Consumo
Cuáles son las 27 categorías que conforman “Cuota Simple”
La programa de consumo lanzado por el Gobierno incluye productos de línea blanca, celulares, motos, colchones, libros, anteojos, artículos de librería y servicios educativos, entre otros. Los detalles.
Por Emiliano Bonanotte
Cuota Simple, el plan de fomento al consumo que reemplazará al Ahora 12 desde el 1 de febrero, ofrecerá 27 categorías de bienes y servicios entre los que se encuentran línea blanca, muebles, motos, indumentaria, calzado, bicicletas y teléfonos celulares.
La iniciativa lanzada por el Gobierno también incluirá colchones, libros, anteojos, artículos de librería y servicios educativos.
El listado fue conocido en detalle a través de la Resolución 50/2024 de la Secretaría de Comercio.
Allí se informó que «podrán ser adquiridos mediante el financiamiento previsto, los bienes de producción nacional y los servicios prestados en el territorio de la República Argentina, comprendidos en las categorías que a continuación se detallan»:
- Línea Blanca. Comprenderá únicamente los siguientes productos: aires acondicionados, climatizadores de aire y/o ventilación, lavavajillas, lavarropas y secarropas, cocinas, hornos y anafes; calefactores y estufas, termotanques y calefones, heladeras, congeladores y freezers.
- Indumentaria: prendas de vestir para hombres, mujeres y niños (incluye ropa de trabajo, deportiva, de uso diario y todo tipo de accesorios de vestir), como también joyería y relojería.
- Calzado y Marroquinería: calzado deportivo y no deportivo, carteras, maletas, bolsos de mano y artículos de marroquinería de cuero y otros materiales.
- Teléfonos celulares con tecnología 4G.
- Muebles para el hogar.
- Bicicletas de todo tipo, inclusive las eléctricas, sus partes y/o piezas.
- Motos: todas aquellas cuyo precio final no sea superior a $1.300.000.
- Servicios Educativos. Comprenderá cursos de idioma, cursos relacionados con informática, deportivos y actividades culturales. No incluirá escuelas ni universidades.
- Colchones y sommiers.
- Libros y textos escolares.
- Anteojos recetados y lentes de contacto, adquiridos en ópticas, cuyo precio final no sea superior a $97.000.
- Artículos escolares de librería (cuadernos, papelería, lápices, lapiceras, mochilas, cartucheras, etiquetas, entre otros).
- Juguetes y juegos de mesa: todos los productos.
- Servicios técnicos de electrónica y electrodomésticos para el hogar.
- Neumáticos, accesorios, kit de conversión de vehículos a gas GNC y repuestos para automotores y motos.
- Instrumentos musicales.
- Computadoras, notebooks y tablets.
- Artefactos de iluminación, incluyendo los artefactos eléctricos de iluminación con tecnología LED (lightemitting diode).
- Televisores y monitores.
- Productos de cosmética, cuidado personal y perfumes.
- Pequeños electrodomésticos.
- Servicios de preparación para el deporte, comprendiendo gimnasios.
- Equipamiento Médico. Comprenderá instrumentos como equipos de terapia respiratoria, camas ortopédicas, sillas de ruedas y ortopedia. Se establecerá un tope para el rubro de $1.160.000.
- Maquinaria y herramientas. Comprenderá: taladros, amoladoras, lijadoras, pulidoras, sierras, soldadoras con electrodos revestido, soldadoras y morsas.
- Espectáculos y eventos culturales como obras teatrales y conciertos de artistas nacionales, y se establecerá un tope de $62.000.
- Elementos durables de cocina: ollas, cacerolas, sartenes y planchas, todos de aluminio.
- Servicios de reparación de vehículos automotores y motocicletas.
- Kit para la conexión domiciliaria a los servicios públicos de agua y cloacas.
«Los bienes y servicios detallados en los incisos precedentes podrán ser ampliados, reducidos o modificados por la Autoridad de Aplicación», señaló la Resolución.
Al programa podrán adherir los establecimientos que califiquen como «Supermercados», «Hipermercados» o «Tiendas de Rubros Generales», con tres y seis cuotas que ofrezcan bienes de producción nacional.
El programa, en esta etapa, estará vigente hasta el próximo 31 de mayo, aunque la resolución señala que el plazo es prorrogable.
Al igual que Ahora 12, tendrá alcance nacional, se podrá usar todos los días y estará disponible tanto en tiendas físicas y virtuales.
En los considerandos, se señala que la extensión del programa – con un nuevo nombre- es producto de su «importancia como una herramienta eficaz ante la actual crisis económica».
Una de las modificaciones de Cuota Simple es que únicamente ofrecerá modalidades de tres y seis cuotas, discontinuando las de 12, 18 y 24 cuotas.
«En el marco de las políticas impulsadas por el Ministerio de Economía, mediante las cuales se promueve un Plan de Estabilización para terminar con el déficit fiscal y llevar adelante una desregulación de la economía que libere a las fuerzas productivas del peso del Estado, resulta oportuno y conveniente las distorsiones que pueda implicar el programa», señala la resolución sobre el motivo bajo el cual se eliminaron dichas opciones de cuotas.
La tasa será del 85% de la tasa de plazos fijos que establezca el Banco Central (BCRA) para 30 días, actualizándose de forma automática al tercer día hábil posterior a que el BCRA eventualmente la modifique.
De mantenerse la actual tasa nominal anual (TNA) de plazo fijo (110%), la de Cuota Simple queda en 93,5%.
Consumo
El ajuste en la mesa: el consumo de carne volvió a caer al peor nivel en 20 años
La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) registró un consumo per cápita de 47,5 kilos anuales entre enero y mayo de 2026, el mínimo desde 2006. La merma del 6,1% interanual expresa el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares argentinos bajo el ajuste libertario.
La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) registró entre enero y mayo de 2026 un consumo per cápita de 47,5 kilos de carne vacuna por habitante al año, el nivel más bajo desde 2006. La caída interanual del 6,1%, equivalente a 3,1 kilos menos por persona, confirma que el deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos profundizó un proceso de sustitución alimentaria que ya lleva más de dos años.
La Argentina, históricamente uno de los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, atraviesa una transformación forzada en la mesa familiar. Los datos de Ciccra correspondientes al período enero-mayo de 2026 revelan que el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, una contracción del 11,1% interanual. En términos absolutos, los hogares argentinos absorbieron más de 106.700 toneladas menos que en el mismo período de 2025, una diferencia que se explica no por razones culturales sino por la brutal pérdida de capacidad de compra acumulada desde diciembre de 2023.
Un récord negativo que arranca en 2006
El informe de Ciccra establece que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses bajó a 47,5 kilos por habitante al año, la marca más baja desde el año 2006. Se trata de un retroceso del 6,1% interanual, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante respecto del promedio del período inmediatamente anterior. El dato no es un piso circunstancial: es la continuación de una tendencia que se aceleró con fuerza desde el inicio de la gestión libertaria.
En el primer bimestre de 2026, registros previos de la misma cámara ya habían marcado un consumo per cápita de 47,3 kilos anuales, con una caída interanual del 13,8%. La acumulación de ese deterioro a lo largo de los primeros cinco meses del año perfila un escenario de contracción estructural que supera ampliamente los episodios de caída registrados en crisis anteriores.
Menos hacienda, más exportaciones: la ecuación que vacía la góndola
Detrás de la caída del consumo opera un mecanismo de doble presión. Por un lado, la producción de carne vacuna totalizó entre enero y mayo 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que implicó una reducción interanual del 7,3%, equivalente a unas 91.650 toneladas menos. La causa directa fue una menor actividad de faena: en los primeros cinco meses del año se procesaron aproximadamente 4,94 millones de cabezas de ganado bovino, por debajo de los niveles del mismo período de 2025.
Por el otro lado, las exportaciones no solo no cedieron sino que crecieron. Entre enero y mayo se embarcaron aproximadamente 312.200 toneladas res con hueso, un volumen 5,1% superior al exportado en el mismo lapso del año anterior. Las ventas a China, principal destino histórico, cayeron un 35,8% mensual en abril, pero esa retracción fue más que compensada por el crecimiento de las colocaciones en Estados Unidos, cuyos envíos se triplicaron en la comparación interanual y llegaron a representar el 29,2% del total exportado en ese mes. En el primer cuatrimestre, los ingresos por exportaciones ascendieron a USD 1.334 millones, un incremento del 48,4% frente al mismo período de 2025.
La combinación de menor producción con mayor orientación exportadora agrava la escasez relativa en el mercado interno y presiona los precios al alza, retroalimentando el ciclo de exclusión del consumidor local.
El precio que aleja la carne de la mesa popular
El informe de Ciccra señala que, pese a que en mayo los precios de la carne vacuna aumentaron apenas un 0,1% mensual, muy por debajo de la inflación del período, la comparación interanual exhibe una realidad muy diferente: los cortes vacunos acumularon una suba del 57,9% en el último año, contra una inflación general del 33,2%. La carne vacuna se encareció, entonces, casi el doble que el nivel general de precios. Ese diferencial explica por qué la estabilidad puntual de un mes no alcanzó para revertir la tendencia de fondo.
El documento del Ciccra lo formula sin rodeos: la pérdida de poder de compra de las familias argentinas, combinada con la suba del precio relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, se tradujo en una contracción del 11,1% anual del consumo aparente. Las familias no dejaron de comer proteínas, sino que las sustituyeron. El pollo aumentó un 38,9% interanual y el cerdo un 23%, ambos por debajo de la evolución de la carne vacuna, lo que aceleró el desplazamiento en los hábitos de consumo.
El ajuste en el plato: contexto de un deterioro anunciado
El dato del consumo de carne no es un hecho aislado. Se inscribe en una secuencia de indicadores que, desde diciembre de 2023, dibujan el mismo patrón. El consumo masivo general registró en abril de 2026 una caída del 3,8% interanual, según datos de la consultora Scentia relevados en cobertura previa de este medio. Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en el mismo período. Y la Canasta Básica Alimentaria acumuló una variación interanual del 32,8% a marzo de 2026, según el INDEC, sobre una base ya erosionada por las devaluaciones previas y los tarifazos acumulados que, en el caso del transporte, superaron el 900% desde el inicio de la gestión.
La carne vacuna, símbolo histórico de la dieta y la identidad cultural argentina, se convirtió en un termómetro preciso del deterioro social. Que su consumo haya caído a niveles que no se registraban en dos décadas no es un dato técnico: es la radiografía de un modelo que exporta lo que produce y transfiere el costo a los sectores que menos pueden pagarlo.
-
Espectáculos 🎭6 díasTragedia aérea en Río: murió el youtuber Gaspi y el cantante Oliver Tree en choque de helicópteros
-
Fútbol & Goles!16 horasEl arquero de Nigeria que no fue al Mundial y se robó las redes
-
Redes sociales2 díasTras el escándalo por Jorge Messi, echaron a Flor Peña de Luzu
-
Espectáculos 🎭6 díasUna generación los despide: quiénes eran Gaspi y Lucas Vignale, los argentinos que murieron en Río
-
Fútbol & Goles!6 díasAlemania, Países Bajos, Costa de Marfil y Suecia debutan este domingo en el Mundial
-
Espectáculos 🎭2 díasEl padre de Gaspi habló tras la tragedia: «Para mí fue un atentado, no un accidente»
-
Fútbol & Goles!4 díasLos parches del Mundial 2026: qué significan las insignias que lucirán Messi y el Dibu
-
Fútbol & Goles!5 díasArgentina vs. Argelia: la historia que precede al debut más esperado del Mundial
