Represión
Seguridad desplegó operativo policial ante nueva marcha de jubilados en el Congreso
Como todos los miércoles, los jubilados se movilizaron para reclamar un incremento en sus ingresos y contra el ajuste del gobierno libertario. El Ministerio de Seguridad montó un dispositivo bajo el protocolo antipiquetes que habitualmente deriva en represión.
⬛ Los jubilados volvieron a concentrarse esta tarde de miércoles en las inmediaciones del Congreso Nacional, en una nueva jornada de protesta contra las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei y en reclamo de mejoras en sus ingresos. Como viene ocurriendo cada semana, el Ministerio de Seguridad desplegó un fuerte operativo policial en aplicación del controvertido protocolo antipiquetes impulsado por la gestión de Patricia Bullrich.
Según fuentes oficiales consultadas, la Policía Federal se hizo cargo del primer anillo de seguridad alrededor del Palacio Legislativo, mientras que efectivos de la Policía de la Ciudad se ubicaron en un segundo cordón perimetral. El dispositivo policial se montó preventivamente ante la movilización de los adultos mayores, que sostienen su reclamo de manera sistemática todos los miércoles.
Antecedentes de represión
La presencia policial genera especial preocupación entre los manifestantes y la prensa que cubre las movilizaciones, ya que estos operativos suelen terminar en represión contra jubilados, reporteros gráficos y fotógrafos. El miércoles pasado, la Policía de la Ciudad reprimió la manifestación y detuvo a tres personas como consecuencia de supuestos incidentes registrados durante la protesta.
Los jubilados continúan movilizándose contra el ajuste que impacta directamente en sus haberes previsionales, en un contexto donde el gobierno nacional mantiene una política de recorte del gasto público que afecta particularmente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Puntos clave:
- Los jubilados realizaron una nueva marcha este miércoles en las inmediaciones del Congreso Nacional
- El Ministerio de Seguridad desplegó un operativo policial con dos anillos de seguridad, a cargo de la Policía Federal y la Policía de la Ciudad
- El reclamo de los manifestantes se centra en el aumento de sus ingresos y contra las políticas de ajuste del gobierno de Milei
- El miércoles anterior la Policía de la Ciudad reprimió y detuvo a tres personas durante la movilización
- Los operativos bajo el protocolo antipiquetes habitualmente derivan en represión de jubilados y trabajadores de prensa
Legislativo
Bullrich negó conocer al comisario de civil fotografiado en la represión del Congreso con un arma
La jefa del bloque libertario en el Senado negó tener vínculos de amistad con Gustavo Gauna, el jefe policial fotografiado sin uniforme y con un arma durante los incidentes ocurridos mientras la Cámara Alta debatía la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Admitió haberlo cruzado en funciones institucionales, pero dijo no recordar ni su nombre.
La jefa del bloque libertario en el Senado negó tener vínculos de amistad con Gustavo Gauna, el jefe policial fotografiado sin uniforme y con un arma durante los incidentes ocurridos mientras la Cámara Alta debatía la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Admitió haberlo cruzado en funciones institucionales, pero dijo no recordar ni su nombre.
La senadora nacional Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, salió este martes a deslindar públicamente su responsabilidad en el escándalo que rodea a Gustavo Antonio Gauna, jefe de la Dirección de Organizaciones Criminales de la Policía Federal Argentina (PFA). El efectivo fue fotografiado portando un arma de fuego, de civil y sin identificación visible, en medio de los incidentes registrados frente al Congreso de la Nación mientras la Cámara Alta debatía la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La polémica se desató cuando circularon imágenes que mostraban a Bullrich junto a Gauna, lo que disparó críticas de distintos sectores de la oposición, que cuestionaron el vínculo entre la exministra de Seguridad y el comisario que participó del operativo de esa jornada. La respuesta de Bullrich fue categórica: negó cualquier trato de preferencia o amistad con el funcionario policial.
«No sé ni cómo se llama»: el argumento de la distancia
Consultada sobre su relación con el comisario, Bullrich declaró: «No tengo ningún comisario amigo. El comisario que estaba a cargo del operativo es un miembro de la fuerza de la Policía Federal con el que he estado en circunstancias políticas. No sé ni cómo se llama ni lo conozco, como uno está con tantos funcionarios policiales cuando es ministro de Seguridad. Pero no lo niego, no lo estoy negando.»
La senadora apeló a la escala de las fuerzas federales para justificar el desconocimiento: «Simplemente no lo recuerdo personalmente. Son 30.000 miembros de la Policía Federal. Él como comisario estaba a cargo del operativo policial. Yo no soy ministra de Seguridad.» La frase final buscó trazar una línea clara entre su rol actual como legisladora y su anterior conducción del ministerio.
El contexto: un comisario armado en medio de la protesta
El detonante del escándalo fue la presencia de Gauna, jefe de la Dirección de Organizaciones Criminales de la PFA, en las inmediaciones del Congreso durante las manifestaciones que se desarrollaron en paralelo al debate legislativo de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Las imágenes que se difundieron mostraron al comisario sin uniforme, sin identificación visible y portando un arma de fuego, lo que generó una catarata de cuestionamientos sobre el rol de los efectivos de civil en el control de las protestas.
Al ser consultada sobre los episodios de violencia y la actuación policial, Bullrich llamó a analizar el cuadro completo antes de emitir juicios: «Hay que mirar qué pasó para que la Policía reaccione de esa manera.« La afirmación, que pone el foco en el comportamiento de los manifestantes antes que en la conducta de los efectivos, refleja la postura oficial del oficialismo ante cada episodio de tensión callejera.
El patrón: deslindar sin explicar
La estrategia comunicacional de Bullrich sigue un patrón conocido: reconocer el hecho sin asumir responsabilidad y relativizar la gravedad de la situación señalando el contexto de los incidentes. Admitió haber compartido espacios con Gauna en funciones institucionales durante su paso por el Ministerio de Seguridad, pero sostuvo que eso no implica ningún tipo de relación personal o preferencia.
Lo que la senadora no explicó es por qué un jefe de la Dirección de Organizaciones Criminales se encontraba de civil y armado en las inmediaciones de una manifestación política, ni quién ordenó o habilitó esa presencia. La pregunta sobre la cadena de mando y la autorización del operativo quedó sin respuesta.
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