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Seguridad social

Sistemas previsionales de excepción en Argentina y el mundo

Especialista de Cippec afirmó que «en casi todo el mundo hay grupos de trabajadores en tareas de riesgo o muy arduas que pueden sufrir un proceso de envejecimiento prematuro, por ejemplo lo mineros, pero como mucho representan el 5% de la fuerza de trabajo, no el 40% como en la Argentina».

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La mayoría de los países contempla situaciones especiales para establecer regímenes jubilatorios de excepción, pero en ningún caso estos alcanzan la complejidad y la proporción que tienen en la Argentina, aseguró el director de Protección Social del Cippec, Rafael Rofman.

«En materia de regímenes de excepción, somos excepcionales», ironizó Rofman en una entrevista, en la que remarcó que «no hay países que tengan tanta complejidad como el nuestro» en ese aspecto.

Reconoció que «en casi todo el mundo hay grupos de trabajadores en tareas de riesgo o muy arduas que pueden sufrir un proceso de envejecimiento prematuro, por ejemplo lo mineros, pero como mucho representan el 5% de la fuerza de trabajo, no el 40% como en la Argentina».

En una investigación realizada para el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, el especialista en políticas previsionales comprobó que, entre los países de la Unión Europea, solamente Suecia y Chipre no cuentan con algún tipo de régimen especial.

En los 26 restantes se detectaron regímenes de excepción para personas que se desempeñan en funciones públicas (en 23 casos), en las fuerzas armadas o de seguridad (21 casos) y en actividades arduas o peligrosas (20 casos).

La relevancia de estos programas en términos de costo y cobertura es muy variable, con un 2,7% del PBI destinado por Grecia a menos del 0,2% en los casos de Republica Checa, Irlanda y Estonia.

En cuanto a los criterios de selección, Rofman señaló en su estudio que «no existe una lógica común entre países para determinar qué grupos de funcionarios públicos son elegibles para estos esquemas».

Al respecto, indicó que «casi todos los países ofrecen esquemas de excepción a integrantes de las fuerzas armadas», pero para el resto el acceso «es discrecional y no responde a un criterio estable», con algunas particularidades como un régimen especial para toreros en España o músicos y bailarines en Grecia.

Los criterios para habilitar esquemas motivados por un envejecimiento prematuro por la realización de tareas arduas o peligrosas tampoco son consistentes entre países.

«La mayoría de los países de la Unión Europea mantiene esquemas vinculados con la realización de tareas arduas en el trabajo, pero la definición de qué tipo de tareas o empleos califican bajo esta categoría no es clara», subrayó.

La situación es similar entre los países de América, con coberturas especiales para las fuerzas armadas y de seguridad en al menos 22 países de 24 países relevados, además de funcionarios de los tres poderes del Estado.

En base a diferentes investigaciones de períodos diversos, se pudo concluir que «en la mayoría de los casos el acceso a estos beneficios para el empleo público es muy discrecional (definiéndose por rango jerárquico, área de trabajo, pertenencia a una empresa pública o afiliación a un sindicato u otras variaciones) y las definiciones de tareas arduas y peligrosas son aún menos claras que en Europa».

Rofman destacó como una «tendencia en los últimos años en la mayoría de los países» de reducir los regímenes de excepción existentes y bloquear la creación de nuevos.

«En la Unión Europea un 80% de los países con estos esquemas están avanzando en reformas, en particular en los sistemas que cubren a fuerzas armadas y la función pública», mientras que «algo similar ocurre en países de América Latina».

En ese punto, la Argentina podría dejar de ser la excepción si se avanza en la revisión de los regímenes destinados a jueces y diplomáticos, como señalara días atrás el presidente Alberto Fernández.

Al respecto, Rofman puntualizó que, además de los magistrados y el servicio exterior, «los docentes, los investigadores, los empleados públicos de regímenes provinciales no están sujetos a una dificultad particular diferente a la de los trabajadores del régimen general» que justifique un tratamiento diferenciado.

De todos modos, admitió que dentro de esos grupos «puede haber alguna actividad riesgosa, pero si eso ocurre están los mecanismos para proteger al trabajador, como las pensiones por invalidez»

Economía 💲

IDESA quiere contener jubilaciones y PAMI aunque su índice ya cayó 47 puntos

El instituto afirma que el gasto en vejez supera en 73% el nivel de los años 80 y propone reformas para contenerlo, pero su propio informe admite que los gobiernos lo licuaron con inflación y que el indicador cayó 47 puntos desde 2017.

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El Argentino Diario-Jubilados-Jubilado-Pensionados-Jubilada.

Quien cobra la jubilación mínima recibe en octubre $505.748 entre haber y bono, una suma que queda por debajo de la línea de pobreza de un adulto. El haber mínimo se fijó en $435.748,51 tras un aumento de 1,66%, y a eso se suma el bono de $70.000, que se mantiene en ese valor nominal desde marzo de 2024. El INDEC midió en septiembre, su última medición, una línea de pobreza de $528.319 para un adulto equivalente, unos $22.500 más de lo que percibe ese jubilado.

Sobre ese piso, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) planteó en su Informe Nacional 1.196, del 18 de octubre, que son «imprescindibles reformas que contengan los gastos para la vejez». El documento parte de la crisis fiscal de Francia y compara después el gasto para la vejez (jubilaciones y PAMI) con el resto del gasto público, ambos como porcentaje del PBI.

Lo que midió IDESA

El instituto tomó el promedio de la década de 1980 como base 100. En 1995 el gasto para la vejez subió a 163 y el resto del gasto público bajó a 94; en 2017 llegaron a 220 y 137; y en 2024 retrocedieron a 173 y 105. De ahí sale el dato central: tras el ajuste del actual gobierno, el gasto no vinculado a la vejez quedó apenas 5% por encima del nivel de los años 80, mientras que el gasto en jubilaciones y PAMI sigue 73% por encima. La serie llega hasta 2024, de modo que no mide lo ocurrido en 2025 ni en lo que va de 2026.

Una baja que ya ocurrió

Entre 2017 y 2024 el índice del gasto para la vejez cayó 47 puntos, de 220 a 173. El propio instituto reconoce que la estrategia común de gobiernos de distinto signo fue licuar el gasto con inflación y manipular la fórmula de movilidad. El informe no desagrega cuánto de esa baja corresponde a cada gestión ni mide el poder adquisitivo de los haberes.

IDESA admite además que el PAMI nunca fue adaptado a la demografía desde su creación en 1971 y que todos los gobiernos aplicaron limitaciones de hecho en la cobertura, facilitadas por la derivación de la atención de los jubilados a los hospitales públicos provinciales.

Qué propone y a quiénes alcanza

La propuesta tiene dos ejes. El primero son las cuentas nocionales, un esquema en el que el haber depende de los aportes de toda la vida activa y de la expectativa de vida al retirarse, que según el instituto usan varios países avanzados. El segundo es convertir la pensión derivada, la que cobra quien sobrevive a un jubilado, en una cobertura voluntaria sujeta a un aporte especial. Para la salud, plantea que los jubilados mantengan la cobertura de su etapa activa y que las prestaciones del Programa Médico Obligatorio se adapten al financiamiento disponible.

Hacer voluntaria la pensión derivada y adaptar el PMO al dinero disponible apunta a reducir coberturas sobre un haber que ya queda por debajo de la línea de pobreza. Además, como las cuentas nocionales atan el haber a los aportes, quienes tuvieron trayectorias laborales informales, un problema que el propio IDESA reconoce como alto, recibirían jubilaciones menores.

El crecimiento y la reforma laboral, descartados

El instituto también rechazó que el crecimiento económico y la reforma laboral alcancen para resolver el problema: consideró un grave error demorar la adaptación del sistema con ese argumento, y sostuvo que el desafío no es solo de ingresos por la informalidad sino de gastos que crecen por la dinámica demográfica. Recordó, además, que la última reforma estructural del sistema previsional fue en 1993.

Lo que tenés que saber:

  • Según IDESA, el gasto en jubilaciones y PAMI está 73% por encima del promedio de los años 80, con datos hasta 2024.
  • El resto del gasto público quedó 5% arriba de ese nivel tras el ajuste.
  • El índice del gasto para la vejez bajó de 220 en 2017 a 173 en 2024, según el propio informe.
  • IDESA propone cuentas nocionales, pensión derivada voluntaria y adaptar el PMO al financiamiento disponible.
  • La jubilación mínima de octubre con bono suma $505.748,51, y la línea de pobreza de septiembre para un adulto fue de $528.319, según el INDEC.
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