DDHH
Nora Cortiñas: Luchar siempre
Los referentes de la derecha insisten en cuestionar la memoria colectiva de nuestro pueblo. Ponen en debate el número de luchadores populares desaparecidos por la dictadura cívico militar.
Desde hace algunos años los referentes de la derecha insisten en cuestionar la memoria colectiva de nuestro pueblo. Ponen en debate el número de luchadores populares desaparecidos por la dictadura cívico militar, como si eso le quitara peso al genocidio.
Son 30 mil porque, como bien dijo el escritor Martín Kohan en un debate televisivo, la cifra es una denuncia en sí misma: no han aparecido todos los cuerpos, los militares y sus cómplices no dieron información de los crímenes cometidos, de los niños y niñas robadas, de las propiedades saqueadas. Discutir la cifra es solo una canallada que pone en escena la impunidad a la que aspira una parte de la sociedad.
Al cumplirse 47 años del golpe militar todavía vemos sus consecuencias nefastas, pero también podemos reconocer en la lucha de las Madres, los Hijos y las Abuelas. Este país sería mucho más triste, más injusto sin la enseñanza de un montón de mujeres que nacieron a la política por la pérdida de sus hijos e hijas, y conformaron una gesta que dio vuelta la historia. Entre esas mujeres está Nora Cortiñas.
Nació el 22 de marzo de 1930, en el seno de una familia catalana. Completó la escuela primaria, pero abandonó los estudios para casarse. Tenía 19 años, y parecía que su futuro iba a ser como el de tantas mujeres de su época; dedicada a dar clases de costura, al cuidado del hogar y a la crianza de sus dos hijos: Carlos Gustavo y Marcelo.
El día que nació la luchadora
En su casa no se hablaba de política hasta que su hijo mayor Carlos Gustavo, empleado en el Ministerio de Economía, comenzó a interesarse por la obra del padre Carlos Mugica en la Villa 31. Más tarde ingresó a la Juventud Peronista, y de ahí pasó a Montoneros.
El 15 de abril de 1977 un grupo de tareas secuestró a Carlos Gustavo en la estación Castelar, y en esa fecha también nació Norita, porque los hijos parieron a sus madres en la lucha. Salió a la calle, fue a la comisaría, al Obispado, al Ministerio del Interior.
Presentó un habeas corpus y comenzó a juntarse con otras mujeres que estaban igual de desesperadas. Y enseguida se contactaron con la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, “donde ya adentro de la organización habían dado un poco de espacio a los familiares” precisa Nora Cortiñas repasando su propia historia en una entrevista concedida a Graciela Di Marco. Agrega que un cuñado le avisó que “en la Plaza de Mayo se estaba reuniendo un grupo de mujeres, que en ese momento no les decían las Madres, mujeres que fueron a pedir por sus hijos, y me sumé”.
Mientras iba y venía de Castelar al centro porteño, en su casa vivía su nuera, Ana, con Damián, el hijo que había tenido con Carlos Gustavo. Cuenta que no podía hacer nada en la casa, su única prioridad era golpear puertas. “Entré en una espiral de locura, ¿no?, porque es una locura. Pero de bajar los brazos no, ¡nunca! Y miedo…Me llamaban, me amenazaban, me decían que me iban a meter presa, me trataron mal. Además, como yo soy muy extrovertida, cada vez que iba a la comisaría me trataban de cabecilla, y la amenaza siempre era muy fuerte”. Pintaron todo el barrio con su nombre y adosado ‘madre terrorista’”.
Es indecible la crueldad que tuvieron que soportar las Madres; el encarcelamiento, la soledad, la violencia en todas sus formas, y además el secuestro y desaparición de sus compañeras: Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco en los inicios de la organización, en diciembre de 1977.
En 1986, Madres de Plaza de Mayo, se divide en Asociación Madres de Plaza de Mayo y Madres Línea Fundadora. Nora hasta el día de hoy integra esta última.
En 1985, retomó sus estudios. Eligió psicología social: “La psicología social te trae un esclarecimiento, te hace aprender a escuchar, a analizar lo que escuchas. Y a detectar quién y cómo te dicen las cosas”.
Norita Cortiñas viajó por todo el mundo, recibió cientos de reconocimientos por su lucha, pero en qué momento tomó conciencia de que el secuestro de su hijo y de miles de jóvenes tuvo un objetivo muy claro. En la entrevista citada, dice: “El cambio nuestro, el tomar conciencia, y yo lo digo y lo repito, primero era el por qué, y después el para qué. El por qué se los llevaron, porque eran militantes. Pasaron muchos años, y el para qué lo fuimos sabiendo a medida que estuvimos en la calle caminando con los sindicalistas, con los docentes, con los médicos, con la gente que estaba siguiendo la lucha que habían tenido nuestros hijos, nuestras hijas”
Ella descubrió que el por qué estaba relacionado con la política económica que aplicó la dictadura. “Una política neoliberal, de hambre, de falta de trabajo, de achicamiento de un país rico, transformado en un país empobrecido. Y lo fuimos aprendiendo, pero en la calle”.
Esta semana Norita cumplió 93 años. Una vida consagrada a la lucha por las causas populares; anda con su pañuelo blanco poniendo el cuerpo en todas los reclamos, las protestas que la convocan. Junto a los pueblos originarios en la Patagonia, apoyando una huelga de trabajadores y trabajadoras en Pepsico, o dando una charla para estudiantes secundarios. En todos esos lugares podemos cruzarnos con ella, y nos ilumina el día. Si ella puede, si ellas pueden, nosotros también. Estamos obligados.
DDHH
La jurista que incomodó a Israel le tomó el pelo a Trump con el Nobel de la Paz
Navanethem «Navi» Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 durante una cumbre de derecho internacional en Núremberg y lo celebró con una broma que pone en evidencia la obsesión de Donald Trump por el galardón.
Apenas se enteró del fallo del Comité Noruego, Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, se permitió un gesto que resume todo: en lugar de un discurso solemne, lanzó una broma sobre Donald Trump. «Si aplauden un poco más fuerte, podría compartir el premio con Trump», dijo ante el auditorio que la aplaudía en Núremberg. El momento fue registrado por Agnes Callamard, secretaria general de Amnesty International, que estaba presente en la sala durante la cumbre dedicada al derecho internacional donde Pillay se enteró de la distinción.
La jurista sudafricana de 85 años, ex jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026. La ocurrencia provocó risas y aplausos en el auditorio, según los registros del acto.
Una broma cargada de historia reciente
El chiste de Pillay no era inocente. Tenía un blanco preciso y un antecedente fresco en la memoria colectiva: en enero de 2026, la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, le entregó físicamente su medalla a Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca. Trump, que había reclamado en repetidas ocasiones que merecía el galardón, aseguró que Machado le dijo que lo aceptaba «en su honor, porque realmente te lo merecías». El presidente de los Estados Unidos calificó el gesto como «un gran honor» e insistió en que había resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
El propio Trump había vuelto a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026. Pillay, conocedora de esa historia, remató la situación con humor. Luego, con la parsimonia de quien ha pasado décadas en tribunales internacionales, aclaró que quería verificar que la noticia fuera cierta, «teniendo en cuenta mi experiencia como abogada y jueza», según los registros del acto.
Quien acusó a Israel de genocidio en Gaza
La distinción no llega en un vacío. Pillay es la jueza que, en septiembre de 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que concluyó que «el genocidio está ocurriendo en Gaza», una afirmación que Israel rechazó categóricamente. En la cumbre de Núremberg, recordó ese trabajo: señaló que durante el proceso su equipo tuvo que revisar material de video del terreno que describió como lo más difícil de soportar en toda su carrera. Trazó paralelos explícitos entre lo que ocurre en Gaza y el genocidio de Ruanda de 1994, donde unas 800.000 personas, en su mayoría tutsis y hutus moderados, fueron masacradas.
Pillay tiene una trayectoria que atraviesa las fronteras del derecho internacional. Fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, integró la Corte Penal Internacional, y ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También fue la primera sudafricana de origen tamil en obtener un doctorado en ciencias jurídicas en la Harvard Law School, en 1982, y en acceder a los niveles más altos del sistema judicial sudafricano durante el apartheid.
Trump, el Nobel y el ciclo que se repite
El episodio revela la naturaleza peculiar del vínculo que Trump mantiene con el Premio Nobel de la Paz: una obsesión pública y sostenida que, lejos de debilitarse con cada año que pasa sin recibirlo, se retroalimenta con nuevas declaraciones y nuevos episodios. La entrega de la medalla de Machado y la broma de Pillay son, en ese sentido, dos caras de una misma comedia: en una, la geopolítica latinoamericana se convierte en moneda de canje; en la otra, la defensora de los derechos humanos más persistente del sistema de Naciones Unidas utiliza el mismo galardón como herramienta de humor político. El Comité Noruego, por su parte, se ha limitado a señalar que sus decisiones «se basan únicamente en el trabajo y la voluntad de Alfred Nobel».
Lo que tenés que saber:
- Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana de 85 años y presidenta de la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026.
- Al enterarse del fallo en Núremberg, bromeó ante el auditorio con compartir el premio con Trump; el momento fue registrado por Agnes Callamard, de Amnesty International.
- La broma aludió directamente a que María Corina Machado le entregó su medalla Nobel 2025 a Trump en enero de 2026 en la Casa Blanca.
- En septiembre de 2025, la comisión que presidía Pillay concluyó que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, una determinación que Israel rechazó.
- Trump volvió a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026, alegando haber resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso al poder.
-
Buenos Aires6 díasLuján 2026: peregrinaron 2,7 millones de fieles, muy por encima del año pasado
-
Misiones6 díasPassalacqua va a la Justicia para defender el suelo misionero
-
Espectáculos 🎭6 díasCómo sigue la salud de Daniel Osvaldo
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️3 díasEl show de los drones y la pierna que no era: el adiós a Messi, entre la emoción y el meme
-
CABA6 díasDeliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
-
Espectáculos 🎭6 díasMiguel Pardo se diferencia de Rottemberg: “Apuesto día a día sin especular con el resultado económico”
-
Elecciones6 díasEl aprieto de Milei: apoya a Bolsonaro hijo, pero algunos en su entorno ven riesgos
-
Buenos Aires6 díasEl video se hizo viral y agresor está identificado pero la Justicia no actúa, mientras una mujer espera protección
