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Deuda externa

Francos desafía la Constitución al defender el DNU de Milei

Guillermo Francos, Jefe de Gabinete, hizo una defensa temeraria del DNU propuesto por Javier Milei para un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Lo que tenés que saber:

  • Guillermo Francos, jefe de Gabinete de Argentina, defendió el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que el presidente Javier Milei enviará al Congreso.
  • En declaraciones radiales, cuestionó si las leyes tienen más fuerza que la Constitución. «Todos sabemos que no», expresó Francos.
  • Según Francos, el DNU busca establecer un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sin necesidad de una ley específica.
  • Recordó que en el pasado, el exministro Martín Guzmán intentó crear una ley para «empoderarse» frente al FMI, pero, desde su perspectiva, no era necesario desde lo constitucional.
  • Aclaró que los decretos de necesidad y urgencia se encuentran habilitados por la Constitución del ’94 para permitir que el Ejecutivo actúe en situaciones excepcionales.

DNU y la Constitución: Un debate sobre su supremacía

En sus declaraciones, Francos remarcó que el DNU puede ser una herramienta válida y acorde con la Constitución para este tipo de situaciones excepcionales, y que no se requiere una ley que lo respalde. «Eso desde el punto de vista constitucional no es necesario», agregó.

La postura de Francos frente al FMI

El jefe de Gabinete destacó que la existencia de un sistema de decretos de necesidad y urgencia autoriza al Poder Ejecutivo a tomar medidas rápidas y necesarias frente a circunstancias como las negociaciones con el FMI.

Deuda externa

Economía salió a buscar $8 billones en el mercado y lanzó un nuevo bono en dólares para cubrir vencimientos

El Tesoro enfrentó una nueva prueba de fuego en el mercado de deuda local: licitó $8 billones en títulos públicos y anunció la emisión de un instrumento en moneda extranjera destinado a afrontar compromisos que vencen en el tercer trimestre del año. La operación puso en evidencia la persistente fragilidad del financiamiento soberano y renovó el debate sobre la sustentabilidad de la estrategia fiscal del gobierno de Javier Milei.

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El Argentino Diario-Luis Caputo.

La licitación: $8 billones bajo la lupa del mercado

El Ministerio de Economía convocó a una nueva licitación de deuda en pesos por un monto de $8 billones, una cifra que refleja la magnitud de los vencimientos acumulados que el Tesoro debió renovar para no recurrir a la emisión monetaria directa.

Los instrumentos ofrecidos incluyeron Letras del Tesoro (LECAPs) y bonos ajustados por inflación (Boncer), con plazos que apuntaron a extender el perfil de vencimientos hacia el segundo semestre del año. La demanda del mercado, compuesta principalmente por bancos, fondos comunes de inversión y aseguradoras, fue el termómetro que determinó el costo real del financiamiento para el Estado.

El bono en dólares: un puente hacia julio

En paralelo a la licitación en pesos, el Gobierno anunció la emisión de un nuevo bono denominado en dólares. El instrumento tuvo un objetivo concreto y acotado: generar los recursos necesarios para hacer frente a los vencimientos de deuda externa que se concentraron en julio.

La decisión implicó aumentar el stock de deuda en moneda dura, una variable que el mercado monitorea con especial atención en el contexto del programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Gobierno optó por anticiparse con esta emisión en lugar de esperar a resolverlo con reservas del Banco Central, una señal de que la estrategia prioriza preservar el nivel de activos externos del BCRA.

El FMI en el cuarto de al lado

El acuerdo vigente entre Argentina y el FMI estableció metas sobre el financiamiento neto del Tesoro y sobre la acumulación de reservas internacionales, dos variables directamente afectadas por las decisiones de licitación y emisión de deuda.

El programa con el Fondo exigió que el Tesoro no recurriera al financiamiento del BCRA, es decir, que toda necesidad de caja se cubriera en el mercado, y que el resultado fiscal primario se mantuviera en terreno superavitario. Bajo ese esquema, las licitaciones dejaron de ser una opción y se convirtieron en una obligación estructural del modelo.

Endeudamiento: el elefante en la sala

El Gobierno de Milei asumió con el discurso del ajuste fiscal y la eliminación del déficit. Los números primarios acompañaron esa narrativa durante 2024 y 2025. Pero el superávit primario coexistió con un déficit financiero que siguió engordando la deuda total, porque los intereses de los pasivos ya acumulados superaron el ahorro generado por el ajuste del gasto.

Cada nueva licitación y cada nuevo bono representaron un ladrillo más en la muralla de obligaciones futuras. Los defensores de la política oficial argumentaron que se trató de deuda a tasas de mercado y sin emisión monetaria. Los críticos advirtieron que la acumulación de vencimientos en horizontes cada vez más cercanos genera una vulnerabilidad estructural que el próximo ciclo electoral podría activar.

Puntos clave

  • El Gobierno licitó $8 billones en deuda en pesos para refinanciar vencimientos del Tesoro.
  • Lanzó un nuevo bono en dólares para cubrir vencimientos concentrados en julio.
  • La estrategia se enmarcó en el acuerdo con el FMI, que prohíbe financiamiento del BCRA al Tesoro.
  • El superávit primario no eliminó el déficit financiero por el peso de los intereses de deuda.
  • Cada emisión sumó presión al perfil de vencimientos futuros en un año con ciclo electoral.
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