Política 📢
«El jefe de Gabinete soy yo»: Francos marca territorio frente a Santiago Caputo
La polémica por la pirámide de decisiones: Guillermo Francos desmintió quedar subordinado al asesor presidencial, quien no tiene “firma” ni cargo oficial, en un episodio que revela las complejas relaciones de poder dentro del régimen libertario.
El jefe del Gabinete nacional, Guillermo Francos, salió a aclarar su posición jerárquica dentro del Gobierno de Javier Milei, luego de que el presidente lo ubicara en un plano inferior al asesor Santiago Caputo. «El Presidente tiene a su asesor, pero el jefe de Gabinete soy yo», afirmó Francos en declaraciones a Radio Splendid, intentando minimizar la controversia que generaron las palabras del mandatario.
En su intervención, Francos subrayó su rol institucional frente al de Caputo: «Soy yo el que me hago responsable de los actos que firmo». La aclaración llegó después de que Milei explicara públicamente el esquema de toma de decisiones en su administración, donde sorprendentemente ubicó a Caputo, quien no ocupa un cargo formal en el organigrama oficial, por encima de Francos, el funcionario que constitucionalmente coordina el gabinete nacional.
El poder en las sombras
La figura de Santiago Caputo ha generado controversia desde el inicio de la gestión de Milei por su influencia sin responsabilidad institucional. «Santiago Caputo es un asesor, pero no tiene firma ejecutiva», remarcó Francos, estableciendo una diferenciación clave entre el poder formal y el informal dentro del Ejecutivo.
Esta distinción resulta crucial en un gobierno donde varios analistas políticos han señalado la existencia de un «gabinete en las sombras», con personas que ejercen influencia determinante sin ocupar cargos oficiales. Según publicaciones recientes de medios como La Nación y Perfil, Caputo sería uno de los arquitectos principales de la estrategia política y comunicacional del oficialismo.
Minimización del conflicto
A pesar de la evidente contradicción en la cadena de mando descrita por el presidente, Francos intentó quitar dramatismo al asunto: «No creo que haya sido esa la intención del presidente» y agregó que la afirmación de Milei «no es una expresión que me moleste para nada».
El jefe de Gabinete también destacó que mantiene un buen vínculo con el presidente: «A mí nunca el Presidente me ha cuestionado ninguno de los temas que le he sugerido», expresó, en un intento por mostrar sintonía con el mandatario pese a la confusión generada por sus dichos.
Implicaciones institucionales
La situación plantea interrogantes sobre el funcionamiento real del Gobierno y la distribución efectiva del poder en la toma de decisiones. De acuerdo con la Constitución Nacional, el jefe de Gabinete es responsable de la administración general del país y tiene la función de coordinar las reuniones del gabinete de ministros.
Sin embargo, las declaraciones de Milei sugieren un esquema paralelo de poder donde figuras sin designación formal como Caputo tendrían mayor influencia que quienes ocupan los cargos constitucionalmente establecidos.
Puntos clave:
- Guillermo Francos reafirmó su posición como jefe de Gabinete tras ser ubicado por Milei en un rango inferior a Santiago Caputo.
- Caputo ejerce como asesor presidencial sin cargo oficial ni responsabilidad administrativa formal.
- Francos intentó minimizar el conflicto asegurando que no le molestan las palabras del presidente.
- La situación revela tensiones en la estructura de poder del Gobierno libertario.
- El episodio alimenta las especulaciones sobre la existencia de un «gabinete en las sombras» en la administración Milei.
Legislativo
Tierras sin límite: avanza el proyecto que pone en jaque nuestra soberanía territorial
El oficialismo impulsa la derogación de los topes a la extranjerización mientras la Patagonia sigue bajo fuego; la iniciativa genera fuertes cruces con los bloques aliados en el Congreso por el control de recursos estratégicos.
Soberanía en remate: el impacto de la reforma que libera el mercado el territorio argentino
★ El bloque de La Libertad Avanza profundizó esta semana su ofensiva legislativa para eliminar las restricciones a la venta de campos a ciudadanos de otros países; una medida que busca derogar la Ley de Tierras Rurales (26.737). La iniciativa; que apunta a borrar el límite del 15 por ciento de titularidad foránea sobre el territorio nacional; provocó una fractura expuesta con sectores de la oposición aliada que advierten sobre el riesgo de entregar el control de reservorios de agua y zonas de seguridad de fronteras.
El fin de la protección territorial
La propuesta oficialista pretende desmantelar el andamiaje legal que desde 2011 regula la concentración de tierras en manos extranjeras. Según confirmaron fuentes legislativas consultadas por este medio; el proyecto elimina no solo los topes provinciales y municipales; sino también la prohibición de que personas físicas o jurídicas de una misma nacionalidad superen el 30 por ciento del total de las hectáreas permitidas. Esta desregulación total se presenta bajo la premisa de atraer inversiones (una retórica que choca con la realidad de los recursos estratégicos en disputa).
Un escenario de cenizas y especulación
El debate parlamentario ocurre en un contexto crítico para el sur argentino. Mientras los legisladores discuten la propiedad privada; la Patagonia atraviesa una emergencia por incendios que ya afectaron más de 3.500 hectáreas en zonas como Puerto Patriada y El Hoyo. Investigaciones previas documentaron que la devaluación de las tierras quemadas facilita su adquisición por capitales concentrados; un patrón que se repite en áreas linderas a los glaciares y nacientes de ríos. La fiscalía a cargo de Carlos Díaz Mayer confirmó en peritajes recientes el hallazgo de combustibles en los focos; lo que ratifica la intencionalidad en el inicio del fuego.
El agua en el centro de la disputa
La preocupación central de las organizaciones sociales y los especialistas en soberanía territorial radica en el control del agua dulce. La derogación de la Ley 26.737 permitiría que enclaves estratégicos (como el ya paradigmático caso de Lago Escondido controlado por el magnate Joe Lewis) se multipliquen sin fiscalización estatal. Al privatizar la tierra en zonas de cordillera; se privatiza de hecho el acceso a los recursos hídricos; vitales para la supervivencia humana y el desarrollo productivo local.
Divisiones en el bloque aliado
No todo es consenso para el Poder Ejecutivo. Algunos sectores del PRO y bloques provinciales manifestaron su resistencia a una apertura irrestricta. El punto de conflicto principal es la Zona de Seguridad de Fronteras; donde la presencia de capitales extranjeros genera suspicacias en términos de seguridad nacional. Según trascendidos de las últimas reuniones de comisión; los aliados exigen mantener salvaguardas mínimas para evitar que áreas sensibles queden bajo control de potencias externas o fondos de inversión opacos.
Puntos clave:
- El oficialismo busca derogar la ley que limita la venta de tierras a extranjeros.
- La medida elimina el tope del 15 por ciento de territorio nacional en manos foráneas.
- El debate coincide con incendios intencionales en zonas estratégicas de la Patagonia.
- Hay fuertes cruces con aliados por la seguridad en zonas de frontera y recursos hídricos.
- Organizaciones sociales denuncian un modelo de saqueo y especulación inmobiliaria.
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