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El arquitecto en las sombras: todo lo que hay que saber sobre Santiago Caputo, el “monje negro” de Milei
Asesor presidencial sin cargo formal hasta enero de 2024, estratega de campaña, presunto controlador de la SIDE y pieza clave del «triángulo de hierro». Un perfil del hombre que Milei llamó «el arquitecto» de su victoria, cuya influencia sobre el Estado argentino no tiene precedentes ni controles.
Santiago Caputo: quién es el “monje negro” que controla los hilos del poder libertario
★ En la noche del 19 de noviembre de 2023, cuando Javier Milei se proclamó presidente electo desde el búnker de La Libertad Avanza, hubo un nombre que sorprendió a la mayoría de los argentinos: «Quiero agradecerle a ese gigante que me ha acompañado a lo largo de todo este proceso. Es un gigante que suele mantenerse en oscuridad y se llama Santiago Caputo. Es el arquitecto de todo esto«, dijo el mandatario. Pocas personas fuera del círculo íntimo libertario sabían entonces quién era ese hombre. Hoy, su nombre aparece en prácticamente todos los frentes de conflicto que sacuden al gobierno.
El clan Caputo: dinero, poder y apellido
Santiago Luis Caputo nació en Buenos Aires en julio de 1985. Es el segundo hijo de Claudio Caputo Peña, escribano que presidió el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires entre 2017 y 2019 y estuvo vinculado a los negocios familiares a través de firmas como Caputo Hermanos S.A., fallecido en 2023, y de María Spinetto Bory. La familia tiene raíces italianas, españolas, francesas y alemanas.
El dato que ningún análisis político puede ignorar es el árbol genealógico paterno. Por esa rama, Santiago es sobrino segundo de dos de las figuras más poderosas del ciclo político reciente: Luis «Toto» Caputo, actual ministro de Economía de la Nación y exministro de Finanzas y expresidente del Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri, y Nicolás Caputo, empresario de la construcción que encabeza el Grupo Caputo y es definido sistemáticamente como «el hermano del alma» del expresidente. El patriarca común de la familia en Argentina fue Nicolás Caputo Lauría, un comerciante y constructor nacido en Potenza, Italia, que emigró al país a comienzos del siglo XX. También se lo vincula, por una rama más lejana, con Dante Caputo, canciller durante la presidencia de Raúl Alfonsín.
La concentración de poder en un solo apellido es llamativa: el tío Luis maneja la política económica nacional; el tío Nicolás es el hombre de negocios más cercano a Macri; y Santiago, el sobrino, opera desde las sombras del gobierno que desplazó al de Macri pero que conserva en su gabinete a los mismos Caputo de siempre.
Una infancia sin disciplina y una formación inconclusa
La trayectoria educativa de Santiago Caputo es, en sí misma, reveladora. Realizó su formación primaria y parte de la secundaria en el Colegio Marista Manuel Belgrano, en el barrio homónimo de Buenos Aires, donde trabó amistad con Ramiro Marra y Eugenio Casielles, dos figuras que luego tendrían roles en la política libertaria. Sin embargo, según consignó el periodista Rodis Recalt en Revista Noticias, a los 14 años fue trasladado al Colegio Esquiú, también en Belgrano; y a los 16, debió ser reubicado nuevamente por problemas de conducta y rendimiento: se había llevado todas las materias de cuarto año. Sus padres optaron por que rindiera libre cuarto y quinto para terminar el secundario en tiempo y forma.
En el nivel universitario, el patrón se repitió. Primero se inscribió en Ingeniería en Informática en la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), atraído por la posibilidad de trabajar en inteligencia estatal. Un encuentro con un agente real que le describió la rutina del trabajo lo desencantó. Abandonó esa carrera y se cambió a Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tampoco finalizó esa formación: dejó la carrera cuando le faltaban solo cuatro materias para recibirse, para dedicarse de lleno a la consultoría política.
La escuela de Durán Barba: de aprendiz del PRO a consultor sin banderas
Su inserción profesional comenzó dentro del universo del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, el arquitecto de la estrategia comunicacional de Cambiemos en 2015 y artífice del triunfo de Macri en las elecciones presidenciales de ese año. En ese equipo, Caputo conoció a Santiago Nieto y Roberto Zapata, dos de los socios más célebres del gurú ecuatoriano, expertos en opinión pública.
Su base de operaciones fue Move Group, una empresa de asesoría política y empresarial con presencia en varios países de América Latina, donde trabajó junto a Guillermo Garat y fue ascendido de consultor a socio. En esa etapa asesoró a figuras del PRO y el macrismo, entre ellos al exministro de Trabajo Jorge Triaca y a la exgobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal. También realizó trabajos en Chile, Uruguay, Paraguay y El Salvador.
Un episodio que ilustra con precisión su perfil de consultor pragmático, sin anclaje ideológico fijo: en las elecciones presidenciales de 2019, Caputo trabajó junto a su amigo de la infancia Ramiro Marra en la campaña del candidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna, una fuerza política ubicada en las antípodas del ideario libertario que lo haría famoso cuatro años después. El dato habla por sí solo: Caputo no vende convicciones, vende estrategia. Y quien paga, elige el candidato.
Cómo llegó a Milei: el puente fue Marra
La conexión entre Santiago Caputo y Javier Milei no surgió de una búsqueda ideológica sino de un vínculo escolar. Fue Ramiro Marra, excompañero del Colegio Manuel Belgrano y luego candidato de La Libertad Avanza a jefe de Gobierno porteño, quien lo convocó y lo sumó al equipo técnico para apuntalar la candidatura de Milei a diputado nacional en 2021. Al ingresar a ese ecosistema, Caputo conectó de inmediato con el núcleo duro de los hermanos Milei. Su pragmatismo técnico para leer encuestas, delinear focus groups y moldear el discurso de la «anticasta» fascinó al mandatario.
La relación fue escalonando. Caputo aportó orden y coherencia a los mensajes del candidato y fue uno de los que acompañó a Milei en la cena en la casa de Mauricio Macri en Acassuso, donde se selló el pacto político entre ambos dirigentes antes del balotaje de 2023. También fue el ideólogo, según la misma fuente, de la conferencia de prensa convocada con urgencia en medio de la corrida cambiaria de octubre de 2023.
La confianza acumulada desbordó lo profesional: cuando murió el padre de Santiago en 2023, Milei le escribió por WhatsApp que iría a visitarlo a su casa. Esa anécdota, reproducida por Revista Noticias, es la que mejor ilustra la dimensión del vínculo.
El poder sin título: «monarca sin corona» de la SIDE y las redes
El 26 de enero de 2024, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, firmó la resolución que designó formalmente a Caputo como asesor del Poder Ejecutivo Nacional bajo la modalidad de contrato. Un cargo que, en los hechos, ya venía ejerciendo desde antes de la asunción presidencial.
Su rol real excede con creces cualquier descripción formal. El senador radical Martín Lousteau lo definió en declaraciones públicas como «un monotributista que maneja la comunicación del Gobierno» y afirmó que Caputo «maneja la SIDE, el Ministerio de Justicia y ARCA de manera indirecta», sin obligación de dar explicaciones por sus actos. La caracterización coincide con lo que distintas investigaciones periodísticas documentaron: Caputo forma parte del denominado «triángulo de hierro» junto a Milei y Karina Milei, y opera como una suerte de monarca sin corona que digita los hilos de la comunicación y la inteligencia del Estado sin los controles que impone cualquier cargo formal.
Se lo vincula además con la gestión del ejército de trolls que difunde mensajes oficialistas en redes sociales. En septiembre de 2024, registros oficiales mostraron que Caputo autorizó personalmente el ingreso a la Casa Rosada de Franco Buoniconto («El Buni»), uno de los comunicadores libertarios que difundió un video falso de Mauricio Macri generado con inteligencia artificial durante la veda electoral.
Los Caputo contra Macri: la guerra que nadie dice en voz alta
A pesar de que su tío Nicolás es el amigo más cercano del expresidente, y de que su tío Luis es ministro del gobierno que Macri apoya desde afuera, Santiago Caputo mira al líder del PRO con franca desconfianza desde adentro. Dentro del gobierno de Milei, mantuvo una postura celosa de la autonomía de La Libertad Avanza, lo que generó fuertes rispideces con Macri, quien muchas veces apuntó contra el «entorno» del presidente por frenar un desembarco institucional más profundo del PRO en el gabinete nacional.
La escalada más visible se produjo en agosto de 2024, cuando la SIDE, cuyo titular Sergio Neiffert fue ubicado en el cargo por Caputo, envió a un abogado a revisar los expedientes judiciales de causas en las que Macri está involucrado. Macri respondió ordenando a sus diputados votar contra el DNU que otorgaba fondos reservados a la SIDE, logrando su rechazo en la Cámara de Diputados con 157 votos contra 52. Una vez caído el decreto, Caputo respondió activando a los trolls libertarios para pedir la detención de Macri por la causa Correo.
Escándalos en cadena: del periodista intimidado a la fundación secreta
La trayectoria de Caputo en el gobierno acumula episodios que, en cualquier otro contexto político, habrían tenido consecuencias institucionales. En octubre de 2024, se conoció la existencia de una fundación secreta de La Libertad Avanza, supuestamente coordinada por el propio Caputo y su hermano mayor, Francisco Caputo, cuyo objetivo habría sido recaudar fondos de empresarios a cambio de acceso al poder; entre 20.000 y 40.000 dólares por encuentro, según dejaron trascender fuentes libertarias.
También se lo vio en acción durante la famosa y polémica interrupción de una entrevista televisiva que le realizaba Jonatan Viale a Javier Milei, en el marco del escándalo de la causa $Libra, y con la intimidación de un fotoperiodista de Tiempo Argentino a quien le exigió mostrar su credencial y le tapó la cámara durante la cobertura de un debate electoral.
El «Mago del Kremlin»: un modelo de poder sin rendición de cuentas
Periodistas y analistas lo apodaron «El Mago del Kremlin», en alusión a la novela del escritor Giuliano da Empoli, cuyo protagonista está basado en Vladislav Surkov, el estratega de Vladimir Putin. La comparación no es casual: como Surkov, Caputo opera en las sombras, combina la manipulación de la narrativa pública con el control de la estructura de inteligencia, y convierte la lealtad personal al líder en el único criterio de legitimidad política.
A diferencia de un funcionario con cargo formal, no rinde cuentas ante el Congreso, no firma resoluciones públicas y no puede ser interpelado institucionalmente. Lo que hace, según analistas y opositores, es conducir el Estado desde afuera de sus estructuras visibles: una forma de poder que desafía cualquier noción de transparencia republicana.
Puntos clave
- Santiago Caputo es sobrino segundo de Luis «Toto» Caputo (ministro de Economía) y Nicolás Caputo (empresario y mejor amigo de Mauricio Macri).
- Se formó como consultor bajo la tutela de Jaime Durán Barba y asesoró a figuras del macrismo como Vidal y Triaca, y también a Roberto Lavagna en 2019.
- Llegó a Milei en 2021 gracias a su excompañero de colegio Ramiro Marra y se convirtió en el principal estratega de la campaña presidencial de 2023.
- Designado formalmente asesor presidencial el 26 de enero de 2024, opera sin obligación de rendir cuentas ante el Parlamento.
- Se lo vincula con el control informal de la SIDE, el Ministerio de Justicia y redes de comunicación oficialista.
Córdoba
Femicidio de Agostina Vega: el celular de Barrelier reveló su obsesión con la niña
El peritaje de los teléfonos del acusado por el femicidio de Agostina Vega recuperó fotos borradas, chats previos, 377 búsquedas en un sitio pornográfico y una imagen de la adolescente maniatada antes del crimen. Suma una imputación por material de abuso sexual infantil y declarará el martes 29.
Entre las fotos borradas, las conversaciones y las búsquedas que los peritos lograron recuperar de los teléfonos de Claudio Barrelier, hay una imagen que pesa más que cualquier testimonio: Agostina Vega, de 14 años, maniatada y amordazada sobre una cama, en la madrugada posterior a su ingreso a la casa de barrio Cofico donde fue asesinada. La tecnología que el acusado usó para acercarse a una adolescente terminó convertida en la prueba más contundente en su contra.
El hallazgo fue incorporado a la causa principal por el femicidio, que instruyó el fiscal Raúl Garzón, y derivó además en un expediente paralelo: el fiscal Juan Ávila Echenique, titular de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno de Córdoba, imputó a Barrelier por la tenencia de representaciones de menores de 18 años dedicados a actividades sexuales explícitas y de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales. El acusado, que permanece detenido en el penal de Cruz del Eje, fue citado a prestar declaración indagatoria por esta nueva acusación el próximo martes 29 de septiembre.
Lo que guardaban los dispositivos
La nueva causa surgió de los análisis digitales sobre el material secuestrado durante la investigación. Los peritos trabajaron sobre alrededor de 40 teléfonos celulares, dos de ellos pertenecientes a Barrelier, y sobre una computadora que su expareja, Marianela Palmero, también imputada en el expediente principal, entregó durante su indagatoria junto con la clave de acceso.
En uno de los celulares, los investigadores recuperaron conversaciones antiguas, fotografías eliminadas de la adolescente tomadas antes del crimen y el historial de búsquedas en Google. Según reconstruyó la Fiscalía, el contacto entre ambos había comenzado semanas antes del femicidio, después de que Barrelier le pidiera el número de teléfono de la chica a su madre, con quien había mantenido una relación de pareja.
El 22 de abril, Agostina publicó en Instagram una foto junto a Barrelier en la que agradecía la confianza que tenían y escribió que lo quería «como a un papá». El acusado hizo una captura de esa publicación y, a partir de entonces, comenzó a enviarle mensajes privados. El vínculo de confianza que la adolescente expresó en público fue, según la reconstrucción judicial, la puerta de entrada del acecho.
La Dirección de Investigación Operativa (DIO) analizó además las búsquedas que Barrelier realizó de manera continuada en un sitio de contenido pornográfico y contabilizó 377 registros entre el 6 y el 20 de mayo de 2026, apenas días antes del crimen. Para la Fiscalía, el imputado tenía una «obsesión por la niña», y los elementos hallados refuerzan la hipótesis de Garzón sobre una planificación previa del ataque.
Una denuncia que ya advertía el peligro
La situación procesal de Barrelier también se complicó por un hecho de mayo de 2025, un año antes del femicidio: una joven de 20 años denunció que había sido atacada en la misma vivienda de barrio Cofico y que logró escapar para pedir ayuda. A partir de nuevas medidas de prueba, Garzón agravó la imputación por ese episodio, que pasó a ser privación ilegítima de la libertad calificada y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.
Que la misma casa donde Agostina fue asesinada ya figurara en una denuncia por un ataque sexual obliga a preguntarse qué hizo el sistema con esa advertencia. La pregunta no es retórica: cada femicidio con antecedentes denunciados expone las fallas de un Estado que llega tarde, cuando la violencia machista ya dejó de ser una amenaza para convertirse en una muerte.
Seis acusados rumbo al juicio
En paralelo, la causa principal ya fue elevada a juicio el pasado 10 de septiembre contra seis imputados. Según la instrucción, el 23 de mayo Barrelier aprovechó la confianza generada por haber sido pareja de la madre de la víctima para trasladarla a su domicilio de Cofico. El cuerpo de Agostina fue hallado después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la ciudad de Córdoba.
Barrelier deberá responder por abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género. Los otros cinco acusados, entre ellos Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, llegarán al debate oral imputados por encubrimiento. El expediente ya no describe solo a un femicida, sino a una red de personas que, según la acusación, ayudaron a ocultar el crimen.
La nueva imputación por tenencia de material de abuso sexual infantil no modifica por ahora la situación procesal de Barrelier en la causa por el femicidio, pero suma pruebas sobre las conductas que el acusado desplegó antes del asesinato y que la Fiscalía considera clave para reconstruir cómo una adolescente de 14 años terminó en manos de quien ella misma consideraba «como un papá».
Las claves del femicidio:
- El peritaje de los celulares de Claudio Barrelier recuperó una foto de Agostina Vega maniatada y amordazada sobre una cama antes del crimen.
- También se hallaron fotos eliminadas, conversaciones previas y 377 registros de búsquedas en un sitio pornográfico entre el 6 y el 20 de mayo de 2026.
- El fiscal Juan Ávila Echenique lo imputó por tenencia de material de abuso sexual infantil y lo citó a indagatoria el martes 29 de septiembre.
- Garzón agravó la imputación por un ataque denunciado en mayo de 2025 por una joven de 20 años en la misma casa de barrio Cofico.
- La causa por el femicidio fue elevada a juicio el 10 de septiembre con seis acusados: Barrelier y cinco imputados por encubrimiento.
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