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VIDEO: Hombre baleado y golpeado por delincuentes para robar su camioneta en Ramos Mejía
IMÁGENES SENSIBLES. Hombre fue baleado y golpeado para robarle su camioneta en Ramos Mejía. Vecinos reclaman seguridad tras incremento de robos.
Un hombre de 55 años identificado como Ariel Eduardo Slarayan fue baleado y golpeado por cuatro delincuentes para robarle su camioneta Renault Duster negra frente a su casa en la localidad de Ramos Mejía, partido de La Matanza. El hecho tuvo lugar ayer alrededor de las 19 horas en Olaya al 2100, de Don Bosco.
La víctima bajaba unas cajas de su camioneta cuando fue interceptado por los ladrones que descendieron de otro vehículo. Tras balearlo en un hombro y golpearlo en la cabeza, los asaltantes huyeron con el rodado robado, que abandonaron luego en la zona.
Un video tomado por una cámara de seguridad registró toda la secuencia del robo. Tras el ataque, Slarayan fue auxiliado por familiares y vecinos. La víctima fue trasladada al Hospital Paroissien de Isidro Casanova, donde permanecía internada fuera de peligro.
Un vecino que auxilió a Slarayan dijo en declaraciones a LN+ que en esa zona «lamentablemente hay robos constantes» y que «siempre hubo robos, peleas y de todo, ahora parece que se ha incrementado un poquito porque se ve que los chicos salen dados vuelta«. Además, los vecinos se reunirán esta tarde, a las 19 horas, en el cruce de avenida de Mayo y la avenida Rivadavia, de Ramos Mejía, para reclamar seguridad.
La causa por el asalto fue caratulada como «robo y lesiones» y se encuentra a cargo de la fiscal 8 de La Matanza, Alejandra Núñez, quien dispuso las primeras diligencias para dar con los asaltantes.
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Operativo Tormenta Negra en CABA: 1.500 policías, 11 allanamientos y 4 búnkeres narco
En ese marco, el ajuste del gasto social dispuesto por la gestión de **Javier Milei**, con recortes reales superiores al 61% en programas sociales según datos propios de la administración nacional, profundiza el terreno sobre el cual prospera el narcotrafico en los barrios.
Blindados, helicópteros y cuatro búnkeres: el narcotráfico sigue en pie en los barrios que el Estado abandona
El megaoperativo antinarco desplegado este miércoles en la Ciudad de Buenos Aires intervino simultáneamente en seis barrios vulnerables. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, monitoreó el procedimiento desde Villa Lugano en un contexto de creciente conflictividad social y precariedad estatal en los territorios.
La Policía de la Ciudad de Buenos Aires ejecutó el denominado Operativo Tormenta Negra, un procedimiento antinarco de gran escala que movilizó a 1.500 efectivos y desplegó 11 allanamientos simultáneos en distintos barrios populares de la Capital Federal. La acción permitió identificar al menos cuatro búnkeres de venta de drogas en los barrios 31, 1.11.14, 20, Villa Zabaleta, Fraga y Villa 15.
Un Estado que llega armado
El operativo incluyó la participación de la Guardia de Infantería, vehículos blindados modelo Fénix y un helicóptero que sobrevoló las zonas intervenidas. Como parte de las acciones, se procedió a la remoción de automóviles abandonados en la vía pública que, según las fuerzas de seguridad, eran utilizados para el almacenamiento y comercialización de estupefacientes.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, supervisó el procedimiento desde Villa Lugano, en un año marcado por las tensiones con el gobierno nacional sobre el reparto de responsabilidades en el territorio metropolitano.
Estrategia sorpresa en barrios históricamente abandonados
La estrategia del operativo se basó en el factor sorpresa, con el objetivo de desarticular las bandas narco sin darles tiempo de reacción. El procedimiento se inscribió además en una jornada de intensa actividad anticriminal tanto en la Ciudad como en el Área Metropolitana de Buenos Aires, en continuidad con el megaoperativo ejecutado el día anterior en Fuerte Apache, donde más de 500 efectivos intervinieron para desarticular dos bandas narco.
Lo que los comunicados oficiales presentan como «pacificación» y «recuperación del espacio público» no resuelve, sin embargo, las causas estructurales que alimentan el narcotráfico en los barrios populares: la desocupación, el hacinamiento, el desfinanciamiento de políticas sociales y la ausencia de infraestructura básica en comunidades que concentran las peores condiciones habitacionales de la ciudad.
En ese marco, el ajuste del gasto social dispuesto por la gestión de Javier Milei, con recortes reales superiores al 61% en programas sociales según datos propios de la administración nacional, profundiza el terreno sobre el cual prospera la economía ilegal.
Barrios bajo la lupa, barrios sin soluciones de fondo
El Barrio 31, también conocido como Barrio Mugica, es emblemático de la contradicción entre la intervención policial puntual y la política de integración urbana inconclusa. Las promesas de urbanización avanzaron a distintas velocidades según la gestión de turno, pero el acceso a servicios básicos, la salud, la educación y el trabajo formal siguen siendo deudas pendientes para miles de familias que habitan esos territorios.
La pregunta que los operativos espectaculares no responden es siempre la misma: ¿qué Estado aguarda a los vecinos de estos barrios después de que se retiran los blindados?
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