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Deuda externa

“¡Che, ‘hermana’! ¡Hay que chequear la información!”: las mentiras de Adorni para descalificar a Cristina

El vocero presidencial decidió cruzar con información falsa y un tono desafiante e irónico a la ex presidenta, quien lo cuestionó por su “horrible metáfora” de la “rueda de auxilio”, para referirse al acuerdo del Gobierno de Milei con el FMI.

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El Argentino Diario-Tuit de Manuel Adorni contra Cristina.

La reciente aprobación en el Congreso para negociar un nuevo préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) desató una serie de intercambios entre la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y funcionarios del gobierno de Javier Milei. Una de las críticas de la ex mandataria se centra en la metáfora utilizada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien describió el acuerdo como una «rueda de auxilio», quien decidió responder con varias imprecisiones sobre el origen del endeudamiento de la Argentina.

Adorni respondió a las críticas de la Cristina a través de sus redes sociales, adjuntando un video en el que “explica” el contexto del acuerdo con el FMI. En su mensaje, el vocero expresa: «¡Che, ‘hermana’! ¡Siempre hay que chequear la información! Fin».

El Argentino Diario-Tuit de Manuel Adorni contra Cristina.
Tuit de Manuel Adorni contra Cristina.

Sin embargo, en su video Adorni argumenta vagamente que «siempre los acuerdos con el Fondo fueron ruedas de auxilio, jamás fueron para sostener efectivamente un cambio profundo como el que estamos haciendo en Argentina. Nosotros en el FMI ya estamos, no recurrimos al FMI».

Antecedentes de la deuda con el FMI tergiversados por Adorni

Cabe destacar que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner la Argentina no solicitó préstamos al FMI, todo lo contrario, se pagó deuda adquirida por administraciones anteriores. Fue durante la gestión de Mauricio Macri y Luis “Toto” Caputo (actual ministro de Economía) que el país volvió a endeudarse significativamente con el organismo internacional, lo que ha sido objeto de críticas por parte de diversos sectores políticos y tergiversado por Adorni en su réplica a Cristina.

El nuevo endeudamiento

El gobierno de Javier Milei obtuvo recientemente el respaldo del Congreso para negociar un nuevo préstamo con el FMI, con el objetivo de fortalecer la debilitada economía del país. Esta decisión se produce en un entorno de incertidumbre financiera y ha generado diversas reacciones en el ámbito político.

Las críticas de Cristina

Durante un Congreso Educativo Nacional en la Universidad de Buenos Aires, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuestionó duramente al gobierno de Milei por recurrir al FMI. Refiriéndose a Manuel Adorni como «ese vocero que dicen que es inteligente», criticó su metáfora sobre el acuerdo con el FMI como una «rueda de auxilio». Kirchner señaló: «Dijo que el acuerdo es una ‘rueda de auxilio’. Horrible metáfora, hermano… La rueda de auxilio se usa cuando pinchaste. Y pincharon.»

Implicaciones políticas y económicas

La reciente decisión del gobierno de Milei de recurrir nuevamente al FMI ha reavivado el debate sobre la dependencia financiera de Argentina y las políticas económicas implementadas en la última década como un fin en su mismo. Mientras la derecha considera necesario el acuerdo para “estabilizar” la economía, otros lo ven como una medida que perpetúa la dependencia y limita la soberanía económica del país.

Deuda externa

Caputo pone AySA a la venta para tapar los agujeros de la deuda que él mismo generó

El Gobierno de Milei planea publicar el llamado a licitación antes de fin de abril para recaudar unos 500 millones de dólares. La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales de la empresa; y el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo-Dólar anclado.

El agua como moneda de cambio: Milei y Caputo privatizan AySA para pagar la deuda externa

★ El Gobierno libertario acelera la entrega de Agua y Saneamientos Argentinos al sector privado con el objetivo declarado de recaudar hasta 500 millones de dólares, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, teje una red de financiamiento para cubrir vencimientos que este año superan los 9.000 millones de dólares.

La privatización que no arranca

Según fuentes con conocimiento directo del proceso, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas trabaja en los últimos detalles del contrato de concesión de AySA para publicarlo antes de fin de mes y llamar a licitación. La operación busca recaudar unos 500 millones de dólares, aunque el proceso lleva meses de demoras: originalmente estaba previsto para antes de fin de 2025, luego se postergó para el primer trimestre de 2026 y ahora se promete para los próximos días.

Una vez publicada la licitación, la adjudicación definitiva no será inmediata. La evaluación de ofertas, el análisis de capacidades técnicas y la solvencia económica de las empresas participantes insumiría al menos tres meses adicionales. Entre los grupos empresariales que el Ejecutivo mencionó como interesados figuran la brasileña Sabesp, la francesa Veolia, el grupo Roggio y un holding con operaciones en Argentina y el exterior.

Una ley para entregar el agua

La privatización de AySA fue habilitada por la Ley Bases, que permite transferir al sector privado el 90% de las acciones que el Estado tiene en la empresa; el 10% restante quedaría en manos de los trabajadores. En una primera etapa se concesionaría el 51% de las acciones estatales; en una segunda, el 39% restante se colocaría en la Bolsa mediante una oferta pública inicial.

La misma ley habilitó la privatización de otras empresas estratégicas: Belgrano Cargas, Corredores Viales, Intercargo, Energía Argentina S.A. (Enarsa), la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) y el Complejo Carbonífero, Ferroviario, Portuario y Energético de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).

El marco regulatorio aprobado por el Gobierno para la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires incluye una cláusula que permite a la empresa privada que se quede las acciones de AySA cortar el suministro en caso de mora en el pago. Una disposición que, en el contexto de la caída del poder adquisitivo de los sectores populares, representa una amenaza directa sobre el acceso al agua de millones de personas.

El agua como variable de ajuste

La decisión de apurar la privatización de AySA no responde a una lógica de mejora del servicio sino a una urgencia financiera concreta. Durante su participación en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Washington, Caputo reconoció que espera recaudar 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones, una cifra que contempla el conjunto de las empresas habilitadas por la Ley Bases.

El compromiso más exigente es el de julio próximo, cuando el Gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares a los bonistas. En total, hasta fin de 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares, según un informe de la consultora GMA Capital.

Para cubrir ese agujero, el equipo económico negoció garantías de 2.000 millones de dólares con el Banco Mundial y 550 millones con el BID, más aportes esperados de la CAF y emisiones de deuda en dólares en el mercado local. El objetivo de Caputo es reunir unos 10.000 millones de dólares por fuera del mercado internacional, al que califica como todavía «oneroso».

La soberanía del agua en juego

Esta entrega avanza en un contexto geopolítico que este medio analizó en profundidad en enero de 2026, cuando investigadores del Conicet publicaron el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea argentina, con acuíferos que almacenan agua de hasta un millón de años de antigüedad, las más antiguas de Latinoamérica. Aquellas aguas no se renovarán jamás a escala humana.

Ahora, mientras los científicos advierten sobre la necesidad de proteger ese patrimonio irreemplazable y proponen un programa nacional de monitoreo, el Gobierno avanza en la dirección opuesta: privatiza la empresa que gestiona el agua y las cloacas del AMBA, desregula la actividad extractiva y recorta el presupuesto de los organismos científicos que estudian y alertan sobre esos recursos estratégicos.

La lógica del ajuste se aplica con coherencia brutal: lo que el Estado construyó durante décadas para garantizar el acceso al agua como derecho, el Gobierno lo ofrece como activo financiero para cubrir las facturas de una deuda que él mismo generó.

Puntos clave

  • El Gobierno planea publicar el llamado a licitación de AySA antes de fin de abril de 2026 para recaudar unos 500 millones de dólares.
  • El proceso acumula meses de demoras; estaba previsto para antes de fin de 2025 y luego para el primer trimestre de 2026.
  • La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales en AySA; el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
  • Caputo busca reunir 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones para afrontar vencimientos de deuda que superan los 9.000 millones hasta fin de 2026.
  • El avance sobre AySA contrasta con las advertencias científicas del Conicet sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas estratégicas del país.

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