno de la Alianza en el 2001. El polémico Fernando Iglesias salió con los tapones de punta contra el jefe de gobierno porteño y disparó: “De la Rúa terminó mal, pero peor le fue a Favaloro”.
Las discusiones ahora las llevan a cabo en las puertas del cementerio y marca el calibre de los debates que tiene la coalición opositora. Los lamentables intercambios recuerdan momentos sumamente dolorosos que atravesó nuestro país mientras muchos de los actuales integrantes de JxC formaban parte de gobiernos responsables de las catástrofes sociales y económicas que causaron.
Tal es la tensión existente que, luego de la foto de la derrota del domingo en Córdoba, no hay consenso para encontrarse en el mismo búnker el 13 de agosto. El larretismo propone el predio de Costa Salguero como escenario unitario, pero el bullrichismo no quiere saber nada por ahora. Los halcones ya habrían reservado el Palacio San Manuel como su lugar para esperar los resultados.
A poco menos de tres semanas de las elecciones primarias, tanto UP y JxC atraviesan sus propios problemas mientras Milei no logra recuperarse de una caída en la valoración por parte del electorado. Los principales tanques electorales luchan contra sus propios demonios, con sus formas y maneras, ante una población que viene dando muestras de poco interés en ir a votar. Todo un desafío en un escenario en el que se especula con comicios sumamente reñidos y que un puñado de votos podría hacer una gran diferencia.
Análisis
El Nobel de Economía para dos neokeynesianos: una ironía para Milei
La Real Academia Sueca de Ciencias distinguió a Robert Hall, de Stanford, y a Michael Woodford, de Columbia, por desarrollar los modelos que hoy usan los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico. El galardón consagra al paradigma neokeynesiano como herramienta central de la política económica contemporánea, en las antípodas del credo libertario que profesa el presidente argentino.
Dos economistas formados en la tradición keynesiana se llevaron este lunes el Premio Nobel de Economía 2026. Robert Hall, de 83 años, y Michael Woodford, de 71, fueron distinguidos por la Real Academia Sueca de Ciencias por construir los marcos teóricos que permitieron a los bancos centrales y los ministerios de finanzas de todo el mundo sincronizar políticas monetarias y fiscales para amortiguar los vaivenes del ciclo productivo. El premio corona décadas de investigación que colocaron al Estado como actor indispensable en la estabilización económica, un principio radicalmente opuesto al dogma que guía la gestión de Javier Milei en la Argentina.
Hall se desempeña en la Universidad de Stanford, en California; Woodford, en la Universidad de Columbia, en Nueva York. El titular del Comité evaluador, John Hassler, subrayó a través de un comunicado que las investigaciones de ambos aportaron «una base teórica estable» para que las autoridades económicas contemporáneas puedan sortear con mayor eficacia turbulencias externas como shocks energéticos o variaciones bruscas en las pautas de consumo hogareño.
Microeconomía al servicio de la macro
El aporte central de Hall y Woodford fue construir el paradigma neokeynesiano desde abajo hacia arriba: en lugar de analizar la economía como un bloque desde una perspectiva panorámica, sus modelos se asientan en decisiones individuales de millones de hogares y empresas. Ese cambio de enfoque generó una reconfiguración de paradigmas que hoy es el estándar de los bancos centrales más influyentes del planeta.
La hipótesis de Hall, presentada en un artículo de 1978, sostuvo que los cambios en el consumo no pueden predecirse porque dependen de información nueva e impredecible. Ese hallazgo resultó fundacional para la investigación moderna sobre el comportamiento del consumidor. Por su parte, el modelo de Woodford permitió responder de forma más eficaz a las perturbaciones que alteran el equilibrio entre oferta y demanda: una escasez de materias primas, un avance tecnológico que abarate la producción, una buena noticia sobre el futuro que impulse el consumo, o la noticia contraria. En todos esos casos, la política de estabilización, ya sea monetaria o fiscal, puede restablecer el equilibrio. La conclusión implícita es que el Estado no es el problema, sino parte de la solución.
El Nobel que Milei no puede ignorar
El galardón llega en un momento de singular elocuencia. Mientras el gobierno de Javier Milei profesa el achicamiento del Estado, el recorte del gasto público y la desregulación como mandatos irrefutables, la academia internacional que evalúa los avances del pensamiento económico eligió premiar precisamente lo opuesto: la demostración científica de que la intervención estatal inteligente, coordinada y basada en evidencia, reduce el sufrimiento de las personas durante las crisis. El premio no es solo un reconocimiento académico; es un mapa de lo que la ciencia económica global considera la frontera del conocimiento.
La tensión no es nueva en la historia del Nobel de Economía. En 2024, el galardón fue para investigadores de la desigualdad; en años anteriores se premió el análisis de las crisis financieras y el mercado laboral. La secuencia consolida una tendencia: la academia sueca premia la complejidad institucional antes que la pureza ideológica del mercado libre.
Una distinción con historia propia
El Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel, su nombre formal, fue instaurado en 1968 por iniciativa del Sveriges Riksbank para conmemorar su tricentenario. No fue creado por Alfred Nobel en su testamento original, a diferencia de los galardones en Física, Química, Medicina, Literatura y Paz. Su primera edición tuvo lugar en 1969, con el reconocimiento a los pioneros Ragnar Frisch y Jan Tinbergen. La dotación monetaria es equiparable al resto de las disciplinas tradicionales del Nobel.
Lo que tenés que saber
- Robert Hall (Stanford, 83 años) y Michael Woodford (Columbia, 71 años) ganaron el Premio Nobel de Economía 2026.
- Fueron distinguidos por desarrollar los modelos neokeynesianos que usan hoy los bancos centrales para estabilizar el ciclo económico.
- La hipótesis de Hall sobre el consumo data de 1978; el modelo de Woodford permite responder a perturbaciones de oferta y demanda con política de estabilización.
- El premio consagra la intervención estatal coordinada como herramienta científicamente válida, en contradicción directa con la doctrina económica del gobierno de Milei.
- El galardón fue creado en 1968 por el Sveriges Riksbank; su primera edición fue en 1969.
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