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El ajuste avanza: el Gobierno obliga a monotributistas sociales a asumir más costos

Fue resuelto por la cartera de Sandra Pettovello que sigue impulsando en el marco de un ajuste disfrazado de eficiencia.

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El Gobierno, a través del Ministerio de Capital Humano liderado por Sandra Pettovello, anunció un nuevo golpe a los sectores más vulnerables. A partir de octubre, los beneficiarios del Monotributo Social deberán asumir el 50% del costo de su obra social, tanto para sí mismos como para cada adherente. Esta decisión, establecida mediante la Resolución 630/2024, fue publicada este martes en el Boletín Oficial y forma parte de una serie de cambios en el régimen que el gobierno de Javier Milei sigue impulsando en el marco de un ajuste severo.

Un aumento de costos para los sectores más vulnerables

El Monotributo Social, una herramienta creada para formalizar a los trabajadores de la economía informal y permitirles acceder a una cobertura de salud básica, sufrirá modificaciones que lo hacen menos accesible. Según el texto oficial, “el titular que quiera seguir inscripto en la categoría tributaria optativa del Monotributo Social deberá abonar el 50% del componente de la obra social por sí mismo y por cada incorporación de adherentes”.

Esto implica que quienes antes accedían a la obra social con un aporte mínimo ahora deberán asumir un costo mayor, encareciendo aún más el acceso a los servicios de salud para personas en situación de vulnerabilidad. Este aumento de costos afecta directamente a monotributistas sociales que se encuentran dentro de programas como Acompañamiento Social, Volver al Trabajo y Microcrédito, los cuales tenían como objetivo favorecer el desarrollo de emprendimientos y la inclusión laboral.

Un ajuste disfrazado de eficiencia

El gobierno justificó esta decisión bajo el argumento de que las normativas previas no cumplieron con sus objetivos. Se derogaron las Resoluciones Nros. 2757/2011 y 1215/2014, que habían sido implementadas durante gestiones anteriores para fortalecer el apoyo estatal a los emprendedores de la economía social. Según el nuevo enfoque, estos recursos ahora se destinarán a “una política pública social más efectiva”.

Sin embargo, la medida puede leerse como una nueva maniobra para reducir el gasto social a costa de los más desprotegidos. En lugar de buscar mejorar la eficiencia de los programas, el gobierno de Milei optó por desmantelarlos y aumentar la carga económica sobre aquellos que menos tienen. Este tipo de decisiones, amparadas en la retórica de la “eficiencia” y el “ordenamiento fiscal”, ignoran las necesidades concretas de quienes dependen del Monotributo Social para acceder a una mínima cobertura de salud y otros beneficios.

El mismo gobierno reconoció en su justificación que “el número de personas que se encuentran en la economía informal no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado”. En lugar de profundizar políticas inclusivas, se optó por responsabilizar a los beneficiarios por el fracaso de la estrategia estatal.

Ajuste en políticas sociales: el trasfondo de la decisión

El Gobierno, lejos de promover una verdadera política de inclusión, continúa avanzando con un ajuste encubierto que afecta a los sectores más desprotegidos. Al asegurar que “el Estado está realizando ingentes esfuerzos para reordenar las políticas sociales”, el Ejecutivo relativizó la importancia del Monotributo Social y priorizó un enfoque de “uso eficiente de los recursos disponibles”. Sin embargo, este supuesto reordenamiento se traduce en más barreras para el acceso a derechos básicos, como la salud, lo que agudiza la precariedad de quienes dependen de estos programas.

El impacto de este tipo de medidas no sólo afecta a los titulares de los beneficios, sino también a los adherentes, como hijos y familiares a cargo, que también perderán el acceso a una cobertura de salud accesible. En un contexto de inflación elevada y pérdida del poder adquisitivo, este tipo de decisiones empujan a más familias a la exclusión.

Actualidad

Libre mercado en la ruta: Milei desregula la VTV y libera precios sin garantías claras

El Gobierno nacional publicó este miércoles la Resolución 32/2026 en el Boletín Oficial, que habilita a talleres mecánicos particulares a realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) y crea un registro nacional de prestadores con inscripción automática. La medida, enmarcada en la agenda de desregulación de Javier Milei, libera las tarifas a la dinámica del mercado y genera controversia sobre el impacto real en la seguridad vial.

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Desregulación sin red: los riesgos de dejarle la seguridad vial al mercado.

Milei abre la VTV al mercado: talleres privados, precios libres y menos controles

★ El Gobierno de Javier Milei avanzó este miércoles con uno de los ejes de su agenda desreguladora en el área del transporte: la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía publicó en el Boletín Oficial la Resolución 32/2026, que transforma de raíz el sistema de Verificación Técnica Vehicular (VTV) tal como funcionó durante décadas en Argentina. La norma fue anunciada la víspera por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a través de la red social X, con el argumento de que «se termina el monopolio de las plantas de VTV».

La medida se inscribe en el proceso iniciado con el Decreto 196/2025, que modificó la reglamentación de la Ley Nacional de Tránsito, y fue ratificada por el Ejecutivo mediante el Decreto 139/2026 tras rechazar la impugnación presentada por la Cámara Argentina de Talleres de Revisión Técnica de Vehículos de Autotransporte Interjurisdiccional (CATRAI) y cerca de 30 empresas del sector.

Un registro abierto y sin tope de prestadores

El cambio central de la resolución es la creación del Registro Nacional de Talleres de Inspección Técnica de Vehículos, que funcionará en el ámbito de la Secretaría de Transporte y operará a través de la plataforma de Trámites a Distancia (TAD). El registro será público, gratuito y digital, y permitirá la inscripción de talleres mecánicos privados, concesionarias e importadores que acrediten capacidad técnica suficiente.

El mecanismo de habilitación incluye una cláusula de silencio administrativo: si en el plazo de 30 días corridos la administración no formula observaciones ni emite resolución expresa, el taller quedará automáticamente inscripto y habilitado de manera provisoria, sujeto a control posterior. La norma además impide que las autoridades jurisdiccionales limiten el número de talleres habilitados en su territorio.

Precios libres: el mercado como regulador

Uno de los aspectos más controvertidos de la reforma es la desregulación tarifaria. La Resolución 32/2026 establece que los precios de la revisión técnica serán acordados libremente entre los usuarios y los establecimientos, sin que el Estado fije valores mínimos ni máximos. La lógica oficial es que mayor oferta implica mayor competencia y, en consecuencia, menores precios.

Sin embargo, la experiencia de otras desregulaciones sectoriales bajo la actual gestión siembra dudas razonables. En el caso de los servicios públicos, la liberalización de precios derivó en aumentos acumulados que, según el IIEP (UBA-CONICET), superaron el 525% desde diciembre de 2023, con el transporte liderando los incrementos con casi un 1.000% acumulado. La promesa del libre mercado como garante de precios accesibles choca con un contexto de ingresos deteriorados y sin marcos regulatorios de respaldo para los usuarios.

Los plazos se extienden: ¿más comodidad o menos control?

La reforma también modifica los plazos de revisión. Los vehículos particulares 0 kilómetro deberán realizar su primera inspección a los cinco años del patentamiento (antes era a los tres). Los automóviles de hasta diez años de antigüedad pasarán a ser revisados cada 24 meses en lugar de anualmente. Solo los vehículos con más de diez años mantendrán la revisión anual. Para los vehículos de carga y pasajeros, el plazo máximo continúa siendo de 12 meses.

El Ejecutivo justificó la extensión de los plazos en la evolución tecnológica del parque automotor y en estadísticas que señalan que el 94% de los siniestros viales obedece a factores humanos y no a fallas mecánicas. Sin embargo, CATRAI y los sectores que impugnaron la reforma sostuvieron que la extensión de los períodos carece de respaldo técnico suficiente y podría incrementar los riesgos de seguridad vial, en particular para vehículos que recorren rutas con altas velocidades y cargas.

La provincia de Buenos Aires no adhiere

Un dato relevante para los millones de automovilistas bonaerenses: la administración de Axel Kicillof dejó en claro que la Provincia de Buenos Aires no adoptará los cambios impulsados desde Nación. El sistema provincial de VTV, regulado por la Ley 13.927, seguirá vigente sin modificaciones hasta tanto el propio Ejecutivo bonaerense lo disponga. Esta posición abre un escenario de dualidad normativa que puede generar confusión en los conductores que residan en territorio provincial pero circulen en jurisdicción nacional.

Infraestructura digital con plazo de 90 días

La Resolución 32/2026 ordena que la Subsecretaría de Transporte Automotor desarrolle e implemente en un plazo de 90 días una base informática nacional que consolide los datos de todas las revisiones técnicas realizadas en el país. Los talleres habilitados deberán remitir información de cada inspección para garantizar la trazabilidad del sistema y la interoperabilidad entre jurisdicciones. La Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) será el organismo encargado de fiscalizar y auditar a los talleres inscriptos, mientras que la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) deberá adecuar su normativa interna a la nueva reglamentación.

Los vehículos que aprueben la inspección recibirán un certificado digital con la misma validez que la tradicional oblea física en el parabrisas, aunque el sistema informático que debe soportar ese esquema todavía no está operativo.

La desregulación como doctrina, la seguridad como interrogante

La reforma de la VTV es parte de la misma lógica que guió la privatización de empresas estatales, la liberalización de tarifas de servicios públicos y la reducción del rol regulador del Estado en todos los sectores de la economía. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sintetizó esa visión al referirse a la VTV: «Con más oferta, como en cualquier país serio del mundo.»

La frase es elocuente porque omite lo central: en los países que el Gobierno cita como modelo, la desregulación de la oferta coexiste con sistemas de fiscalización robustos, marcos de responsabilidad efectivos y niveles de ingreso que permiten a los usuarios pagar inspecciones de calidad.

En Argentina, donde el salario real acumuló pérdidas significativas desde 2023 y el Estado retrocede en su capacidad de control, la apertura sin regulación de un servicio vinculado directamente a la seguridad vial merece, como mínimo, una evaluación más rigurosa que la que ofreció el Boletín Oficial.

Puntos clave:

  • La Resolución 32/2026 habilita a talleres mecánicos privados, concesionarias e importadores a realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO).
  • Los precios del servicio quedan desregulados: cada taller fijará libremente sus tarifas sin valores mínimos ni máximos.
  • Los plazos de revisión se extienden: primera VTV a los 5 años para 0 km y cada 2 años para vehículos de hasta 10 años.
  • La Provincia de Buenos Aires no adhiere a la reforma nacional y mantiene su sistema sin modificaciones.
  • La base informática nacional que unificará los datos de inspecciones tiene un plazo de 90 días para estar operativa.
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