García Mansilla, tras criticar designaciones por DNU, acepta ir a la Corte por decreto
El catedrático, que ayer se pronunciaba en contra de los nombramientos unilaterales, hoy acepta sin dudar la decisión del Gobierno libertario que lo lleva a formar parte del máximo tribunal, en un contexto de tensiones institucionales por la estafa $Libra.
En un ambiente de creciente polémica por el caso de la estafa con la memecoin $Libra, entramado en el que el jefe de Estado está inmerso, el Gobierno de Javier Milei ha optado por designar por decreto a los nuevos miembros de la Corte Suprema. Esta medida, respaldada en el artículo 99 de la Constitución, se implementa ante la inacción del Senado y la necesidad de dotar al máximo tribunal de un quórum suficiente para evitar su parálisis.
La postura previa de García Mansilla
Hace meses, el catedrático Manuel García Mansilla se pronunció en el Senado de manera contundente sobre el procedimiento de nombramientos por decreto. Durante aquella audiencia, afirmó: “Visto el impacto que tuvo la decisión de nombrar por decreto, yo no hubiese aceptado esa nominación”. Su declaración resonó en los medios y evidenció un rechazo profundo a lo que consideraba una vulneración del equilibrio institucional y de la legitimidad de las instituciones.
Sin embargo, en esta oportunidad, García Mansilla sorprendió al público al aceptar la designación por decreto para integrar la Corte Suprema. El catedrático, quien hasta hace poco despotricaba de forma vehemente contra esta modalidad, se mostró hoy convencido de que la coyuntura actual y la urgencia por subsanar la falta de magistrados justifican la medida. El cambio de postura se produce en un contexto en el que el Ejecutivo argumenta la necesidad de normalizar el funcionamiento del tribunal, actualmente reducido a tres miembros, lo que afecta la capacidad de dictar sentencias de manera eficiente.
Repercusiones y reacciones
La decisión de García Mansilla ha generado un intenso debate en los círculos políticos y jurídicos. Mientras algunos sectores de la oposición reiteraron su crítica a los nombramientos unilaterales, calificándolos de “autoritarismo” y “vulneración de la división de poderes”, otros analistas señalan que la medida responde a una coyuntura institucional compleja en la que la inacción legislativa obliga al Ejecutivo a buscar soluciones transitorias. Expertos en derecho constitucional destacan que, aunque la designación por decreto es constitucional, su uso reiterado puede erosionar la confianza en las instituciones democráticas.
Implicaciones institucionales y políticas
La aceptación de García Mansilla por parte del candidato al máximo tribunal no solo simboliza un giro en su discurso, sino que también refleja las presiones y dificultades que enfrenta el gobierno para consolidar su agenda judicial, en un contexto adverso, tras estallar el escándalo internacional por la estafa con la criptomoneda $Libra.
Este hecho reabre el debate sobre la idoneidad de los nombramientos en comisión y pone en relieve el choque entre la necesidad de eficiencia en el Poder Judicial y el respeto a los procesos deliberativos del Senado. En este escenario, el cambio de postura del catedrático podría interpretarse como un sacrificio político o una adaptación pragmática ante la urgencia de mantener el funcionamiento de la Corte Suprema.
Puntos clave de los idas y vueltas de García Mansilla:
García Mansilla criticó anteriormente los nombramientos por decreto y afirmó que “no hubiese aceptado esa nominación”.
Hoy, en un giro inesperado, aceptó ser designado por decreto para integrar la Corte Suprema.
La medida se enmarca en la urgencia del Ejecutivo por el CriptoGate y por dotar al tribunal de un quórum suficiente.
Expertos debaten sobre las implicancias constitucionales y el impacto en la confianza/desconfianza institucional.
El cambio de postura refleja las tensiones entre eficiencia judicial y respeto al proceso legislativo.
EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.
En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación.
“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
“Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.
La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.
“La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.
El día “D”
El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.
No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.
Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.
Lo que lo sostuvo
En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).Fotos: Lu del Mármol (@ludelmarmol) https://www.instagram.com/ludelmarmol
Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.
A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.
Contar y ser contado
La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.
Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.
También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.
Violencia institucional y la búsqueda de justicia
Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.
Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.
En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.
Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Lo que viene
Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.
No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.
“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Ping pong con Pablo Grillo
¿Messi o Maradona?
“Maradona”
¿Música?
“El rock and roll… y el reggae”
¿Qué es el barrio para vos?
“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”
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