Política 📢
Insólito descargo oficial: el Gobierno calificó de «violencia institucional» el escrache a Pettovello
La ministra de Capital Humano fue increpada por su gestión y la política universitaria del gobierno. La situación, aunque incómoda, no incluyó violencia física ni amenazas.
En un hecho que genera polémica, el Gobierno nacional, a través del secretario de Trabajo, Julio Cordero, calificó de «violencia institucional» el escrache que sufrió la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en el Aeroparque Jorge Newbery.
La funcionaria fue increpada por un grupo de personas que la señalaron por su gestión y las políticas del oficialismo en relación con las universidades. Lo insólito del caso es el comunicado oficial, por su tono, contenido y su desproporcionada argumentación.
El exagerado y brutal comunicado de Cordero
El comunicado firmado por Julio Cordero, secretario de Trabajo, sostiene que lo ocurrido con Pettovello fue un acto de «violencia institucional» y «agresiones» en su ámbito de trabajo. Según el texto oficial, el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue vulnerado, ya que dicho acuerdo prohíbe la violencia en el entorno laboral.
Sin embargo, según el CONICET, el término “violencia institucional” refiere a aquel uso de la fuerza que ejercen funcionarios/as públicos de forma ilegítima, como en las represiones policiales o de otras fuerzas, a través del aparato estatal.
Las contradicciones de un gobierno represivo y autoritario
“El Convenio 190 es claro: no se puede violentar a una persona en su ámbito de trabajo bajo ninguna circunstancia. Este ataque, dirigido hacia una funcionaria pública en ejercicio de sus funciones, no solo es moralmente inaceptable, sino que además constituye una violación grave en términos jurídicos”, señaló Cordero en el documento. Aunque es al revés, ya que es más que conocida la impronta violenta de este gobierno, que de la mano de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reprime a jubilados, trabajadores y a sectores opositores.
El escrache no constituye violencia institucional, de ninguna manera, sino una manifestación de repudio popular por el mal desempeño de Pettovello como funcionaria. De hecho, el evento puntual no incluyó violencia física ni amenazas, lo que pone más que en duda y desmiente el uso por parte del Gobierno de un término tan fuerte como «violencia institucional».
Un escrache no es violencia institucional
Cordero reforzó su postura al afirmar: “El Convenio 190 de la OIT reconoce el impacto devastador que la violencia y el acoso pueden tener en el mundo del trabajo, tanto para las personas afectadas como para el ambiente laboral en su conjunto”, pero en realidad es el propio gobierno de Javier Milei quien ejerce violencia institucional de este tipo constantemente, hacía los trabajadores de Estado y hacia sectores políticos y funcionarios opositores.
Este tipo de agresiones ejercidas por el propio Milei “sí representan una vulneración directa de los derechos fundamentales” y, en este caso, “es un ejemplo claro de violencia institucional”, al provenir de la máxima autoridad institucional de un país (el presidente) y ser dirigida contra trabajadores o figuras públicas en el ejercicio de sus responsabilidades.
Además, los reclamos no estuvieron dirigidos a la persona de Pettovello, sino a su rol como ministra de Capital Humano y a su representación en un gobierno cuya política universitaria es fuertemente resistida por varios sectores sociales. El escrache, si bien incómodo, no tuvo elementos que pudieran considerarse agresivos o intimidatorios en términos legales.
La desconexión del gobierno con el pueblo
La situación económica, social y política exacerbó los ánimos de muchos ciudadanos, pero el comunicado oficial en defensa de Pettovello, como víctima de «violencia institucional», es otro ejemplo de cómo el gobierno desconecta su discurso de la realidad cotidiana. Ya que la reacción social deja una vez más en evidencia la creciente brecha entre la dirigencia y las demandas de la población, particularmente en temas sensibles como la educación pública.
Elecciones
Colombia: De la Espriella se adjudicó una ajustada victoria, pero el resultado sigue abierto por impugnaciones
La diferencia entre ambos candidatos es inferior al 1%. El oficialismo cuestionó decenas de miles de mesas y las autoridades electorales insistieron en que el preconteo no define al ganador.
La elección presidencial de Colombia quedó envuelta en la incertidumbre tras una segunda vuelta extremadamente ajustada entre el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella y el postulante del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda.
Según los datos preliminares del preconteo difundidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil, De la Espriella obtenía 12,8 millones de votos, equivalentes al 49,7% de los sufragios, mientras que Cepeda reunía cerca de 12,6 millones de apoyos, con el 48,6%. La diferencia entre ambos candidatos se ubicaba por debajo de un punto porcentual.
Sin embargo, las autoridades electorales y el propio gobierno colombiano pidieron cautela frente a los resultados difundidos durante la noche electoral, ya que el preconteo tiene únicamente carácter informativo y carece de validez legal para definir una elección.
El presidente del Consejo Nacional Electoral, Cristian Quiroz, remarcó que será necesario aguardar el escrutinio oficial para conocer los resultados verificados. Ese procedimiento contempla la revisión de actas, el análisis de reclamos, la corrección de eventuales errores y, en algunos casos, el recuento de votos.
La tensión política aumentó luego de que el comando de campaña de Cepeda anunciara la impugnación de unas 33.000 mesas de votación en todo el país. Desde el oficialismo sostuvieron que miles de fiscales, abogados y apoderados electorales ya comenzaron a presentar los recursos correspondientes.
“El preconteo lo reconocemos como un dato que aún no es oficial ni vinculante”, afirmó Cepeda al dirigirse a sus seguidores, al tiempo que insistió en la necesidad de esperar el resultado definitivo del escrutinio.
En la misma línea se expresó el presidente Gustavo Petro, quien evitó reconocer un ganador y llamó a respetar los tiempos institucionales del proceso electoral. El mandatario recordó que el escrutinio es el único mecanismo legal para establecer quién resulta electo.
Pese a ello, De la Espriella se proclamó vencedor y presidente electo durante un discurso brindado ante sus simpatizantes. Además, aseguró haber mantenido una conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump, quien, según afirmó, le expresó su respaldo y reconocimiento.
La situación mantiene en vilo a Colombia debido a la estrechísima diferencia entre ambos candidatos. En antecedentes recientes de la región, procesos de escrutinio posteriores al conteo preliminar modificaron tendencias observadas durante la noche electoral, especialmente en elecciones definidas por márgenes muy reducidos.
Mientras avanza la revisión de las actas y las impugnaciones presentadas, el país permanece a la espera de la confirmación oficial sobre quién asumirá la Presidencia el próximo 7 de agosto para gobernar durante el período 2026-2030.
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