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Alberto Fernández recordó a Eva Perón con una de sus míticas frases

«Aquí estamos, querida Eva, con la convicción de seguir trabajando por y para el pueblo, poniendo siempre en primer lugar a los que menos tienen», escribió.

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El presidente Alberto Fernández recordó hoy a Eva Perón a 70 años de su fallecimiento y aseguró que sus seguidores mantienen la «convicción de seguir trabajando por y para el pueblo, poniendo siempre en primer lugar a los que menos tienen«.

Al cumplirse un aniversario del «paso a la inmortalidad» de Evita, el Presidente publicó en sus redes sociales un video con vida y la obra de la «abanderada de los humildes».

«Aquí estamos, querida Eva, con la convicción de seguir trabajando por y para el pueblo, poniendo siempre en primer lugar a los que menos tienen«, escribió Fernández en su cuenta de Twitter, luego de destacar la célebre frase que dijera la compañera de Juan Perón: «Yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria».

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80 años de peronismo: siempre vigente frente al ataque a los trabajadores en el siglo XXI

Este 4 de junio se cumplen ocho décadas de la primera asunción presidencial de Juan Domingo Perón. El peronismo enfrenta el aniversario fracturado, con **Cristina Fernández de Kirchner** proscripta y el desafío de construir una alternativa electoral para 2027, que muestra al gobernador Kicillof como una de las mejores alternativas.

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El-Argentino-Pintura de Juan Domingo Perón.

80 años de peronismo: defender al trabajador del siglo XXI

El 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón juró como presidente de la Nación por primera vez. Ese acto inauguró una transformación profunda del Estado argentino y del vínculo entre la dirigencia política y los sectores populares que, ochenta años después, sigue siendo la vara con la que el peronismo mide sus propias contradicciones y sus proyectos de futuro.

La fecha encuentra al movimiento más representativo de la historia política contemporánea argentina atravesado por una fractura interna aguda, ante un gobierno que desmantela con velocidad inusitada los cimientos laborales y sociales que el peronismo erigió a lo largo de décadas.

La precuela: de la Secretaría de Trabajo al balcón del 17 de octubre

El proceso que culminó el 4 de junio de 1946 no comenzó ese día. Tuvo una precuela de dos años que resultó decisiva. Desde que Perón convirtió el antiguo Departamento Nacional del Trabajo en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, a fines de 1943, el entonces coronel construyó poder hacia afuera, entre los trabajadores, universalizando derechos que existían en el papel pero que no se cumplían. El Estatuto del Peón de Campo, la negociación colectiva, el sistema de seguridad social: herramientas concretas que transformaron la relación entre el Estado y la clase trabajadora.

El historiador, periodista y docente universitario Sergio Wischñevsky trazó la línea entre aquel momento fundacional y el presente: «Cuando Perón sale la noche del 17 de octubre al balcón y, en vez de decir ‘argentinos’ o ‘compatriotas’, le habla a ‘los trabajadores’ y usa ese concepto, hay un renacimiento de la conciencia de esos trabajadores. Ahí hay un paralelo fuerte con el momento actual: hace falta un renacimiento de la conciencia de los trabajadores porque sin esa conciencia se pierde la organización colectiva, no se ven salidas ni futuro y, a partir de eso, queda el contexto para el avance del recorte de derechos y todas las complicaciones que este modelo actual nos trae.»

Un mundo distinto, las mismas disputas de fondo

El contexto internacional de 1946 era radicalmente diferente al actual, aunque las tensiones de fondo guardan inquietantes similitudes. El doctor en Ciencias Sociales y ensayista Alejandro Horowicz lo describió con precisión: «Perón asume con un mundo que era el de las Naciones Unidas, que después de la derrota de Hitler configuró un nuevo mercado mundial con una hegemonía económica 100% norteamericana, donde el 50% del producto bruto del mundo se fabricaba en los Estados Unidos. El mundo que Perón enfrenta es el del Estado de bienestar. Ser ciudadano suponía automáticamente derechos garantizados y el peronismo es en la Argentina la versión sudamericana de eso.»

Ese formato, señaló Horowicz, colapsó. «Ese formato mundial cae con la muerte del General en 1974 y con el golpe político al movimiento con la última dictadura de 1976.» Y las consecuencias se extienden hasta hoy: «La hegemonía norteamericana que mencioné antes entra en crisis en el 2007 con la caída de los bancos de Estados Unidos y el rescate de esos bancos por parte de la Reserva Federal. A eso se le suma la aparición de China como potencia comercial nuevamente. Con este contexto, el peronismo queda en medio de este debate que se divide entre los que toman deuda o pagan deuda, y los que toman no dejan nunca de pagar. La economía queda sometida a esas deudas y la discusión es solo cómo se paga esa deuda. Todo eso hace entender por qué alguien como Milei le puede ganar a los partidos que gobernaron la Argentina en sus años de historia.»

El diagnóstico de Horowicz conecta directamente con el presente más inmediato. El gobierno de Javier Milei suscribió en abril de 2025 un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional por 20.000 millones de dólares, con un desembolso inicial de 12.000 millones, inédito en la historia de este tipo de acuerdos. Economistas del Foro Economía y Trabajo, coordinado por Eduardo Berrozpe y suscripto por especialistas como Roberto Feletti, Felisa Miceli y Horacio Rovelli, advirtieron que esa deuda condiciona la política fiscal y social de los próximos dos gobiernos, consolidando lo que califican como un escenario de dependencia crónica de financiamiento externo.

La clase trabajadora del siglo XXI: heterogénea e invisibilizada

Uno de los núcleos del análisis de Wischñevsky apunta a una transformación estructural del sujeto político que el peronismo construyó históricamente. «Hay paralelos entre esos años con el momento actual, si bien era muy distinta la clase trabajadora a la de ahora. Era una clase obrera industrial y más homogénea, y lo que tenemos hoy es mucho más heterogéneo, con un 80% que se autopercibe clase media y no termina de vislumbrar que son trabajadores que en muchos casos no llegan a fin de mes. Eso tiene que ver con los cambios del capitalismo en el mundo y entonces; hoy un trabajador de plataforma puede no percibirse un trabajador.»

Esa fragmentación de la identidad obrera no es un fenómeno espontáneo. Es el resultado de décadas de políticas de precarización que despojaron al trabajo de su dimensión colectiva y lo convirtieron en una experiencia individual y atomizada. El peronismo, que nació precisamente de la capacidad de Perón para nombrar a los trabajadores como trabajadores y hacerlos conscientes de su condición común, enfrenta hoy el desafío de recomponer ese lazo en un capitalismo que produce identidades difusas y que torna invisible la experiencia compartida de explotación.

Derechos bajo ataque: la paradoja del centenario

La conmemoración llega en un momento de paradoja política aguda. El gobierno libertario de Milei avanzó sobre derechos laborales históricos a través de la Ley Bases (N° 27742), que introdujo cambios en materia de conflictos laborales, entre otras restricciones. Según el análisis del Foro Economía y Trabajo, los recortes reales acumulados desde diciembre de 2023 revelan la magnitud del desmantelamiento del Estado: el gasto primario cayó un 31%, los programas sociales un 61%, las transferencias a universidades un 20% y los salarios del sector público un 29%. En ese marco, el aniversario de la primera presidencia de Perón no es solo una conmemoración histórica, sino un espejo en el que el movimiento observa cuánto de lo construido fue destruido.

El histórico dirigente y exsecretario de Deportes de la Nación, Fernando «Pato» Galmarini, lo expresó sin ambigüedades: «Esta pelea por no ser una colonia tiene muchos más años que el peronismo, pero con Perón la pelea fue efectiva. La entrega, el choreo infinito que vemos que hoy se repite, es todo lo que se avisó, por ejemplo, en la campaña del 2023.» Y advirtió sobre una deuda interna del propio movimiento: «No pudimos terminar de lograr nuevamente que todo el movimiento se encolumne atrás de un o una dirigente, al que se lo acompaña e impulsa para que se logren y perduren las transformaciones.»

### ¿Qué peronismo para 2027?

La pregunta que subyace al aniversario es política y urgente: qué proyecto encarna el peronismo de cara a las elecciones de 2027, en un contexto donde la fragmentación interna, la proscripción judicial de Cristina Fernández de Kirchner, que cumple el 10 de junio su primer año de detención domiciliaria, y el ajuste económico que golpea a los sectores que históricamente constituyeron su base social, reconfiguraron el mapa de fuerzas.

Galmarini planteó una hoja de ruta que, según indicó, repite en cada oportunidad: «Nada distinto a lo que se hizo en el 45. Queremos un país libre, soberano, autónomo, que converse con todo el mundo. Necesitamos profundizar nuevamente el concepto de una América Latina unida. Creo que estamos mejor hoy porque la sociedad es más consciente. Los pobres de los pueblos no han dejado de pelear. Es fundamental también que en la pelea por un mundo más justo el peronismo plantee la regulación de las nuevas tecnologías.»

Ochenta años después de aquel 4 de junio, el peronismo celebra su fundación más simbólica con las mismas preguntas irresueltas de siempre, pero en un contexto de erosión acelerada de los derechos que justifican su existencia como movimiento. La respuesta no estará en los actos conmemorativos, sino en la capacidad de nombrar, como en el 45, a quienes padecen el ajuste por lo que son: trabajadores.

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