Análisis
La continuidad de La Forestal
Cinco matrices y dos claves: la Embajada, el Paraná y el litio.

Por Carlos Del Frade
Hay cinco matrices que sintetiza el modelo de capitalismo dependiente de la Argentina contemporánea, una continuidad y multiplicación de lo que fuera La Forestal.
Capitales extranjeros, explotación de recursos naturales, explotación de personas, concentración y extranjerización de riquezas, empobrecimiento de suelos y familias.
- Primera matriz: extranjerización de la economía. De las 500 grandes empresas que existen hoy en Argentina, según el último relevamiento del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) realizado en 2016, 308 son extranjeras. El 61,6% de la cúpula empresarial argentina responde a intereses lejanos.
- Segunda matriz: exportaciones de recursos naturales. En 2017, los complejos exportadores de base primaria representaban el 71,8% del total exportado. Los oleaginosos (31,7%) y el cerealero (13,1%). Es decir el 44,8% del total de exportaciones. Luego el complejo petrolero petroquímico (5%), el bovino (4,9%), el de oro (3,9%), el frutihortícola y el pesquero 7%. Entre estos siete sectores de recursos naturales se concentra el 65,6% del total de exportaciones. “Se ve a las claras la fuerte dependencia y vulnerabilidad de una matriz exportadora asentada en las ventajas naturales, con nula capacidad de promover un perfil de especialización industrial y tecnológico meramente aceptable”, sostienen Tomás Raffo y Claudio Lozano.
- Tercera matriz: Desertificación La explotación de los bienes comunes, de los recursos naturales, trae consecuencias nefastas que repercuten en el medio ambiente y la salud humana. Los datos son contundentes: -La desertificación daña 650.000 hectáreas en la Argentina todos los años, sostuvo el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable. -El 70% de la superficie del país, 152 millones de hectáreas, es tierra seca. -De esa extensión, el 81% se degrada por eventos climáticos y actividades humanas. -Este fenómeno ocurre en grandes superficies de 15 provincias, pero con un avance significativo en Río Negro, La Pampa, San Luis, Mendoza, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Salta y Jujuy. Se construyen desiertos. Se profundiza la pauperización de la naturaleza.
- Cuarta matriz: los éxodos poblacionales. “Las consecuencias ambientales de este fenómeno son la pérdida de la capacidad productiva de los suelos y de servicios ecológicos, como la función de regulación hídrica, la captura de carbono y la conservación de biodiversidad”, expone el investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Bariloche Donaldo Bran. Y subraya que, después, surgen las consecuencias sociales: “La poca productividad puede llevar a un empobrecimiento y a un aumento de la migración del campo a la ciudad.
- Quinta matriz: la explotación humana. Neo feudalismo del tercer milenio. Cuenta Mariano González que “aún persiste la práctica de los grandes propietarios de tierra de pagar a los trabajadores con vales para ser intercambiados por productos en las tiendas de propiedad de éstos terratenientes. Continuando con una de las prácticas más comunes de la esclavitud colonial”. Para el Sindicato de Tareferos de Montecarlo, que supo torcerle el brazo a las patronales, la verdadera lucha es para que “el placer de tomar mate no descanse sobre la esclavitud de los tareferos”. “Y sin reforma agraria integral no es posible derrumbar esta lógica de explotación”.
La claridad de “La embajada”
El embajador de los Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley, el pasado 19 de agosto de 2022, en el marco de la 19a. edición del Consejo de las Américas en Buenos Aires, demandó la creación de una coalición de gobierno que sea socia de Estados Unidos.
«Hay decenas de empresas estadounidenses esperando la oportunidad de participar con sus inversiones…Me encantaría ver que, en un próximo encuentro con autoridades europeas, el gobierno de Estados Unidos pudiera decir que, junto a Argentina, estamos listos para venderles al mundo los alimentos que están demandando…¿Tienen Vaca Muerta, tienen alimentos, tienen litio?, acá está el socio que necesitan para salir a ofrecerlo…Tienen los bienes que el mundo está necesitando hoy…Olvídense de las ideologías y los partidos y armen ya esa coalición. Se los digo como representante del país que quiere ser su socio y como alguien que ama la Argentina y ve su potencial: trabajen esos acuerdos ahora, no esperen 16 meses«, dijo el embajador.
El Paraná
La propiedad de las barrancas, de los muelles, los puertos y del propio río lo tiene la representación legal del pueblo, el estado nacional.
Por lo tanto es inadmisible que los verdaderos custodios del Paraná y sus riquezas se queden con menos del 51 por ciento de lo que sale por sus aguas.
El ejemplo más claro es la mismísima provincia de Santa Fe. Durante el primer año de la pandemia, en 2020, desde las cinco aduanas que tiene el territorio santafesino, se exportaron 22 mil millones de dólares. No quedó un peso para el estado santafesino.
Consecuencia de la reforma constitucional que se hizo el 12 de septiembre de 1866 en el edificio del viejo cabildo santafesino, hoy la denominada “Casa Gris”, que en plena guerra de exterminio contra el pueblo soberano del Paraguay, se decidió que las provincias jamás cobrarían ingresos brutos por las exportaciones que surgieran de sus territorios.
Desde entonces hasta el presente, el federalismo en la Argentina es una gran ficción. Puro jarabe de pico. Pero hay consecuencias claras, dolorosas, obscenas.
Mientras que durante 2020 se exportaron bienes por 22 mil millones de dólares desde Santa Fe y no quedaba un solo peso, un año después, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo informó que hay en el Gran Santa Fe, 212 mil personas por debajo de la línea de la pobreza y 506 mil personas empobrecidas en el Gran Rosario.
El litio
El litio está presente en los teléfonos celulares y la industria automotriz. La Argentina, Chile y Bolivia tienen el 70% de las reservas mundiales del mineral y semejante riqueza natural despierta entusiasmos de todo tipo.
“La fiebre del litio es real. Pero es un mundo aparte dentro de la minería”, ponen en contexto Sergio Arbeleche y Sebastián Vedoya, socios especializados en la práctica de Bruchou, Fernández Madero & Lombardi.
Y explican: “El litio demanda inversiones 233 mucho menores que una explotación metalífera. Un proyecto puede implicar un desembolso de 200 millones de dólares, diez veces menos de uno metalífero. Además, su explotación es diferente: se parece en cierto sentido a la industria del petróleo”.
“El litio es la mayor fuente de buenas noticias que ofrece la minería”, comparte Luis Lucero, socio de Marval, O’´Farrell & Mairal, el estudio más grande del país.
“El 90% de las transacciones del último año y medio fueron de litio. Los proyectos están concentrados en Salta, Jujuy y Catamarca, con un incipiente movimiento en San Luis, que no se va a desarrollar hasta que el gobierno provincial dé señales de que quiere promover la minería”, describe Leonardo Rodríguez, el otro socio que conduce la práctica en Marval.
En plena etapa de producción ya hay dos compañías en el país: Orocobre, en Jujuy (opera en Salar de Olaroz) y FMC Lithium Corporation, en Catamarca (Salar del Hombre Muerto).
“Salta lidera la expansión sectorial, con 29 emprendimientos en marcha, de los cuales dos se encuentran en construcción, cuatro en exploración avanzada, 16 en exploración y siete en instancia de prospección”, detalla Adolfo Durañona, socio de Baker McKenzie. “El segundo lugar lo comparten Catamarca y Jujuy, con 13 iniciativas en cada provincia”, completa.
En mayo de 2018, la minera australiana Galaxy Resources elevó a 474 millones de dólares su inversión en litio argentino. Durañona pone en números el protagonismo ascendente del recurso.
Entre 2012 y 2016, según datos del Ministerio de Energía y Minería, la participación argentina en el mercado de derivados de litio creció del 11 al 16%, y la extracción saltó un 58% en 2017.
La deuda interna
Mientras las políticas públicas repitan el esquema por el cual las riquezas se extranjerizan y se multiplica la pobreza en las provincias en particular y en la Argentina, en general, no solamente será un pésimo negocio, si no que se profundizará la dependencia.
Hay que terminar con este saqueo institucionalizado. Basta de estado bobo y cómplice con respecto a las riquezas que se van por el Paraná y dominio nacional sobre los yacimientos de litio.
Para saldar la deuda interna hay que cortar la continuidad de las cinco matrices. Única forma de democratizar la felicidad y construir soberanía económica y ambiental
América Latina
Nulo desde el inicio. No es un acuerdo, es un robo
Por Elías Jaua Milano. El llamado acuerdo petrolero con Estados Unidos, anunciado por Donald Trump, se firmó bajo amenaza y sin aprobación de la Asamblea Nacional: para el autor, es nulo de toda nulidad.
Que el banal espectáculo político de todos los días no nos distraiga de lo sustantivo de la gravosa situación de tutelaje a la que estamos sometidos por la administración Trump. El llamado “acuerdo petrolero” es uno de esos temas sobre el cual debemos insistir en denunciar como nulo de toda nulidad, cuantas veces sea necesario, si queremos recuperar nuestra independencia y con esto la posibilidad de un desarrollo propio que genere bienestar a toda la familia venezolana.
El 3 de enero de 2026 en horas de la madrugada, Caracas, La Guaira y otras poblaciones de la costa central de Venezuela fueron atacadas con misiles, por fuerzas militares estadounidenses, sin previa declaración de guerra, de manera injustificada y desproporcionada. Tras secuestrar al Jefe de Estado en funciones, amenazaron al resto de las autoridades con un segundo ataque más destructivo y el aniquilamiento de estos si no aceptaban el plan del atacante. De acuerdo a las declaraciones de Donald Trump en horas de la mañana: “Las autoridades venezolanas están colaborando, en verdad no tenían otra opción”. Más adelante afirmó: “Vamos a dirigir al país hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”. Acto seguido amenazó: “Estamos preparados para realizar un segundo ataque mucho más grande si es necesario, así que estábamos preparados para una segunda incursión si era necesario. De hecho, suponíamos que sería necesaria una segunda incursión, pero ahora probablemente ya no lo sea”.
El Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, compareció el 28 de enero de 2026 ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos y en una respuesta sintetizó lo que se estaba haciendo en Venezuela: “Básicamente estamos administrando a Venezuela”. Posteriormente anunció desde la Casa Blanca el plan de las tres fases para administrar a Venezuela.
En este contexto de amenaza, coacción y administración colonial, en los meses que han transcurrido se han llevado a cabo nuevas incursiones militares, se han desplegado tropas y agencias de seguridad, se han forzado reformas de leyes al margen de la Constitución, como es el caso de la ley de Hidrocarburos y la ley de Minas, entre otras; los ingresos de la nación venezolana son depositados y administrados en una cuenta del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y se ha impuesto un plan político de transición, entre otras graves violaciones a la soberanía de Venezuela y al derecho internacional.
Bajo esta situación de amenaza, coacción y administración colonial, el pasado 26 de agosto nos enteramos, por un posteo de Donald Trump en su red social, de un acuerdo donde el gobierno de Venezuela cedía el control sobre la explotación de 17 campos petroleros, propiedad de la nación venezolana, estimados en 65 mil millones de barriles, por 100 años, según su versión. Al momento, el pueblo venezolano no conoce, y creo que tampoco el pueblo estadounidense (dado el reciente cuestionario enviado por senadores a la Casa Blanca sobre este tema), el texto de ese acuerdo, que debió ser conocido, estudiado, discutido y ratificado por el Poder Legislativo de Venezuela, como lo manda la Constitución nacional:
Artículo 150: La celebración de los contratos de interés público nacional requerirá la aprobación de la Asamblea Nacional en los casos que determine la ley. No podrá celebrarse contrato alguno de interés público municipal, estadal o nacional con Estados o entidades oficiales extranjeras o con sociedades no domiciliadas en Venezuela, ni traspasarse a ellos sin la aprobación de la Asamblea Nacional. La ley podrá exigir en los contratos de interés público determinadas condiciones de nacionalidad, domicilio o de otro orden, o requerir especiales garantías.
Comentarios: Cabe la duda si en verdad hay un acuerdo firmado o es un despojo arbitrario por parte de la potencia ocupante. NABEP es una empresa privada domiciliada en Barbados y el Departamento de Guerra es una entidad oficial extranjera, por tanto el acuerdo, de existir, debió ser aprobado por la Asamblea Nacional. No se hizo así.
Es casi imposible analizar el alcance operacional y financiero del pretendido acuerdo al no haber documentos oficiales publicados por Venezuela. Solo hay una nebulosa de datos contradictorios declarados por funcionarios de ambos gobiernos. Por lo tanto solo nos referiremos en este artículo a algunos elementos jurídicos y administrativos señalados en el único documento oficial publicado: la nota informativa de la Casa Blanca de fecha 30 de agosto de 2026, donde se informa de los puntos más relevantes del írrito acuerdo. Veamos:
Este acuerdo asegura nuestro dominio energético para el próximo siglo, sin costo alguno para Estados Unidos. El acuerdo, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, otorga al gobierno de Estados Unidos poderosos derechos de gobernanza, propiedad económica y un convenio de compra garantizada a bajo costo a un nuevo actor petrolero privado de Venezuela, que será la segunda compañía petrolera privada más grande del mundo en términos de reservas
Sin costo alguno para el contribuyente estadounidense, NABEP ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35 % en su sociedad matriz, lo que representa un valor y dividendos de hasta cientos de miles de millones para Estados Unidos.
NABEP también otorgó al Departamento de Estado de Estados Unidos el derecho de adquisición preferente del 80 % restante de su producción, lo que proporciona una fuente garantizada de energía en nuestro hemisferio en situaciones de emergencia.
¿Qué dice nuestra Constitución?
Artículo 302. El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico.
Comentarios: No puede haber una privatización de la actividad petrolera en Venezuela, mucho menos ejecutada por un gobierno extranjero que ejerce el papel de ocupante. Una empresa privada no puede otorgar derechos de la nación a otro Estado. La ley no puede ser contraria a la Constitución.
Más adelante expresa la información oficial de la Casa Blanca:
El Gobierno de Estados Unidos tiene poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro de la junta directiva, y la mayoría de quienes integren la junta de NABEP deben ser ciudadanos estadounidenses. NABEP contará con auditores, abogados y asesores estadounidenses de renombre y el acuerdo del Gobierno de Estados Unidos con NABEP se rige por el derecho estadounidense y está sujeto a la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos.
¿Qué dice nuestra Constitución?
Artículo 151. En los contratos de interés público, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán decididas por los tribunales competentes de la República, de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras”.
Sin comentarios.
Sigamos las afirmaciones escritas por la Casa Blanca:
Las concesiones de NABEP se rigen por la nueva ley de hidrocarburos de Venezuela, adoptada con el apoyo de Estados Unidos, que prevé la modernización, la privatización y el desarrollo histórico del sector petrolero en declive de Venezuela.
¿Qué dice nuestra Constitución?
Artículo 303. Por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela, S.A., o del ente creado para el manejo de la industria petrolera, exceptuando las de las filiales, asociaciones estratégicas, empresas y cualquier otra que se haya constituido o se constituya como consecuencia del desarrollo de negocios de Petróleos de Venezuela, S.A.
Comentario: Constitucionalmente PDVSA es la que desarrolla cualquier negocio o asociación petroleras. NABEP no es parte de una iniciativa empresarial de PDVSA, la empresa estatal no tiene ni uno por ciento de participación accionaria, ni es parte de la directiva de la misma. Ninguna ley ni acuerdo está por encima de la Constitución.
Afirma la Casa Blanca en su hoja informativa:
Las disposiciones sólidas sobre gobernanza y auditoría del Gobierno de Estados Unidos, junto con la reforma bancaria, la fiscalización de pagos y la supervisión financiera de la Administración Trump, asegurarán que los pagos de impuestos y regalías se usen en beneficio del pueblo venezolano.
¿Qué dice la Constitución?
Artículo 156. Es de la competencia del Poder Público Nacional: Numeral 12: La creación, organización, recaudación, administración y control de los impuestos sobre la renta, sobre sucesiones, donaciones y demás ramos conexos, el capital, la producción, el valor agregado, los hidrocarburos y minas; de los gravámenes a la importación y exportación de bienes y servicios; de los impuestos (…)
Comentario: ¿El supuesto acuerdo es en beneficio del pueblo venezolano o de la administración Trump? Ya que según el Decreto Ejecutivo presidencial (Orden Ejecutiva) emitido el 9 de enero de 2026: “Los recursos —provenientes de transacciones del Estado venezolano, el Banco Central de Venezuela y Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA)— deben depositarse en cuentas específicas denominadas Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros (Foreign Government Deposit Funds) dentro del Departamento del Tesoro de EE. UU.”.
Preguntas: ¿Quién realiza el control o auditorías de las cantidades de petróleo extraídas en los bloques entregados, para determinar las regalías e impuestos? ¿El Ministerio de Petróleo de Venezuela? ¿Con cuál plataforma tecnológica? ¿Pueden inspectores de dicho ministerio supervisar la actividad de extracción y exportación? ¿Lo permitirá el Departamento de Guerra de los Estados Unidos, socio de la empresa privada NABEP?
Compatriotas, bajo amenaza, coacción e intervención política y administrativa de una potencia extranjera se están extrayendo de manera inconstitucional los recursos petroleros de la nación, garantía futura del desarrollo y el bienestar para el pueblo venezolano. No hay texto del acuerdo, por lo tanto, no pudo ser aprobado por la Asamblea Nacional. Hay una asignación arbitraria para la explotación de bloques petroleros. La nación no conoce cómo y quién contabiliza la extracción que hace NABEP. Los ingresos supuestos que generará este acuerdo por regalías e impuestos serán administrados por la potencia ocupante, que a su vez es accionaria de esta empresa a través de su Departamento de Guerra. No es un acuerdo, es un robo a misil en mano.
Compatriotas, este supuesto acuerdo es nulo desde el inicio, de acuerdo a nuestra Constitución y a los principios universales y del derecho consuetudinario establecidos en diversos instrumentos del derecho internacional acerca de la invalidez de todo acuerdo, convenio o contrato realizado en condiciones de amenaza o uso de la fuerza.
El pueblo venezolano debe informarse, debe tomar conciencia del daño patrimonial que supone un acuerdo nulo, y en consecuencia luchar de manera política, cívica, jurídica y democrática para recuperar la independencia del Estado nacional y la restitución de la vigencia de la Constitución con el fin de preservar su patrimonio económico, y recuperar el derecho inalienable a la autodeterminación política y a la soberanía y dignidad nacional.
PD 1. A la falaz afirmación de que “no podemos tener una riqueza que está en el subsuelo mientras vivimos en la miseria y por eso necesitamos entregar estos campos petroleros a Donald Trump”, responde la realidad histórica: En Venezuela, hasta el año 2012, se producían cerca de 3 millones de barriles de petróleo diarios, extraídos y desarrollados por PDVSA y sus empresas mixtas con socios internacionales (incluyendo empresas estadounidenses) con apego a la Constitución y respetando nuestra soberanía y dignidad nacional, que generaron ingresos que se tradujeron en los más altos indicadores de bienestar para el pueblo venezolano en general. Tras la muerte del Presidente Chávez, el incremento de las sanciones y la instauración del bloqueo a la libre comercialización del petróleo por sucesivos gobiernos estadounidenses, e internamente una serie de malas decisiones y desfalcos cometidos contra la industria petrolera, postraron la actividad y disminuyeron a mínimos históricos los ingresos nacionales petroleros, generando la actual situación de precarización de las condiciones de vida del pueblo venezolano.
PD 2. Llega tarde el arrebato de soberanismo sobre esta cuestión por parte de los sectores políticos que durante 25 años solicitaron, propiciaron, facilitaron y finalmente celebraron la intervención militar del 3 de enero de 2026, con las graves consecuencias para la autodeterminación política y el patrimonio nacional.
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