Conectate con El Argentino

Judiciales ⚖️

Otro allanamiento en la casa de Sabag Montiel y su novia

Está vez la medida probatoria será efectuada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

Publicado hace

#

La justicia federal ordenó esta tarde un nuevo allanamiento en la vivienda que habitaban Fernando Sabag Montiel, el hombre que intentó atentar contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y su novia Brenda Uliarte, informaron fuentes judiciales.

La medida fue ordenada por la jueza María Eugenia Capuchetti tras un pedido formulado por el fiscal Carlos Rívolo y el objetivo es el de saber si en ese lugar pueden quedar elementos que sean útiles para la investigación y que hubieran sido pasados por alto en el primer allanamiento.

Se trata de un monoambiente ubicado en la calle Uriburu al 700, en el Partido de San Martín, alquilado por Sabag Montiel hace ocho meses, a donde llegó a convivir por Uliarte.

En el primer allanamiento realizado en esta vivienda se encontraron las 100 balas distribuidas en dos cajas y una computadora laptop, entre otras cosas de utilidad para la investigación.

El procedimiento de este miércoles será realizado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), fuerza a la que, según confirmaron fuentes de la investigación, la jueza le asignó hoy una batería de medidas de prueba que se encuentran en desarrollo.

Sabag Montiel y Urliarte, en tanto, permanecen detenidos luego de haber cumplido con el acto de las indagatorias ayer por la noche en las cuales se los acusó por el intento de asesinado de la vicepresidenta.

Policiales 🚨

Rosario: internaron a un nene con cocaína en sangre y detuvieron a sus progenitores

El chico, que sufrió convulsiones, fue asistido en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela el 8 de septiembre. La fiscalía imputó a sus padres por homicidio en grado de tentativa y suministro de estupefacientes a un menor.

Publicado hace

#

Fachada de un hospital de niños de Rosario

La Justicia de Santa Fe investiga cómo un nene de Rosario terminó con cocaína en el organismo. El chico ingresó al Hospital de Niños Víctor J. Vilela con un cuadro de convulsiones y, tras estabilizarlo, los estudios que le practicaron detectaron la presencia de la sustancia. El hecho ocurrió el 8 de septiembre, pero recién se conoció en las últimas horas, cuando la Policía de Investigaciones (PDI) apretó el cerco y detuvo a los padres.

Los apresados son Pablo B. y Valeria C., ambos de 47 años y vecinos de Rosario. El hombre fue interceptado en la vía pública, en inmediaciones de San Martín y pasaje Pino; la mujer, en la zona de Italia al 2800. Las detenciones las dispuso la fiscal Vega, a cargo del expediente, y se concretaron este jueves. La acusación formal es «tentativa de homicidio agravada por el vínculo, en concurso ideal con el suministro gratuito de material estupefaciente, agravado por tratarse de un menor de edad», según informó la fiscalía.

Del hospital a la fiscalía

El punto de partida fue el propio centro de salud. Después de asistir al nene, las autoridades del Vilela dieron aviso y se abrió una pesquisa para establecer en qué circunstancias el chico habría entrado en contacto con la cocaína y determinar las eventuales responsabilidades. Tomó intervención el Departamento Operativo de Investigaciones y la Brigada Unidad de Violencia Altamente Lesiva (UVAL), ambos de la PDI. En el marco de los procedimientos, los investigadores secuestraron un teléfono celular que será sometido a peritajes e incorporado al expediente, una medida orientada a reconstruir los días previos a la internación.

El rigor obliga a separar el terreno de las certezas del de las presunciones. Que el nene tenga cocaína en el organismo es un dato comprobado por los análisis médicos y respaldado por el parte del hospital. Que sus padres sean los responsables es, por ahora, una hipótesis judicial en construcción: la calificación legal es provisoria, puede modificarse con el avance de las pericias y ninguno de los dos está condenado. Rige para ellos, como para cualquier imputado, la presunción de inocencia. Resta precisar, además, si el contacto con la sustancia fue directo, accidental o producto de otras circunstancias que expusieron la salud del chico.

Una escena que se repite y un Estado que llega tarde

Los casos de chicos intoxicados con cocaína no son una rareza estadística. En el servicio de Toxicología del hospital Pediátrico de Córdoba, entre 2013 y 2016 se atendieron 46 pacientes con síntomas de intoxicación por drogas y el 46 por ciento tenía menos de 3 años, según registró La Voz. «Nos llamó la atención que empezamos a tener en guardia nenes con síndromes de intoxicación por drogas, bebés pequeños, de 2 meses hasta los 3 años. Muchos de ellos, sobre todo los menores de 1 año, eran lactantes», explicó entonces Silvana Mercado, médica toxicóloga del establecimiento. En varios de esos cuadros, la sustancia llegaba por la leche materna o quedaba al alcance del bebé en ambientes donde los adultos consumían.

Rosario ya había vivido una escena parecida en abril de este año, cuando un nene de dos años fue internado en el Hospital de Niños Zona Norte con un análisis de orina positivo para cocaína. La madre apuntó contra el padre por haberle dado la droga para calmarlo. El patrón se repite y deja al descubierto lo que ninguna estadística alcanza a medir: la vulnerabilidad extrema de los más chicos en los hogares atravesados por el consumo problemático, donde la falta de trabajo, de vivienda y de acceso a la salud empuja a las familias al borde.

Ahí es donde el Estado tendría que estar antes de que un nene llegue a la guardia con convulsiones. No alcanza con la respuesta penal, que llega en diferido y solo cuando el daño ya está hecho. La prevención en consumos, el acompañamiento a las familias más golpeadas y el refuerzo de los equipos de niñez son la parte que se desfinancia primero cuando el ajuste aprieta, y después se paga con chicos intoxicados en un hospital público. Un pibe con cocaína en sangre no es solo un caso policial: es el fracaso de las políticas que debían protegerlo. La detención de los padres cierra una parte de la historia. La otra, la que pregunta qué hizo y qué dejó de hacer el aparato público para evitar que ese nene terminara así, sigue abierta.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo