Presidencia
Marcha atrás: Milei ahora dice tener «un vínculo positivo» con el Papa Francisco
Ante los medios italianos, además de reafirmar su «profundo desprecio por el Estado», que paradójicamente preside, Milei dijo ser un «católico» que también «practica un poco el judaísmo».
El presidente Javier Milei afirmó este lunes que «reconsideró algunas posiciones» sobre el Papa Francisco, con quien afirmó que empezó a «construir un vínculo positivo»; planteó que el Estado «es una asociación criminal» que «roba todos los días» y consideró al socialismo como «una enfermedad del alma» que «asesinó a más de 6 millones de seres humanos».
«Se evoluciona, las cosas se entienden y una de las cosas que he entendido en los últimos tiempos es que el Papa es la persona, la institución argentina más importante, es el líder de los católicos en el mundo», dijo Milei en una entrevista con el medio italiano Rete 4.
Milei, que anteriormente había cuestionado a Francisco e incluso lo consideró «el representante del maligno en la Tierra» pero hoy mantuvo por primera vez una reunión de una hora con el Papa en el Vaticano, resaltó la figura del Pontífice y remarcó: «Tuve que reconsiderar algunas posiciones y, a partir de ese momento, comenzamos a construir un vínculo positivo»
«Él representa una institución muy importante especialmente en un país como Argentina que tiene muchas raíces católicas», destacó, y se definió como un «católico» que también «practica un poco el judaísmo».
Por otro lado, el Presidente, quien se autodenominó como «anarcocapitalista» reiteró que siente «un profundo desprecio por el Estado», al que calificó como «el enemigo» y como «una asociación criminal donde un conjunto de políticos se ponen de acuerdo en utilizar el monopolio de la violencia para robar los recursos del sector privado».
«Sugiero pensar cuántas veces la gente ha sido atacada por un ladrón en los últimos años, una, dos, tal vez, fue un desastre, tal vez cinco veces, pero cada vez que uno va a comprar algo a un lugar, el Estado roba a través de impuestos. Por eso el Estado te roba todos los días», apuntó en la entrevista que le hizo Nicola Porro, quien difundió el contenido en su web personal.
Milei también hizo alusión al derrotero en el Congreso del trunco proyecto de ley ‘omnibus’, al asegurar que «una de las cosas que hemos hecho en estos cincuenta días ha sido iniciar y poner en marcha reformas estructurales».
«De esas reformas, 350 se consideraron urgentes y 650 se incluyeron en una ley. Y esto es interesante, porque el eje central de todo esto es que tiene que ver con devolver el poder y la libertad a los argentinos», detalló.
En tanto, afirmó que «el socialismo es una enfermedad del alma» que cuando «se aplicó bien» en la historia reciente fueron asesinados «más de 6 millones de seres humanos».
«El socialismo puro ha sido derrotado por la teoría económica. Al principio pensé que era un problema de naturaleza, de naturaleza mental. Pero luego me di cuenta de que era algo mucho peor, que era una enfermedad del alma», sostuvo.
Islas Malvinas
La agenda Malvinas frenó el viaje de Milei a Londres: crónica de una gira que nunca tuvo sustento político
El presidente descartó el «Londres Week» planificado para fines de octubre después de que la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas volvió al centro de la escena política, impulsada por la selección de fútbol y el fracaso legislativo del oficialismo. Lo que arrancó como una gira de inversiones terminó en una ofensiva de soberanía que nadie tenía en el radar.
Javier Milei no viajará a Londres. Lo que empezó como un foro de inversiones a gran escala, el «Londres Week» diseñado para replicar el esquema del «Argentina Week» de Nueva York de marzo pasado, naufragó ante la imposibilidad política de que el presidente pise suelo inglés sin pronunciarse sobre la soberanía argentina en las Islas Malvinas. La agenda Malvinas, que según miembros del propio gabinete no estaba ni remotamente en el radar cuando se planificó el viaje, terminó siendo el factor decisivo que canceló la gira.
La aspiración de Milei era convertirse en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde Carlos Menem en 1998. El «Londres Week» estaba diseñado para fines de octubre y, según trascendió en las últimas semanas, el entorno presidencial siguió alimentando la expectativa incluso cuando las señales políticas internas ya apuntaban en sentido contrario: se habló de una charla en la Universidad de Oxford, luego de «una reunión con empresarios», con el abandono progresivo del formato original.
El gol que torció la agenda presidencial
El punto de inflexión llegó desde una cancha de fútbol. La selección argentina, en la última edición del Mundial FIFA, desplegó una sábana blanca con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» tras vencer a Inglaterra en semifinales. El gesto deportivo reactivó el debate sobre soberanía con una intensidad que la Rosada no supo anticipar ni gestionar. La situación se agravó cuando la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, respaldó la decisión de la organización del torneo de prohibir al público llevar inscripciones sobre el archipiélago en disputa.
A ese escenario se sumó el fracaso del oficialismo en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El detonante fue una declaración del canciller Pablo Quirno, quien sostuvo en defensa del proyecto que un extranjero «si quería» podía comprarse un pueblo. La frase encendió el rechazo social y enlazó el debate sobre tierras con la cuestión Malvinas, manteniendo vivo el tema en la agenda pública durante semanas.
Improvisación en Balcarce 50 y Cancillería
Mientras una parte del entorno presidencial difundía que el viaje seguía en pie, desde Balcarce 50 y Cancillería se sembraban interrogantes. La contradicción entre sectores del propio gobierno evidenció la ausencia de una posición unificada sobre cómo manejar la situación. El riesgo concreto era claro: que Milei aterrizara en Londres sin hablar de Malvinas habría sido una señal política devastadora en un momento en que la sociedad tenía el tema instalado con fuerza.
Frente a la imposibilidad de resolver esa tensión, el Poder Ejecutivo ensayó una operación de control del relato. Anunció el envío al Congreso de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, orientada a sancionar a empresas y personas vinculadas a la explotación ilegal de recursos en las islas. También anunció la creación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y envió a los ministros Carlos Presti (Defensa) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) a la provincia patagónica. «Desde el anuncio en cadena nacional, ya abrimos procesos sancionatorios contra 60 empresas y personas que operan directa o indirectamente la cuenca Malvinas sin nuestra autorización», declaró Milei.
El guiño de Trump y la ofensiva que no cierra
El oficialismo aprovechó además la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de revisar su posición sobre Malvinas para montar una ofensiva que permitiera a Milei recuperar terreno en un tema históricamente adverso para el espacio libertario. Sin embargo, varias autoridades británicas rechazaron públicamente cualquier revisión de la soberanía sobre el archipiélago, lo que dejó en evidencia que la maniobra diplomática tiene límites concretos.
La secuencia completa del episodio revela un patrón de improvisación que ya caracterizó otras decisiones del gobierno: primero una iniciativa trazada sin evaluación de riesgos políticos, luego señales contradictorias desde el propio Ejecutivo y, finalmente, una cancelación envuelta en una operación de comunicación orientada a que la retirada parezca una ofensiva. La cuestión Malvinas, en todo caso, ganó visibilidad. El «Londres Week», en cambio, quedó en el archivo.
Puntos clave
- Milei canceló el «Londres Week» planificado para fines de octubre, que lo habría convertido en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde Menem en 1998.
- La selección argentina desplegó una bandera con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» tras vencer a Inglaterra en semifinales del Mundial, reactivando el debate soberanista.
- El fracaso en el Senado de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y la frase del canciller Quirno sobre la compra de tierras por extranjeros, agudizaron la presión política.
- El Ejecutivo anunció el envío de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y la creación de una Base Naval en Tierra del Fuego para controlar el daño narrativo.
- Autoridades británicas rechazaron públicamente cualquier revisión de la soberanía sobre el archipiélago, limitando el margen de la maniobra diplomática del gobierno.
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