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Denuncia

Causa “Secta Rusa” de Bariloche: las imputadas denuncian armado judicial y violencia policial

Dos mujeres rusas detenidas en el marco de la investigación acusaron a la Justicia de construir la causa sobre «rumores e interpretaciones», sin pruebas concretas. También denunciaron golpes y escupitajos de parte de efectivos de la Policía Federal que actuaron sin uniforme.

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★ Svetlana Komkova y Nadezhda Belyakova, dos de las imputadas en la causa judicial conocida como la «secta rusa de Bariloche», salieron a hablar públicamente y formularon graves acusaciones contra la Justicia federal y la Policía Federal Argentina.

En declaraciones al programa Tiempo de Policiales, por ATP Stream, ambas mujeres denunciaron que la causa se armó con una lógica que no admitía inocentes: «Si no son víctimas, son cómplices», según reconstruyó Komkova a partir de lo ocurrido en la formulación de cargos.

Una disyuntiva sin salida

Komkova, traductora y residente hace dieciséis años en América Latina con pareja brasileña, describió el momento en que ella y otras diecinueve mujeres fueron interrogadas durante la formulación de cargos. «A casi todas nosotras, las veinte chicas, nos preguntaron si éramos víctimas, y dijimos ‘¿víctima de qué?’. No nos explicaban nada», relató.

Según su versión, la respuesta institucional no tardó en llegar: «Se dijo ‘puede ser que no sean conscientes de que son víctimas’, pero si no son víctimas, entonces son cómplices». La traductora fue tajante en su evaluación: «No hay veinte víctimas ni veinte cómplices, no hay drogas, no hay pruebas».

Belyakova, diseñadora de ropa, reforzó esa versión al indicar que en ningún momento ocultó su situación ante las autoridades: «Vine como turista desde Moscú, no soy miembro de ninguna organización y no lo conocía antes a Rudnev. Tampoco vivíamos en una aldea con él. Todo eso es falso».

El origen de la causa: una rosa blanca y una pregunta incómoda

Komkova detalló la secuencia de eventos que, según su relato, derivó en la intervención policial. Llegó a Bariloche por turismo y deporte, y fue convocada por Belyakova para oficiar de traductora de una joven rusa identificada como Elena Makarova durante controles médicos preparto. «Siempre acostumbro a ayudar a varios rusos. Nunca pude imaginar que un acto de ayuda terminaría en una causa penal», resumió.

En el hospital, señaló, una enfermera insistió reiteradamente con una sola pregunta dirigida a Makarova: «¿Dónde está el padre de tu hijo?» Komkova explicó que, en la cultura rusa, esa pregunta resulta intrusiva y humillante, y que la joven había huido de Rusia precisamente para escapar de una pareja alcohólica y violenta. «Ella no quería hablar de ese hombre, sólo le interesaba ser libre», detalló.

La traductora también describió el episodio que, según ella, disparó las alarmas del hospital: el regalo de una rosa blanca a los médicos como gesto de agradecimiento, una tradición cultural rusa. «Una doctora interpretó ese gesto como un pedido secreto de ayuda. Se construyó una causa penal a base de estas imaginaciones», sostuvo Komkova.

Cuestionó además la solidez de los testimonios incorporados al expediente: «Una doctora dijo ‘yo no estuve, pero mis colegas me dijeron’. A mí me parece que esto no puede ser visto como prueba». Y apuntó a una contradicción puntual dentro del expediente: «En la formulación de los cargos dice que yo lo rompí (en referencia a un documento), pero el propio neonatólogo confirmó que fue él quien lo rompió».

Violencia policial en el operativo

Las denuncias no se limitaron al plano judicial. Komkova describió el procedimiento policial como una escena de violencia que inicialmente confundió con un asalto. «No había mujeres policías y todos gritaban mucho. Los agentes no estaban vestidos de policías», afirmó, y detalló: «Me pusieron contra la pared, me golpeé muy fuerte, me escupieron en la cara, me cruzaron los brazos. Pedí explicaciones de por qué hacían eso y no me las dieron».

Según su relato, la falta de identificación de los efectivos y la violencia del operativo generaron un estado de shock. «Cuando supe que eran policías, imaginen lo que sentí si la autoridad de quien esperás ayuda te puede dañar físicamente», declaró.

Komkova también denunció que las fotografías tomadas durante su detención fueron difundidas públicamente en internet: «Esas fotografías que pusieron en internet forman parte de un crimen mediático». La presunta filtración de datos personales fue señalada por ambas imputadas como uno de los aspectos más graves del caso.

El expediente y los actores judiciales

La causa es llevada adelante por la Sede Fiscal Descentralizada de San Carlos de Bariloche, a cargo del fiscal general Fernando Arrigo, con la participación de los auxiliares fiscales Gustavo Revora y Tomás Labal. El juez interviniente es Gustavo Zapata, quien semanas atrás otorgó la prisión domiciliaria al presunto líder del grupo, Konstantin Rudnev, aunque la medida fue revocada por la Cámara a pedido de la Fiscalía.

Las imputadas no cuentan con condena ni resolución firme, y sus declaraciones públicas constituyen, al momento de publicación de esta nota, versiones no confirmadas judicialmente. El expediente sigue en curso y las posiciones de la Fiscalía y el Juzgado no fueron consultadas para esta nota.

Los pedidos de las imputadas

Ambas mujeres cerraron sus declaraciones con pedidos directos a la Justicia. Komkova expresó: «Espero que se haga justicia, que la verdad triunfe, que la gente salga en libertad y que se termine esto, ya que somos personas normales que no hicimos nada malo». Belyakova fue más categórica: «Quisiera mucho mi libertad, no soy culpable. Por favor revisen la causa. Ustedes saben que no tienen pruebas de nada. Pedí mi sobreseimiento. Por favor cierren esta causa tan injusta y absurda».

Puntos clave

  • Dos imputadas en la causa «secta rusa de Bariloche» denunciaron públicamente que la formulación de cargos las colocó en una disyuntiva sin salida: víctimas o cómplices, sin posibilidad de inocencia.
  • Komkova relató que la causa se inició a partir de una rosa blanca regalada como gesto cultural y de preguntas sobre el paradero del padre del bebé de otra mujer.
  • Ambas denunciaron violencia física durante el operativo de la Policía Federal, incluyendo golpes y escupitajos de parte de efectivos que no portaban uniforme.
  • Las imputadas acusaron una filtración de sus datos personales y fotografías a medios de comunicación, que calificaron como «crimen mediático».
  • La causa es instruida por el fiscal Fernando Arrigo ante el juez Gustavo Zapata en Bariloche; Rudnev permanece detenido tras la revocación de su prisión domiciliaria. ★

DDHH

A 32 años del atentado, la AMIA reclamó que la causa está “cajoneada”

En el acto conmemorativo del ataque terrorista del 18 de julio de 1994, el presidente de la mutual judía, Osvaldo Armoza, cuestionó con dureza a la Justicia federal por el estancamiento de la investigación, exigió avanzar con el juicio en ausencia y reclamó al Gobierno reforzar la seguridad en la Triple Frontera ante la amenaza iraní.

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La AMIA señala a jueces, fiscales y al Gobierno en un reclamo sin respuesta.

A 32 años del peor ataque terrorista de la historia argentina, el país volvió a detenerse ante Pasteur 633 para recordar a las 85 personas asesinadas y más de 300 heridas en la voladura de la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrada el 18 de julio de 1994. La conmemoración, adelantada este año al viernes 17 en respeto al Shabat, reunió frente al edificio reconstruido del barrio porteño de Once a familiares de las víctimas, sobrevivientes, dirigentes comunitarios y funcionarios nacionales, entre ellos el presidente Javier Milei, su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

El acto, conducido por el reconocido actor Martín Seefeld, quien perdió a su amigo Fabián Schalit en el atentado, se inició con el sonido de la sirena a las 09:53, la hora exacta en que la explosión destruyó el edificio tres décadas atrás. Bajo el lema «Hoy no podemos perder la memoria», los nombres de las 85 víctimas fueron leídos en voz alta por familiares directos, como ha sido tradición en cada aniversario.

32 años de impunidad: una herida que no cicatriza

El discurso central estuvo a cargo de Osvaldo Armoza, presidente de la AMIA, quien abrió su intervención afirmando que «luego de 32 años, el terrorismo asesino» no logró «vencernos». Sin embargo, la emotividad del reconocimiento a la resiliencia comunitaria cedió rápidamente ante un diagnóstico contundente sobre el estado de la causa judicial. «Nos dejó una herida profunda, y la impunidad no permite que esa herida cicatrice», afirmó Armoza ante un Milei que lo seguía desde la primera fila, visiblemente emocionado.

La frase más lapidaria llegó cuando el titular de la mutual evaluó el desempeño del sistema judicial en el último año: «Durante este último año no se ha producido ninguna novedad relevante en la causa. Es como si estuviese detenida, adormecida o cajoneada«, afirmó. El reclamo de Armoza se inscribe en una historia que acumula décadas de promesas incumplidas, testigos sospechosos, encubrimientos documentados y una arquitectura institucional que parece más funcional a la dilación que a la verdad.

Juicio en ausencia: el laberinto burocrático que no termina

Armoza dirigió su reclamo con nombre y apellido hacia la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Diego Barroetaveña, Javier Carbajo y Ángela Ledesma, quienes deben resolver la validez constitucional del juicio en ausencia contra los 10 acusados iraníes. «Exigimos que resuelvan de manera urgente y definitiva. No podemos seguir atrapados en laberintos burocráticos ni en debates estériles», reclamó el titular de la AMIA.

La situación tiene ribetes kafkianos: en mayo pasado, la propia Cámara Federal había destrabado el avance del proceso, pero la Cámara de Casación mantiene pendiente el pronunciamiento sobre la constitucionalidad de esa instancia. Uno de los señalados por Armoza, el juez Barroetaveña, se encontraba entre el público durante el discurso. Según consignaron varios medios, al escuchar su nombre mantuvo la mirada baja y apenas intercambió palabras con un colega.

También recayeron cuestionamientos directos sobre el juez federal Daniel Rafecas, titular de la instrucción: «Debe concertar de inmediato los pasos previos al juicio oral. Es incomprensible esta lentitud en permitir que el proceso sobre el juicio en ausencia siga avanzando», señaló Armoza, quien además advirtió que el Juzgado Federal N° 6 lleva seis años sin un magistrado titular y exigió al Poder Ejecutivo cubrir esa vacante.

Basso aplaudido, Miranda cuestionado: la disputa en el Ministerio Público

El presidente de la AMIA marcó una diferencia explícita entre los fiscales intervinientes. Destacó la labor del fiscal Sebastián Basso, aunque le reclamó profundizar la investigación para esclarecer preguntas que permanecen abiertas después de tres décadas: el origen del explosivo utilizado, el lugar donde se ensamblaron los materiales del atentado y la identidad de quienes brindaron apoyo local a la célula terrorista.

En contraste, Armoza calificó como «absolutamente nulo» el accionar del fiscal Gonzalo Miranda y solicitó al procurador general, Eduardo Casal, que revise su designación. El pedido de remoción de un fiscal desde el escenario del acto más visible del año en materia de derechos humanos constituye, por sí solo, una señal de la profunda desconfianza que la entidad judía mantiene hacia sectores del Ministerio Público.

Triple Frontera, pasos internacionales e Interpol: el mensaje a Milei

Sobre el final de su discurso, Armoza giró hacia la dimensión de la seguridad exterior y dirigió un mensaje directo al presidente Milei, quien lo escuchaba de pie en primera fila. «La vulnerabilidad de nuestros límites geográficos es un riesgo que ya no nos podemos permitir», afirmó, con foco en la Triple Frontera y en los pasos limítrofes con Bolivia y Chile como zonas de riesgo ante la presencia de redes vinculadas al terrorismo de origen iraní.

Armoza también reclamó que Interpol mantenga vigentes las alertas rojas contra los acusados y que Brasil declare a Hezbollah como organización terrorista, en tanto la colaboración regional, sostuvo, «no es una opción, es un deber de supervivencia». La mención a una información que relacionaría a Carlos Telleldín, figura clave del encubrimiento, con allegados a diplomáticos iraníes que habría estado en poder de la SIDE por décadas sin ser informada, sumó un nuevo elemento de tensión al panorama judicial.

Puntos clave

  • El presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, afirmó que la causa lleva un año sin novedades relevantes y la calificó como «detenida, adormecida o cajoneada».
  • Exigió a la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal que resuelva «de manera urgente y definitiva» la validez del juicio en ausencia contra los 10 acusados iraníes.
  • Cuestionó al juez Daniel Rafecas por la lentitud en los pasos previos al juicio oral y denunció que el Juzgado Federal N° 6 lleva seis años sin titular.
  • Calificó como «absolutamente nulo» el desempeño del fiscal Gonzalo Miranda y pidió al procurador Eduardo Casal revisar su designación.
  • Reclamó al Gobierno reforzar controles en la Triple Frontera y en pasos con Bolivia y Chile, y solicitó que Interpol mantenga las alertas rojas contra los acusados.
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