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Pobreza

TN y C5N coincidieron: la clase media ya no llega a fin de mes

Los informes fueron emitidos el fin de semana por ambas señales.

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La crisis económica que afecta a la Argentina provocó un fenómeno inusual en los medios de comunicación. Cronistas de TN y C5N, canales que suelen mantener posturas editoriales enfrentadas, coincidieron en sus recorridas callejeras sobre el deterioro de la clase media. Ambos informes, emitidos el fin de semana, reflejaron testimonios similares: pérdida del poder adquisitivo, renuncia a consumos básicos y sensación de retroceso social.

“Cada vez estamos siendo menos clase media”

El informe de TN comenzó con una reflexión directa del cronista: “Creo que cada vez estamos siendo menos clase media”. La pregunta disparadora fue: “¿Ustedes se consideran clase media?”. Las respuestas revelaron frustración y resignación:

  • “Ya no podemos ir a comer afuera, las últimas veces fue hace dos años”.
  • “La prepaga la podemos mantener, pero nos cuesta un montón. No comemos lo que queremos, sino lo que las ofertas dicen”.
  • “Antes, con una carrera universitaria, podías acceder a trabajos con mejores ingresos. Eso también se perdió”.
  • “No tengo la mínima, pero ni así me alcanza. Me la paso haciendo cuentas”.

Una mujer joven reconoció que aún se consideraba clase media, pero con límites: “Puedo salir a comer, comprar ropa, tengo techo y comida. Pero es cada vez más difícil”. En cambio, otra vecina fue tajante: “Hace 20 años estábamos muy bien. Ahora tuvimos que renunciar a todo. Dejé de usar el coche, ahora viajo en colectivo”.

Changas, medicamentos y trabajos perdidos

En C5N, la recorrida se centró en una terminal de trenes y colectivos, donde la crisis golpea con más crudeza. Un hombre resumió su situación: “Trabajo fijo, ninguno de los dos. Así que es complicado”. Su pareja explicó: “Como podemos, haciendo changas. Hace tres meses que estamos así. En ese momento se me derrumbó la vida”.

Otros testimonios reforzaron la sensación de desesperanza:

  • “Mi mamá y yo mantenemos la casa, pero ahora también mi tío se quedó sin trabajo”.
  • “Estoy en tratamiento médico largo y cuesta conseguir los remedios. Antes los conseguía, ahora no”.

La misma calle, la misma crisis

Más allá de sus diferencias editoriales, ambos canales coincidieron en una misma narrativa: el relato de una clase media que dejó de serlo, una clase trabajadora que cayó en la informalidad y una juventud que ve su horizonte achicarse.

Los informes mostraron que, en las calles, la llamada “grieta” mediática se desdibuja frente al impacto real de la crisis. Lo que queda es un pueblo empobrecido, golpeado y resignado, que enfrenta el presente sin certezas y con un futuro incierto.

Pobreza

La UCA alertó que la pobreza infantil llegó al 53% y que la tendencia es de deterioro sostenido

El informe del ODSA-UCA cierra 2025 con el 53,6% de chicos en situación de pobreza y advierte que la mejora es coyuntural, no estructural. La indigencia afecta al 10,7% de los menores y el 30% no come con regularidad.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.

Según la UCA, el 53,6% de los chicos argentinos son pobres y el 30% no come con regularidad

★ Más de la mitad de los niños y adolescentes argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza. Así lo confirmó este miércoles el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), al presentar los resultados del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia correspondientes al período 2010-2025. El índice cerró 2025 en 53,6%, con una tasa de indigencia del 10,7%. Y aunque el dato implica una baja respecto del pico registrado al inicio de la gestión de Javier Milei (62,9% en 2023), los propios investigadores advirtieron que «no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural».

Una baja que no alcanza para festejar

La serie histórica que presentó la UCA desnuda la magnitud del retroceso acumulado. En 2011, la pobreza infantil había llegado a su piso más bajo en toda la serie: 35,7%. Desde entonces, el deterioro fue casi ininterrumpido. En 2018 trepó al 51,7%; desde 2020 se sostuvo sistemáticamente por encima del 60%; y en 2023 tocó su techo con 62,9%, el valor más alto desde la crisis de 2001-2002.

La baja registrada en 2024 (59,7%) y en 2025 (53,6%) se explica, según el ODSA, por tres factores: la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y la recomposición de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Pero la investigadora Ianina Tuñón fue clara al contextualizar esa mejora: «Estas políticas no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal. Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos».

El cuadro se vuelve aún más crudo cuando se incorporan otras dimensiones del bienestar infantil. El 30% de los chicos pobres experimentó inseguridad alimentaria durante 2025; de ese total, el 13,2% lo vivió en su forma más grave. Además, el 42% reside en viviendas con saneamiento deficiente, sin cloacas ni tratamiento adecuado de residuos.

Sin cobertura médica, sin cultura, sin conectividad

La acumulación de carencias que describe el informe del ODSA-UCA retrata una infancia estructuralmente excluida. El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica de ningún tipo, ya sea obra social, mutual o prepaga. Y el acceso a la atención sanitaria se deterioró: el 19,8% dejó de ir al médico o al odontólogo por problemas económicos durante 2025, siendo la atención odontológica la más postergada.

El 82% no realiza ninguna actividad cultural extracurricular. Apenas la mitad tiene una computadora en el hogar y solo el 16% cuenta con acceso a internet. En materia educativa, apenas el 6,3% de los chicos escolarizados recibe algún tipo de ayuda económica para estudiar.

La dimensión emocional también preocupa. El 18% de los chicos presentó síntomas de tristeza o ansiedad según sus adultos de referencia; el porcentaje sube al 21,2% en la adolescencia y trepa al 24,7% entre las mujeres adolescentes. El informe advierte, además, que la tristeza o ansiedad aumenta en un 46% la probabilidad de no aprender en la escuela.

Las desigualdades sociales profundizan el cuadro: los chicos del estrato socioeconómico muy bajo tienen el doble de probabilidades de experimentar malestar emocional respecto de los del estrato medio alto (20,7% frente a 10,6%).

La advertencia que el Gobierno prefiere ignorar

El informe del ODSA-UCA también relativizó las cifras oficiales del INDEC sobre la reducción de la pobreza general. El organismo académico advirtió que aproximadamente tres cuartas partes de la caída registrada por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) podrían explicarse por efectos estadísticos y no por una mejora real en los ingresos de los hogares. Según el ODSA, si se corrige ese efecto, la pobreza real es al menos cinco puntos más alta que lo que informa el Gobierno.

En ese contexto, la baja de la pobreza infantil aparece como un fenómeno más frágil de lo que el oficialismo presenta. La tendencia de largo plazo es inequívoca: en 2010, la pobreza afectaba al 45,2% de los chicos; en 2025 cerró en 53,6%. El resultado neto de quince años es un deterioro sostenido, con picos en los momentos de crisis y bajas insuficientes en los períodos de recuperación.

A eso se suma un dato demográfico que preocupa a los investigadores: la cantidad de hogares con niños y adolescentes cae de manera sistemática. En 1991, el 56% de los hogares tenía menores de 18 años; en 2022 ese valor bajó al 44%. Para 2025, se proyectó que todas las jurisdicciones del país estarán por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer. La Argentina no solo tiene más pobres entre sus chicos; tiene, proporcionalmente, menos chicos.

Puntos clave:

  • El 53,6% de los chicos argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza al cierre de 2025, según el ODSA-UCA; la indigencia afecta al 10,7%.
  • El pico fue del 62,9% en 2023, al inicio de la gestión Milei; la baja se atribuye a la desaceleración inflacionaria y la recomposición de la AUH, pero los investigadores advierten que es una mejora coyuntural.
  • El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica y el 82% no accede a actividades culturales extracurriculares.
  • El 30% de los menores experimentó inseguridad alimentaria en 2025; el 13,2% en su forma más grave.
  • El ODSA advirtió que tres cuartas partes de la reducción oficial de la pobreza general podrían explicarse por efectos estadísticos, no por una mejora real en los ingresos.
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