Gremiales
Sobre qué ejes se reorganiza el peronismo como oposición
Tras el paro del #24E, el PJ quedó en un estado de movilización interna y ya planea potenciar figuras que puedan aglutinar el rechazo a las políticas económicas. sociales y laborales que impulsa el Gobierno de Milei.
Por Nicolás Poggi
Después de su participación en el paro y movilización de la CGT, el peronismo se reorganiza en la oposición y, mientras continúa la discusión por el recambio de autoridades partidarias, emergen las figuras del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y del excandidato presidencial y exministro de Economía, Sergio Massa, como potenciales protagonistas de este ciclo político.
La medida de fuerza de las centrales obreras de la semana pasada, a 45 días de iniciado el Gobierno del presidente Javier Milei, y de la que participaron la CGT, las dos CTA, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y los movimientos sociales, además de numerosos sectores de la sociedad civil, dejó al peronismo en un estado de movilización interna para renovar su elenco y potenciar figuras que puedan aglutinar el rechazo a las políticas económicas. sociales y laborales que impulsa el Gobierno nacional.
Una de estas referencias es la de Kicillof, quien reúne el mayor consenso interno como uno de los protagonistas de esta etapa: el gobernador bonaerense se sumó a la marcha a la Plaza Congreso y ya dejó en claro que mantendrá la prédica por un modelo con Estado «presente» en la economía, a contramano de los postulados libertarios.
Kicillof, que tiene su base política en La Plata, pareciera además haber sido elegido como blanco predilecto de los voceros de La Libertad Avanza (LLA): desde el propio Presidente a distintos funcionarios fueron en los últimos días recrudeciendo las críticas hacia su figura, con el corolario de los cuestionamientos por la participación del mandatario en la protesta cegetista.
A su vez, y aunque lo niegue, Kicillof hace gestos para la renovación peronista: en su incursión en la movilización obrera apareció acompañado de intendentes como Jorge Ferraresi, de Avellaneda, uno de los que promueve las reuniones multisectoriales en el territorio y se distancia de la conducción del PJ provincial, actualmente en manos de la agrupación kirchnerista de La Cámpora.
La ubicación de cada sector en la protesta habló por sí sola: Kicillof y los intendentes marcharon por un lado, mientras Máximo Kirchner, actual jefe del partido en el territorio bonaerense y la militancia camporista lo hicieron por el otro.
Ferraresi y otros dirigentes del peronismo bonaerense como Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría, y Juan Zabaleta, exalcalde de Hurlingham, empujan un recambio puertas adentro del PJ para la «reconstrucción» que implica la «etapa que viene», en palabras de los propios protagonistas.
El otro pivote de este reacomodamiento es Massa, que si bien aclara que no apunta al «liderazgo político», se mueve como si se negara a cerrar esa puerta: el día del paro de la CGT se mostró en el Congreso con el diputado tucumano Pablo Yedlin, mientras el Frente Renovador marcaba la presencia del espacio en las calles.
Si bien fue una reunión «informal» y «casi social», según indicaron a Télam fuentes al tanto del encuentro, la imagen proyectada en redes sociales no dejó lugar a dudas: Massa y Yedlin aparecieron juntos el mismo día en que tres diputados del peronismo de Tucumán anunciaron su ruptura con el bloque de Unión por la Patria (UxP) para apoyar la ley ‘Bases’, a las órdenes del gobernador Osvaldo Jaldo.
«Los tucumanos pueden estar tranquilos de que, como siempre, los defenderé y trabajaré por un Tucumán y una Patria más equitativa, justa y solidaria», expresó Yedlin, quien fuera senador y ministro de Salud del Gobierno de Juan Manzur, para diferenciarse de los díscolos.
Traducción: en momentos de fragmentación, presión y zozobra en el peronismo, Massa apuesta por la unidad. La misma unidad que lo hizo candidato presidencial el año pasado.
Mientras tanto, en otra discusión intramuros, un sector del justicialismo se asomó a la superficie para pedir la renuncia de Alberto Fernández como presidente del Consejo Nacional del PJ, del mismo modo que lo hiciera Gray tiempo atrás.
Actualmente en Madrid, Fernández tiene mandato político hasta abril de 2025, pero el partido no tiene actividad y ni siquiera convocó de manera orgánica a participar de la movilización de la CGT, como sí lo hicieron las filiales provinciales.
Ahora, dirigentes como Alberto Rodríguez Saá, Gabriel Mariotto, Milagro Sala y Alessandra Minnicelli, la esposa de Julio De Vido, reclaman el «inmediato» apartamiento del expresidente de la estructura orgánica y la convocatoria a una «elección interna abierta» para «reconstruir» al peronismo en la oposición.
«Vaciaron de contenido el PJ, se encapricharon con una lista única y el destrato fue terrible», señaló Mariotto en diálogo con Télam, al recordar la nómina que su sector quiso presentar, sin suerte, en el cierre de listas del año pasado.
El exvicegobernador bonaerense reprochó que, después del «atropello» que sufriera su espacio, «el PJ tampoco funcionó, hubo distintos hechos y el partido ni siquiera se expresó», y anticipó que el lunes, a las 11.30, se hará entrega formal del pedido de renuncia del expresidente Alberto Fernández a la titularidad del espacio político que aún ostenta en el orden nacional.
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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