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Milei ya destruyó casi 60 mil puestos de trabajo público en dos años de gestión

El ajuste en el Estado no afloja: según el INDEC, noviembre cerró con 785 despidos y la caída interanual llegó al 7,8%. Desde que asumió La Libertad Avanza, la administración pública perdió el equivalente a una ciudad entera de empleados estatales.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

La motosierra presidencial sigue su marcha implacable sobre el empleo público. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) confirman lo que miles de familias ya sabían: en noviembre se perdieron 785 puestos de trabajo en la Administración Pública Nacional (APN), empresas y sociedades del Estado, lo que representa una caída del 0,3% respecto a octubre y del 7,8% en la comparación interanual.

El número que desnuda la política de achicamiento del gobierno libertario es contundente: desde que Javier Milei asumió en diciembre de 2023 hasta noviembre de 2024, se destruyeron 59.688 empleos públicos. Una cifra que equivale a dejar sin trabajo a todos los habitantes de una ciudad del tamaño de Pergamino o Gualeguaychú.

La radiografía del ajuste mes a mes

El informe del INDEC detalla cómo el recorte se distribuye por sectores. La administración centralizada pasó de 39.272 a 39.011 empleados en noviembre, una reducción del 0,7%. La administración descentralizada cayó 0,3%, pasando de 116.960 a 116.571 empleados.

El único sector que mostró crecimiento fue la administración desconcentrada, que cerró noviembre con 22.534 empleados, un 1,3% más que en octubre, ganando 284 puestos de trabajo. Los «otros entes» también sufrieron recortes: pasaron de 14.148 a 14.103 empleados, una reducción del 0,3%.

Las empresas y sociedades del Estado no escaparon a la tijera: perdieron 374 empleados durante noviembre, reduciendo su plantilla un 0,4% y quedando con 89.566 trabajadores.

Dos años de tierra arrasada

La comparación interanual profundiza la magnitud del desastre laboral. En noviembre de 2023, la APN contaba con 22.322 empleados más que en el mismo mes de 2024, una caída del 7,8% año contra año.

Desde principios de 2024, el total de la APN se redujo un 6,06%, pasando de casi 300 mil empleados a 281.785 en noviembre. El acumulado de enero a noviembre arroja un saldo de 18.178 puestos de trabajo menos.

Pero el dato que retrata la política sistemática de ajuste es el que surge de comparar enero de 2024 con noviembre del mismo año. En el primer mes del gobierno de Milei, la Administración Pública Nacional tenía 333.784 puestos de trabajo. Con el último dato difundido por el INDEC, la APN cayó un 15,57%. Casi 60 mil familias quedaron sin su fuente de ingreso en nombre de la «eficiencia» y el «déficit cero».

El precio social del equilibrio fiscal

El gobierno libertario celebra estas cifras como un logro en su cruzada contra el «Estado elefantiásico». Sin embargo, detrás de cada número hay trabajadores que quedaron sin empleo en medio de una crisis económica que el propio ajuste profundiza. La pérdida de poder adquisitivo, la recesión y el aumento de la pobreza encuentran en estos despidos masivos una de sus causas directas.

El discurso oficial insiste en que la reducción del gasto público es condición necesaria para sanear la economía. Lo que no dicen es que ese ajuste recae exclusivamente sobre los sectores más vulnerables, mientras las grandes corporaciones y los sectores concentrados de la economía continúan sin aportar nada extraordinario al esfuerzo colectivo.

Puntos clave:

• Se perdieron 785 empleos públicos en noviembre, una caída del 0,3% mensual y del 7,8% interanual

• Desde la asunción de Milei en diciembre de 2023, se destruyeron 59.688 puestos de trabajo en el Estado

• La APN cayó un 15,57% entre enero y noviembre de 2024

• Las empresas y sociedades del Estado perdieron 374 empleados en noviembre

• El único sector que creció fue la administración desconcentrada, con 284 puestos más

Economía 💲

El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.

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Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos

★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.

El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.

El petróleo como motor de la aceleración

El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.

La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.

El relato oficial y la cadena de costos

El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.

Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.

Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada

El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.

La vulnerabilidad energética del modelo

La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.

Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.

Puntos clave

  • El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
  • La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
  • El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
  • El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
  • Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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