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Deuda externa

Economistas desmienten a Caputo: la deuda argentina sí aumentó, con una operación polémica

Profesionales del sector cuestionan el relato oficial y advierten sobre el endeudamiento neto. El ministro negó el incremento del pasivo, pero los números indican lo contrario.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El ministro de Economía, Luis Caputo, enfrentó duros cuestionamientos de economistas profesionales que refutaron su versión sobre el crédito de US$ 3.000 millones tomado para afrontar el vencimiento de deuda de enero. Mientras el funcionario negó un aumento del pasivo argentino, especialistas del sector demostraron con cifras concretas que la operación sí incrementa el endeudamiento neto del país.

La operación financiera que generó polémica

El gobierno nacional tomó un préstamo de US$ 3.000 millones, suma que se adiciona a los US$ 910 millones captados el mes pasado mediante el BONAR 2029. Estas operaciones se destinaron a cubrir un vencimiento de US$ 4.200 millones, del cual US$ 2.700 millones corresponden a capital.

Christian Buteler, economista especialista en mercados financieros, fue contundente: «Se tomaron US$ 3.000 millones más US$ 910 millones el mes pasado (con el BONAR2029). Vencen US$ 4.200 millones, pero de capital son US$ 2.700 millones. Por lo tanto, habrá crecimiento neto de deuda. Pero no es problema, es algo normal a estos niveles de deuda. Hay que terminar con la épica del relato».

Ex asesor de Milei desmiente la versión oficial

Carlos Rodríguez, ex asesor económico del presidente Javier Milei, se sumó a las críticas con precisiones técnicas sobre la operación. «Los 4300 millones que hay que pagar el viernes incluyen intereses además de amortización. O sea que si se paga parte con el REPO, la deuda total aumentaría por la diferencia entre los intereses y el aporte genuino de Tesoro (unos US$ 1300 millones)», señaló el economista.

Rodríguez agregó: «La amortización pagada con otra deuda no cambia la deuda total. Lo de ‘genuino’ es un decir…no sé de dónde sacó sus US$ 1300 millones el Tesoro (superávit o deuda)».

Dudas sobre el origen de los dólares y el «colchón» del Tesoro

Nicolas Capella, economista de IDB, analizó las implicancias técnicas de la operación y señaló que «el plazo, si bien es corto (372 días), no debería ser más que un puente hasta que Argentina pueda volver a los mercados internacionales».

El especialista planteó interrogantes sobre el mecanismo de pago: «La duda ahora es cómo hará el tesoro para hacerse con esos dólares, ya que el que hizo el repo fue el BCRA. Estimamos que el tesoro los comprará con los pesos que tiene en las cuentas del BCRA, que son algo más de 4,1 billones de pesos».

Capella advirtió sobre las consecuencias de esta estrategia: «De esta forma, se agotarían esos pesos y no podría haber más ‘punto Anker’ en las próximas licitaciones usando ese colchón de liquidez». El economista aclaró que «de todas maneras, estimamos que en algún momento, dicho colchón se rellenará cuando el BCRA gire utilidades por el ejercicio 2025 al tesoro (así fue como se originó ese colchón el año pasado) pero por lo pronto son meras especulaciones».

El problema de fondo: Argentina sin acceso al crédito internacional

Marina Dal Poggetto, directora de la consultora ECoGo, identificó el núcleo del problema que enfrenta la gestión económica libertaria. «Argentina todavía no logra acceder al crédito para refinanciar los vencimientos de la deuda en dólares y pesos a condiciones sostenibles», declaró la economista.

Esta imposibilidad de acceder a los mercados internacionales de capitales obliga al gobierno a recurrir a operaciones financieras de corto plazo, como el REPO con bancos internacionales, que si bien permiten cubrir vencimientos inmediatos, no resuelven la cuestión estructural del endeudamiento argentino.

La discrepancia entre el discurso oficial y el análisis técnico de los economistas pone en evidencia las tensiones en torno a la gestión de la deuda pública. Mientras el gobierno intenta sostener un relato de desendeudamiento, los números y la opinión de profesionales del sector, incluso quienes formaron parte del espacio libertario, contradicen esa narrativa y alertan sobre un incremento efectivo del pasivo nacional en un contexto donde el país aún no recuperó la confianza de los mercados internacionales.

Puntos clave:

• El gobierno tomó US$ 3.910 millones (US$ 3.000 millones más US$ 910 millones del BONAR 2029) para pagar un vencimiento de US$ 4.200 millones
• Economistas confirman que hay crecimiento neto de deuda al comparar el capital vencido (US$ 2.700 millones) con los nuevos préstamos
• El ex asesor de Milei, Carlos Rodríguez, advirtió que la deuda total aumenta por la diferencia entre intereses y aportes genuinos del Tesoro
• El uso del «colchón» de pesos del Tesoro agotaría recursos para futuras licitaciones según analistas de IDB
• Argentina continúa sin acceso a mercados internacionales de crédito en condiciones sostenibles, según la consultora ECoGo

Deuda externa

Caputo pone AySA a la venta para tapar los agujeros de la deuda que él mismo generó

El Gobierno de Milei planea publicar el llamado a licitación antes de fin de abril para recaudar unos 500 millones de dólares. La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales de la empresa; y el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo-Dólar anclado.

El agua como moneda de cambio: Milei y Caputo privatizan AySA para pagar la deuda externa

★ El Gobierno libertario acelera la entrega de Agua y Saneamientos Argentinos al sector privado con el objetivo declarado de recaudar hasta 500 millones de dólares, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, teje una red de financiamiento para cubrir vencimientos que este año superan los 9.000 millones de dólares.

La privatización que no arranca

Según fuentes con conocimiento directo del proceso, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas trabaja en los últimos detalles del contrato de concesión de AySA para publicarlo antes de fin de mes y llamar a licitación. La operación busca recaudar unos 500 millones de dólares, aunque el proceso lleva meses de demoras: originalmente estaba previsto para antes de fin de 2025, luego se postergó para el primer trimestre de 2026 y ahora se promete para los próximos días.

Una vez publicada la licitación, la adjudicación definitiva no será inmediata. La evaluación de ofertas, el análisis de capacidades técnicas y la solvencia económica de las empresas participantes insumiría al menos tres meses adicionales. Entre los grupos empresariales que el Ejecutivo mencionó como interesados figuran la brasileña Sabesp, la francesa Veolia, el grupo Roggio y un holding con operaciones en Argentina y el exterior.

Una ley para entregar el agua

La privatización de AySA fue habilitada por la Ley Bases, que permite transferir al sector privado el 90% de las acciones que el Estado tiene en la empresa; el 10% restante quedaría en manos de los trabajadores. En una primera etapa se concesionaría el 51% de las acciones estatales; en una segunda, el 39% restante se colocaría en la Bolsa mediante una oferta pública inicial.

La misma ley habilitó la privatización de otras empresas estratégicas: Belgrano Cargas, Corredores Viales, Intercargo, Energía Argentina S.A. (Enarsa), la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) y el Complejo Carbonífero, Ferroviario, Portuario y Energético de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).

El marco regulatorio aprobado por el Gobierno para la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires incluye una cláusula que permite a la empresa privada que se quede las acciones de AySA cortar el suministro en caso de mora en el pago. Una disposición que, en el contexto de la caída del poder adquisitivo de los sectores populares, representa una amenaza directa sobre el acceso al agua de millones de personas.

El agua como variable de ajuste

La decisión de apurar la privatización de AySA no responde a una lógica de mejora del servicio sino a una urgencia financiera concreta. Durante su participación en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Washington, Caputo reconoció que espera recaudar 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones, una cifra que contempla el conjunto de las empresas habilitadas por la Ley Bases.

El compromiso más exigente es el de julio próximo, cuando el Gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares a los bonistas. En total, hasta fin de 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares, según un informe de la consultora GMA Capital.

Para cubrir ese agujero, el equipo económico negoció garantías de 2.000 millones de dólares con el Banco Mundial y 550 millones con el BID, más aportes esperados de la CAF y emisiones de deuda en dólares en el mercado local. El objetivo de Caputo es reunir unos 10.000 millones de dólares por fuera del mercado internacional, al que califica como todavía «oneroso».

La soberanía del agua en juego

Esta entrega avanza en un contexto geopolítico que este medio analizó en profundidad en enero de 2026, cuando investigadores del Conicet publicaron el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea argentina, con acuíferos que almacenan agua de hasta un millón de años de antigüedad, las más antiguas de Latinoamérica. Aquellas aguas no se renovarán jamás a escala humana.

Ahora, mientras los científicos advierten sobre la necesidad de proteger ese patrimonio irreemplazable y proponen un programa nacional de monitoreo, el Gobierno avanza en la dirección opuesta: privatiza la empresa que gestiona el agua y las cloacas del AMBA, desregula la actividad extractiva y recorta el presupuesto de los organismos científicos que estudian y alertan sobre esos recursos estratégicos.

La lógica del ajuste se aplica con coherencia brutal: lo que el Estado construyó durante décadas para garantizar el acceso al agua como derecho, el Gobierno lo ofrece como activo financiero para cubrir las facturas de una deuda que él mismo generó.

Puntos clave

  • El Gobierno planea publicar el llamado a licitación de AySA antes de fin de abril de 2026 para recaudar unos 500 millones de dólares.
  • El proceso acumula meses de demoras; estaba previsto para antes de fin de 2025 y luego para el primer trimestre de 2026.
  • La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales en AySA; el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
  • Caputo busca reunir 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones para afrontar vencimientos de deuda que superan los 9.000 millones hasta fin de 2026.
  • El avance sobre AySA contrasta con las advertencias científicas del Conicet sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas estratégicas del país.

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