Sociedad
Sábado con lluvias aisladas y una máxima de 16 grados para el AMBA
El Servicio Meteorológico lanzó alertas por tormentas para Misiones, Corrientes y Chaco, y lluvias en Córdoba, Santa Fe y provincia de Buenos Aires.
Este sábado se presenta en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense con cielo nublado, lluvias aisladas durante todo el día, viento del sector sudeste, con ráfagas de hasta 50kilómetros por hora, y una temperatura que tendrá una mínima de 12 grados y una máxima de 16, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Para mañana, domingo, el organismo prevé una jornada con cielo nublado, lluvias fuertes a la madrugada y la mañana, que serán aisladas por la tarde, vientos del sector sudeste rotando al sur, con ráfagas de hasta 60 kilómetros por hora y una temperatura que se ubicará entre los 10 y los 13 grados.
En tanto, el lunes está pronosticado cielo mayormente nublado a parcialmente nublado, viento del sector sur, y una temperatura mínima de 8 grados y una máxima de 17.
Alertas por tormentas para Misiones, Corrientes y Chaco, y lluvias en Córdoba, Santa Fe y PBA
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió hoy alertas de nivel amarillo por tormentas para las provincias de Misiones, Corrientes y Chaco, otra por lluvias para sectores de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires y por nevadas en Neuquén y Mendoza.
Según el informe del organismo nacional, el alerta amarillo por tormentas es para toda la provincia de Misiones; la zona norte de Corrientes, que incluye las localidades de Ituzaingó, San Miguel, Berón de Astrada, Capital, Empedrado, General Paz, Itatí, Saladas, Mburucuyá, San Cosme y San Luis del Palmar; y parte del sudeste de Chaco, en los departamentos de Bermejo, General Donovan, Libertad, 1ro.de Mayo y San Fernando.
«El área será afectada por tormentas, algunas de las cuales pueden ser fuertes. Se espera que las mismas estén acompañadas por abundante caída de agua en cortos periodos, ráfagas de viento, probable caída de granizo e intensa actividad eléctrica», indicó el SMN.
Y aseguró que «se estiman valores de precipitación acumulada entre 30 y 70 milímetros, pudiendo ser superados de forma puntual».
Con respecto al alerta de nivel amarillo por lluvias, el organismo precisó que afectará el sudeste de Córdoba, mas precisamente en General San Martín, Marcos Juárez y Unión; la zona sur de Santa Fe, en las localidades de Caseros y General López; como así también en Buenos Aires, en Arrecifes, Capitán Sarmiento, Carmen de Areco, Chacabuco, Colón, General Arenales, General Pinto, Junín, Leandro Alem, Lincoln, Pergamino, Rojas y Salto.
«El área será afectada por lluvias persistentes, de intensidad moderada u ocasionalmente fuerte. Se prevén valores de precipitación acumulada entre 25 y 60 mm, los cuales podrían ser superados localmente», informaron desde el SMN.
Por último, el alerta de nivel amarillo por nevadas rige para la zona de la zona cordillerana de Malargüe y San Rafael, en Mendoza; y para la cordillera de Aluminé, de Chos Malal, de Loncopué, de Minas, de Picunches y de Ñorquín, en Neuquén.
«El área será afectada por nevadas, pudiendo ser algunas localmente fuertes. Se esperan valores de nieve acumulada entre 20 y 30 cm, pudiendo ser superados en forma puntual en las zonas más elevadas», indicó el organismo.
Y aclaró que «en las zonas más bajas la precipitación puede presentarse en forma de lluvia y nieve mezclada».
Cultura
La soberanía también se toca: cómo el Indio Solari le ganó la pulseada a las corporaciones
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota construyeron uno de los fenómenos musicales más masivos de la historia argentina sin firmar jamás con una multinacional discográfica, sin pisar un estudio de televisión y sin publicitar sus recitales. El modelo ricotero fue, antes de que existiera el concepto, un manual de soberanía cultural y autogestión popular que hoy resulta tan vigente como en 1985.
Cómo los Redondos construyeron el fenómeno más masivo del rock argentino sin discográficas ni televisión
En la Argentina de los años ochenta, el axioma era inapelable: si una banda no tenía un productor, no firmaba con una discográfica multinacional y no hacía televisión, no existía. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dedicó veinticinco años a desmentirlo. Con la muerte de Carlos «el Indio» Solari, este viernes 5 de junio a los 77 años, el país despide al músico que demostró que la soberanía sobre la propia obra no era una utopía contracultura, sino una decisión posible, sostenible y, en su caso, capaz de convocar a 350.000 personas en el interior del país.
El pozo común y la Negra Poly: la arquitectura de la independencia
La historia comienza en los estudios MIA (Músicos Independientes Asociados), en diciembre de 1984. Allí, los Redondos graban «Gulp!», su primer disco de larga duración, nueve años después de formados. El dinero para esa producción no vino de ningún sello discográfico: provino de un pozo común formado con un porcentaje de las ganancias de cada show. La distribución comercial corrió por cuenta de Carmen Castro, la Negra Poly, la tercera figura fundacional de la banda junto al Indio y Skay Beilinson, y su pieza logística y estratégica más decisiva.
La postura de la Negra Poly ante los productores externos era tan clara como la música de la banda. Según consta en testimonios de la época, su argumento para rechazar ofertas era el siguiente: quien invierte en una producción necesita resarcirse, y para resarcirse debe vender al grupo de una manera que no tiene absolutamente nada que ver con lo que el grupo quiere hacer. Esa frase funcionó como principio rector durante toda la carrera de los Redondos: la independencia no como pose, sino como condición de posibilidad del arte.
El primer disco se presentó, además, como un objeto artesanal en sí mismo. Ricardo Cohen, alias Rocambole, el artista plástico que diseñó toda la identidad visual de la banda desde 1978, elaboró las 7.000 copias iniciales a mano, mediante rodillos, tinta de grabado, pegamentos de colores y un trabajo de serigrafía. No había cadena de producción corporativa: había un colectivo de artistas que fabricaban, uno por uno, los objetos que iban a poner en circulación. Aquel primer vinilo artesanal contenía, además, una canción, «Criminal Mambo», que el Comité Federal de Radiodifusión prohibió en las radios. El sistema ya les marcaba los límites. Ellos tomaron nota y siguieron.
El sabotaje de la industria y la respuesta ricotero
El Indio Solari describió años más tarde, en una entrevista publicada en 2005 por la revista colombiana Gatopardo, la hostilidad concreta que la industria desplegó contra su proyecto: «Si queríamos alquilar el piso para un estadio, lo que a otros les salía 7, a nosotros nos cobraban 20. En los años ochenta una empresa discográfica compró cientos de copias de Gulp!, nuestro primer disco, y las guardó en un desván». La exclusión no era metafórica. Era económica, logística y deliberada.
La respuesta no fue el resentimiento sino la invención de un circuito propio. Los Redondos jamás firmaron contrato con una discográfica multinacional. Jamás pisaron un estudio de televisión. Hasta bien entrada la década del noventa, no publicaban ni el lugar ni la fecha de sus recitales: la difusión se hacía por el boca en boca, por los cassettes que circulaban de mano en mano en los barrios, por el rumor que corría entre los pibes de los colectivos y las villas. Más adelante, firmaron un contrato de distribución con la Distribuidora Belgrano, pero sin ceder el control sobre ninguna decisión artística o logística. El sello era, en todos los casos, propio: Patricio Rey Discos.
Como señaló Rocambole ante la agencia universitaria ANCCOM (UBA), el gran aporte de los Redondos fue demostrar que una banda podía ser inmensamente popular sin pasar por los condicionamientos del sistema: «que tenían que hacer televisión, que tenían que dar notas, que tenían que tener mucha difusión. Una a una esas propuestas las fueron demoliendo». En su diagnóstico, cuando empezó el rock nacional existían cosas que debían hacerse sí o sí, y si un grupo no tenía productor ni firmaba con una multinacional, no era nadie.
Masividad sin intermediarios: el récord que nadie esperaba
El resultado de ese modelo fue estadísticamente absurdo para los estándares del mercado. La banda que no hacía televisión llenó el estadio de Huracán con 80.000 personas en dos shows (1994), el de Racing con 90.000 (1998) y el de River Plate con 140.000 en una sola noche en el año 2000, según datos de la Fundación Konex. Ninguna de esas cifras fue consecuencia de una campaña publicitaria, de un single radial o de una aparición en pantalla. Fueron consecuencia de la densidad del vínculo entre la banda y su público, tejido durante años sin que ninguna corporación mediara en esa relación.
Cuando el Indio lanzó su primer disco solista, «El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel)», en diciembre de 2004, el mecanismo fue el mismo: producción independiente, sin publicidad. El disco superó las 150.000 copias vendidas en un país donde, como él mismo señaló en la entrevista de Gatopardo, la piratería era moneda corriente y la mitad de la población vivía por debajo de la línea de la pobreza. El mercado había predicho el fracaso de ese modelo durante décadas. El modelo había sobrevivido al mercado.
Rocambole y la identidad visual: el arte como parte de la obra
Un elemento central del modelo ricotero fue la concepción del disco como objeto cultural total. Las tapas de los álbumes de los Redondos no eran embalaje: eran obras. Rocambole diseñó cada una de ellas con la misma lógica artesanal que rigió la producción musical: sin conceder a los criterios del mercado, sin aceptar que el empaque debía subordinarse a la comercialización. Su trabajo abarcó tapas, afiches, escenografías, videos y toda la identidad visual de la banda durante veinticinco años. «La autogestión sirve para tratar de realizar lo que uno imagina sin coacciones», definió el propio Rocambole, cuya exposición en el Centro Cultural Recoleta, inaugurada a fines de 2025, fue visitada por 100.000 personas en menos de tres meses, según relató el periodista Maximiliano Tomas, quien publicó en marzo de 2026 la entrevista inédita de Gatopardo.
Un modelo que el mercado sigue sin poder explicar
La industria musical del siglo XXI encontró en el streaming y las plataformas digitales su nueva forma de concentración corporativa. Los Redondos llegaron tarde a ese ecosistema: su discografía estuvo disponible en plataformas de streaming recién a partir de 2017, distribuida por The Orchard, empresa especializada en distribución digital independiente, según informó el diario El Litoral. La lógica fue, una vez más, la de preservar la soberanía sobre la obra sin necesidad de ceder a condiciones que la desnaturalizaran.
Lo que el modelo ricotero demostró, en síntesis, es que la soberanía cultural no es una abstracción ideológica. Es una decisión de producción, una arquitectura financiera, una red de vínculos directos con el público que prescinde de intermediarios corporativos. En un país que debatió durante décadas si era posible construir industria nacional sin quedar atrapado en las redes del capital transnacional, los Redondos lo hicieron, disco por disco, recital por recital, cassette por cassette. Y llenaron River sin pedirle permiso a nadie.
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