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Un general de EEUU advirtió que no tiene fuerzas navales suficientes para proteger a Israel

El jefe del Comando Europeo de Estados Unidos informó al Pentágono sobre la falta de recursos navales en medio del enfrentamiento con Irán. La advertencia surge tras meses de ataques y presión sobre los sistemas defensivos estadounidenses.

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El Argentino Diario-Donald Trump.

Estados Unidos enfrenta limitaciones en su capacidad naval para sostener la defensa de Israel en medio del conflicto con Irán, según una advertencia enviada al Pentágono por el máximo comandante estadounidense en Europa.

El general Alexus Grynkewich, jefe del Comando Europeo de Estados Unidos, comunicó a altos mandos del Departamento de Guerra que la falta de otro destructor de la Marina podría obligarlo a priorizar la defensa del territorio estadounidense por encima de otros compromisos operativos.

El Pentágono recibió una advertencia por la falta de destructores disponibles

De acuerdo con fuentes oficiales citadas por The Washington Post, Grynkewich señaló que las fuerzas navales estadounidenses atraviesan una situación de presión debido a las exigencias del conflicto en Medio Oriente.

Los destructores desplegados en el Mediterráneo oriental cumplen un papel clave en la defensa aérea de Israel gracias a sus radares avanzados y sistemas de interceptación de misiles.

La Marina estadounidense enfrenta mayor presión por la guerra con Irán

La advertencia ocurre en un contexto de enfrentamientos que se extendieron durante meses, con nuevos ataques registrados luego del fracaso de las negociaciones de paz entre Washington y Teherán.

La intensidad de las operaciones habría generado un desgaste en los recursos militares estadounidenses, especialmente en los sistemas defensivos utilizados para interceptar amenazas aéreas.

Los buques estadounidenses participan en la defensa de Israel

Durante los últimos años, los destructores estadounidenses ubicados en el Mediterráneo oriental fueron utilizados para responder a ataques dirigidos contra Israel.

Estas embarcaciones cuentan con capacidad para detectar y neutralizar misiles lanzados desde distintos puntos de la región, incluyendo ataques atribuidos a Irán y a los hutíes de Yemen.

El estrecho de Ormuz se convirtió en un punto estratégico del conflicto

La situación militar también se vio influida por las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz, una zona clave para el transporte internacional de petróleo y materias primas.

Según el reporte, la administración de Donald Trump ordenó un bloqueo de puertos iraníes luego de que Teherán cerrara el paso marítimo, una medida que generó impacto en los mercados internacionales.

Crecen las críticas internas en Estados Unidos por la guerra

El conflicto con Irán también provocó cuestionamientos dentro de Estados Unidos. Legisladores de ambos partidos expresaron preocupación por la continuidad de las operaciones militares y reclamaron definiciones sobre la estrategia para finalizar el enfrentamiento.

Mientras tanto, los altos funcionarios estadounidenses continúan evaluando la situación militar y diplomática en Medio Oriente.

América Latina

Brasil lanzó su campaña presidencial: Lula lidera en las encuestas pero la derecha disputa el Congreso

El pasado domingo arrancó formalmente la campaña presidencial en Brasil. Con 158,7 millones de electores habilitados y las elecciones fijadas para el 4 de octubre, el escenario es de polarización total entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Las encuestas favorecen al oficialismo, pero la batalla real se libra en el Congreso, donde el Centrão y la renovación del Senado pueden condicionar cualquier gobierno por la próxima década.

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La República Federativa de Brasil activó su maquinaria electoral. El domingo pasado comenzó formalmente la campaña presidencial y lo que en la superficie parece un reencuentro conocido entre dos bloques irreconciliables adquiere, en este ciclo, una dimensión institucional que va mucho más allá de la disputa por el Palacio do Planalto. La elección del 4 de octubre no solo definirá quién gobierna Brasil hasta 2030; también reconfigurará la composición del Congreso Nacional y, con ella, el equilibrio de poderes de la república por al menos una década.

La tercera vía fracasó: el escenario es binario

La contienda se perfila como una reedición del duelo de 2022, pero con nuevos protagonistas en el campo opositor. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, acompañado por el vicepresidente Geraldo Alckmin, encabeza una amplia coalición democrática. Frente a él, Flávio Bolsonaro asumió el liderazgo del Partido Liberal (PL) y la representación orgánica del bolsonarismo, tras la inhabilitación electoral de su padre, Jair Bolsonaro, procesado por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023.

Las denominadas «terceras vías» no lograron despegar. Los candidatos ajenos al duelo central se mantienen estancados entre el 3% y el 9% de intención de voto, lo que consolidó una contienda netamente binaria. En un sistema de doble vuelta con voto obligatorio, donde el índice de rechazo absoluto opera como techo electoral, la elección se perfila como un plebiscito de identidades políticas irreconciliables.

Las encuestas y sus metodologías

El mapa de las intenciones de voto muestra divergencias según la metodología empleada. Las encuestadoras que utilizan entrevistas presenciales y domiciliarias, como Datafolha y Quaest, captan con mayor precisión el voto de los sectores de menores ingresos en regiones periféricas y otorgan ventajas consistentes a Lula. Las firmas que trabajan con reclutamiento digital aleatorio, como AtlasIntel, reflejan un escenario más competitivo, ya que capturan el pulso de un electorado joven y digitalmente activo, más permeable a las narrativas de la oposición.

En el Nordeste, bastión histórico del lulismo y principal ancla electoral del PT, Quaest registra una ventaja de 29 puntos porcentuales para el oficialismo: 54% frente al 25% de Flávio Bolsonaro. Para compensar esa desventaja estructural, el Partido Liberal necesita márgenes de victoria abrumadores en la región Sur, donde sostiene una diferencia de 13 puntos cimentada en el conservadurismo agrario y el histórico antipetismo.

El verdadero campo de batalla es el Sudeste, que concentra el 41,7% del padrón electoral nacional. En São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, Quaest detecta un empate técnico con leve ventaja numérica para Lula (40% a 37%), una variable que sustenta su favoritismo en las proyecciones nacionales. A nivel de género, Lula conserva una ventaja sustancial entre las mujeres (47% a 34%), mientras que entre los varones la disputa está en empate técnico. El dato más preocupante para la izquierda es el electorado juvenil (16 a 24 años), donde la competencia es excepcionalmente estrecha (42% a 40%), lo que evidencia la penetración cultural de la derecha a través de la digitalización del discurso político.

El factor evangélico y la demografía religiosa

La demografía religiosa es quizás el clivaje más dinámico de la política brasileña. El segmento evangélico, que representa una porción creciente del electorado, mantiene un alineamiento casi dogmático con las plataformas de la derecha conservadora. Flávio Bolsonaro, respaldado por estructuras eclesiásticas como la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, registra ventajas de hasta 22 puntos porcentuales sobre el oficialismo en ese grupo demográfico. La Iglesia como maquinaria electoral es uno de los activos más difíciles de contrarrestar para el PT.

El Centrão: la gobernabilidad tiene precio

La Cámara de Diputados, compuesta por 513 escaños, opera bajo el amparo del Centrão: un bloque de partidos de centro y centro-derecha (PP, União Brasil, Republicanos, PSD, MDB) con una capacidad de extracción de recursos presupuestarios sin equivalente en América Latina. El mecanismo son las enmiendas parlamentarias, que permiten a diputados y senadores dirigir fondos directamente a sus bastiones electorales.

La sumisión del Ejecutivo a esta dinámica es estructural. A lo largo del primer semestre de 2026, el gobierno de Lula liberó 33.890 millones de reales en enmiendas parlamentarias para garantizar el avance de su agenda legislativa. La paradoja es que el Partido Liberal (PL), principal partido opositor, concentró la mayor tajada: 3.100 millones de reales, frente a los 2.160 millones del PT gobernante. Quien gane la presidencia en octubre heredará esta misma lógica: gobernar Brasil exige pagar peaje en el Congreso.

El Senado: la disputa que puede cambiar la próxima década

Las elecciones de 2026 son especialmente críticas porque implican la renovación de dos tercios de la Cámara Alta: 54 de los 81 escaños del Senado Federal quedan en disputa. Con mandatos de ocho años, esta renovación puede alterar de forma irreversible la fisonomía política del país. Actualmente el Senado exhibe una correlación de fuerzas marcadamente conservadora.

El Senado posee competencias exclusivas que lo convierten en una pieza clave del sistema: ratifica a los directores del Banco Central, aprueba embajadores, confirma designaciones al Supremo Tribunal Federal (STF) y, en términos críticos, tiene la facultad de procesar y destituir a sus magistrados. Si la derecha alcanza los 41 escaños (mayoría absoluta), obtendría el andamiaje institucional para promover juicios políticos contra figuras como Alexandre de Moraes y condicionar la agenda judicial de cualquier gobierno de signo progresista por años.

El rol del STF y las tensiones institucionales

Think tanks internacionales como Chatham House y el Center for Strategic and International Studies (CSIS) advierten sobre una degradación paulatina de las normas democráticas en Brasil. En ese marco, el Supremo Tribunal Federal y en particular las medidas del juez Alexandre de Moraes frente a las redes sociales y la desinformación funcionan como un dique de contención del sistema electoral, aunque profundizan la confrontación interna y generan fricciones con sectores conservadores en el país y en el exterior.

El 4 de octubre, Brasil elegirá mucho más que un presidente. Quien asuma el Planalto en enero de 2027 gobernará bajo la tutela financiera del Centrão y bajo la vigilancia de un Senado potencialmente hostil. En la mayor democracia de América del Sur, ganar la presidencia es solo el primer paso; el verdadero desafío es no quedar atrapado en el laberinto de la propia gobernabilidad.

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