Inflación
Las tarifas de servicios públicos del AMBA treparon 10 puntos sobre la inflación
El costo de la canasta de servicios para un hogar promedio llegó a $192.181 mensuales en febrero, con el transporte como el ítem de mayor impacto en el presupuesto familiar. Desde que asumió Milei, las tarifas acumulan una suba del 593%, casi el triple que la inflación general.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ Un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el CONICET, reveló que en febrero de 2026 el gasto mensual en servicios públicos de un hogar representativo del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) superó en 10 puntos porcentuales a la inflación interanual estimada, que se ubicó en torno al 31%.
El número que golpea el bolsillo
El costo total de la canasta de servicios, sin subsidios, alcanzó los $192.181 por mes, lo que representa una suba del 41% respecto de febrero de 2025. La variación mensual, en cambio, fue levemente negativa: un 0,3% menos que en enero, aunque el IIEP aclaró que esa baja se explica por el menor consumo estacional de energía eléctrica, gas y agua, no por una reducción tarifaria real.
«Se explica esencialmente por la disminución de las cantidades consumidas de energía eléctrica, gas y agua, producto de factores estacionales, que compensaron el aumento generalizado de los cuadros tarifarios», precisó el organismo en su reporte.
El transporte, el más caro de todos
El dato más contundente del informe refiere al transporte público, que registró un aumento interanual del 56%, muy por encima del IPC estimado para el período. Pero más allá del porcentaje de suba, lo que preocupa a los especialistas es su peso relativo: el gasto en transporte absorbe el 46% de todo lo que un hogar destina a servicios públicos, consolidándose como el componente de mayor impacto dentro del presupuesto familiar.
Las líneas de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires aplicaron en febrero un aumento de IPC más 2 puntos (lo que arrojó una suba del 4,8%), mientras que las líneas interjurisdiccionales a cargo del Estado nacional mantuvieron el precio congelado, tras un ajuste del 9,7% en noviembre de 2025. El costo promedio ponderado del boleto de colectivos subió un 3% mensual en febrero.
Gas y luz: subsidios que se evaporan
En materia de gas natural, el informe señaló que en febrero el cargo fijo aumentó un 3,2% y el cargo variable trepó un 20% en promedio. La explicación central es la quita total de subsidios durante el período estival para todos los usuarios, incluidos quienes aún los recibían hasta el mes anterior. El efecto concreto fue un incremento del 7,4% en la factura para usuarios sin subsidio y del 21% para quienes recibían asistencia y dejaron de recibirla en este período.
Respecto de la energía eléctrica, el cargo fijo aumentó un 3% y el cargo variable escaló un 14,1% para usuarios sin subsidio. El aumento interanual de la factura eléctrica llegó al 35%, apenas por encima del IPC estimado, aunque el IIEP advirtió que el pico de consumo se había producido en enero y que en febrero el menor uso estacional compensó parcialmente la presión tarifaria.
El agua tuvo un aumento del 19% interanual, el menor de la canasta. A partir de enero de 2026 se estableció un sendero de incrementos hasta abril con topes mensuales del 4%.
El Estado cubre el 35%… pero en forma desigual
El informe del IIEP también precisa que el Estado nacional financia en promedio el 35% del costo real de los servicios públicos del AMBA, dado que las tarifas vigentes cubren el 65% restante. Sin embargo, el organismo advirtió que «esta cobertura es dispar entre segmentos de hogares y entre servicios», lo que implica que el impacto de los subsidios no se distribuye de manera uniforme en la población.
El peso en el salario y el deterioro real
El informe cuantificó además el impacto de la canasta sobre los ingresos laborales: los $192.181 representan el 11% del salario promedio registrado estimado para febrero de 2026 ($1.733.146). Traducido en términos más concretos: con un sueldo promedio se pueden adquirir 9 canastas de servicios públicos, frente a las 9,6 que se podían comprar en febrero de 2025, lo que evidencia una pérdida real del poder adquisitivo frente a los servicios básicos.
El acumulado desde Milei: 593% vs. 200%
El dato más contundente del reporte es el que mide la evolución de las tarifas desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Según el IIEP, entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 la canasta de servicios públicos del AMBA acumuló un aumento del 593%, mientras que la inflación general avanzó un 200% en el mismo período. En términos simples: las tarifas subieron casi el triple que los precios en general desde que el gobierno libertario asumió el poder.
Este proceso se enmarca en la política de reducción de subsidios al consumo energético y de transporte que el gobierno nacional implementó como parte de su programa de ajuste fiscal, con el objetivo de reducir el déficit público y cumplir las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional.
Puntos clave
- La canasta de servicios públicos del AMBA subió un 41% interanual en febrero de 2026, 10 puntos por encima de la inflación estimada del 31%.
- El gasto sin subsidios para un hogar promedio llegó a $192.181 mensuales.
- El transporte lideró las subas con un aumento interanual del 56% y representa el 46% del gasto total en servicios.
- Desde diciembre de 2023, las tarifas acumulan una suba del 593%, frente a una inflación general del 200%.
- El poder de compra del salario frente a los servicios se deterioró: de 9,6 canastas por sueldo promedio en 2025 a 9 en 2026. ★
Fuente: Observatorio de Tarifas y Subsidios, Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), UBA-CONICET. Informe de febrero de 2026.
Economía 💲
Mora familiar al límite: 5,8 millones de argentinos no pueden pagar sus deudas
El endeudamiento de las familias en situación irregular trepó al 73% del saldo impago total del sistema financiero, según un informe del CEPA con datos del Banco Central a mayo de 2026. La morosidad con bancos alcanzó el 12,3% y con billeteras virtuales rozó el 30%, superando incluso los niveles de la pandemia. Más de 5,8 millones de personas no pueden cumplir con sus obligaciones.
El endeudamiento de las familias en situación irregular trepó al 73% del saldo impago total del sistema financiero, según un informe del CEPA con datos del Banco Central a mayo de 2026. La morosidad con bancos alcanzó el 12,3% y con billeteras virtuales rozó el 30%, superando incluso los niveles de la pandemia. Más de 5,8 millones de personas no pueden cumplir con sus obligaciones.
La deuda de las familias argentinas en situación de incumplimiento representa ya el 73% del total del saldo irregular del sector privado con el sistema financiero. Así lo indica el informe «Endeudamiento y mora en familias y empresas» del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) hasta mayo de 2026. El dato condensa con brutal claridad el efecto acumulado del ajuste sobre los hogares: el sector que más trabaja y menos cobra es también el que más debe y el que menos puede pagar.
Morosidad bancaria en máximos históricos tras 19 meses de subas
Según el CEPA, la morosidad con bancos alcanzó un máximo del 7,6% después de 19 meses de subas consecutivas, la racha alcista más prolongada desde la salida de la convertibilidad. El ratio de irregularidad de las familias pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026, mientras que el de las empresas, aunque también en alza, se mantuvo en niveles comparativamente bajos: del 0,7% al 3% en el mismo período.
La brecha entre ambos segmentos no es casual. Las empresas con posición dominante pueden trasladar costos a precios; las familias, en cambio, absorben esos incrementos con ingresos que no acompañaron la escalada inflacionaria. El informe del CEPA desglosa la mora familiar por producto: 12,5% en tarjetas de crédito y 14,9% en préstamos personales, los dos instrumentos de financiamiento masivo que millones de hogares utilizaron para sostener el consumo básico en el contexto del ajuste libertario.
Las billeteras virtuales: el pico que superó a la pandemia
Uno de los datos más alarmantes del informe es el comportamiento de la morosidad en las billeteras virtuales. Entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, el ratio saltó del 7,3% al 29,6%, un incremento de más de veintidós puntos porcentuales en apenas seis meses. Ese porcentaje supera el pico registrado durante la pandemia de Covid-19, cuando la mora en billeteras llegó al 27,1% en mayo de 2020, en un contexto de parálisis económica generalizada y restricciones sanitarias.
La diferencia es que la crisis de 2020 fue externa y coyuntural; la de 2026 es el resultado directo de políticas deliberadas: caída del poder adquisitivo del salario, aumento de la informalidad laboral, despidos masivos y deterioro constante de las condiciones de trabajo desde que asumió el gobierno de La Libertad Avanza. Las billeteras virtuales, que se expandieron como alternativa de crédito para sectores excluidos de la banca tradicional, se convirtieron en una trampa de deuda impagable.
5,8 millones de morosos y una irregularidad que recuerda al colapso de 2001
En términos absolutos, el universo de afectados es masivo. De un total de 20,9 millones de personas endeudadas con el sistema financiero, 5,8 millones se encuentran en mora: aproximadamente 3,4 millones con billeteras virtuales, 1,3 millones con bancos, y cerca de 1,1 millones con ambos tipos de prestadores simultáneamente. La mora total de las familias, sumando bancos y billeteras, alcanzó el 15,5% en mayo de 2026.
La irregularidad con los bancos es, según el CEPA, la más alta desde la poscrisis de 2001, cuando el pico ascendió al 32,7% en septiembre de 2003. La comparación es reveladora: ese porcentaje se alcanzó en los meses que siguieron a la mayor debacle económica de la historia argentina moderna. Que hoy el sistema se acerque a ese horizonte sin un colapso cambiario explícito evidencia hasta qué punto el ajuste de Milei deterioró silenciosamente la capacidad de pago de los sectores populares y de clase media.
El crédito como válvula y como trampa
El endeudamiento familiar no creció porque las familias argentinas se volvieron más imprudentes. Creció porque el crédito fue la única herramienta disponible para sostener el consumo frente a un ajuste que redujo drásticamente el gasto social, licuó jubilaciones y salarios, y encareció los servicios públicos por encima de cualquier pauta razonable. Los servicios acumularon una suba superior al 525% desde diciembre de 2023, el transporte rozó el 900% de incremento y la Canasta Básica Alimentaria registró variaciones interanuales del 32,8% a marzo de 2026, según datos del INDEC.
En ese contexto, tarjetas de crédito y préstamos personales dejaron de ser instrumentos de consumo discrecional para convertirse en financiamiento de supervivencia. Cuando ese financiamiento se agota, aparece la mora. Y cuando la mora se generaliza a la escala que documenta el CEPA, lo que emerge no es un problema individual de mala administración doméstica, sino una crisis sistémica con responsabilidad política directa.
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