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Que miseria, 47 PyMEs

El pasado fin de semana, en su habitual programa de almuerzos y cenas, la mesa de Mirtha Legrand fue escenario para una de las declaraciones más absurdas de Roberto García Moritán (más conocido popularmente como El Marido de Pampita).

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Por Martín Epstein*

La reivindicación sistemática de la política de desregulación, apertura de la economía y liberalización de las ‘fuerzas del mercado’ es conocida y replicada como mantra por García Moritán.

Es más, la política económica del actual gobierno nacional es celebrada como el ‘camino correcto’. Sin embargo, apenas en 5 meses de gestión son evidentes los paralelismos con las anteriores experiencias neoliberales en nuestro país: caída de la actividad económica y contracción del mercado interno, caída de la producción y ventas de pequeñas y medianas empresas, aumento del desempleo y caída del salario.

El pasado fin de semana, en su habitual programa de almuerzos y cenas, la mesa de Mirtha Legrand fue escenario para una de las declaraciones más absurdas de Roberto García Moritán (más conocido popularmente como El Marido de Pampita). Luego de analizar la necesidad de generar condiciones para la expansión de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) entendiéndolas como centro de la generación de producción y empleo en Argentina, arremetió con una tradicional costumbre: argumentar que nuestro país es un país inviable en el que, según sus cálculos, Argentina cuenta con una PyME cada 1 millón de habitantes.

La matemática no falla, y entonces para el empresario gastronómico solamente habría en todo el territorio apenas 47 empresas pequeñas y medianas. Más allá de la falta de reacción de quienes compartían la comida, aclarando que la realidad muestra unas 550.000 PyMEs, y hasta asumiendo que se trató de un error al momento de reproducir datos que claramente no son como los planteara, la escena resulta un claro ejemplo de la inconsistencia del discurso liberal – libertario.

La reivindicación sistemática de la política de desregulación, apertura de la economía y liberalización de las ‘fuerzas del mercado’ es conocida y replicada como mantra por García Moritán. Es más, la política económica del actual gobierno nacional es celebrada como el ‘camino correcto’. Sin embargo, apenas en 5 meses de gestión son evidentes los paralelismos con las anteriores experiencias neoliberales en nuestro país. En tiempos de la dictadura del 76’ con Martínez de Hoz a la cabeza, durante la década larga menemista y el programa impulsado por Cavallo, con la más reciente experiencia del gobierno de Macri y el rol protagónico de Luis Caputo y Federico Sturzenegger los resultados fueron idénticos: caída de la actividad económica y contracción del mercado interno, caída de la producción y ventas de pequeñas y medianas empresas, aumento del desempleo y caída del salario.

Al mes de abril, tanto la producción como las ventas minoristas relevadas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) muestran una sostenida caída tanto en promedios como en casi todos los rubros. Acumulando una caída del 22,1% en lo que va del año, preocupa sobremanera el dato de farmacias (-35,6%) y alimentos (-28,7%). En materia de producción, con datos a marzo la caída interanual se ubica en el 11,9% pero acumula en el primer trimestre de 2024 una caída de 19,1%.

Nos encontramos en el momento del ciclo en el que la caída del empleo se empieza a mostrar con mayor fuerza, como paso previo para un nuevo proceso de destrucción industrial que inevitablemente terminará con menos cantidad de PyMEs que al inicio del gobierno de Milei. En una de esas, el marido de Pampita nos está anticipando la cantidad de empresas que quedarán tras este nuevo experimento neoliberal.

*Politólogo y Analista Económico del Centro de Economía Política Argentina (CEPA)

Deuda externa

Caputo se reunió con Georgieva en el G20 y busca un encuentro con Bessent para un nuevo rescate electoral

El ministro de Economía se vio con la titular del FMI en el marco de las reuniones del G20 para exponer los resultados del programa económico. Lo acompañaron el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza. También prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.

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Caputo viaja a mostrar el ajuste como éxito: la otra cara son 57.000 millones de deuda y pobreza que no cede.

Luis Caputo se reunió este lunes con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en el marco de la cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del Grupo de los 20 (G20). El propio ministro lo confirmó en su cuenta de X: «Gran encuentro con Kristalina Georgieva en el marco de las reuniones del G20. Aprovechamos para conversar sobre la agenda económica de la Argentina y los avances que estamos logrando para consolidar la estabilidad y fortalecer el crecimiento.»

Caputo estuvo acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y por el secretario de Política Económica, José Luis Daza. La comitiva viajó a Estados Unidos con el objetivo de exponer ante representantes de las principales economías del mundo los lineamientos del programa económico del Gobierno de Javier Milei, en una presentación que el oficialismo construye como una puesta en escena del relato de la «estabilización» macroeconómica.

El G20 como vidriera

La participación del ministro en el G20 no es un hecho menor en términos de política exterior económica. Caputo tiene previsto exponer los avances del programa de ajuste en materia de equilibrio fiscal y estabilidad monetaria, en un foro donde participan las principales potencias del planeta. El Gobierno apuesta a que ese escenario le otorgue legitimidad internacional a una política económica que, de puertas adentro, mantiene a millones de argentinos bajo la línea de la pobreza, con tarifas acumulando aumentos superiores al 500% desde diciembre de 2023 y una Canasta Básica Alimentaria que, según datos del INDEC a marzo de 2026, registró una variación interanual del 32,8%.

En ese contexto, los temas que el G20 pondrá sobre la mesa, además del progreso macroeconómico global, incluyen deuda soberana, desequilibrios globales, educación financiera y prevención del fraude. Ejes que, paradójicamente, describen con precisión los principales flancos de vulnerabilidad del propio programa económico argentino: una deuda con el FMI que supera los 57.100 millones de dólares, desequilibrios distributivos que el propio organismo reconoció en su última revisión, y una arquitectura financiera que el Foro Economía y Trabajo calificó en mayo de 2026 como «regresiva por diseño».

La cita con Bessent y el respaldo de Washington

En paralelo a la agenda oficial del G20, Caputo también intentará concretar un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. La relación entre Buenos Aires y Washington se consolidó como uno de los pilares del programa económico de Milei: el respaldo financiero y político del gobierno de Donald Trump resultó decisivo para que Argentina defendiera su posición cambiaria en momentos de tensión en los mercados durante 2025. Sin ese sostén externo, la fragilidad del esquema de bandas cambiarias hubiera sido mucho más difícil de sostener.

La búsqueda del encuentro con Bessent no es un detalle protocolar. Milei construyó buena parte de su credibilidad internacional sobre la base del alineamiento con Trump, una apuesta ideológica que, en términos financieros, se tradujo en respaldo concreto en momentos críticos. Que Caputo viaje a reforzar ese vínculo mientras el acuerdo con el FMI avanza hacia sus próximas revisiones revela cuál es la verdadera arquitectura de sustento del programa: más que en la economía argentina, el modelo descansa sobre garantías externas.

El vínculo con el FMI: entre el aval y la dependencia

La reunión con Georgieva se produce en el marco del Servicio Ampliado que el Gobierno suscribió en abril de 2025 por 20.000 millones de dólares, con un desembolso inicial inédito de 12.000 millones. En abril de 2026, una segunda revisión habilitó un desembolso adicional de 1.000 millones, a pesar de que Argentina registró incumplimientos previos en la meta de reservas netas. El FMI exigió, a cambio, acumular al menos 8.000 millones de dólares en reservas durante el año.

La cita de hoy no es la primera entre Caputo y Georgieva en lo que va del año. En julio de 2026, la directora gerente del FMI visitó Buenos Aires, se reunió con Milei y participó de una reunión de gabinete, en un gesto que analistas y economistas críticos describieron como una supervisión in situ del principal deudor del organismo. Lo que en julio fue una visita de Georgieva a territorio argentino, hoy se invierte: es Caputo quien viaja a rendir cuentas ante el foro que nuclea a las potencias que financian y condicionan el programa.

Puntos clave

  • Caputo se reunió con Georgieva en el marco del G20 y confirmó el encuentro en su cuenta de X.
  • Lo acompañaron el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza.
  • El ministro también prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, para reforzar el respaldo político y financiero de Washington.
  • El acuerdo vigente con el FMI asciende a 20.000 millones de dólares; la deuda total argentina con el organismo superaba los 57.100 millones al cierre de 2025.
  • El viaje se enmarca en la estrategia oficial de presentar el ajuste como éxito macroeconómico ante las principales potencias, mientras la pobreza y el costo de vida siguen golpeando a los sectores populares.

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