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Salud 🩺

Autismo: el Gobierno promete atención integral, pero deja el plan sin financiamiento

La iniciativa quedó bajo la órbita del Ministerio de Salud y busca mejorar la detección temprana, el diagnóstico, los tratamientos y la continuidad de los cuidados. Sin embargo, la resolución establece que no contará con una partida presupuestaria adicional.

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El Gobierno aprobó el Plan Nacional del Trastorno del Espectro Autista (TEA), una iniciativa que busca establecer nuevos lineamientos para el abordaje integral de las personas con autismo y sus familias en todo el país.

La medida quedó formalizada a través de la Resolución 1115/2026 del Ministerio de Salud, publicada este lunes en el Boletín Oficial y firmada por el ministro Mario Lugones. El programa funcionará bajo la órbita de la Dirección Nacional de Abordaje Integral de Salud Mental, que tendrá a su cargo su implementación, coordinación y seguimiento.

Qué establece el nuevo plan para el abordaje del autismo

De acuerdo con la resolución, el objetivo general consiste en «impulsar la mejora continua en la calidad de la atención, el tratamiento, la rehabilitación, recuperación y la continuidad de cuidados» destinados a las personas con TEA. La iniciativa plantea además un cambio de enfoque en las políticas públicas relacionadas con la salud mental y propone fortalecer la articulación entre los distintos niveles del sistema sanitario.

Entre los principales ejes aparecen:

  • La detección temprana de posibles señales de TEA.
  • El diagnóstico oportuno.
  • El acceso a tratamientos adecuados.
  • La continuidad de los cuidados.
  • La coordinación entre las distintas jurisdicciones.
  • La articulación entre organismos públicos, privados y organizaciones de la comunidad.
  • El acompañamiento de las personas con TEA y sus familias.

El plan tendrá aplicación inmediata y buscará mejorar los mecanismos de derivación y referencia dentro del sistema de salud.

El plan no tendrá presupuesto adicional

Uno de los puntos centrales de la resolución es que la implementación del nuevo programa no demandará recursos presupuestarios adicionales.

Según estableció el Ministerio de Salud, las acciones previstas se desarrollarán utilizando los recursos, programas y estructuras que ya existen dentro del Estado.

La estrategia se apoyará, de acuerdo con el texto oficial, en una mejora de los mecanismos de coordinación entre los distintos niveles de atención sanitaria.

De esta manera, el Gobierno puso en marcha un programa nacional específico para el abordaje del TEA, pero sin asignarle una partida presupuestaria propia.

El marco legal del abordaje del autismo

La resolución se fundamenta en la Ley 27.043, que declaró de interés nacional el abordaje integral e interdisciplinario de las personas que presentan Trastornos del Espectro Autista. También toma como marco el Decreto 777/2019, reglamentario de esa normativa, además de antecedentes desarrollados por el propio Ministerio de Salud en materia de salud mental.

Entre ellos se encuentran el Programa Nacional de Formación en Salud Mental y el Consenso sobre Diagnóstico y Tratamiento de Personas con Trastorno del Espectro Autista.

El nuevo plan apunta así a establecer una estrategia nacional coordinada para mejorar la atención de las personas con TEA, con especial énfasis en la detección y el diagnóstico temprano, la intervención oportuna y la continuidad de los tratamientos.

Pero la puesta en marcha del plan contrasta con la realidad que atraviesan las familias y, especialmente, con las denuncias por violencia institucional y vulneración de derechos de niños y niñas autistas durante la actual gestión nacional.

La ausencia de una partida presupuestaria específica vuelve todavía más difícil garantizar que el anuncio se traduzca en atención efectiva, terapias, acompañamiento y acceso oportuno a prestaciones. En ese contexto, aprobar un plan sin asignarle recursos propios puede quedar reducido a una declaración de buenas intenciones, mientras las familias continúan afrontando en soledad los costos y las consecuencias de un sistema que debería garantizar derechos y no profundizar las barreras de acceso.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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