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Consumo

Las PyMEs la ven venir: Milei las lleva a la bancarrota

«La pérdida de poder adquisitivo y la inflación, que tuvimos mucho tiempo bastante alta, hizo que se desmoronara muchísimo el consumo interno en nuestro país y eso es indudable que pega mucho a las pequeñas y medianas empresas».

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Lo que tenés que saber:

  • Las pequeñas y medianas empresas enfrentan una contracción en consumo y producción.
  • La Confederación de la Mediana Empresa (CAME) reporta caídas interanuales significativas.
  • Alfredo González, presidente de CAME, destaca la pérdida de poder adquisitivo y la inflación como causas principales.
  • Se observa un aumento en la informalidad comercial entre microempresas.
  • Se busca mejorar la situación con la reducción del Impuesto PAÍS y una posible mejoría en el acceso a créditos.

Contracción persistente en el sector pyme

Las pequeñas y medianas empresas continúan atravesando un entorno complicado, con una contracción evidente en consumo y producción. La Confederación de la Mediana Empresa (CAME) informa que, aunque el impacto mensual es menor, la situación interanual sigue siendo desfavorable. Según los últimos datos, el Índice de Ventas Minoristas Pymes muestra una caída del 15,7% interanual en julio, mientras que el Índice de Producción Industrial Pyme presenta un descenso del 17,8% en el mismo período.

Problemas económicos y su impacto

Alfredo González, presidente de CAME, resalta que los informes de ventas y producción indican claramente que “la situación indudablemente está con una contracción que sigue”. La pérdida de poder adquisitivo y una inflación prolongada afectan gravemente el consumo interno, un factor que impacta de manera directa en las pequeñas y medianas empresas. González añade que “la inflación, que tuvimos mucho tiempo bastante alta, hizo que se desmoronara muchísimo el consumo interno en nuestro país”.

Informalidad y competencia desleal

Aunque no se reportan cierres de empresas, González señala que hay un aumento en el número de microempresas que han pasado a la informalidad. Esto genera una competencia desleal, perjudicando a aquellas que operan en la formalidad. “Eso es contraproducente para los que estamos en la formalidad”, indica González.

Medidas para mejorar la situación

González destaca los esfuerzos por parte del Gobierno para enfrentar las dificultades económicas. Sin embargo, menciona que aún no existe un proyecto productivo específico para las micro, pequeñas y medianas empresas. La estrategia gubernamental prioriza la estabilización macroeconómica antes de abordar problemas microeconómicos. Entre las medidas recientes, se encuentra la reducción de 10 puntos del Impuesto PAÍS, lo que podría ayudar a mejorar los precios de productos y componentes importados.

El acceso a créditos y perspectivas futuras

El acceso a créditos sigue siendo un desafío para las pymes. González observa que el sistema bancario necesita diversificar su clientela y que, aunque existe competencia para ofrecer préstamos, el contexto económico actual limita las posibilidades de obtener créditos a tasas razonables. “Esperemos que cuando se active el consumo interno tengamos esa posibilidad de poder tener crédito a una tasa razonable”, concluye.

Consumo

La confianza del consumidor cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos

El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella subió 2,4% en septiembre y llegó a 41,18 puntos, pero el dato promedio esconde una fractura que el relato oficial prefiere ignorar: en la Ciudad de Buenos Aires cayó 6,78% mensual, y entre los hogares de ingresos altos retrocedió 4,07%. La mejora la traccionaron el Interior del país y, paradójicamente, los sectores de menores ingresos, que aún no sienten haber recuperado lo perdido.

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El Argentino Diario-Góndolas-Supermercados.
El ICC de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.

Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra la desaceleración de la inflación como prueba de que el modelo funciona, el termómetro del consumo marca una temperatura que no cierra con el discurso oficial. En septiembre, la confianza del consumidor subió en el promedio nacional, pero cayó en la Ciudad de Buenos Aires y entre los hogares de mayores ingresos, que son los sectores que deberían haber sido los primeros beneficiados por el ajuste fiscal y la estabilización cambiaria.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 41,18 puntos en septiembre de 2026, con una suba mensual de 2,37% respecto de agosto y un avance de 3,44% interanual. El relevamiento fue realizado entre el 1 y el 9 de septiembre sobre una muestra de 1.000 casos de población adulta de grandes centros urbanos, con un margen de error de +/-3,5%, y ejecutado por Poliarquía Consultores.

CABA y los más ricos, al margen de la recuperación

Lejos de un rebote uniforme, los datos desagregados revelan un mapa fragmentado. El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% que lo dejó como la región con mayor nivel de confianza: 46,11 puntos. El Gran Buenos Aires también avanzó, 3,33% en el mes. Pero la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró una caída de 6,78% mensual y acumula una baja interanual de 8,53%, con apenas 37,16 puntos, el registro más bajo de las tres regiones relevadas.

La fractura también es visible por nivel socioeconómico. Entre los hogares de ingresos bajos, el ICC trepó 12,33% en el mes y quedó 4,82% por encima del nivel de septiembre de 2025. Entre los hogares de ingresos altos, en cambio, retrocedió 4,07% mensual, aunque todavía se ubicó 2,24% por encima del registro de un año atrás. El resultado final invierte la lógica esperada: la confianza de los hogares de menores ingresos (41,29 puntos) superó levemente a la de los hogares de mayores ingresos (40,95 puntos).

La explicación de esa inversión está en la percepción sobre la situación personal. Entre los hogares de menores ingresos, ese componente trepó 21,73% mensual, mientras que la evaluación de la situación macroeconómica subió 13,40%. Entre los hogares de mayores ingresos, la situación macro cayó 8,89% y la disposición a comprar bienes durables e inmuebles retrocedió 7%.

La situación personal mejora, la economía no convence

Al desagregar el índice por componentes, el de Situación Personal fue el de mejor desempeño del mes, con una suba de 11,33% que lo llevó a 43,04 puntos. Los otros dos componentes, en cambio, tuvieron un comportamiento opuesto: la Situación Macroeconómica cayó 0,75% y el de Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 3,42%.

El deterioro de la percepción macroeconómica se concentró especialmente en el corto plazo: la perspectiva económica a un año cayó 3,2% mensual y quedó 6,2% por debajo de septiembre de 2025. A tres años, en cambio, la expectativa mejoró 1% mensual y avanzó 2,4% interanual. En CABA, ese deterioro fue todavía más pronunciado: la evaluación de la situación macroeconómica cayó 9,7% mensual, con un retroceso de 7,2% en las expectativas de corto plazo y de 11,2% en las de largo plazo.

Menos ganas de comprar electrodomésticos, autos y casas

La predisposición a realizar compras importantes también retrocedió. A nivel nacional, el componente de Bienes Durables e Inmuebles descendió 3,4% mensual: la disposición a comprar electrodomésticos cayó 4,4%, mientras que la correspondiente a automóviles y viviendas retrocedió 2%.

CABA volvió a mostrar el peor desempeño en este rubro: el indicador de bienes durables e inmuebles cayó 16,8% en el mes, con una baja de 21,9% en electrodomésticos y de 8% en automóviles y casas. En el Interior, en cambio, el componente general avanzó 4,7% y la predisposición a comprar autos y viviendas mejoró 7,2%.

Pese a la baja mensual, el indicador nacional de bienes durables e inmuebles se mantiene 13,68% por encima de septiembre de 2025, con un crecimiento interanual de 23,45% en el componente de automóviles y casas. Se trata, sin embargo, de una comparación con un piso muy bajo: el año pasado, la caída del consumo había sido de una magnitud que dificulta cualquier lectura lineal de la recuperación.

Lejos del pico de enero de 2025

Más allá del rebote puntual de septiembre, el informe de la Universidad Di Tella deja en claro que la confianza del consumidor está lejos de los niveles que el propio ciclo de Milei alcanzó en su mejor momento. El pico del ICC durante la gestión libertaria se registró en enero de 2025, cuando llegó a 47,38 puntos. Desde entonces, el índice acumula una caída de 13,09%.

La comparación con el piso de enero de 2024, cuando el índice había tocado 35,60 puntos en medio del shock devaluatorio y los primeros megadecretos, muestra una recuperación de 15,67%. Pero ese dato debe leerse con cuidado: el propio piso de 2024 era el resultado de la crisis que el gobierno de Milei generó con sus primeras medidas, por lo que la comparación no es un indicador de bienestar, sino de rebote desde el fondo del pozo.

Las Expectativas Futuras subieron 3,80% en septiembre, mientras que las Condiciones Presentes avanzaron apenas 0,33%. En la comparación interanual, las condiciones presentes están 9,42% por encima de septiembre de 2025, mientras que las expectativas futuras retrocedieron 0,24%. El cuadro que emerge es el de una sociedad que percibe cierta mejora en su situación inmediata pero mantiene serias dudas sobre el rumbo económico del país a corto y mediano plazo, en particular en los sectores que siguieron de cerca los números del ajuste y sus consecuencias.

Lo que tenés que saber

  • subió 2,37% en septiembre de 2026 y se ubicó en 41,18 puntos, pero cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.
  • El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% y el registro más alto: 46,11 puntos.
  • Los hogares de menores ingresos traccionaron la mejora con un alza de 12,33% mensual, y su nivel de confianza superó por primera vez al de los hogares de mayores ingresos.
  • La percepción sobre la situación macroeconómica a un año cayó 3,2% y se ubica 6,2% por debajo de septiembre de 2025.
  • El índice acumula una caída de 13,09% desde el pico de enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos bajo el actual gobierno.
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