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La escultura flotante que desafía el olvido: un homenaje a los desaparecidos de la dictadura

La obra de Claudia Fontes, que retrata a Pablo Míguez, desaparecido a los 15 años, emerge en el Río de la Plata como un símbolo de memoria colectiva y resistencia frente al terrorismo de Estado.

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El Argentino Diario-La escultura de Claudia Fontes, "Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez".

En las aguas del Río de la Plata, a metros del Parque de la Memoria, se alza una obra que trasciende los límites del arte para convertirse en un emblema de la lucha por los derechos humanos en Argentina. La escultura de Pablo Míguez, creada por la artista Claudia Fontes, no solo recuerda a un adolescente desaparecido durante la última dictadura cívico-militar, sino que también interpela al espectador sobre la fragilidad de la memoria y la persistencia de la búsqueda de justicia.

Un retrato que flota entre la memoria y la ausencia

Pablo Míguez fue secuestrado junto a su madre en 1977, cuando tenía apenas 15 años. Su destino, como el de miles de desaparecidos, quedó marcado por el horror de un régimen que utilizó el Río de la Plata como tumba para sus víctimas. Fontes, consciente de esta carga simbólica, diseñó la escultura en acero inoxidable pulido a espejo, un material que refleja las aguas y la luz, generando un efecto visual que oscila entre la presencia y la ausencia. “Por momentos está y por momentos no”, explicó la artista, quien buscó representar la condición del desaparecido: alguien que está presente en la memoria colectiva, pero cuya existencia física ha sido negada.

Una obra que interpela desde el río

La escultura, visible de frente solo para quienes navegan por el río, muestra a un joven de espaldas, con una postura introspectiva: el brazo derecho detrás del cuerpo, sujetando el codo izquierdo. Desde el Parque de la Memoria, los visitantes solo pueden observar esta figura parcialmente, lo que refuerza la idea de una presencia incompleta, un eco de lo que fue arrebatado.

Fontes, quien tenía la misma edad que Pablo en 1977, explicó que su intención no era crear un retrato literal, sino una representación construida a partir de la memoria colectiva. “La imagen definitiva está cargada de la motivación e intención del trabajo, es visualmente inaccesible y se crea en la mente del espectador mediante la evocación de su rastro”, señaló en entrevistas. Para lograr esta representación, la artista realizó un exhaustivo trabajo de investigación, que incluyó entrevistas con familiares, sobrevivientes de la ESMA y consultas al Equipo Argentino de Antropología Forense.

El Argentino Diario-La escultura de Claudia Fontes, "Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez".
Escultura “Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez”.

El arte como herramienta de memoria y resistencia

La escultura de Pablo Míguez no es solo un homenaje a una víctima del terrorismo de Estado, sino también un recordatorio de la importancia de mantener viva la memoria histórica. En un país donde la búsqueda de verdad y justicia sigue siendo una lucha cotidiana, obras como esta se convierten en herramientas fundamentales para confrontar el pasado y evitar que se repitan los horrores del pasado.

El Parque de la Memoria, donde se encuentra la escultura, es un espacio dedicado a recordar a las víctimas de la dictadura. Allí, los nombres de los desaparecidos están grabados en un muro que se extiende frente al río, un testimonio silencioso de las vidas truncadas. La figura de Pablo, flotando en las aguas que fueron testigos de tantos crímenes, se suma a este paisaje como un llamado a la reflexión y al compromiso con los derechos humanos.

Un símbolo que trasciende el tiempo

La obra de Claudia Fontes no solo conmueve por su carga simbólica, sino también por su capacidad de generar preguntas en quienes la contemplan. ¿Qué significa recordar? ¿Cómo se construye la memoria colectiva? ¿Qué papel juega el arte en la búsqueda de justicia? Estas son algunas de las interrogantes que surgen al observar la figura de Pablo Míguez, un joven que, a pesar de haber sido arrebatado por la dictadura, sigue presente en la lucha por un país más justo.

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Abuelas de Plaza de Mayo alerta por la suspensión de entregas de kits de ADN en el exterior

El envío de kits de ADN no es un trámite administrativo más: es una herramienta concreta para restituir identidades. Su interrupción abre un conflicto que excede lo técnico y vuelve a poner en tensión el rol del Estado frente a los crímenes de la dictadura.

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La política de derechos humanos volvió a quedar en discusión tras la denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo: el Gobierno habría suspendido el envío de kits de ADN a consulados argentinos en el exterior, una herramienta clave para avanzar en la identificación de hijos de desaparecidos.

La medida impacta directamente sobre personas que viven fuera del país y que sospechan haber sido apropiadas durante la última dictadura. Sin esos kits, queda interrumpida la posibilidad de realizar pruebas de filiación sin viajar a la Argentina.

Un canal de búsqueda bloqueado

Desde la Red Internacional de Abuelas en Europa señalaron que el sistema funcionaba desde hace años sin inconvenientes. A través de consulados, las muestras se tomaban bajo supervisión oficial y eran enviadas para su análisis.

El argumento oficial, según trascendió, apunta a dificultades en la custodia de las muestras. Pero desde la organización lo rechazan de plano: sostienen que el mecanismo tenía validez y respaldo institucional desde hace casi dos décadas.

Impacto en el derecho a la identidad

La decisión golpea uno de los pilares del trabajo de Abuelas: el derecho a la identidad. Se estima que alrededor de 400 bebés fueron apropiados durante el terrorismo de Estado y aún falta restituir la identidad de muchos de ellos.

Organismos advierten que la suspensión de estos dispositivos ralentiza o directamente paraliza investigaciones que dependen de la voluntad de quienes viven en el exterior para iniciar el proceso.

Denuncias de desarticulación

Referentes del espacio también apuntaron contra la falta de articulación estatal. Señalan que la CONADI y áreas vinculadas a Cancillería quedaron debilitadas, lo que repercute en la continuidad de políticas públicas construidas durante años.

Las críticas no se limitaron a lo operativo: también denunciaron un retroceso en la política de memoria, verdad y justicia, con cuestionamientos a la falta de diálogo con los organismos.

El envío de kits de ADN no es un trámite administrativo más: es una herramienta concreta para restituir identidades. Su interrupción abre un conflicto que excede lo técnico y vuelve a poner en tensión el rol del Estado frente a los crímenes de la dictadura.

En ese terreno, la denuncia de Abuelas marca algo más profundo: no sólo un problema de gestión, sino una disputa sobre el lugar que ocupan los derechos humanos en la agenda libertaria..

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