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Deuda externa

De peor en pésimo: el FMI frenó a Caputo pero elige a Sturzenegger

Julie Kozack aclaró que el monto del préstamo a Argentina lo definirá el directorio del FMI y que los desembolsos se harán por etapas. El mercado reaccionó con caídas.

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El-Argentino-El ministro de Economía Luis Caputo.

Lo que tenés que saber:

  • Caputo anunció un acuerdo con el FMI por USD 20 mil millones, pero el organismo evitó confirmarlo.
  • Julie Kozack aclaró que los desembolsos serán en tramos y que el monto total lo define el directorio.
  • El mercado reaccionó negativamente, con caídas en acciones tras la aclaración del FMI.
  • Se espera que Argentina deba tomar medidas adicionales para acceder a los fondos, incluyendo una devaluación.
  • Federico Sturzenegger es bien visto por el FMI, en contraste con la gestión de Caputo.

El FMI contradice a Caputo y enfría su anuncio sobre los desembolsos

Cuando el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, aseguró que el FMI enviaría USD 20 mil millones a Argentina, los mercados reaccionaron con optimismo. Sin embargo, la vocera del organismo, Julie Kozack, evitó confirmar la cifra y aclaró que los desembolsos serán en tramos.

«Como en todos los programas, los desembolsos vendrán en tramos a lo largo de la vida del programa», explicó Kozack, y agregó que la cantidad exacta y la periodicidad de cada envío «es parte de las conversaciones que se están manteniendo».

Además, subrayó que el monto final del préstamo será determinado por el directorio ejecutivo del FMI, sin asegurar que efectivamente sea de USD 20 mil millones.

El mercado reacciona con caídas tras la aclaración del FMI

El anuncio de Caputo generó una suba inicial en los mercados, con acciones argentinas que subieron hasta un 2% en Buenos Aires y un 5% en Wall Street. Sin embargo, tras las declaraciones de Kozack, el optimismo se desinfló y se registraron caídas de hasta 0,7% en acciones y 5% en bancos.

Esta reacción refleja la preocupación de los inversores, que esperaban una confirmación concreta sobre el respaldo financiero del FMI y no una respuesta ambigua.

Los riesgos de adelantar anuncios antes de su confirmación

El episodio recuerda lo sucedido en 2018, cuando Caputo anunció un acuerdo con el FMI antes de que estuviera cerrado, lo que provocó incertidumbre en el mercado y debilitó su credibilidad. En aquel momento, el gobierno de Macri utilizó gran parte del préstamo del FMI para intervenir el mercado cambiario, sin lograr estabilizar la economía.

El actual gobierno de Javier Milei enfrenta una situación similar, con presión sobre el dólar y reservas en caída. Caputo reconoció la necesidad de dar un anuncio rápido debido a la fragilidad económica, pero el desmentido del FMI podría agravar la incertidumbre.

El FMI prefiere la estrategia de Sturzenegger

Tras aclarar su postura sobre los desembolsos, Kozack elogió el trabajo de Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado.

No es un secreto que Sturzenegger mantiene diferencias con la política económica de Caputo y que el FMI se inclina por su visión: liberar el tipo de cambio y evitar intervenciones del Banco Central que comprometan las reservas.

En este contexto, el FMI podría exigir medidas adicionales antes de aprobar el financiamiento, lo que aumenta las expectativas de una devaluación en el corto plazo.

Deuda externa

Caputo pone AySA a la venta para tapar los agujeros de la deuda que él mismo generó

El Gobierno de Milei planea publicar el llamado a licitación antes de fin de abril para recaudar unos 500 millones de dólares. La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales de la empresa; y el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo-Dólar anclado.

El agua como moneda de cambio: Milei y Caputo privatizan AySA para pagar la deuda externa

★ El Gobierno libertario acelera la entrega de Agua y Saneamientos Argentinos al sector privado con el objetivo declarado de recaudar hasta 500 millones de dólares, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, teje una red de financiamiento para cubrir vencimientos que este año superan los 9.000 millones de dólares.

La privatización que no arranca

Según fuentes con conocimiento directo del proceso, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas trabaja en los últimos detalles del contrato de concesión de AySA para publicarlo antes de fin de mes y llamar a licitación. La operación busca recaudar unos 500 millones de dólares, aunque el proceso lleva meses de demoras: originalmente estaba previsto para antes de fin de 2025, luego se postergó para el primer trimestre de 2026 y ahora se promete para los próximos días.

Una vez publicada la licitación, la adjudicación definitiva no será inmediata. La evaluación de ofertas, el análisis de capacidades técnicas y la solvencia económica de las empresas participantes insumiría al menos tres meses adicionales. Entre los grupos empresariales que el Ejecutivo mencionó como interesados figuran la brasileña Sabesp, la francesa Veolia, el grupo Roggio y un holding con operaciones en Argentina y el exterior.

Una ley para entregar el agua

La privatización de AySA fue habilitada por la Ley Bases, que permite transferir al sector privado el 90% de las acciones que el Estado tiene en la empresa; el 10% restante quedaría en manos de los trabajadores. En una primera etapa se concesionaría el 51% de las acciones estatales; en una segunda, el 39% restante se colocaría en la Bolsa mediante una oferta pública inicial.

La misma ley habilitó la privatización de otras empresas estratégicas: Belgrano Cargas, Corredores Viales, Intercargo, Energía Argentina S.A. (Enarsa), la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) y el Complejo Carbonífero, Ferroviario, Portuario y Energético de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).

El marco regulatorio aprobado por el Gobierno para la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires incluye una cláusula que permite a la empresa privada que se quede las acciones de AySA cortar el suministro en caso de mora en el pago. Una disposición que, en el contexto de la caída del poder adquisitivo de los sectores populares, representa una amenaza directa sobre el acceso al agua de millones de personas.

El agua como variable de ajuste

La decisión de apurar la privatización de AySA no responde a una lógica de mejora del servicio sino a una urgencia financiera concreta. Durante su participación en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Washington, Caputo reconoció que espera recaudar 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones, una cifra que contempla el conjunto de las empresas habilitadas por la Ley Bases.

El compromiso más exigente es el de julio próximo, cuando el Gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares a los bonistas. En total, hasta fin de 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares, según un informe de la consultora GMA Capital.

Para cubrir ese agujero, el equipo económico negoció garantías de 2.000 millones de dólares con el Banco Mundial y 550 millones con el BID, más aportes esperados de la CAF y emisiones de deuda en dólares en el mercado local. El objetivo de Caputo es reunir unos 10.000 millones de dólares por fuera del mercado internacional, al que califica como todavía «oneroso».

La soberanía del agua en juego

Esta entrega avanza en un contexto geopolítico que este medio analizó en profundidad en enero de 2026, cuando investigadores del Conicet publicaron el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea argentina, con acuíferos que almacenan agua de hasta un millón de años de antigüedad, las más antiguas de Latinoamérica. Aquellas aguas no se renovarán jamás a escala humana.

Ahora, mientras los científicos advierten sobre la necesidad de proteger ese patrimonio irreemplazable y proponen un programa nacional de monitoreo, el Gobierno avanza en la dirección opuesta: privatiza la empresa que gestiona el agua y las cloacas del AMBA, desregula la actividad extractiva y recorta el presupuesto de los organismos científicos que estudian y alertan sobre esos recursos estratégicos.

La lógica del ajuste se aplica con coherencia brutal: lo que el Estado construyó durante décadas para garantizar el acceso al agua como derecho, el Gobierno lo ofrece como activo financiero para cubrir las facturas de una deuda que él mismo generó.

Puntos clave

  • El Gobierno planea publicar el llamado a licitación de AySA antes de fin de abril de 2026 para recaudar unos 500 millones de dólares.
  • El proceso acumula meses de demoras; estaba previsto para antes de fin de 2025 y luego para el primer trimestre de 2026.
  • La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales en AySA; el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
  • Caputo busca reunir 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones para afrontar vencimientos de deuda que superan los 9.000 millones hasta fin de 2026.
  • El avance sobre AySA contrasta con las advertencias científicas del Conicet sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas estratégicas del país.

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