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Los empresarios también elogiaron la capacidad de Batakis, aunque piden conocer el «plan» económico

Economistas y empresarios resaltaron la trayectoria de la designada ministra de Economía y pidieron un programa para frenar la inflación y los problemas del frente externo.

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Diferentes economistas y empresarios destacaron este lunes la capacidad profesional y los antecedentes en la función pública de la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, y coincidieron en pedir la adopción de un plan para hacer frente a la inflación y a los problemas del frente externo.

El ex secretario de Finanzas Daniel Marx consideró que Batakis, posee una experiencia «de razonable administración en la provincia» de Buenos Aires y pidió cautela y esperar que trasciendan «las decisiones de política económica y la orientación que se les quiera dar».

En declaraciones a Radio Con Vos, Marx subrayó la necesidad de resolver la inflación, que -enfatizó- «erosiona el poder adquisitivo y hace que la gente huya de la moneda». Además, apuntó a la importancia de lograr el «apoyo del financiamiento», tanto de «quienes renuevan los títulos públicos que vecen» como «del Fondo Monetario Internacional».

El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, destacó la «tremenda vocación de servicio» de Batakis, al haber aceptado un cargo al que definió como «una silla eléctrica», al tiempo que sostuvo que en sus primeras responsabilidades están las de «despejar incertidumbres», y «generar confianza y previsibilidad».

En declaraciones, Grinman sostuvo que «lo incierto es peor que lo malo», por lo cual consideró que «hay que actuar rápidamente para generar confianza, mostrar algún plan».

En cuanto a las características de ese plan, aseguró que «todo indica que se requieren algunas medidas de tipo ortodoxo» y pidió un trabajo coordinado con el Banco Central para «bajar la brecha (entre las diferentes cotizaciones del dólar), que ya es insoportable».

Javier Timerman, socio de Adcap Grupo Financiero, advirtió que para «calmar» la situación heredada, luego de que su predecesor Martín Guzmán «se quedó sin financiamiento, tanto externo como interno», es preciso «llegar a acuerdos, relanzar el Gobierno, tomar decisiones fuertes y buscar convencer a la gente para intentar cambiar esa dinámica que hace que la gente esté pensando minuto a minuto qué va a pasar con el dólar y con la inflación».

En declaraciones a FM Metro, Timerman sostuvo que «es imposible para una economía funcionar con incertidumbre» y que tanto el presidente Alberto Fernández como su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner «tienen que salir con más, tienen que explicar más lo que pasó y explicar cuál es el plan económico, qué es lo que le van a pedir a Silvina Batakis».

«Se tienen que sentar el presidente y la vicepresidenta con la ministra de Economía y hablar sobre qué nivel de inflación están dispuestos a tolerar, cuánto quieren bajar el gasto o enfriar la economía», sentenció.

A su turno, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, llamó a «marcar realmente un plan» más allá de «los nombres de las personas que entran o salen», en referencia a la designación de Batakis.

Luego de admitir que las entidades agropecuarias no manejaban la posibilidad de que Batakis fuera la sucesora de Guzmán, Pino recordó -en diálogo con Radio 10- que la flamante titular de la cartera de Economía «tuvo sus chispazos con el campo» durante su gestión como ministra en la provincia de Buenos Aires entre 2011 y 2015.

También en esa oportunidad las entidades cuestionaron la decisión de Batakis de implementar un revalúo del valor fiscal de los campos bonaerenses en 2012.

Por su parte, el historiador económico Pablo Gerchunoff valoró a Batakis como «una excelente profesional» que le tocó asumir la responsabilidad «enfrentando un problema enorme».

En su cuenta de Twitter, Gerchunoff cuestionó al diputado Javier Milei, quien había dicho que la nueva ministra ‘no es idónea’. Para el historiador, lo dicho por MIlei «es simplemente falso».

El director de la Consultora Sarandí, Sergio Chouza, destacó la experiencia de Batakis en la provincia de Buenos Aires: «sabe lo que es estar sentada en una silla caliente y manejar una de las principales cajas del país, con muchos requerimientos en lo presupuestario y en la política fiscal».

Asimismo, resaltó que tanto por su paso por la provincia como por el Ministerio del Interior, Batakis «tiene muy buena relación con los intendentes, factores de poder por excelencia, y los gobernadores».

En declaraciones a los medios, Chouza consideró que la gestión de Batiakis «le va a dar más cohesión a la toma de decisiones en el frente interno del gobierno, algo fundamental para cualquier tipo de política económica, en especial la vinculada con la inflación».

El director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, Víctor Beker, advirtió que «la primera pregunta que deberá responder la nueva ministra es si sigue vigente el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional».

En tanto, la economista Fernanda Vallejos, referente del espacio Soberanxs, afirmó que a Batakis «le toca asumir una responsabilidad muy grande en un momento difícil», por lo que pidió «todo el apoyo para llevar adelante las medidas que alineen la política económica con las expectativas del pueblo».

«Es una economista que siempre expresó una mirada heterodoxa de la economía», destacó Vallejos, y enfatizó el «desafío crítico» que afrontará en el Palacio de Hacienda, siendo «el combate de la inflación con la prioridad puesta en el crecimiento de los salarios e ingresos reales y la corrección del retroceso distributivo en contra de los salarios».

Por último, Orlando Ferreres, exsecretario de Coordinación y Programación Económica, recomendó «esperar a que Batakis dé su discurso inicial» para «saber qué va a hacer», ya que «lo poco que sabemos es que dijo que va a cumplir con (el acuerdo con) el FMI».

«Su principal objetivo es bajar la inflación a números más razonables, no más del 2% mensual, algo que no es fácilmente lograble dada la situación fiscal y monetaria», sostuvo.

Ferreres expresó que la gestión de Batakis en la provincia de Buenos Aires fue «adecuada» y que logró «bastantes resultados». «Dadas las dificultades financieras que tenía la provincia, no fue un éxito total pero tampoco fue un desastre», concluyó.

Trabajo

Cabot cierra su planta en Campana y deja a 150 familias a la deriva

**El ajuste económico suma otra víctima: la multinacional química anunció el cierre definitivo de su planta bonaerense, donde producía negro de humo para la industria del neumático. Los trabajadores marcharon este lunes para exigir garantías sobre sus indemnizaciones.**

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150 trabajadores sin empleo: Cabot cierra y el modelo Milei destruye otro eslabón industrial

La empresa multinacional Cabot Corporation resolvió el cierre definitivo de su planta ubicada en la localidad bonaerense de Campana, dejando sin trabajo a 150 personas entre empleados directos y tercerizados. La firma, especializada en la producción de negro de humo y materiales químicos de alto rendimiento, comunicó la decisión el martes pasado a través de directivos llegados desde Brasil, quienes reunieron al personal en el comedor de la planta para anunciar el cese total de las operaciones en Argentina.

La noticia que nadie esperaba

La modalidad del anuncio encendió las alarmas entre los trabajadores: sin previo aviso colectivo, sin instancias de negociación previas y con la sola mención de que «un estudio jurídico se encargaría del tema». La incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones se instaló de inmediato. Agustín, operario de la planta y padre de dos hijos, describió la situación con crudeza en declaraciones televisivas : «Vino uno de los gerentes de Brasil, juntó a todos los trabajadores en el comedor y anunció que la firma iba a cerrar su operación en Argentina y que un estudio jurídico se iba a encargar del tema. No sabemos si nos van a pagar o no. Están queriendo meter el preventivo de crisis para pagarnos un 50% menos. A nosotros no nos han pagado, no nos han echado, estamos a la deriva.»

El recurso del preventivo de crisis, un mecanismo legal que habilita a las empresas a reducir las indemnizaciones a la mitad, fue señalado por los propios trabajadores como la estrategia que la compañía planea utilizar para minimizar sus obligaciones laborales. Si se aplica, implicaría una pérdida económica directa y significativa para cada uno de los afectados.

Una lucha con décadas de historia en juego

Este lunes, los trabajadores de Cabot se movilizaron desde la planta hasta la plaza principal de Campana para presentar un petitorio ante el municipio y exigir garantías concretas. La imagen de obreros con años y décadas de trabajo al hombro reclamando en la calle resume, en términos humanos, lo que los índices macroeconómicos no siempre logran mostrar.

Mario Di Paolo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Negro de Humo, ratificó los hechos y marcó la dimensión del golpe: «El martes vinieron dos directivos de Brasil, juntaron a toda la gente en el comedor y notificaron el cese total de las tareas y el cierre definitivo de Cabot Argentina. Yo hace 15 años que estoy en Cabot y estamos con la lucha con los compañeros.» Di Paolo advirtió además sobre la situación concreta que enfrentan los operarios en el mercado laboral actual: «Con este modelo económico está muy difícil conseguir trabajo. Los compañeros son todos mayores de 40 años, se les va a complicar mucho empezar a trabajar de vuelta.»

El drama individual de cada trabajador ilumina la magnitud del daño. Gustavo, de 52 años y con 16 años de antigüedad en la planta, expresó: «Es una sorpresa grande para todos. Ya no voy a conseguir laburo en ningún lado. Hay que remarla. Sin trabajo no hay dignidad y no hay nada. Es una vergüenza lo que hicieron.» Agustín, por su parte, señaló el impacto sobre sus compañeros de mayor trayectoria: «Tenemos compañeros con más de 30 años en la fábrica que saben que no consiguen más trabajo, porque uno con esa edad para el sistema ya queda obsoleto.»

Una decisión «netamente comercial» en un contexto de desguace

Uno de los testimonios más contundentes fue el de un trabajador con 26 años de antigüedad en la empresa, quien rechazó los argumentos de la firma: «Siempre pusimos el pecho en todas las crisis, pasamos por muchas, por eso es inentendible la situación que nos plantean hoy. No es un problema de productividad, es una decisión netamente comercial. Es una pena que tomen esta decisión y dejen a 150 familias sin trabajo.»

En el sector señalan que la crisis en la industria del neumático, agravada por las dificultades atravesadas por FATE, uno de los principales clientes históricos de la producción de negro de humo de la planta, contribuyó a deteriorar la ecuación comercial de Cabot en Argentina. Sin embargo, los propios trabajadores insisten en que la decisión responde a una estrategia corporativa global, no a un problema de desempeño local.

El costo humano del modelo

El cierre de Cabot no es un episodio aislado. Se inscribe en un proceso de desindustrialización acelerada que distintos relevamientos privados y sindicales estiman en más de 320.000 puestos de trabajo perdidos y alrededor de 15.000 industrias cerradas en todo el país desde diciembre de 2023. Ese proceso tiene coordenadas precisas: apertura importadora, contracción del mercado interno, retracción del consumo y deterioro sostenido del poder adquisitivo, factores que la gestión de Javier Milei asume como costos necesarios del «saneamiento macroeconómico.»

El propio contexto inflacionario agrava la situación de quienes pierden el empleo. Según datos del INDEC de marzo de 2026, la Canasta Básica Total (CBT) registró una variación interanual del 30,4%, lo que significa que los trabajadores desplazados enfrentan simultáneamente la pérdida de ingresos y un costo de vida que se mantiene en niveles críticos. A eso se suma que el gasto primario del Estado cayó un 5,1% interanual adicional en el primer trimestre de 2026, según datos del Foro Economía y Trabajo, reduciendo aún más la red de contención disponible para quienes quedan fuera del mercado laboral.

En ese marco, la promesa oficial de que el ajuste tiene un horizonte de alivio choca con la realidad cotidiana de trabajadores que, a los 40, 50 o 52 años, saben que el sistema productivo argentino actual no tiene lugar para ellos.

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