Economía 💲
¿Y las reservas? Caputo cambió el foco y ahora dice que “ya no importan tanto”
El ministro de Economía defendió el nuevo paquete financiero del Gobierno y aseguró que la acumulación de dólares en el BCRA dejó de ser una prioridad. Aseguró que «la macroeconomía más ordenada del mundo» está en Argentina.
Luis Caputo afirmó este martes que «la acumulación de reservas no tiene la importancia que tenía hace algunos meses», en un intento por desactivar la creciente presión sobre el cumplimiento de las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo dijo durante una entrevista en el canal de streaming libertario «Carajo», donde participó junto al presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
«Es una meta que por supuesto nos proponemos cumplir, pero no depende de que necesariamente el tipo de cambio vaya al piso de la banda», sostuvo el ministro. Al justificar su cambio de enfoque, señaló que “hoy estamos con un tipo de cambio flotante y un Banco Central capitalizado”, por lo que la acumulación de divisas «es más una consecuencia que un objetivo en sí mismo».
La entrevista coincidió con el anuncio oficial de un nuevo paquete financiero que incluye emisiones de deuda, acuerdos con bancos privados y un bono especial para absorber liquidez, con el objetivo de reunir 7.000 millones de dólares.
Preocupación por las reservas y metas con el FMI
En abril, el Banco Central volvió a registrar ventas netas de divisas y cerró el mes con una pérdida de más de 300 millones de dólares en el mercado cambiario. A pesar de que desde diciembre el organismo acumuló alrededor de 11.000 millones de dólares, el ritmo de recomposición se desaceleró y encendió alarmas en Washington. Según el último Staff Report del FMI, la meta de reservas para junio establece un piso de 9.000 millones netas, objetivo que hoy se encuentra en riesgo.
Ante ese escenario, Caputo intentó relativizar el condicionamiento externo: “Ahora se dice que con el programa del FMI tienen que acumular sí o sí 4.000 millones de reservas, si no, no cumplen. Pero hablamos constantemente con el Fondo, y están contentos con cómo funciona el programa”.
Sin embargo, desde el organismo multilateral no hubo pronunciamientos públicos que confirmen esa supuesta “satisfacción”. El próximo desembolso depende del cumplimiento de las metas del segundo trimestre y el margen de maniobra es limitado.
“La inflación va a colapsar”
En otro tramo de la entrevista, Caputo comparó la dinámica de reservas con la inflación: «Con superávit fiscal y sin emisión de dinero, vos sabés que la inflación va a colapsar». Según el ministro, la desaceleración de precios sería inevitable si se mantiene el ajuste del gasto y la política monetaria contractiva.
Pero la comparación ignoró un punto central: mientras el superávit financiero del primer trimestre se alcanzó por la licuación de jubilaciones y salarios, la caída del poder adquisitivo amenaza con profundizar la recesión. De hecho, el INDEC registró una contracción del 5,3% interanual en la actividad económica de marzo, y los analistas del REM (Relevamiento de Expectativas del Mercado) proyectaron una caída superior al 3,5% para todo 2025.
Reservas, banda cambiaria y especulación
Caputo también se refirió al funcionamiento del esquema de flotación administrada con bandas de intervención, que impide al Banco Central operar fuera de los márgenes establecidos. “No vamos a comprar reservas dentro de la banda porque eso genera especulación”, explicó, en respuesta a quienes reclaman mayor intervención cambiaria para evitar la apreciación del peso.
El tipo de cambio oficial mayorista se mantuvo estable en torno a los $902 en las últimas semanas, mientras que el dólar paralelo descendió a valores cercanos a los $1.180. La brecha cambiaria sigue por encima del 30%, aunque en niveles inferiores a los picos de diciembre. La apreciación real del peso, sin embargo, afecta la competitividad del sector exportador y debilita la acumulación de reservas.
Privatizaciones y “costos argentinos”
A la hora de justificar el modelo económico, Caputo y su viceministro, el chileno José Luis Daza, apuntaron al rol del sector privado y a una eventual baja de impuestos. “No hay país en el mundo con una macroeconomía más ordenada que la argentina de hoy”, sostuvo Daza. “Vamos a privatizar y vender activos”, añadió, al defender el programa de reformas en curso.
Según Caputo, la clave del crecimiento reside en que el empresariado “entienda y se comprometa con el cambio de modelo”. Al mencionar a la flamante Agencia de Regulación Comercial Argentina (ARCA), el ministro aseguró que el objetivo es “bajar el costo argentino vía menos impuestos y menos regulaciones”.
¿Un cambio de relato o un reconocimiento implícito?
Las declaraciones del ministro llegan en un momento clave: la caída del consumo, el enfriamiento del mercado de deuda y la dificultad para cumplir con el FMI tensionan el discurso de “estabilidad” que intenta instalar el oficialismo. En paralelo, crece la dependencia del financiamiento privado externo, en un contexto donde las tasas internacionales no favorecen a economías emergentes como la argentina.
El giro discursivo de Caputo, al minimizar la importancia de las reservas, podría interpretarse como un intento de ganar margen político ante un eventual incumplimiento. Pero también podría reflejar un reconocimiento implícito de las dificultades para sostener el actual esquema sin costo social y sin conflictos financieros.
CABA
Jorge Macri celebra el desalojo mil, mientras deja a más de 4.500 personas en la calle
El CELS contabiliza que más de 4.500 personas, 1.500 de ellas niñas y niños, quedaron en la calle por desalojos solo hasta mayo, mientras el Gobierno porteño festeja con un spot la cifra mil. El organismo denunció trámites sin control judicial y un aumento de 2883% en las contravenciones por “armas no convencionales”.
El Gobierno porteño festejó con un spot de propaganda el desalojo número mil de su gestión, pero los datos oficiales que reunió el CELS indican que más de 4.500 personas quedaron en la calle por este tipo de operativos solo hasta mayo, entre ellas 1.500 niñas y niños.
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), organismo de derechos humanos, cuestionó la campaña en una columna sobre la política de vivienda y espacio público del gobierno de Jorge Macri. A fines de octubre, el jefe de Gobierno porteño había anunciado que la Ciudad alcanzó las 1.000 propiedades usurpadas “recuperadas” y restituidas a sus dueños. La número mil fue una galería con un predio anexo en Cafayate 1642, en Mataderos, ocupado durante 15 años, que la Policía de la Ciudad desalojó un viernes. Macri sostuvo que la política busca reparar perjuicios acumulados durante años y devolver tranquilidad a los barrios.
Un spot con patadas, símbolos políticos y material de archivo
Según el CELS, el video alterna escenas de grupos de policía de choque que irrumpen a patadas en las viviendas con la eliminación de símbolos ligados a la izquierda, al peronismo y a la organización social. La novedad es la dimensión política dentro de la campaña oficial de “orden y limpieza”, que ya había señalado como basura a personas pobres, inmigrantes, habitantes de villas y del conurbano, y a quienes trabajan o viven en la calle.
El organismo advirtió además que gran parte de las imágenes pertenece a un desalojo realizado el verano pasado. A su entender, el uso atemporal del material busca estigmatizar a las personas desalojadas por su supuesta ideología y negar su necesidad de vivienda, al presentarlas como “mafias políticas”. La ostentación de la eliminación de símbolos políticos pretende, según el CELS, intimidar a todo el arco opositor de la Ciudad.
Desalojos sin control judicial y el atajo del “riesgo de derrumbe”
El CELS sostuvo que gran parte de los desalojos de los que se jacta el Gobierno tiene una legalidad cuestionada, porque los procedimientos se realizan prácticamente sin control judicial. El atajo, según el organismo, es el uso de certificados de riesgo de derrumbe que habilitan desalojos por vía rápida y administrativa. El riesgo es dudoso en una gran cantidad de casos, y decenas de familias quedan en la calle con el pretexto de protegerlas.
Más gente en la calle y una contravención para hostigarla
La aceleración de los desalojos aumentó la población en situación de calle. De acuerdo con el último censo popular de 2025, casi 12.000 personas vivían en esa situación en la Ciudad, 463 de ellas niñas y niños, un aumento del 64% frente al censo de 2019. El 80,7% de las personas censadas denunció haber sufrido violencia institucional por parte de la Policía de la Ciudad, el Ministerio Público y Higiene Urbana.
La figura contravencional usada para hostigar a esta población es la portación de “armas no convencionales”, que se aplica a personas que tienen entre sus pertenencias cubiertos o utensilios de cocina, indispensables para la subsistencia. Según datos del Ministerio Público de la Ciudad, su uso aumentó un 2883% entre 2023 (458 casos) y 2025 (13.660).
Villas, “Tormenta Negra” y trabajadores precarizados
Muchas de las personas desplazadas de la calle terminan viviendo en el espacio público de las villas, que el CELS describe como blanco de discriminación y agresión oficiales. Con el discurso de que allí eligen vivir delincuentes y narcotraficantes, el Gobierno porteño abandonó las políticas de integración socio urbana y desplegó operativos como “Tormenta Negra”, con más de 1.500 efectivos fuertemente armados, drones, móviles especiales y una fuerte cobertura mediática. Según el organismo, son procedimientos masivos realizados sin investigaciones previas ni controles judiciales.
El hostigamiento, agregó el CELS, alcanza también a vendedores ambulantes, cuidacoches y recolectores urbanos, a quienes se les impide trabajar y se criminalizan sus formas de subsistencia. El propio Gobierno porteño informó en noviembre de 2025 que había realizado 12 megaoperativos para desalojar a unos 18 mil manteros en zonas comerciales de la Ciudad.
Una política que se repite
La columna del CELS se suma a otras polémicas recientes. En julio, Macri sostuvo que dar comida en el espacio público genera dependencia y atrae a más personas en situación de calle, y después agentes de Espacio Público actuaron contra ollas populares en distintos barrios porteños, como informó este medio.
El organismo cerró con una definición de la Ciudad que describe: un espacio para cada vez menos hogares, hostil con quienes no gozan de privilegios y excluyente con los sectores más empobrecidos. Su conclusión fue tajante: “No hay nada que celebrar”.
Lo que tenés que saber:
- El Gobierno porteño celebró con un spot el desalojo número mil; Macri había anunciado que la Ciudad alcanzó las 1.000 propiedades “recuperadas”.
- Según el CELS, más de 4.500 personas quedaron en la calle por este tipo de operativos hasta mayo, entre ellas 1.500 niñas y niños.
- El censo popular de 2025 contabilizó casi 12.000 personas en situación de calle, un 64% más que en 2019.
- El Ministerio Público de la Ciudad registró un aumento del 2883% en las contravenciones por “armas no convencionales” entre 2023 y 2025.
- El CELS cuestionó la legalidad de los desalojos por certificados de riesgo de derrumbe, realizados prácticamente sin control judicial.
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