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«¿Nuevo atentado?»: Beller denunció otra amenaza en el hospital y acusa al entorno de Cerimedo

La abogada boliviana, que sobrevivió a tres impactos de bala en Santa Cruz de la Sierra el 17 de agosto, identificó una coincidencia entre un hombre que intentó ingresar sin autorización a su habitación, presentándose como policía, y una persona registrada en imágenes del día del atentado. Las autoridades bolivianas no respondieron sus reclamos y Beller volvió a señalar al consultor argentino Fernando Cerimedo como presunto autor intelectual.

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A pocas horas de recibir el alta médica, Nadia Beller realizó una nueva denuncia pública a través de sus redes sociales. La abogada y activista boliviana, sobreviviente de un ataque a tiros que sacudió a Santa Cruz de la Sierra el pasado 17 de agosto, alertó sobre un episodio que, según afirmó, pudo haber sido un segundo intento de atentar contra su vida mientras permanecía internada.

El hombre de la campera amarilla

Beller describió que, dentro de las 48 horas posteriores al ataque, un hombre se presentó en el hospital identificándose como miembro de la Policía. Sin embargo, no portaba uniforme: cuando el personal del establecimiento le preguntó al respecto, respondió que debía ir a cambiarse. «Después de eso, nunca más volvió a aparecer», sostuvo la denunciante en su publicación.

Lo que la propia Beller señala como el dato más alarmante es la coincidencia visual entre ese hombre y alguien registrado en las imágenes del hotel donde ocurrió el atentado. En las filmaciones del día del ataque aparece un individuo vestido con una campera amarilla, pantalón de jean desgastado y zapatillas blancas, una descripción que, según la denunciante, corresponde a la misma persona que intentó ingresar a su habitación.

La abogada difundió una fotografía del sujeto y exigió que las autoridades bolivianas determinen su identidad. «Hasta el día de hoy no he recibido ninguna respuesta del Comando General de la Policía ni del Ministro», escribió, cuestionando la demora institucional ante una denuncia de este tenor.

El atentado del 17 de agosto y la detención de Cerimedo

El caso se remonta a la noche del 17 de agosto, cuando dos hombres armados que se hicieron pasar por repartidores de delivery le dispararon a Beller frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra. La mujer recibió tres impactos de bala y logró sobrevivir tras un período de internación. Fernando Cerimedo, consultor político argentino y exasesor de Javier Milei que también se desempeñaba como asesor personal del presidente boliviano Rodrigo Paz, fue detenido en el aeropuerto de Viru Viru cuando intentaba abordar un vuelo hacia Buenos Aires. La Justicia boliviana lo investiga por tentativa de feminicidio.

Desde el inicio del caso, Beller señaló a Cerimedo como el presunto autor intelectual del ataque. La mujer sostiene que la relación entre ambos estuvo atravesada por episodios de violencia de género y que ella contaba con información y pruebas sobre presuntos hechos de corrupción vinculados al entorno del gobierno boliviano. Uno de los sospechosos acusado de haber disparado ya se entregó a la justicia boliviana.

La nueva denuncia y la hipótesis de un «crimen de Estado»

En su última publicación, Beller planteó dos hipótesis sobre el hombre que intentó ingresar a su habitación: que hubiera pretendido atentar nuevamente contra su vida, o que se tratara de un informante de Cerimedo y de Érick Correa. «Si esa persona pretendía ingresar para atentar nuevamente contra mi vida o si era uno de los informantes de Érick Correa y Fernando Cerimedo, es algo que debe ser investigado y esclarecido», escribió.

La abogada calificó el episodio como un posible «crimen de Estado» y reclamó explicaciones concretas a las autoridades bolivianas. Sus acusaciones forman parte de sus denuncias formales y están sujetas a corroboración judicial. El caso continúa abierto y suma un nuevo capítulo de alta tensión a una investigación que ya involucra a un exoperador de los círculos más cercanos a la extrema derecha latinoamericana.

Córdoba

Nueve meses sin Delicia Mamani: Justicia federal investiga una red de trata

La Fiscalía Federal N.° 2 de Córdoba promovió formalmente la acción penal por trata de personas con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre. Hay dos imputados, indicios de que fue trasladada a Bolivia y nueve meses de demoras institucionales que la comunidad educativa del Carbó exige que cesen hoy, en una nueva marcha.

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Delicia Mamani Mamani salió de su casa en el paraje rural Punta de Agua, en Malagueño, Córdoba, el 21 de noviembre de 2025. Tenía 26 años, estudiaba el Profesorado de Educación Primaria en la Escuela Normal Superior Alejandro Carbó y ese día no llevó dinero ni pertenencias. Nueve meses después, sigue desaparecida. Y recién ahora, la Justicia Federal la está buscando donde debió buscarla desde el principio: en el interior de una red de trata de personas.

La Fiscalía Federal N.° 2 de Córdoba, a cargo del fiscal Casas Nóblega, promovió formalmente la acción penal al considerar que existen elementos suficientes para investigar si la desaparición de Delicia estuvo vinculada a una maniobra de captación con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre.

Hay dos personas imputadas: el cuñado de Delicia, esposo de su hermana, y la cuñada de ese hombre. Según registros de cámaras de una terminal de ómnibus, uno de los imputados habría trasladado a Delicia hacia Bolivia.

El Estado que llegó tarde, una vez más

El derrotero institucional del caso es, en sí mismo, una denuncia. Cuando la madre de Delicia, María Mamani, intentó radicar la denuncia en la comisaría de Malagueño, le dijeron que «no le entendían» y no se labró ningún expediente. La denuncia formal se concretó recién el 29 de noviembre, ocho días después de la desaparición, y no la radicó la familia sino la directora de la Escuela Normal Superior, junto a docentes y estudiantes, en el Polo de la Mujer y la Unidad Judicial N.° 1 de Córdoba.

A pesar de que desde el principio existían elementos que permitían sospechar de un posible caso de trata de personas, la Justicia tardó siete días en derivar la investigación al fuero federal. Incluso esa derivación inicial fue revertida: el Juzgado Federal N.° 3 rechazó el planteo de inhibitoria presentado por la familia. Fue necesaria una resolución de la Sala B de la Cámara Federal de Córdoba, dictada el 26 de mayo de 2026, para que la causa pasara de manera integral al fuero federal. Seis meses de investigación perdidos.

«Recién ahora la investigación mira hacia una red de trata, donde hay un captor y cómplices. Medio año después estamos mirando allí donde la Justicia debió buscar desde el principio. Ese tiempo en la vida de una persona es un montón», señaló la abogada Natalia Lescano, quien junto a Alina Dutto se ofrecieron a trabajar ad honorem representando a María Mamani.

La trama: Bolivia, un taller textil y una deuda

Las líneas de investigación que hoy maneja la Justicia federal apuntan en varias direcciones, todas vinculadas al entorno familiar y al contexto de vulnerabilidad en que vivía Delicia. Uno de los imputados habría tenido un taller de confección textil en Malagueño, donde ella habría trabajado. También existen indicios de que la joven había realizado en distintas oportunidades tareas de cosecha en el norte del país. Otra hipótesis, que la fiscalía analiza con atención, apunta a una posible deuda o situación extorsiva que habría atravesado Delicia antes de desaparecer.

El día de su desaparición, la familia recibió un mensaje de WhatsApp enviado desde el teléfono de Delicia a las 23:40. Esa misma noche, su hermana mayor encontró una carta escrita de puño y letra donde Delicia decía que «se va a recorrer el mundo y que va a tardar muchos años, que va a estar muy bien, que algún día volverá». La abogada Lescano fue categórica al señalar que ese texto fue un montaje: «Han querido fingir una ida voluntaria de alguien que es mayor de edad, y justamente porque se trata de una mujer que supuestamente se fue por sus propios medios, nadie la busca».

La comunidad que no se rinde

Desde el primer día, quienes sostuvieron la búsqueda no fueron los organismos del Estado sino la comunidad. Su madre, sus docentes, sus compañeras del profesorado y organizaciones feministas se pusieron al frente de una lucha que fue fundamental para que la investigación avanzara y para mantener vivo el nombre de Delicia. La cuenta de Instagram @buscamos.a.delicia se convirtió en el principal canal de visibilización del caso y desde allí se articularon las movilizaciones mensuales frente al Carbó, realizadas cada 21 de cada mes.

Este viernes 21 de agosto, a las 9.30, se realiza una nueva concentración frente a la Escuela Normal Superior Alejandro Carbó, en la ciudad de Córdoba, en un contexto distinto al de los meses anteriores: la Justicia Federal ya investiga el caso como presunta trata y hay dos personas imputadas. La convocatoria es de la comunidad educativa, de familiares y de organizaciones sociales. La consigna sigue siendo la misma: Delicia tiene que aparecer.

Delicia Mamani Mamani es de nacionalidad boliviana y reside en Argentina desde hace más de 20 años. Vivía con su mamá y hermanos en el paraje Punta de Agua, donde la principal actividad es el funcionamiento de un cortadero de ladrillos. No tenía trabajo estable ni ingresos propios. Tenía, en cambio, la convicción de estudiar y la constancia para hacerlo. Sus docentes señalaron que mantenía un muy buen rendimiento académico antes de desaparecer.

Quienes tengan información sobre su paradero pueden comunicarse con la Línea 145, de acceso gratuito, confidencial y anónimo, habilitada en todo el territorio nacional para denunciar situaciones de trata y explotación de personas.

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