América Latina
Brasil lanzó su campaña presidencial: Lula lidera en las encuestas pero la derecha disputa el Congreso
El pasado domingo arrancó formalmente la campaña presidencial en Brasil. Con 158,7 millones de electores habilitados y las elecciones fijadas para el 4 de octubre, el escenario es de polarización total entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Las encuestas favorecen al oficialismo, pero la batalla real se libra en el Congreso, donde el Centrão y la renovación del Senado pueden condicionar cualquier gobierno por la próxima década.
La República Federativa de Brasil activó su maquinaria electoral. El domingo pasado comenzó formalmente la campaña presidencial y lo que en la superficie parece un reencuentro conocido entre dos bloques irreconciliables adquiere, en este ciclo, una dimensión institucional que va mucho más allá de la disputa por el Palacio do Planalto. La elección del 4 de octubre no solo definirá quién gobierna Brasil hasta 2030; también reconfigurará la composición del Congreso Nacional y, con ella, el equilibrio de poderes de la república por al menos una década.
La tercera vía fracasó: el escenario es binario
La contienda se perfila como una reedición del duelo de 2022, pero con nuevos protagonistas en el campo opositor. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, acompañado por el vicepresidente Geraldo Alckmin, encabeza una amplia coalición democrática. Frente a él, Flávio Bolsonaro asumió el liderazgo del Partido Liberal (PL) y la representación orgánica del bolsonarismo, tras la inhabilitación electoral de su padre, Jair Bolsonaro, procesado por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023.
Las denominadas «terceras vías» no lograron despegar. Los candidatos ajenos al duelo central se mantienen estancados entre el 3% y el 9% de intención de voto, lo que consolidó una contienda netamente binaria. En un sistema de doble vuelta con voto obligatorio, donde el índice de rechazo absoluto opera como techo electoral, la elección se perfila como un plebiscito de identidades políticas irreconciliables.
Las encuestas y sus metodologías
El mapa de las intenciones de voto muestra divergencias según la metodología empleada. Las encuestadoras que utilizan entrevistas presenciales y domiciliarias, como Datafolha y Quaest, captan con mayor precisión el voto de los sectores de menores ingresos en regiones periféricas y otorgan ventajas consistentes a Lula. Las firmas que trabajan con reclutamiento digital aleatorio, como AtlasIntel, reflejan un escenario más competitivo, ya que capturan el pulso de un electorado joven y digitalmente activo, más permeable a las narrativas de la oposición.
En el Nordeste, bastión histórico del lulismo y principal ancla electoral del PT, Quaest registra una ventaja de 29 puntos porcentuales para el oficialismo: 54% frente al 25% de Flávio Bolsonaro. Para compensar esa desventaja estructural, el Partido Liberal necesita márgenes de victoria abrumadores en la región Sur, donde sostiene una diferencia de 13 puntos cimentada en el conservadurismo agrario y el histórico antipetismo.
El verdadero campo de batalla es el Sudeste, que concentra el 41,7% del padrón electoral nacional. En São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, Quaest detecta un empate técnico con leve ventaja numérica para Lula (40% a 37%), una variable que sustenta su favoritismo en las proyecciones nacionales. A nivel de género, Lula conserva una ventaja sustancial entre las mujeres (47% a 34%), mientras que entre los varones la disputa está en empate técnico. El dato más preocupante para la izquierda es el electorado juvenil (16 a 24 años), donde la competencia es excepcionalmente estrecha (42% a 40%), lo que evidencia la penetración cultural de la derecha a través de la digitalización del discurso político.
El factor evangélico y la demografía religiosa
La demografía religiosa es quizás el clivaje más dinámico de la política brasileña. El segmento evangélico, que representa una porción creciente del electorado, mantiene un alineamiento casi dogmático con las plataformas de la derecha conservadora. Flávio Bolsonaro, respaldado por estructuras eclesiásticas como la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, registra ventajas de hasta 22 puntos porcentuales sobre el oficialismo en ese grupo demográfico. La Iglesia como maquinaria electoral es uno de los activos más difíciles de contrarrestar para el PT.
El Centrão: la gobernabilidad tiene precio
La Cámara de Diputados, compuesta por 513 escaños, opera bajo el amparo del Centrão: un bloque de partidos de centro y centro-derecha (PP, União Brasil, Republicanos, PSD, MDB) con una capacidad de extracción de recursos presupuestarios sin equivalente en América Latina. El mecanismo son las enmiendas parlamentarias, que permiten a diputados y senadores dirigir fondos directamente a sus bastiones electorales.
La sumisión del Ejecutivo a esta dinámica es estructural. A lo largo del primer semestre de 2026, el gobierno de Lula liberó 33.890 millones de reales en enmiendas parlamentarias para garantizar el avance de su agenda legislativa. La paradoja es que el Partido Liberal (PL), principal partido opositor, concentró la mayor tajada: 3.100 millones de reales, frente a los 2.160 millones del PT gobernante. Quien gane la presidencia en octubre heredará esta misma lógica: gobernar Brasil exige pagar peaje en el Congreso.
El Senado: la disputa que puede cambiar la próxima década
Las elecciones de 2026 son especialmente críticas porque implican la renovación de dos tercios de la Cámara Alta: 54 de los 81 escaños del Senado Federal quedan en disputa. Con mandatos de ocho años, esta renovación puede alterar de forma irreversible la fisonomía política del país. Actualmente el Senado exhibe una correlación de fuerzas marcadamente conservadora.
El Senado posee competencias exclusivas que lo convierten en una pieza clave del sistema: ratifica a los directores del Banco Central, aprueba embajadores, confirma designaciones al Supremo Tribunal Federal (STF) y, en términos críticos, tiene la facultad de procesar y destituir a sus magistrados. Si la derecha alcanza los 41 escaños (mayoría absoluta), obtendría el andamiaje institucional para promover juicios políticos contra figuras como Alexandre de Moraes y condicionar la agenda judicial de cualquier gobierno de signo progresista por años.
El rol del STF y las tensiones institucionales
Think tanks internacionales como Chatham House y el Center for Strategic and International Studies (CSIS) advierten sobre una degradación paulatina de las normas democráticas en Brasil. En ese marco, el Supremo Tribunal Federal y en particular las medidas del juez Alexandre de Moraes frente a las redes sociales y la desinformación funcionan como un dique de contención del sistema electoral, aunque profundizan la confrontación interna y generan fricciones con sectores conservadores en el país y en el exterior.
El 4 de octubre, Brasil elegirá mucho más que un presidente. Quien asuma el Planalto en enero de 2027 gobernará bajo la tutela financiera del Centrão y bajo la vigilancia de un Senado potencialmente hostil. En la mayor democracia de América del Sur, ganar la presidencia es solo el primer paso; el verdadero desafío es no quedar atrapado en el laberinto de la propia gobernabilidad.
Géneros 🟣
«¿Nuevo atentado?»: Beller denunció otra amenaza en el hospital y acusa al entorno de Cerimedo
La abogada boliviana, que sobrevivió a tres impactos de bala en Santa Cruz de la Sierra el 17 de agosto, identificó una coincidencia entre un hombre que intentó ingresar sin autorización a su habitación, presentándose como policía, y una persona registrada en imágenes del día del atentado. Las autoridades bolivianas no respondieron sus reclamos y Beller volvió a señalar al consultor argentino Fernando Cerimedo como presunto autor intelectual.
A pocas horas de recibir el alta médica, Nadia Beller realizó una nueva denuncia pública a través de sus redes sociales. La abogada y activista boliviana, sobreviviente de un ataque a tiros que sacudió a Santa Cruz de la Sierra el pasado 17 de agosto, alertó sobre un episodio que, según afirmó, pudo haber sido un segundo intento de atentar contra su vida mientras permanecía internada.
El hombre de la campera amarilla
Beller describió que, dentro de las 48 horas posteriores al ataque, un hombre se presentó en el hospital identificándose como miembro de la Policía. Sin embargo, no portaba uniforme: cuando el personal del establecimiento le preguntó al respecto, respondió que debía ir a cambiarse. «Después de eso, nunca más volvió a aparecer», sostuvo la denunciante en su publicación.
Lo que la propia Beller señala como el dato más alarmante es la coincidencia visual entre ese hombre y alguien registrado en las imágenes del hotel donde ocurrió el atentado. En las filmaciones del día del ataque aparece un individuo vestido con una campera amarilla, pantalón de jean desgastado y zapatillas blancas, una descripción que, según la denunciante, corresponde a la misma persona que intentó ingresar a su habitación.
La abogada difundió una fotografía del sujeto y exigió que las autoridades bolivianas determinen su identidad. «Hasta el día de hoy no he recibido ninguna respuesta del Comando General de la Policía ni del Ministro», escribió, cuestionando la demora institucional ante una denuncia de este tenor.
El atentado del 17 de agosto y la detención de Cerimedo
El caso se remonta a la noche del 17 de agosto, cuando dos hombres armados que se hicieron pasar por repartidores de delivery le dispararon a Beller frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra. La mujer recibió tres impactos de bala y logró sobrevivir tras un período de internación. Fernando Cerimedo, consultor político argentino y exasesor de Javier Milei que también se desempeñaba como asesor personal del presidente boliviano Rodrigo Paz, fue detenido en el aeropuerto de Viru Viru cuando intentaba abordar un vuelo hacia Buenos Aires. La Justicia boliviana lo investiga por tentativa de feminicidio.
Desde el inicio del caso, Beller señaló a Cerimedo como el presunto autor intelectual del ataque. La mujer sostiene que la relación entre ambos estuvo atravesada por episodios de violencia de género y que ella contaba con información y pruebas sobre presuntos hechos de corrupción vinculados al entorno del gobierno boliviano. Uno de los sospechosos acusado de haber disparado ya se entregó a la justicia boliviana.
La nueva denuncia y la hipótesis de un «crimen de Estado»
En su última publicación, Beller planteó dos hipótesis sobre el hombre que intentó ingresar a su habitación: que hubiera pretendido atentar nuevamente contra su vida, o que se tratara de un informante de Cerimedo y de Érick Correa. «Si esa persona pretendía ingresar para atentar nuevamente contra mi vida o si era uno de los informantes de Érick Correa y Fernando Cerimedo, es algo que debe ser investigado y esclarecido», escribió.
La abogada calificó el episodio como un posible «crimen de Estado» y reclamó explicaciones concretas a las autoridades bolivianas. Sus acusaciones forman parte de sus denuncias formales y están sujetas a corroboración judicial. El caso continúa abierto y suma un nuevo capítulo de alta tensión a una investigación que ya involucra a un exoperador de los círculos más cercanos a la extrema derecha latinoamericana.
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