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Aeropuertos en disputa: Milei frente al dilema de renovar el negocio de su ex patrón
La negociación entre el Gobierno y Aeropuertos Argentina 2000, controlada por Eduardo Eurnekian, quedó trabada en torno a tres ejes: la extensión del contrato hasta 2056, la tasa de rentabilidad del 16,45% y un plan de obras por US$ 600 millones que no puede ejecutarse sin certeza jurídica. El escándalo de corrupción que envolvió al ex titular del ORSNA, Facundo Leal, ya detenido, complicó aún más el tablero.
El conflicto entre el Gobierno de Javier Milei y el grupo Corporación América de Eduardo Eurnekian por el futuro de la concesión de los 35 principales aeropuertos del país llegó a un punto de tensión que exige una resolución política de alto voltaje. La negociación por la renovación del contrato de Aeropuertos Argentina 2000 (AA2000), que data de 1998 y vence en 2028, lleva más de un año sin respuesta formal del Estado y arrastra una historia personal que lo vuelve todo más incómodo: Milei trabajó para Eurnekian durante 21 años antes de ingresar a la política.
El propio empresario lo sintetizó con una ironía que quedó grabada en el imaginario político: «Tengo 3.700 empleados, uno me salió fallado». Hoy, con las posiciones invertidas, el ex empleado tiene en sus manos la decisión sobre el negocio de quien fue su patrón. Y la ecuación no cierra para ninguno de los dos lados.
El preacuerdo que quedó en la nada
El primer antecedente relevante fue la prórroga de 2020, acordada durante la gestión de Alberto Fernández, que amplió el contrato hasta 2038 a cambio de un compromiso de inversión de US$ 2.500 millones. Ese marco legal vigente se convirtió, paradójicamente, en el piso de la disputa actual.
Según reveló Infobae, en 2025 el entonces titular del ORSNA, Facundo Leal, firmó con representantes de AA2000 un preacuerdo que preveía una nueva prórroga de la concesión hasta 2056, con posibilidad de extenderla diez años más, hasta 2066. El documento también contemplaba la incorporación de la empresa al Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI) y la privatización del 15% que el Estado mantiene en AA2000 mediante una oferta pública de acciones. Pero ese preacuerdo nunca fue ratificado por el Ejecutivo, y el derrumbe judicial de Leal, detenido en mayo de 2026 con más de 2,5 millones de dólares en efectivo, drogas y equipos de espionaje en su departamento, hundió cualquier posibilidad de continuidad en ese carril.
Hoy, desde el oficialismo sostienen que las conversaciones continúan «bajo criterios técnicos», mientras que desde la empresa acusan al Estado de incumplimiento y de frenar las negociaciones de manera unilateral. El resultado concreto: más de US$ 600 millones en obras frenadas.
El nudo financiero: obras sin contrato, contrato sin obras
El plan de infraestructura que AA2000 tiene proyectado incluye la ampliación y modernización de Ezeiza y Aeroparque, las dos terminales de mayor tráfico del país. El problema es estructural: sin una extensión del contrato que garantice un horizonte de retorno a la inversión, la empresa no puede acceder al financiamiento externo necesario para ejecutar las obras.
El Estado, por su parte, reclama que la concesionaria cumpla con los compromisos de inversión ya pactados antes de discutir cualquier beneficio regulatorio adicional. Y llegó a advertir sobre posibles sanciones e incluso la rescisión del contrato ante incumplimientos. En términos comparados, el preacuerdo de Milei con los Eurnekian resultaba llamativamente generoso: mientras en Brasil las concesiones aeroportuarias duran entre 20 y 30 años, en Chile entre 15 y 30, y en Japón 30 con opción a diez más, la extensión negociada localmente alcanzaba los 58 o 68 años.
La disputa por la rentabilidad: quién fija el techo
Otro eje de la negociación es la tasa de rentabilidad del 16,45% que mantiene actualmente la concesionaria. AA2000 sostiene que ese margen es insuficiente para cubrir sus costos operativos y de inversión. El Gobierno, en cambio, lo califica de «exorbitante» y pretende establecer un techo que, en su criterio, garantice la viabilidad del servicio sin asegurar una renta fija determinada, es decir, sin comprometer al Estado en un esquema de rentabilidad garantizada.
La tensión sobre este punto no es menor: si el Gobierno logra reducir la tasa de rentabilidad sin extender el plazo de la concesión, la empresa perdería incentivos para invertir. Si cede en ambos frentes, el acuerdo resultaría más favorable para el grupo Eurnekian que cualquier contrato similar en la región. Y si las negociaciones se prolongan sin resolución, el riesgo concreto es el deterioro de la infraestructura aeroportuaria y el posible incremento de tarifas para compensar los desequilibrios, lo que impactaría directamente en el precio de los pasajes.
El ORSNA: un organismo regulador bajo sospecha
La negociación se desarrolla en un escenario institucional particularmente deteriorado. Facundo Leal, quien acumuló simultáneamente las presidencias de ARSAT y del ORSNA durante los gobiernos de Alberto Fernández y Javier Milei, renunció a principios de 2026 y fue detenido el 27 de mayo por orden del juez federal de San Isidro Lino Mirabelli. En los allanamientos de sus domicilios en Palermo y Mendoza se secuestraron más de 2,5 millones de dólares, drogas sintéticas, ketamina, cocaína y al menos 19 dispositivos profesionales de espionaje.
Las causas judiciales que lo involucran son tres: presuntas maniobras de corrupción en contratos de ARSAT, tenencia de estupefacientes con fines de tráfico, y un expediente por irregularidades en la administración del ORSNA. En este último, el fiscal Ramiro González investiga un presunto esquema de retornos del 10% del valor de cada contrato a cambio de adjudicaciones y aprobación de certificaciones de obra. Al cierre de esta edición, Leal cumple arresto domiciliario.
La denuncia que abrió el expediente del ORSNA sostiene que «el esquema de poder que rodeó a Leal no se habría disuelto con su salida, sino que se habría reconfigurado y profundizado bajo la nueva conducción», a cargo de Noelia Ruiz. La fiscalía pidió informes patrimoniales sobre los actuales directivos del organismo y sobre las empresas constructoras beneficiadas con contratos en aeropuertos de todo el país.
El conflicto de interés que nadie quiere nombrar
La ley de ética pública establecía que Milei debía esperar tres años desde su renuncia a Corporación América antes de intervenir en decisiones que afectaran a su ex empleador. Ese plazo venció el 9 de diciembre de 2024, cuando el presidente ya cumplía un año en el cargo. Desde entonces, el Ejecutivo quedó habilitado formalmente para negociar con AA2000, pero el historial de 21 años de vínculo laboral no se disuelve con un plazo legal.
La paradoja es evidente: el presidente que llegó al poder prometiendo terminar con los privilegios de los grupos concentrados debe ahora decidir si extiende por décadas la concesión de uno de los negocios más rentables del país a manos de quien fue su patrón, en un marco regulatorio donde el organismo de control acaba de quedar bajo investigación judicial por corrupción. Cualquier solución que adopte el Ejecutivo, tanto la prórroga generosa como la ruptura contractual, tendrá consecuencias económicas, tarifarias y de infraestructura que el país tardará años en absorber.
Puntos clave
- AA2000 tiene listo un plan de obras por US$ 600 millones para Ezeiza y Aeroparque que no puede ejecutar por falta de certeza contractual.
- El preacuerdo firmado en 2025 entre el ORSNA y la empresa preveía extender la concesión hasta 2056 con opción a 2066, pero nunca fue ratificado por el Ejecutivo.
- Milei trabajó 21 años para Corporación América antes de ingresar a la politica; el plazo de inhibicion legal vencio en diciembre de 2024.
- El ex titular del ORSNA, Facundo Leal, fue detenido con mas de 2,5 millones de dolares, drogas y equipos de espionaje, y enfrenta tres causas judiciales activas.
- La investigacion judicial sobre el ORSNA incluye un presunto esquema de retornos del 10% del valor de cada contrato a cambio de adjudicaciones de obra.
Legislativo
El costo de la ley de discapacidad es de solo el 0,07% del PIB
La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que el dictamen de mayoría sobre discapacidad insumiría hasta $1,2 billones en 2028. El oficialismo lo usa como argumento para bloquear el quórum y también hundir el debate sobre el DNU 70.
Ciento ochenta y siete millones de pesos por hora. Ese es el equivalente aproximado del costo fiscal que la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) calculó para el proyecto de ley sobre discapacidad que cuenta con dictamen de mayoría: $1.209.567 millones para 2028, un 0,07% del PIB. Es el número que el Gobierno de Javier Milei agita ante sus aliados parlamentarios para persuadirlos de no aportar quórum a la sesión convocada para el 15 de octubre, donde también se buscará voltear el DNU 70.
El informe técnico de la OPC, organismo dependiente del Poder Legislativo, proyectó dos escenarios. Para 2027, el costo ascendería a $598.912 millones (0,04% del PIB), bajo un esquema de incorporación gradual de nuevos beneficiarios. Para 2028, con un año completo de aplicación, el monto trepería a $1.209.567 millones (0,07% del PIB). El documento aclara que esas cifras representan únicamente el gasto incremental y no incluyen lo que el Estado ya eroga por la Pensión No Contributiva (PNC) por invalidez laboral, que hoy tienen 1.141.486 personas.
Quiénes son los nuevos beneficiarios y cómo se determinan
El universo de potenciales incorporaciones surge de aplicar el tope de ingresos equivalente a dos Salarios Mínimos, Vitales y Móviles sobre el total de personas de entre 18 y 64 años que poseen Certificado Único de Discapacidad (CUD) vigente pero no perciben actualmente la pensión por invalidez laboral. La OPC subraya que el escenario de incorporación gradual para 2027 «representa un incremento del 6,1% respecto del gasto total en pensiones no contributivas incluido en el Proyecto de Ley de Presupuesto 2027».
En materia de cobertura médica, el informe estima que unos 76.000 nuevos titulares podrían requerir la cobertura del programa Incluir Salud, aunque no realiza una estimación monetaria dada la variabilidad en el uso de servicios y la superposición con el sistema público. La OPC advierte que su incorporación «implicaría fundamentalmente un reordenamiento de las fuentes de financiamiento, desplazando la carga erogativa desde los niveles subnacionales hacia el nivel nacional», lo que equivale a decir que el gasto ya existe; solo cambiaría quién lo paga.
La deuda con los prestadores: una obligación que ya existía
El dictamen también mantiene una manda preexistente: la compensación a prestadores de servicios de discapacidad por los desfasajes entre aranceles e inflación registrados entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024. La OPC precisa que «el dictamen no genera un gasto adicional respecto del marco vigente, sino que mantiene una obligación ya establecida y pendiente de ejecución», estimada en $278.323 millones según el Decreto 84/2026. En otras palabras, es una deuda que el Estado ya tiene y que la ley solo ordena honrar.
El superávit como escudo político
La operación política del oficialismo es transparente: presentar el costo fiscal de ampliar derechos como una amenaza al equilibrio macroeconómico y, desde ahí, presionar a los aliados parlamentarios para que no habiliten la sesión del 15 de octubre. La fecha no es casual: en esa misma jornada se prevé tratar también la impugnación al DNU 70, la norma de desregulación masiva que concentra buena parte de las reformas estructurales del gobierno libertario.
Sin embargo, los propios números de la OPC relativizan el argumento. El Proyecto de Presupuesto 2027 contempla una reserva de $3.660.978 millones (0,26% del PIB) para atender mayores erogaciones en jubilaciones y pensiones, de la cual el escenario de incorporación gradual del dictamen de discapacidad absorbería apenas el 16,4%. Además, el presupuesto prevé una reserva de $1.324.523 millones (0,09% del PIB) para transferencias del área de salud. Los fondos están previstos; la decisión es política, no presupuestaria.
Lo que tenés que saber:
- La OPC estimó el costo del dictamen de mayoría sobre discapacidad en $598.912 millones en 2027 y $1.209.567 millones en 2028, equivalentes al 0,04% y 0,07% del PIB respectivamente.
- El costo calculado es solo el gasto incremental: no incluye la PNC por invalidez laboral que ya cobran 1.141.486 personas.
- El Presupuesto 2027 ya prevé reservas específicas que absorberían holgadamente ese costo adicional, según el mismo informe técnico.
- Unos 76.000 nuevos titulares podrían ingresar al programa Incluir Salud, pero eso significaría una reasignación de gasto entre niveles del Estado, no gasto nuevo.
- El oficialismo usa el informe para presionar a aliados y evitar el quórum del 15 de octubre, sesión donde también se debatiría el DNU 70.
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