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Salud 🩺

Se registró un aumento de casos de covid

Más del 50% de los casos corresponden a Ciudad y provincia de Buenos Aires.

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Otras 21 personas murieron y 3.512 fueron reportadas con coronavirus en las últimas 24 horas en la Argentina, con lo que suman 116.792 los fallecidos registrados oficialmente a nivel nacional y 5.361.967 los contagiados desde el inicio de la pandemia, informó este lunes el Ministerio de Salud.

La cartera sanitaria indicó que son 704 los internados con coronavirus en unidades de terapia intensiva, con un porcentaje de ocupación de camas de adultos en el sector público y privado para todas las patologías de 35% en el país y del 37,8% en la Área Metropolitana Buenos Aires.

De acuerdo al Monitor Público de Vacunación, el total de inoculados asciende a 71.507.682, de los cuales 37.313.458 recibieron una dosis, 31.134.549 las dos, 1.936.925 una adicional y 1.122.750 una de refuerzo, mientras que las vacunas distribuidas a las jurisdicciones llegan a 88.116.630.

De los 5.361.967 contagiados, el 97,32% (5.218.343) recibió el alta y 26.832 son casos confirmados activos. Un 52,30% (1.837 personas) de los infectados de hoy (3.512) corresponden a la Ciudad y a la provincia de Buenos Aires. El parte precisó que murieron 9 hombres, 7 en Buenos Aires y 2 en Río Negro. También fallecieron 12 mujeres: 6 en Buenos Aires, 2 en Mendoza, 1 en Misiones, 1 en Neuquén, y 2 en Salta.

Hoy se registraron en la provincia de Buenos Aires 1.222 casos; en la Ciudad de Buenos Aires, 615; en Catamarca, 7; en Chaco, 20; en Chubut, 5; en Corrientes, 5; en Córdoba, 223; en Entre Ríos, 23; en Formosa, 14; en Jujuy, 9; en La Pampa, 10; en La Rioja, 10; en Mendoza, 63; en Misiones, 16; en Neuquén, 94; en Río Negro, 111; en Salta, 101; en San Juan, 10; en San Luis, 8; en Santa Cruz, 8; en Santa Fe, 136; en Santiago del Estero, 10; en Tierra del Fuego, 5 y en Tucumán, 787.

El Ministerio indicó, además, que se realizaron en las últimas 24 horas 37.958 testeos y desde el inicio del brote ascienden a 26.723.972 las pruebas diagnósticas para esta enfermedad.

El total de acumulados por distrito indica que la provincia de Buenos Aires suma 2.097.808 casos; la Ciudad de Buenos Aires, 530.632; Catamarca, 51.716; Chaco, 100.846; Chubut, 84.153; Corrientes, 95.283; Córdoba, 523.816; Entre Ríos, 137.834; Formosa, 62.275; Jujuy, 48.908; La Pampa, 68.898; La Rioja, 33.840; Mendoza, 166.577; Misiones, 37.091; Neuquén, 116.228; Río Negro, 103.586; Salta, 88.542; San Juan, 70.210; San Luis, 80.748; Santa Cruz, 59.652; Santa Fe, 472.547; Santiago del Estero, 81.895; Tierra del Fuego, 32.468 y Tucumán, 216.414.

Se incluyen casos existentes en las Islas Malvinas según información de prensa (debido a la ocupación ilegal del Reino Unido, Gran Bretaña e Irlanda del Norte no es posible contar con información propia sobre el impacto de la Covid-19 en esa parte del territorio argentino).

Salud 🩺

PAMI al límite: el Gobierno niega la crisis pero clínicas suspenden turnos y amenazan con frenar cirugías

El sistema de salud que atiende a casi 7,3 millones de jubilados y pensionados en Argentina está al borde del colapso. Las cámaras de prestadores privados suspendieron la asignación de turnos en consultorios externos de todas las especialidades y amenazan con paralizar cirugías programadas, mientras el Gobierno libertario insiste en que «el cronograma de pagos se viene cumpliendo».

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PAMI suspende turnos en todo el país: prestadores denuncian un atraso arancelario del 102%

La contradicción es flagrante: por un lado, las instituciones privadas denuncian un atraso arancelario del 102% y advierten que no pueden afrontar insumos ni salarios; por el otro, el oficialismo responde con aumentos del 1,9% para junio y 1,9% para julio, por debajo incluso de la última medición de inflación del INDEC. La brecha entre el discurso oficial y la realidad hospitalaria no podría ser más amplia.

El Gobierno dice que todo está bien

Fuentes del Gobierno libertario aseguraron que el PAMI «no tiene deuda acumulada con Clínicas y Sanatorios a nivel nacional» y que «lo que resta pagar durante el mes son gastos corrientes». El mensaje fue reforzado desde Casa Rosada, que confirmó los aumentos del 1,9% para junio y julio, y anticipó que volverán a convocar a los prestadores «para hablar sobre las posibles alternativas que hay sobre la mesa en este contexto de estrés presupuestario».

La frase «estrés presupuestario» dice más de lo que pretende ocultar. Se trata del eufemismo oficial para describir lo que el propio sistema de salud padece como una crisis estructural, directamente vinculada al ajuste fiscal impuesto por las metas del acuerdo con el FMI.

Lo que dicen los prestadores: 102% de atraso y colapso inminente

La Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) comunicó la suspensión del otorgamiento de nuevos turnos en consultorios externos de todas las especialidades y advirtió que las próximas medidas incluirán la paralización de cirugías y procedimientos programados no urgentes, manteniendo únicamente el seguimiento de pacientes con patologías crónicas críticas.

«Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales«, advirtió CAPRESS en un documento público. «Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI», completaron.

Los números que el sector expone son contundentes: desde diciembre de 2023, los aranceles abonados por el PAMI a los prestadores aumentaron apenas un 130%, mientras que en el mismo período la inflación acumulada superó el 300%. Para equiparar ambas variables, los prestadores estiman que haría falta una recomposición de al menos el 75%; el Gobierno ofrece menos de un cuarto de eso.

La crisis lleva meses: desde Patagonia hasta todo el país

La situación no es nueva ni está circunscripta a una región. En febrero de 2026, más de 30 clínicas y sanatorios de Río Negro, Neuquén, Chubut y La Pampa ya habían suspendido prestaciones programadas y ambulatorias, luego de una nota enviada al director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, en la que advertían que sin soluciones concretas la interrupción de servicios sería inevitable. El problema se repite: primero fue una advertencia; ahora es una medida de fuerza generalizada.

«No cubrimos costos y las brechas son insalvables», declaró Andrés Sabalette, administrador del Sanatorio Juan XXIII de Río Negro, según consignó el portal Noti-Río.

Los prestadores privados aportan más de la mitad de las camas de internación en todo el país, lo que convierte esta crisis en una amenaza directa para la capacidad del sistema sanitario argentino de responder a las necesidades de la tercera edad.

Un antecedente que el Gobierno ignoró: el fallo judicial de mayo

Esta crisis no irrumpió en el vacío. En mayo de 2026, este medio ya cubrió cómo un juez federal ordenó al PAMI y a Incluir Salud regularizar pagos a prestadores de discapacidad en 72 horas, calificando al Estado de «en mora» y advirtiendo sobre el «riesgo inminente» para las personas con discapacidad. El Gobierno apeló esa cautelar en lugar de cumplirla. El patrón se repite: la respuesta judicial; la respuesta oficial, una apelación.

Además, el propio Ejecutivo debió emitir Letras del Tesoro (LECAP) por $580.000 millones para asistir al PAMI en el marco de esa misma crisis, una medida que la propia normativa exige reembolsar dentro del mismo ejercicio fiscal.

El ajuste y los jubilados: un costo que siempre pagan los mismos

Para los trabajadores del sector, el reclamo de los prestadores es apenas la superficie de una crisis más profunda. Desde SUTEPA respaldaron las medidas de los prestadores y señalaron que el personal de planta y los profesionales de cabecera fueron los principales damnificados del ajuste económico en el sector de la salud.

El cuadro se enmarca en una política deliberada: el recorte del gasto primario acumulado desde 2023, que en el área de salud y seguridad social implicó reducciones de más del 60% en términos reales, según el diagnóstico del Foro Economía y Trabajo. Los jubilados que dependen del PAMI son, en ese contexto, los eslabones más débiles de una cadena de ajuste que los aprieta desde varios frentes simultáneamente: la erosión del poder adquisitivo de sus haberes, el encarecimiento de los servicios públicos, y ahora la amenaza de perder acceso a los turnos médicos.

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