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Política 📢

El Gobierno amplió la dudosa lista de organizaciones “terroristas” bajo criterios difusos

La Casa Rosada incorporó a filiales de la Hermandad Musulmana al RePET, apoyándose en informes que no hizo públicos. La decisión reavivó cuestionamientos por el uso discrecional de la figura de organización terrorista y por antecedentes recientes que aún no fueron corregidos.

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El Argentino Diario-Javier Milei bandera de EEUU.

★ El Gobierno nacional declaró este miércoles como organizaciones terroristas a las facciones de la Hermandad Musulmana con base en Líbano, Egipto y Jordania, y ordenó su incorporación al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), según informó oficialmente la Oficina del Presidente.

La medida fue presentada como parte de los compromisos internacionales asumidos por la Argentina en la lucha contra el terrorismo y su financiamiento, aunque el Ejecutivo no difundió los informes oficiales en los que dice basarse ni precisó qué tipo de actividades concretas se le atribuyen a cada una de las filiales incluidas.

Informes reservados y falta de precisiones públicas

De acuerdo al comunicado oficial, la decisión se fundamentó en “informes oficiales que acreditan actividades ilícitas de carácter transnacional”, entre ellas “actos de terrorismo, llamados públicos al extremismo violento” y supuestos vínculos con otras organizaciones terroristas.

Sin embargo, el Gobierno no publicó esos documentos ni detalló fechas, hechos específicos, causas judiciales o resoluciones internacionales que respalden la calificación aplicada a cada una de las organizaciones mencionadas. Tampoco se informó si existían investigaciones abiertas en la Justicia argentina vinculadas a estas estructuras.

La medida fue coordinada entre la Cancillería, el Ministerio de Seguridad Nacional, el Ministerio de Justicia y la Secretaría de Inteligencia del Estado, según el propio Ejecutivo.

Un criterio expansivo que genera polémica

En el mismo comunicado, la Oficina del Presidente volvió a reivindicar decisiones anteriores, como la inclusión de Hamás y, más recientemente, del llamado “Cartel de los Soles” dentro de la categoría de organizaciones terroristas.

Sobre este último punto, cabe señalar que el denominado Cartel de los Soles, una expresión utilizada para referirse a presuntas redes de narcotráfico vinculadas a sectores del poder en Venezuela, no figura como organización terrorista en los listados de Naciones Unidas ni cuenta con una tipificación internacional formal como tal.

La Justicia estadounidense rechazó la idea de que el Cartel de los Soles sea una organización terrorista y hasta la Casa Blanca reconoció el error. Sin embargo, hasta el momento, el Gobierno argentino no se retractó públicamente de esa calificación ni explicó los criterios jurídicos utilizados para equiparar narcotráfico y terrorismo.

Este antecedente alimentó críticas de especialistas y referentes del ámbito jurídico, que advierten sobre el riesgo de banalizar una figura legal de extrema gravedad y de utilizarla con criterios políticos antes que jurídicos.

Alineamiento internacional y uso político del discurso

El Ejecutivo sostuvo que la decisión permite “reforzar la cooperación internacional” con países que ya designaron a la Hermandad Musulmana como organización terrorista, entre ellos Estados Unidos, Israel, Emiratos Árabes y Egipto. No obstante, esa clasificación no es unánime a nivel internacional y varía según los marcos legales y políticos de cada país.

En el cierre del comunicado, el Gobierno volvió a apelar a una narrativa de “civilización occidental” frente a supuestos enemigos externos, una formulación que ya había sido utilizada en anuncios previos y que fue cuestionada por su tono ideológico y su escaso sustento técnico en términos de política de seguridad.

Una figura extrema aplicada sin debate público

La incorporación al RePET implica consecuencias legales y financieras significativas, como el congelamiento de activos y restricciones operativas. Por ese motivo, distintos especialistas señalan que este tipo de decisiones suele requerir máxima transparencia, fundamentos públicos claros y controles institucionales estrictos, condiciones que en este caso no fueron explicitadas.

La reiteración de declaraciones de “terrorismo” sin documentación accesible ni explicaciones detalladas vuelve a poner en discusión la seriedad y el alcance real de la política antiterrorista del Gobierno.

Puntos clave

  • El Gobierno declaró terroristas a filiales de la Hermandad Musulmana en Líbano, Egipto y Jordania.
  • La decisión se basó en informes oficiales que no fueron publicados.
  • No se detallaron hechos concretos ni causas judiciales vinculadas en Argentina.
  • El Ejecutivo reiteró la calificación del “Cartel de los Soles” como terrorista, pese a que no cuenta con reconocimiento internacional como tal.
  • Especialistas advierten sobre el uso discrecional de una figura legal de extrema gravedad.

Ciencia 🧬

Pagan insumos con su sueldo para diagnosticar a niños: la cara del cientificidio libertario

Investigadoras de la UBA y el Conicet desarrollan un análisis para detectar trastornos del neurodesarrollo en la infancia, que hoy requieren estudios genéticos de hasta 2.000 dólares. El proyecto avanza, pero su directora advierte que, si el ajuste sigue, el laboratorio tendrá que cerrar.

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«Si esto sigue así, lamentablemente vamos a tener que cerrar». La advertencia no proviene de una pyme asfixiada por la recesión, sino de la directora de un laboratorio público que trabaja en un análisis de sangre capaz de acelerar el diagnóstico de trastornos del neurodesarrollo en niños. Mientras la ciencia argentina produce avances con impacto directo en la salud de la infancia, el ajuste del Gobierno de Javier Milei la empuja al borde del cierre.

La investigación está a cargo de Verónica Báez, responsable del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia, y es encabezada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet. El desarrollo ya obtuvo resultados positivos en animales y hoy atraviesa la etapa de recolección de muestras en personas voluntarias.

Un diagnóstico caro y a prueba y error

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos del neurodesarrollo son condiciones que alteran la conducta y el pensamiento durante los primeros años de vida, y que pueden dificultar la comprensión de conceptos, la realización de movimientos o la interacción con otras personas. Entre los más frecuentes figuran el TDAH, el trastorno del espectro autista, la discapacidad intelectual y los trastornos motores, del aprendizaje y del lenguaje.

La Argentina no cuenta con cifras oficiales sobre cuántos niños tienen condiciones del neurodesarrollo. Como referencia, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que alrededor de uno de cada seis chicos de entre 3 y 17 años presenta algún trastorno de este tipo.

En el país, estos cuadros suelen agruparse bajo el amplio paraguas de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), y el tratamiento se organiza muchas veces por ensayo y error: kinesiología ante problemas motrices, psicopedagogía ante dificultades de aprendizaje, anticonvulsivos ante episodios convulsivos. «Cuando uno diagnostica por sintomatología, a veces puede no ser exacto«, explicó Báez.

La confirmación hoy depende de la secuenciación de ADN. «La secuenciación cuesta entre u$s1.000 y u$s2.000, dependiendo del tamaño de la secuencia a analizar. Para muchas familias es caro», señaló la investigadora. El acceso a un diagnóstico preciso queda así condicionado por la capacidad de pago de cada familia.

Cómo funciona el análisis

El eje del proyecto es la búsqueda de biomarcadores en sangre asociados a fallas en los receptores NMDA, proteínas clave en la comunicación entre neuronas y en la plasticidad cerebral, que también están presentes en otras partes del cuerpo. «Vimos en ratas que a nivel del sistema nervioso central hay ciertas cosas que cambian cuando estos receptores NMDA fallan. Ahora vemos que en la sangre por ahí también fallan de la misma manera y podemos ver las mismas cosas», detalló Báez.

La prueba requeriría una muestra de apenas 5 mililitros de sangre. Aunque la presencia de estas proteínas en el torrente sanguíneo es mucho menor que en el cerebro, el equipo busca confirmar si su medición permite detectar y diagnosticar el trastorno. En esta etapa, el objetivo es establecer los valores normales en personas sanas para luego compararlos con muestras de niños con alguna condición del neurodesarrollo.

«Estamos sacando muestras de personas voluntarias, pero atrás de eso hay un proceso ético que se tiene que evaluar y el cual tiene que estar rigurosamente controlado», aclaró Martina Piñeiro, estudiante de Medicina e integrante del equipo.

Sin atajos: los plazos y el foco en la infancia

Báez fue prudente con los tiempos. «Estaría buenísimo poder dar esperanza e ir más rápido, pero no. Estamos lejos porque lo queremos hacer bien para que llegue lo mejor posible a la gente que lo necesita», sostuvo, y relató: «Es terrible cuando una familia nos escribe y nos dice ‘te presto a mi hijo para que lo metas en este ensayo'».

La investigadora explicó por qué el test apunta a los chicos y no a los adultos: el sistema nervioso activa mecanismos compensatorios cuando algo falla en su desarrollo, de modo que muchas personas con retrasos madurativos en la infancia llegan a la adultez sin signos evidentes. Por eso, la detección temprana es la ventana en la que el análisis puede cambiar el rumbo de un tratamiento.

Poner plata del sueldo para sostener el laboratorio

El costado más crudo del proyecto es financiero. «Tenemos mucha menos plata. Seguimos trabajando y colaboramos con gente de afuera, pero se está haciendo muy difícil porque la cantidad de dinero que teníamos para trabajar pasó a ser muy poca», describió Báez. Y fue más allá: «Muchos estamos poniendo plata de nuestro sueldo para mantener algunas cosas del laboratorio. Los insumos son muy caros».

La científica recurrió a un término que ya forma parte del vocabulario de la comunidad académica: «Llamamos ‘cientificidio’ porque mucha gente cerró su laboratorio o algunos juntaron laboratorios para trabajar entre dos como si fuera uno solo». Que investigadores del Conicet financien con su salario los insumos de un proyecto de salud infantil retrata el nivel de abandono del Estado nacional sobre el sistema científico.

«Los problemas de un país los tiene que resolver el país y no gente de afuera. Si no podemos preguntarnos las cosas ni contestarlas, ¿quién lo hará por nosotros?», planteó Báez. La pregunta conecta con una discusión de fondo sobre soberanía científica: sin financiamiento público, el conocimiento que necesita la salud argentina depende de voluntades individuales o de la cooperación externa.

La otra fuga: los jóvenes que miran al exterior

El ajuste también pone en riesgo a la próxima generación de investigadores. Lucía Moreno, estudiante de Biotecnología e integrante del equipo, admitió que evalúa continuar su carrera fuera del país. «Es muy gratificante todo lo que se puede llegar a lograr, pero la situación de hoy en día también hace cuestionárselo más a fondo e intentar pensar si se puede subsistir y de qué forma«, dijo. Cada joven formada en la universidad pública que se va es una inversión del país que termina aprovechada por otros.

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