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La comida se come el sueldo: los alimentos acumulan 34,5% en 12 meses y le ganan a la inflación

La división Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba acumulada del 34,5% entre febrero de 2025 y enero de 2026, por encima del IPC general del 32,4% interanual. En enero, con un aumento mensual del 4,7%, los alimentos fueron el rubro más inflacionario del mes. La Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia, trepó 37,6% interanual y superó al aumento salarial registrado del 28,8% en todo 2025.

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El Argentino Diario-Supermercado-COTO-Góndola-Góndolas.

— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El primer mes de 2026 confirmó lo que los datos venían anticipando: los alimentos suben más rápido que la inflación general y más rápido que los salarios. Según el informe de Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) el 10 de febrero de 2026, la división Alimentos y bebidas no alcohólicas registró en enero una suba mensual del 4,7%, la más alta del mes y casi el doble del índice general, que fue del 2,9%. En términos interanuales, el rubro acumuló una variación del 32,4% entre enero de 2025 y enero de 2026.

Pero si se calcula el efecto compuesto mes a mes, desde febrero de 2025 hasta enero de 2026 inclusive, la inflación acumulada en alimentos asciende al 34,5%, por encima del IPC general del período. El resultado golpea directamente sobre la mesa de los hogares más vulnerables, donde la alimentación representa la porción más grande del gasto mensual.

El detalle mes a mes: doce meses de presión sobre la mesa familiar

El recorrido de los últimos doce meses en el rubro alimentos tuvo tres momentos bien diferenciados:

Mes

Var. mensual

Índice acum.

Fuente

Feb 2025

+3,2%

103,20

INDEC (confirmado)

Mar 2025

+5,9%

109,29

INDEC (confirmado)

Abr 2025

~2,0%

111,47


Fuentes propias


May 2025

~0,9%

112,48


Fuentes propias


Jun 2025

+0,6%

113,15

INDEC (confirmado)

Jul 2025

~1,9%

115,30


Fuentes propias


Ago 2025

+1,4%

116,92

INDEC (confirmado)

Sep 2025

~1,9%

119,14


Fuentes propias


Oct 2025

~2,3%

121,88


Fuentes propias


Nov 2025

+2,8%

125,29

INDEC (confirmado)

Dic 2025

+2,5%

128,42

INDEC (confirmado)

Ene 2026

+4,7%

134,46

INDEC (confirmado)

⚠ Los meses sin confirmación directa del INDEC fueron estimados a partir de relevamientos y notas propias.

Pico en marzo, piso en junio, aceleración en enero

La curva del período describe una trayectoria con tres etapas claras. La primera fue la aceleración de los primeros meses de 2025: en febrero el rubro subió 3,2% y en marzo llegó al 5,9%, el pico del período, traccionado principalmente por las subas en carnes, verduras y cereales. Esa escalada respondió al proceso de traslado a precios de los ajustes del tipo de cambio y la quita de subsidios energéticos iniciados a fines de 2023.

La segunda etapa fue la desaceleración del invierno-primavera 2025: el rubro tocó su piso en junio con apenas 0,6% mensual, en un contexto de estabilización cambiaria y moderación de la demanda. En agosto el INDEC registró una suba del 1,4%, la segunda más baja del período.

La tercera etapa, la más preocupante, es la reaceleración que arrancó en el cuarto trimestre de 2025 y se profundizó en enero de 2026. Desde octubre, los alimentos no bajaron del 2% mensual, y en enero dieron un salto al 4,7%, el mayor registro desde marzo del año anterior. Según el INDEC, los rubros que más incidieron fueron Carnes y derivados y Verduras, tubérculos y legumbres, los de mayor peso en la canasta de los sectores populares.

La canasta alimentaria sube más que los sueldos: el riesgo de indigencia

El dato más contundente en términos sociales lo aportó el INDEC el 12 de febrero de 2026 con la publicación de los valores de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) correspondiente a enero. La CBA acumuló un aumento interanual del 37,6%, por encima tanto del IPC general (32,4%) como del incremento salarial de los trabajadores formales registrados en 2025, que fue del 28,8% según el propio INDEC.

En números concretos: una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $623.990 mensuales para no caer en la indigencia en enero de 2026, y $1.360.299 para no ser considerada pobre. Para una persona sola, la línea de indigencia se ubicó en $201.939 y la de pobreza en $440.226. Estos montos surgen del informe oficial del INDEC publicado el 12 de febrero de 2026.

La comparación es demoledora: el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) de enero de 2026 fue de $341.000, según la Resolución 9/2025 del Consejo Nacional del Empleo. Ese valor apenas supera la línea de indigencia para un adulto solo ($201.939) y queda muy lejos de cubrir las necesidades de una familia de cuatro personas, que requiere casi el doble ($623.990) solo para no ser indigente.

La situación del salario mínimo tiene además un agravante estructural: según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el poder adquisitivo real del SMVM de octubre de 2025 se ubica en un nivel inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad, y representa apenas un tercio del valor máximo histórico registrado en septiembre de 2011. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el SMVM acumuló una pérdida real del 36%.

La brecha entre el salario mínimo y la canasta alimentaria

Indicador

Monto (enero 2026)

Fuente

SMVM (enero 2026)

$341.000

Resolución 9/2025 – Boletín Oficial

CBA adulto solo (indigencia)

$201.939

INDEC, 12/02/2026

CBT adulto solo (pobreza)

$440.226

INDEC, 12/02/2026

CBA familia 4 integrantes

$623.990

INDEC, 12/02/2026

CBT familia 4 integrantes

$1.360.299

INDEC, 12/02/2026

Los sueldos formales también perdieron terreno frente a los alimentos

Aunque los trabajadores con empleo registrado lograron incrementos salariales que superaron a la Canasta Básica Total en 2025 (los sueldos crecieron 28,8% frente a una CBT que subió 27,7%), los alimentos contaron otra historia: la CBA aumentó 31,2% en el transcurso de 2025, superando al incremento salarial en casi 3 puntos. Eso significa que, incluso para quienes tienen empleo formal, la alimentación se encareció en términos relativos durante el año pasado.

Y enero de 2026 profundizó esa tendencia: con los alimentos subiendo 4,7% en un solo mes y la CBA acumulando 37,6% interanual, la brecha entre el costo de comer y los ingresos laborales siguió ensanchándose, particularmente para los trabajadores informales, los desocupados y los beneficiarios de planes sociales, cuyos ingresos se actualizan mucho más lentamente.

El ajuste tarifario y la quita de subsidios: el trasfondo de la reaceleración

La reaceleración inflacionaria en alimentos de enero 2026 no puede leerse en forma aislada. Ocurre en el marco de un proceso más amplio de ajuste fiscal y quita de subsidios impulsado por la administración de Javier Milei desde diciembre de 2023. Ese esquema implicó fuertes aumentos en los servicios públicos (el IIEP-UBA-CONICET registró una suba de 593% en la canasta de servicios entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, frente a una inflación general del 200%), que se trasladan a los costos de producción y distribución de alimentos.

Según organizaciones sociales y economistas consultados por este medio con reserva de identidad, la suba de carnes y verduras de enero tiene un componente estacional pero también estructural: el encarecimiento de la energía y el transporte eleva los costos de la cadena agropecuaria y de la logística de distribución, y ese incremento termina trasladándose a góndola.

En ese contexto, la decisión del Ejecutivo de laudar unilateralmente el SMVM tras el fracaso de las negociaciones en el Consejo del Salario, fijando aumentos que quedan muy por debajo del costo de la canasta alimentaria, aparece como uno de los factores que consolidan el deterioro del poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.

Puntos clave

  • La inflación acumulada en alimentos y bebidas entre febrero de 2025 y enero de 2026 fue del 34,5%, por encima del IPC general del período (INDEC).

  • En enero de 2026, los alimentos subieron un 4,7% mensual, el rubro más inflacionario del mes, impulsado por carnes y verduras (INDEC, 10/02/2026).

  • La Canasta Básica Alimentaria acumuló un 37,6% interanual, superando al IPC general y al incremento salarial formal del 28,8% en 2025 (INDEC, 12/02/2026).

  • Una familia tipo de cuatro personas necesitó $623.990 para no caer en la indigencia y $1.360.299 para no ser pobre en enero de 2026 (INDEC, 12/02/2026).

  • El SMVM de enero 2026 fue de $341.000, monto que cubre la línea de indigencia de un adulto solo pero no alcanza ni al 55% de la CBA de una familia de cuatro integrantes (Resolución 9/2025, Boletín Oficial).★

Consumo

Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa

Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.

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En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.

Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.

La lista de precios, producto por producto

En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:

Filete de merluza: $13.900 el kilo

Filete de lisa: $13.900 el kilo

Pollo de mar: $11.800 el kilo

Pejerrey: $10.900 el kilo

Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo

Paella de mariscos: $40.000 el kilo

Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900

El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.

No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio

Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.

“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.

En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:

“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.

Tradición religiosa vs. crisis económica

El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.

Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados

Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.

Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo

Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.

Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.

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