CABA
En CABA retuvieron 884 licencias en controles de alcoholemia en dos meses
Los controles se realizaron en un contexto donde «en uno de cada cinco siniestros fatales en la Ciudad está involucrado el alcohol», expresó Manuela López Menéndez, secretaria del área de Transporte.
Un total de 884 licencias de conducir fueron retenidas en controles de alcoholemia durante los meses de febrero y marzo pasado y 450 personas pasaron por el taller de educación vial, informó hoy la Secretaría de Transporte y Obra Pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Los controles se realizaron en un contexto donde «en uno de cada cinco siniestros fatales en la Ciudad está involucrado el alcohol», expresó Manuela López Menéndez, secretaria del área de Transporte.
Desde el primero de febrero rigen las nuevas penalidades para las personas que den positivo en un control de alcoholemia en CABA, que incluyen una infracción e inhabilitación de la licencia de dos a cuatros meses, acarreo del vehículo y obligación de realizar el taller de educación vial.
Según informó la Secretaría, ya fueron retenidas 884 licencias de conducir en el marco del Plan de Seguridad Vial de la Ciudad, diseñado junto a la Fundación Bloomberg Philanthropies y organizaciones de familiares de víctimas en siniestros de tránsito.
A su vez, 450 personas realizaron el curso de educación vial obligatorio para recuperar su registro una vez que termine el tiempo de inhabilitación.
«Ninguna muerte en el tránsito es aceptable y los controles salvan vidas», manifestó López Menéndez, y agregó que las estadísticas marcan que «en uno de cada cinco siniestros fatales en la Ciudad está involucrado el alcohol».
Frente a esto, la funcionaria sostuvo que «los controles aleatorios y sostenidos en el tiempo, con presencia en las calles, son el camino para revertirlo. Cada licencia retenida, cada control, es una conducta de riesgo menos y una calle mejor para todos».
En tanto, desde la Secretaría reportaron que, desde que se implementó esta nueva normativa, entre febrero y marzo el Cuerpo de Agentes de Tránsito realizó 55.594 controles de alcoholemia, de los que 884 resultaron positivos.
Además, se informó que entre febrero y marzo se brindaron 28 talleres de Seguridad Vial para más de 290 infractores y 160 contraventores.
«Para nosotros, garantizar la seguridad vial también es parte de una política integral que busca mejorar la vida de los vecinos. Por eso seguimos el proceso de sanción de los conductores desde la emisión de la infracción hasta la finalización de los talleres de manejo responsable», señaló Marcelo D´Alessandro, ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad.
En CABA, el límite máximo tolerado de alcohol en sangre es de 0,5 gr/l para vehículos particulares, 0,2 gr/l para motociclistas y 0,0 gr/l para principiantes y conductores profesionales.
Por su parte, la negativa a someterse al control de alcoholemia o estupefacientes es considerada una infracción y el resultado es considerado positivo.
Para realizar los cursos, las personas deben presentarse en la Dirección General de Administración de Infracciones (DGAI) o en la Justicia contravencional, según corresponda, y solicitar un turno para el taller, que tiene una duración de ocho horas.
Según datos oficiales, durante 2021 los positivos de alcoholemia fueron liderados por los hombres con el 84.3%, mientras que las mujeres representaron el 15.7%.
En cuanto a controles de estupefacientes, las tres drogas más comunes detectadas en controles positivos fueron cocaína, marihuana y combinadas.
CABA
Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto
Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.
Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).
El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.
La canasta volvió a correrle al bolsillo
La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.
La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.
Qué significó ser pobre o de clase media
El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.
Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.
Un año después, el alivio no apareció
La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.
La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.
Puntos clave
- Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
- El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
- El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
- La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
- La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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