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Legislativo

Lisandro Almirón minimiza conflictos en el Congreso

El diputado de La Libertad Avanza, restó importancia a los enfrentamientos personales dentro del Congreso.

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El diputado de La Libertad Avanza (LLA), Lisandro Almirón, se refirió a los recientes incidentes en el Congreso, en los que protagonizó un enfrentamiento físico con su par Óscar Zago (MID). A pesar de la controversia, Almirón restó importancia a los episodios y destacó que los problemas personales y los conflictos internos del recinto deben quedar allí.

Minimización de los Conflictos

Almirón afirmó en declaraciones a Radio Rivadavia que “la guerra de vanidades, de ego, pasa adentro del recinto y queda en el recinto”. Según el legislador, los enfrentamientos personales deben ser considerados menores frente a los problemas más amplios que enfrenta el país. «Si no hubiéramos conseguido el acuerdo, hoy estaríamos hablando de que el riesgo país aumentó», remarcó, refiriéndose al acuerdo aprobado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y su impacto sobre la estabilidad económica.

En esta línea, sostuvo que lo importante es lograr avances para el país y que el resto de los episodios, incluidos los conflictos internos, “quedan en el anecdotario”. Insistió en que su prioridad es garantizar que los acuerdos del bloque se cumplan y que la palabra sea un compromiso firme.

Apoyo al Acuerdo y a la Gestión Legislativa

Almirón elogió el trabajo del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y del jefe de bloque, Gabriel Bornoroni, destacando su papel clave en la aprobación del DNU relacionado con el acuerdo con el FMI. Señaló que el éxito de la votación fue crucial, dado el impacto negativo que podrían haber tenido los bloqueos al acuerdo sobre indicadores económicos como el riesgo país y el dólar. “Martín Menem fue realmente impecable», destacó el diputado de LLA.

Además, resaltó el acercamiento del oficialismo a bloques opositores, como la Coalición Cívica, que apoyaron la iniciativa del Poder Ejecutivo, mencionando que la búsqueda de consensos y la unidad son esenciales para la estabilidad del país.

Postura ante las Disputas Internas de LLA

Almirón evitó pronunciarse sobre el futuro de la diputada de La Libertad Avanza, Marcela Pagano, quien había criticado duramente a Martín Menem. Almirón subrayó su respeto por las decisiones de la conducción del bloque y aseguró que las diferencias se resuelven internamente. “Soy un diputado como los 37 que integramos el bloque», dijo, reafirmando su compromiso con las decisiones colectivas y evitando tomar partido en disputas internas.

Reflexión Final

En conclusión, Lisandro Almirón apeló al trabajo en conjunto por el bien del país, subrayando que el liderazgo de La Libertad Avanza ha permitido lograr avances significativos a pesar de las tensiones internas. Aseguró que las disputas dentro del bloque deben manejarse con responsabilidad y con la mirada puesta en los intereses nacionales, dejando atrás los conflictos personales y los enfrentamientos innecesarios.

Desregulación

La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos

Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.

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★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.

Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.

El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga

El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».

La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.

Una lógica ideológica, no técnica

El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».

Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.

Lo que se llama «hojarasca» y no lo es

Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.

También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.

Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.

Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan

El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.

Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.

Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.

El Congreso como obstáculo a sortear

El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.

La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.

Puntos clave:

  • El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
  • Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
  • Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
  • También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
  • El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.

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