Economía 💲
En la Argentina de Milei se destruyen 30 empresas por día
En el mismo período, se perdieron 272.607 puestos de trabajo registrados, es decir, 393 trabajadores expulsados por día del empleo formal. No es ajuste: es una economía que se vacía por dentro, dejando un país con menos producción, menos trabajo y más desigualdad.
Mientras el Gobierno celebra el “equilibrio fiscal” y la desaceleración inflacionaria, la economía real atraviesa un proceso de destrucción acelerada del entramado productivo.
Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, cerraron 21.046 empleadores en todo el país, lo que equivale a 30 empresas que desaparecen por día, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
En el mismo período, se perdieron 272.607 puestos de trabajo registrados, es decir, 393 trabajadores expulsados por día del empleo formal. No se trata de una estadística abstracta: son pymes, comercios, talleres, fábricas y cooperativas que dejaron de existir y trabajadores que pasaron a la informalidad, al desempleo o a la precarización.
El modelo Milei: menos empresas, menos trabajo
La caída del número de empleadores revela un fenómeno mucho más profundo que un “reacomodamiento del mercado”. Cuando una empresa desaparece, no sólo se pierde un puesto laboral: se rompen cadenas de pago, se destruyen redes productivas, se esfuman proveedores y se achican las economías regionales.
El resultado es una economía cada vez más concentrada, donde sobreviven los grandes jugadores financieros y los importadores, mientras se pulveriza la producción local. La supuesta “libertad de mercado” que proclama el Gobierno se traduce, en los hechos, en una transferencia brutal desde el trabajo y la producción hacia el capital concentrado.
El costo oculto del “superávit”
El superávit fiscal que exhibe el Ejecutivo tiene una contracara que no aparece en las conferencias de prensa: cientos de miles de trabajadores expulsados del empleo registrado y decenas de miles de empresas cerradas. Cada pyme que baja la persiana implica menos aportes previsionales, menos impuestos, menos consumo y más vulnerabilidad social.
Lejos de una economía que se ordena, la Argentina de Milei muestra los rasgos clásicos de un proceso de desindustrialización y precarización, con una estructura productiva cada vez más frágil y dependiente.
Consumo
Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa
Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.
En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.
Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.
La lista de precios, producto por producto
En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:
Filete de merluza: $13.900 el kilo
Filete de lisa: $13.900 el kilo
Pollo de mar: $11.800 el kilo
Pejerrey: $10.900 el kilo
Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo
Paella de mariscos: $40.000 el kilo
Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900
El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.
“No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio
Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.
“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.
En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:
“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.
Tradición religiosa vs. crisis económica
El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.
Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados
Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.
Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo
Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.
Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.
-
Policiales 🚨6 díasTragedia en Los Polvorines: murió un bebé tras atragantarse con una uña postiza
-
Santa Fe2 días“Hay muchas mentiras”: dijo la madre del adolescente que protagonizó el ataque en la escuela
-
El clima 🌤5 díasCuándo se termina la humedad en el AMBA: el día exacto en que baja la temperatura
-
Salud 🩺3 díasPAMI en deuda: ópticas se movilizan y empiezan a cortar prestaciones en todo el país
-
Investigación 🔎2 díasSobredosis, anestésicos robados y «Propo fest»: el escándalo que sacude al Hospital Italiano
-
Presidencia6 díasAdorni imputado por presunto enriquecimiento ilícito
-
Presidencia5 díasProtesta histórica en Seguridad: las cinco fuerzas federales marchan por paritarias
-
Desregulación3 díasLa “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
