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Córdoba

Nueve meses sin Delicia Mamani: Justicia federal investiga una red de trata

La Fiscalía Federal N.° 2 de Córdoba promovió formalmente la acción penal por trata de personas con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre. Hay dos imputados, indicios de que fue trasladada a Bolivia y nueve meses de demoras institucionales que la comunidad educativa del Carbó exige que cesen hoy, en una nueva marcha.

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Delicia Mamani Mamani salió de su casa en el paraje rural Punta de Agua, en Malagueño, Córdoba, el 21 de noviembre de 2025. Tenía 26 años, estudiaba el Profesorado de Educación Primaria en la Escuela Normal Superior Alejandro Carbó y ese día no llevó dinero ni pertenencias. Nueve meses después, sigue desaparecida. Y recién ahora, la Justicia Federal la está buscando donde debió buscarla desde el principio: en el interior de una red de trata de personas.

La Fiscalía Federal N.° 2 de Córdoba, a cargo del fiscal Casas Nóblega, promovió formalmente la acción penal al considerar que existen elementos suficientes para investigar si la desaparición de Delicia estuvo vinculada a una maniobra de captación con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre.

Hay dos personas imputadas: el cuñado de Delicia, esposo de su hermana, y la cuñada de ese hombre. Según registros de cámaras de una terminal de ómnibus, uno de los imputados habría trasladado a Delicia hacia Bolivia.

El Estado que llegó tarde, una vez más

El derrotero institucional del caso es, en sí mismo, una denuncia. Cuando la madre de Delicia, María Mamani, intentó radicar la denuncia en la comisaría de Malagueño, le dijeron que «no le entendían» y no se labró ningún expediente. La denuncia formal se concretó recién el 29 de noviembre, ocho días después de la desaparición, y no la radicó la familia sino la directora de la Escuela Normal Superior, junto a docentes y estudiantes, en el Polo de la Mujer y la Unidad Judicial N.° 1 de Córdoba.

A pesar de que desde el principio existían elementos que permitían sospechar de un posible caso de trata de personas, la Justicia tardó siete días en derivar la investigación al fuero federal. Incluso esa derivación inicial fue revertida: el Juzgado Federal N.° 3 rechazó el planteo de inhibitoria presentado por la familia. Fue necesaria una resolución de la Sala B de la Cámara Federal de Córdoba, dictada el 26 de mayo de 2026, para que la causa pasara de manera integral al fuero federal. Seis meses de investigación perdidos.

«Recién ahora la investigación mira hacia una red de trata, donde hay un captor y cómplices. Medio año después estamos mirando allí donde la Justicia debió buscar desde el principio. Ese tiempo en la vida de una persona es un montón», señaló la abogada Natalia Lescano, quien junto a Alina Dutto se ofrecieron a trabajar ad honorem representando a María Mamani.

La trama: Bolivia, un taller textil y una deuda

Las líneas de investigación que hoy maneja la Justicia federal apuntan en varias direcciones, todas vinculadas al entorno familiar y al contexto de vulnerabilidad en que vivía Delicia. Uno de los imputados habría tenido un taller de confección textil en Malagueño, donde ella habría trabajado. También existen indicios de que la joven había realizado en distintas oportunidades tareas de cosecha en el norte del país. Otra hipótesis, que la fiscalía analiza con atención, apunta a una posible deuda o situación extorsiva que habría atravesado Delicia antes de desaparecer.

El día de su desaparición, la familia recibió un mensaje de WhatsApp enviado desde el teléfono de Delicia a las 23:40. Esa misma noche, su hermana mayor encontró una carta escrita de puño y letra donde Delicia decía que «se va a recorrer el mundo y que va a tardar muchos años, que va a estar muy bien, que algún día volverá». La abogada Lescano fue categórica al señalar que ese texto fue un montaje: «Han querido fingir una ida voluntaria de alguien que es mayor de edad, y justamente porque se trata de una mujer que supuestamente se fue por sus propios medios, nadie la busca».

La comunidad que no se rinde

Desde el primer día, quienes sostuvieron la búsqueda no fueron los organismos del Estado sino la comunidad. Su madre, sus docentes, sus compañeras del profesorado y organizaciones feministas se pusieron al frente de una lucha que fue fundamental para que la investigación avanzara y para mantener vivo el nombre de Delicia. La cuenta de Instagram @buscamos.a.delicia se convirtió en el principal canal de visibilización del caso y desde allí se articularon las movilizaciones mensuales frente al Carbó, realizadas cada 21 de cada mes.

Este viernes 21 de agosto, a las 9.30, se realiza una nueva concentración frente a la Escuela Normal Superior Alejandro Carbó, en la ciudad de Córdoba, en un contexto distinto al de los meses anteriores: la Justicia Federal ya investiga el caso como presunta trata y hay dos personas imputadas. La convocatoria es de la comunidad educativa, de familiares y de organizaciones sociales. La consigna sigue siendo la misma: Delicia tiene que aparecer.

Delicia Mamani Mamani es de nacionalidad boliviana y reside en Argentina desde hace más de 20 años. Vivía con su mamá y hermanos en el paraje Punta de Agua, donde la principal actividad es el funcionamiento de un cortadero de ladrillos. No tenía trabajo estable ni ingresos propios. Tenía, en cambio, la convicción de estudiar y la constancia para hacerlo. Sus docentes señalaron que mantenía un muy buen rendimiento académico antes de desaparecer.

Quienes tengan información sobre su paradero pueden comunicarse con la Línea 145, de acceso gratuito, confidencial y anónimo, habilitada en todo el territorio nacional para denunciar situaciones de trata y explotación de personas.

Córdoba

Femicidio de Agostina Vega: el celular de Barrelier reveló su obsesión con la niña

El peritaje de los teléfonos del acusado por el femicidio de Agostina Vega recuperó fotos borradas, chats previos, 377 búsquedas en un sitio pornográfico y una imagen de la adolescente maniatada antes del crimen. Suma una imputación por material de abuso sexual infantil y declarará el martes 29.

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El Argentino Diario-Agostina Vega.

Entre las fotos borradas, las conversaciones y las búsquedas que los peritos lograron recuperar de los teléfonos de Claudio Barrelier, hay una imagen que pesa más que cualquier testimonio: Agostina Vega, de 14 años, maniatada y amordazada sobre una cama, en la madrugada posterior a su ingreso a la casa de barrio Cofico donde fue asesinada. La tecnología que el acusado usó para acercarse a una adolescente terminó convertida en la prueba más contundente en su contra.

El hallazgo fue incorporado a la causa principal por el femicidio, que instruyó el fiscal Raúl Garzón, y derivó además en un expediente paralelo: el fiscal Juan Ávila Echenique, titular de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno de Córdoba, imputó a Barrelier por la tenencia de representaciones de menores de 18 años dedicados a actividades sexuales explícitas y de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales. El acusado, que permanece detenido en el penal de Cruz del Eje, fue citado a prestar declaración indagatoria por esta nueva acusación el próximo martes 29 de septiembre.

Lo que guardaban los dispositivos

La nueva causa surgió de los análisis digitales sobre el material secuestrado durante la investigación. Los peritos trabajaron sobre alrededor de 40 teléfonos celulares, dos de ellos pertenecientes a Barrelier, y sobre una computadora que su expareja, Marianela Palmero, también imputada en el expediente principal, entregó durante su indagatoria junto con la clave de acceso.

En uno de los celulares, los investigadores recuperaron conversaciones antiguas, fotografías eliminadas de la adolescente tomadas antes del crimen y el historial de búsquedas en Google. Según reconstruyó la Fiscalía, el contacto entre ambos había comenzado semanas antes del femicidio, después de que Barrelier le pidiera el número de teléfono de la chica a su madre, con quien había mantenido una relación de pareja.

El 22 de abril, Agostina publicó en Instagram una foto junto a Barrelier en la que agradecía la confianza que tenían y escribió que lo quería «como a un papá». El acusado hizo una captura de esa publicación y, a partir de entonces, comenzó a enviarle mensajes privados. El vínculo de confianza que la adolescente expresó en público fue, según la reconstrucción judicial, la puerta de entrada del acecho.

La Dirección de Investigación Operativa (DIO) analizó además las búsquedas que Barrelier realizó de manera continuada en un sitio de contenido pornográfico y contabilizó 377 registros entre el 6 y el 20 de mayo de 2026, apenas días antes del crimen. Para la Fiscalía, el imputado tenía una «obsesión por la niña», y los elementos hallados refuerzan la hipótesis de Garzón sobre una planificación previa del ataque.

Una denuncia que ya advertía el peligro

La situación procesal de Barrelier también se complicó por un hecho de mayo de 2025, un año antes del femicidio: una joven de 20 años denunció que había sido atacada en la misma vivienda de barrio Cofico y que logró escapar para pedir ayuda. A partir de nuevas medidas de prueba, Garzón agravó la imputación por ese episodio, que pasó a ser privación ilegítima de la libertad calificada y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.

Que la misma casa donde Agostina fue asesinada ya figurara en una denuncia por un ataque sexual obliga a preguntarse qué hizo el sistema con esa advertencia. La pregunta no es retórica: cada femicidio con antecedentes denunciados expone las fallas de un Estado que llega tarde, cuando la violencia machista ya dejó de ser una amenaza para convertirse en una muerte.

Seis acusados rumbo al juicio

En paralelo, la causa principal ya fue elevada a juicio el pasado 10 de septiembre contra seis imputados. Según la instrucción, el 23 de mayo Barrelier aprovechó la confianza generada por haber sido pareja de la madre de la víctima para trasladarla a su domicilio de Cofico. El cuerpo de Agostina fue hallado después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la ciudad de Córdoba.

Barrelier deberá responder por abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género. Los otros cinco acusados, entre ellos Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, llegarán al debate oral imputados por encubrimiento. El expediente ya no describe solo a un femicida, sino a una red de personas que, según la acusación, ayudaron a ocultar el crimen.

La nueva imputación por tenencia de material de abuso sexual infantil no modifica por ahora la situación procesal de Barrelier en la causa por el femicidio, pero suma pruebas sobre las conductas que el acusado desplegó antes del asesinato y que la Fiscalía considera clave para reconstruir cómo una adolescente de 14 años terminó en manos de quien ella misma consideraba «como un papá».

Las claves del femicidio:

  • El peritaje de los celulares de Claudio Barrelier recuperó una foto de Agostina Vega maniatada y amordazada sobre una cama antes del crimen.
  • También se hallaron fotos eliminadas, conversaciones previas y 377 registros de búsquedas en un sitio pornográfico entre el 6 y el 20 de mayo de 2026.
  • El fiscal Juan Ávila Echenique lo imputó por tenencia de material de abuso sexual infantil y lo citó a indagatoria el martes 29 de septiembre.
  • Garzón agravó la imputación por un ataque denunciado en mayo de 2025 por una joven de 20 años en la misma casa de barrio Cofico.
  • La causa por el femicidio fue elevada a juicio el 10 de septiembre con seis acusados: Barrelier y cinco imputados por encubrimiento.

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