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Vacaciones aguinaldo y miedo: el dólar se disparó tras una frase del ministro

La volatilidad cambiaria expone la fragilidad del esquema de estabilización actual.

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El 1° de julio, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó desestimar los temores devaluatorios con una declaración provocadora: “Si te parece que está barato, comprá, campeón”. La frase, lanzada en una entrevista radial, apuntó a minimizar las expectativas de una suba brusca del dólar. Pero los mercados leyeron otra cosa: en apenas diez días, el dólar oficial minorista pasó de $1.215 a $1.275, mientras el dólar blue escaló de $1.215 a $1.300, su mayor salto semanal desde mayo.

La frase, lejos de calmar, alimentó la percepción de que el Gobierno tolerará una depreciación gradual del peso. Y en un contexto marcado por el pago del aguinaldo, el inicio de las vacaciones de invierno y la cercanía de las elecciones legislativas, el mercado respondió con una fuerte demanda de divisas.

El salto del paralelo fue particularmente acelerado en la última semana, con un avance de $70, que encendió alarmas en el Banco Central. La dolarización de carteras ya no es solo una estrategia especulativa: es una señal clara de desconfianza hacia el rumbo económico y la fragilidad del ancla cambiaria oficial.

Reservas firmes, pero bajo presión estacional

Pese a la escalada cambiaria, las reservas brutas del Banco Central se mantienen en torno a los US$41.700 millones, gracias al flujo sostenido de divisas del sector agroexportador. Solo en julio se estima que las liquidaciones del complejo sojero podrían superar los US$4.500 millones, impulsadas por la baja temporaria de retenciones decretada a fines de junio.

Sin embargo, analistas advierten que ese flujo podría empezar a desacelerarse a partir de agosto. La ventana de incentivos fiscales se cierra, y la estacionalidad marca un menor ritmo de exportaciones. Al mismo tiempo, crece la demanda minorista de dólares por viajes, compras y cobertura frente a una inflación persistente que sigue por encima del 4% mensual.

En ese escenario, el margen para sostener el crawling peg sin reforzar los controles cambiarios se achica. El Gobierno intenta evitar un salto discreto del tipo de cambio oficial, pero enfrenta presiones múltiples: internas (mayor gasto público en un trimestre electoral), externas (volatilidad internacional y precios de commodities) y políticas (expectativas sobre el resultado legislativo y la gobernabilidad posterior).

Proyecciones, bandas y volatilidad

El mercado ya empieza a testear los límites de la estrategia oficial. Según estimaciones privadas recogidas por consultoras como EcoGo y PxQ, si el Banco Central no incrementa sus intervenciones o medidas de control, el dólar podría acercarse en las próximas semanas al techo informal de la banda cambiaria que el Gobierno reconoce de hecho, aunque no de derecho: unos $1.400.

Ese nivel actuaría como un tope tolerable para el Ejecutivo antes de verse obligado a actuar, ya sea endureciendo restricciones, aumentando tasas o vendiendo reservas. Pero ninguna de esas opciones está exenta de costos políticos y económicos.

“La volatilidad va a seguir mientras no haya un ancla clara. Ni la tasa ni el tipo de cambio ni el gasto cumplen ese rol”, explicó a Página/12 un economista vinculado al sector bancario. “Caputo juega a que el mercado le crea, pero no lo respalda con medidas concretas. Y la confianza, cuando se rompe, no se recompone con chicanas”, agregó.

Un termómetro electoral en tiempo real

El comportamiento del dólar paralelo funciona como un termómetro de la política. A medida que se acerque octubre, con unas elecciones legislativas que podrían marcar el futuro del oficialismo en el Congreso, aumentará la búsqueda de cobertura por parte de empresas y particulares.

La memoria reciente de las crisis cambiarias de 2018 y 2019, combinada con un clima económico estancado y un plan de estabilización de resultados inciertos, alimenta la sensación de que el tipo de cambio oficial está artificialmente sostenido. En ese contexto, cualquier frase —por desafiante que suene— puede convertirse en búmeran.

“Comprá, campeón”, dijo Caputo. Y muchos compraron. No por coraje, sino por desconfianza.

Presidencia

Ajuste sin red: millones pierden subsidios y suben fuerte las tarifas de luz y gas

La reducción de subsidios energéticos reconfigura el esquema tarifario en Argentina: más hogares fuera del sistema de asistencia, subas en las boletas y revisión de padrones en medio de un proceso que traslada el costo del servicio directamente a los usuarios residenciales.

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El Argentino Diario-Tarifas de luz y de gas.

Lo que tenés que saber

  • 2,1 millones de hogares dejaron de recibir subsidios eléctricos
  • Cerca de 900.000 usuarios perdieron asistencia en gas
  • Aumenta la cantidad de familias que paga tarifa plena
  • El recorte se combina con subas sostenidas en las boletas
  • Revisión de padrones eliminó registros considerados inconsistentes
  • El gasto estatal en subsidios cayó más de US$5600 millones
  • Crece el peso de servicios básicos en el ingreso familiar

Menos asistencia y mayor costo directo para los hogares

El sistema de subsidios energéticos atraviesa una reducción significativa que deja a millones de usuarios fuera de la asistencia estatal. La consecuencia directa es un aumento de hogares que deben afrontar el costo completo de la electricidad y el gas por redes.

La reconfiguración del esquema se da en paralelo a subas tarifarias que incrementan el gasto mensual en servicios esenciales, con un impacto directo sobre el presupuesto familiar.


Un nuevo esquema más restrictivo

El modelo de segmentación previo dio paso a un sistema simplificado que distingue únicamente entre hogares con subsidio y sin subsidio.

La asignación depende de cruces de datos de ingresos, consumo y patrimonio, con un límite de consumo bonificado y tarifa plena para excedentes.

Este cambio redujo la cobertura general del sistema y concentró la asistencia en una porción menor de usuarios.


Impacto en el bolsillo y estructura del gasto

El aumento del peso de las tarifas en el ingreso de los hogares se profundiza en un contexto de reducción de subsidios y recomposición de precios.

La mayor parte del costo de la energía pasa a ser cubierta directamente por los usuarios, lo que modifica la estructura del gasto mensual.


Depuración de padrones y exclusión de beneficiarios

La revisión de bases de datos eliminó miles de registros considerados inconsistentes, incluyendo casos de domicilios en barrios cerrados, registros duplicados y datos sin actualización.

El proceso redujo el universo de beneficiarios y endureció los criterios de acceso a la asistencia.

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