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Legislativo

Milei quitó por decreto una facultad de Bicameral del Congreso

El Gobierno del presidente “libertario” decidió, a través de un DNU, que el Ministerio de Justicia implemente el Código Procesal Penal, cuando esa función le corresponde a una Comisión Bicameral conformada por senadores y diputados de diversas fuerzas políticas.

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El Argentino Diario-Javier Milei.

El Gobierno nacional dispuso este lunes, por medio de un decreto, la implementación en todo el país del Código Procesal Penal Federal y dejó la responsabilidad de su aplicación al Ministerio de Justicia, que reemplazará en esa función a una Comisión Bicameral creada para tal fin en el Congreso.

«El Código Procesal Penal Federal entrará en vigencia de conformidad con el cronograma de implementación progresiva que establezca el Ministerio de Justicia», que tendrá la responsabilidad de ponerlo «en funcionamiento en el país», indicó el Decreto 188/2024 firmado por el presidente Javier Milei y todo su gabinete, y publicado hoy en el Boletín Oficial.

Entre sus funciones, el Ministerio de Justicia tendrá, además, la de implementar «en forma progresiva» el Código Procesal «en los distritos de la Justicia Federal y Nacional Penal», como también «coordinar las actividades interinstitucionales necesarias para la puesta en marcha de las nuevas estructuras organizacionales».

Asimismo, la cartera a cargo del ministro Mariano Cúneo Libarona diseñará las «propuestas de readecuación edilicia, recursos y de personal en razón de los requerimientos del proceso de implementación del Código», al igual que los «programas de capacitación de los operadores» de la medida.

En ese sentido, el Ministerio de Justicia promoverá «la celebración de convenios de asistencia técnica y cooperación con entidades públicas o privadas, nacionales o internacionales»; garantizará «el acceso a la información sobre los avances del proceso de implementación»; y constituirá «un consejo asesor interinstitucional y consultivo al que se informará periódicamente acerca de los avances del proceso de implementación» del Código.

Ese consejo asesor estará integrado por representantes del Consejo de la Magistratura, de los Colegios de abogados, de los magistrados del Poder Judicial de la Nación, del Ministerio Público Fiscal, del Ministerio Público de la Defensa y de las organizaciones de la sociedad civil y gremiales vinculadas a la Justicia.

El Ministerio de Justicia también establecerá, según el decreto, «el criterio de asignación y distribución de los juzgados de garantías respecto a las oficinas judiciales».

La posibilidad de reformar por decreto la ley que establece el mecanismo de implementación del sistema acusatorio en todo el país había sido informada a Télam por fuentes al tanto de la iniciativa.

La información trascendió trascendió luego de la visita que hizo el ministro Cúneo Libarona a las provincias de Salta y Jujuy, hacia donde se desplazó específicamente para observar en detalle cómo se llevó a cabo en esos territorios la implementación del sistema acusatorio.

«Queremos establecer el mejor sistema judicial procesal para nuestro país», indicó el ministro de Justicia en Jujuy.

Este sábado, Cúneo Libarona había publicado una serie de mensajes en la red social X bajo el título «El sistema acusatorio como política de Estado», en los que se refirió a las bondades de ese sistema.

«El nuevo Código Procesal Penal Federal se basa en un modelo de justicia oral y rápido, que moderniza los mecanismos de persecución penal e incorpora nuevas herramientas para la investigación del narcotráfico, la corrupción y la trata. Es prioritario que se reanude la aplicación del Sistema Acusatorio para darle a los argentinos un sistema de justicia que sea justo», expuso.

El funcionario acompañó los mensajes con una serie de placas en las que sostuvo que el sistema acusatorio implica poner a la fiscalía a cargo de la investigación y la acusación, para dejarle al juez el lugar de resolver «de forma imparcial e inmediata, sobre la base de lo presentado en las audiencias».

Las defensas, en tanto, cumplirían su tarea en igualdad de condiciones que la acusación.

La implementación de ese sistema implicaría, además, dar lugar a la «oralidad» ya que «el litigio y la argumentación se dan verbalmente ante el juez en audiencias públicas» por lo que los procesos se vuelven más ágiles que cuando se tramitan en formato papel, mientras que se precisará de la implementación de Oficinas judiciales que se ocupan de la gestión de las audiencias y agendas de los magistrados.

Mientras el ministro visitaba las provincias norteñas, los fiscales federales de todo el país comenzaron a recibir por WhatsApp un mensaje que se viralizó rápidamente y decía que el presidente Milei tenia previsto firmar un decreto por el cual el Ministerio de Justicia tomaría «el control de la implementación del sistema acusatorio».

Así, el Gobierno nacional corrió al Congreso y a la Comisión Bicameral de Monitoreo e Implementación del nuevo Código Procesal Penal de la Nación de la puesta en vigencia del sistema acusatorio para hacerlo desde el Ministerio de Justicia.

Legislativo

Bregman convoca a movilizar al Congreso: «El gobierno y los jueces se ríen de nosotros»

La diputada del Frente de Izquierda llamó a movilizarse frente al Congreso el 15 de octubre, denunciando que el Poder Judicial actúa en sintonía con el gobierno de Milei y no como árbitro independiente. La frase condensa un clima político que viene creciendo: la impunidad como regla y la calle como única respuesta posible.

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«Basta de que el gobierno y los jueces se rían de nosotros. El 15 de octubre tenemos que estar todos y todas frente al Congreso.» Con esa frase directa y sin eufemismos, la diputada nacional Myriam Bregman lanzó una convocatoria a movilizarse que circula en redes sociales y que condensa en pocas palabras una temperatura política que viene acumulándose: la percepción extendida en la oposición y en amplios sectores sociales de que la Justicia opera en sintonía con el poder, no como contrapeso.

Bregman es diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U), abogada con trayectoria en causas de derechos humanos y una de las voces más activas en el rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei. Su declaración, publicada en la red social Threads, coloca en el mismo banco al Ejecutivo y al Poder Judicial, a quienes acusa de actuar en perjuicio de la ciudadanía y sin rendir cuentas ante nadie.

Un diagnóstico compartido: la Justicia como problema político

La declaración de Bregman no surge del vacío. La relación entre el Poder Judicial federal y el gobierno de Milei es uno de los nudos más tensos de la política argentina actual. Por un lado, el oficialismo envió al Senado cientos de pliegos de jueces, fiscales y defensores públicos en un proceso de designaciones que la oposición cuestiona por su velocidad y por la falta de debate genuino sobre los perfiles propuestos. Por otro, causas que involucran a funcionarios del gobierno libertario, como las investigaciones en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), la causa $Libra y los expedientes por enriquecimiento ilícito de funcionarios del gabinete, avanzan con una lentitud que contrasta con el ritmo de otras causas.

Ese cuadro alimenta una percepción que Bregman articula con claridad: cuando la Justicia no investiga a quienes gobiernan y simultáneamente actúa contra opositores o sectores vulnerables, pierde su condición de árbitro independiente y se convierte en un instrumento de poder. No es una lectura nueva en la política argentina, pero adquiere nueva urgencia en un contexto donde el ajuste fiscal golpea a la mayoría mientras los escándalos de corrupción se acumulan sin condenas.

La calle como respuesta a la impunidad

La convocatoria al Congreso para el 15 de octubre no es solo un gesto simbólico. En la tradición política argentina, la movilización frente al Congreso es el recurso de quienes sienten que los canales institucionales están cerrados o capturados. Bregman lo sabe y lo elige conscientemente: frente a una Justicia que, según su diagnóstico, «se ríe» de la ciudadanía, la respuesta es la presencia masiva en el espacio público.

El FIT-U viene sosteniendo una posición de oposición sin concesiones al gobierno de Milei desde el inicio de su gestión. A diferencia de otros bloques opositores que negociaron apoyos puntuales al oficialismo, el Frente de Izquierda no le votó ninguna medida de relevancia al gobierno libertario. Esa consistencia le da a Bregman una autoridad moral específica cuando llama a la calle: no convoca desde la comodidad de quien eventualmente cedió, sino desde una oposición sostenida en el recinto y fuera de él.

El Congreso como escenario de disputa

Elegir el Congreso como punto de concentración tiene una carga simbólica precisa. Es el lugar donde se aprueban los pliegos judiciales, donde se vota o se bloquea la legislación que define quiénes pueden ser procesados y con qué garantías, y donde las mayorías parlamentarias deciden qué causas avanzar y cuáles frenar. La convocatoria de Bregman instala la pregunta de fondo que el oficialismo prefiere no responder: ¿a quiénes sirven los jueces que el gobierno designa?

En ese marco, la frase «que el gobierno y los jueces se ríen de nosotros» es también una lectura sobre la impunidad como sistema. Cuando los funcionarios acumulan denuncias y las investigaciones no avanzan, y cuando simultáneamente la Justicia actúa con celeridad contra quienes protestan o reclaman, la ecuación se hace insostenible para cualquier noción básica de igualdad ante la ley. Bregman lo dice en público y convoca a decirlo en la calle. La pregunta es cuántos la escuchan.

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