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Gremiales

Aeropuertos bajo tensión: el Gobierno intenta ocultar el paro de Intercargo

Trabajadores de Intercargo reclaman mejoras salariales y laborales.

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La Secretaria de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, salió al paso de las denuncias sobre posibles demoras en los vuelos y destacó la presencia de un operativo de refuerzo en los aeropuertos de Aeroparque Jorge Newbery y Ezeiza, luego de la medida de fuerza llevada a cabo por los trabajadores de Intercargo.

Según la funcionaria, no se registraron demoras en los vuelos, a pesar de los inconvenientes generados por el paro.

La respuesta del Gobierno: “No hay demoras”

En un comunicado emitido en el programa radial, Monteoliva aseguró que las operaciones en los dos principales aeropuertos del país se mantienen sin alteraciones significativas.

La funcionaria aseguró que, a pesar de la medida de fuerza de los trabajadores de Intercargo, “no hay demoras” en los vuelos programados. “Hay alrededor de 71 arribos y 73 despegues, no hay demoras”, sostuvo con firmeza.

Monteoliva detalló que el operativo de seguridad y asistencia en los aeropuertos cuenta con la participación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que refuerza las tareas de los trabajadores de Intercargo.

Según su relato, el despliegue comenzó a las 4 de la mañana y comprende la asignación de 190 agentes de la PSA, además de 50 efectivos encargados de conducir los micros y asistir a los pasajeros en el embarque y desembarque, especialmente en las bajadas de las escaleras.

El operativo de refuerzo: ¿bajo control?

A pesar de las afirmaciones de la secretaria, la situación no ha estado exenta de controversia. Los pasajeros afectados por el paro de Intercargo han reportado que, si bien el operativo de refuerzo de la PSA se ha hecho presente, no siempre ha sido suficiente para manejar la alta demanda de servicios en los dos aeropuertos.

La evidencia muestra que hubo gente que la pasó mal, no podemos especular con la salud de nadie arriba del avión”, reconoció Monteoliva, aunque minimizó las consecuencias del conflicto.

La funcionaria también subrayó que el operativo se mantendrá durante el fin de semana y se concentrará en Ezeiza y Aeroparque, los dos aeropuertos con mayor volumen de vuelos.

A pesar de que el paro afecta a todos los aeropuertos del país, la secretaria enfatizó que la situación está siendo controlada de manera eficiente en los puntos más críticos.

Intercargo: el conflicto detrás de las medidas de fuerza

El paro de los trabajadores de Intercargo, que comenzó a inicios de noviembre, ha generado una serie de inconvenientes en los aeropuertos argentinos.

La medida fue tomada en respuesta a la falta de acuerdo con la empresa sobre mejoras salariales y laborales. Intercargo es la empresa encargada de la carga y descarga de equipaje, el abastecimiento de combustible y otros servicios esenciales en los aeropuertos, por lo que su paralización afecta directamente el normal funcionamiento de las terminales aéreas.

Desde el Ministerio de Transporte, se ha instado a las partes a retomar las negociaciones y encontrar una solución a la crisis laboral.

Mientras tanto, el gobierno ha desplegado personal de refuerzo para evitar que la situación se convierta en un colapso total en las terminales aéreas más transitadas del país.

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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