Conectate con El Argentino

Legislativo

La UCR rechaza la ley de Tierras pero su bloque en el Senado está partido

El Comité Nacional del radicalismo emitió un comunicado contra la reforma que impulsa el Gobierno de Javier Milei para eliminar los límites a la venta de tierras a extranjeros. Sin embargo, solo tres de sus diez senadores se expresaron abiertamente en contra: los otros siete generaron la incertidumbre que forzó al oficialismo a postergar el debate hasta el 6 de agosto.

Publicado hace

#

El doble discurso radical: el partido rechaza la ley de Tierras mientras sus senadores garantizan el quórum del oficialismo.

El Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) emitió este jueves un comunicado de rechazo al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que el Gobierno de Javier Milei intentó aprobar en el Senado sin éxito. La declaración del organismo partidario, presidido por el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, afirma que la iniciativa compromete «la soberanía nacional, el control sobre las fronteras y los recursos estratégicos del país». El problema es que el comunicado del Comité Nacional no refleja la posición unánime del bloque: solo tres de los diez senadores radicales, Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama, expresaron rechazo explícito al capítulo de extranjerización de tierras. Los otros siete, varios de los cuales responden a gobernadores radicales alineados con el oficialismo, mantuvieron una postura ambigua que, según trascendió durante la sesión, dejó al Gobierno sin los votos suficientes para avanzar.

Una fractura que el partido intenta disimular

La brecha entre el discurso del Comité Nacional y la conducta del bloque senatorial radical es una constante en la política argentina. Chiarella, cuya autoridad sobre los legisladores es acotada, encabezó una declaración que posiciona al radicalismo en el terreno de la defensa de la soberanía, pero los propios datos del recinto exponen la contradicción: los diez senadores de la UCR concurrieron a la sesión y garantizaron el quórum mínimo de 37 que permitió que la sesión comenzara. Sin ese aporte, el oficialismo no hubiera podido ni abrir el debate. Que luego los votos no alcanzaran para el capítulo más polémico no convierte al bloque radical en una fuerza opositora al proyecto: lo convierte en un aliado selectivo que negocia condiciones mientras el partido intenta proyectar una imagen de resistencia soberanista.

El comunicado del Comité Nacional recuerda que «la UCR fue pionera en la defensa de la actual legislación», que establece un máximo del 15% de tierras rurales en manos extranjeras a nivel nacional, provincial y departamental, con un límite adicional del 30% del cupo habilitado para una misma nacionalidad y un tope de 1.000 hectáreas en la zona núcleo por titular extranjero. También subraya la prohibición de que extranjeros adquieran inmuebles rurales que limiten o contengan lagos, ríos o zonas fronterizas. Esa legislación, la ley 26.737, fue sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner precisamente para frenar la concentración de tierras estratégicas en manos de capitales privados extranjeros.

Qué propone el oficialismo y por qué generó tanto rechazo

El proyecto libertario, que circuló en su versión número 15 en las horas previas a la sesión, elimina los límites cuantitativos de la ley 26.737 y los reemplaza por un esquema de autorización discrecional por parte del Poder Ejecutivo Nacional, con la posibilidad de que «cada provincia defina sus propios criterios». Según el comunicado radical, ese mecanismo convierte la excepción en regla: «una vez otorgadas esas autorizaciones, desaparecen las limitaciones objetivas». A eso se suman las modificaciones a la Ley N° 26.815 de Manejo del Fuego, que buscan eliminar las restricciones por cambios en el uso del suelo durante hasta 60 años tras incendios, y los cambios al régimen de desalojos y expropiaciones. Elisa Carrió, desde su espacio Encuentro Republicano Federal, advirtió que el esquema propuesto vulneraría el artículo 29 de la Constitución Nacional por delegar facultades extraordinarias sobre un recurso estratégico sin restricciones materiales ni territoriales.

El rechazo al proyecto excedió ampliamente al peronismo y a la izquierda. La CGT emitió un comunicado que plantea que «sin soberanía sobre nuestros recursos no hay independencia económica» y menciona explícitamente el caso del Lago Escondido y al empresario Peter Thiel como ejemplos del riesgo concreto que entraña la desregulación. La Pastoral Social, Cáritas y el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen advirtieron que la iniciativa «debilita la potestad del Estado» para proteger el interés comunitario. Dentro del propio Senado, el bloque Convicción Federal, aliado ocasional del oficialismo, presentó un dictamen de minoría que mantiene los límites vigentes de la ley 26.737 e incorpora la figura de «Zonas de Interés Estratégico» para tierras en fronteras y áreas de riesgo ecológico. En este contexto, actualmente hay alrededor de 13 millones de hectáreas en manos de extranjeros en Argentina, el 5% del territorio nacional, y más de 30 áreas ya habrían excedido el límite legal permitido por la normativa vigente.

Bullrich negoció hasta el final y no alcanzó

La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, encabezó las negociaciones de último momento para sumar los votos necesarios. No lo logró. Ante la evidencia de que los números no daban, solicitó que el proyecto fuera retirado del temario y postergado para la sesión del 6 de agosto. Es la cuarta vez consecutiva que el oficialismo no logra aprobar esta iniciativa en la Cámara alta. La sesión del 16 de julio terminó con la aprobación de 29 pliegos judiciales y la validación de las nominaciones de Yadarola y Bertuzzi para la Cámara Federal, pero sin avanzar en la reforma que el Gobierno considera central para su agenda de desregulación económica.

El argumento de la UCR y sus precedentes internacionales

Para sostener su posición, el Comité Nacional radical señaló que en países como Estados Unidos, Canadá y Francia se aplican regulaciones estrictas sobre la compra de tierras por parte de extranjeros. El documento subraya que el Estado debe «fomentar la producción, la innovación y la inversión, pero sin poner en riesgo nuestros recursos estratégicos». La invocación de esos ejemplos resulta llamativa viniendo de un partido cuya conducción parlamentaria no ha logrado articular una posición unificada, pero es consistente con el mandato constitucional de proteger los recursos naturales y con la legislación vigente que el radicalismo dice defender. «Defendemos la inversión productiva, por eso creemos que el rol del Estado debe ser promover incentivos para nuestros productores y regulaciones razonables. Cuidando nuestras tierras y nuestros recursos», concluye el comunicado.

Puntos clave

  • El Comité Nacional de la UCR rechazó formalmente la reforma de la ley de Tierras, pero solo 3 de sus 10 senadores lo hicieron públicamente.
  • El oficialismo no reunió los votos necesarios y postergó el debate por cuarta vez consecutiva, hasta el 6 de agosto.
  • El proyecto libertario elimina los límites cuantitativos de la ley 26.737 y habilita la autorización discrecional por provincia.
  • La oposición al proyecto incluyó a la CGT, Cáritas, Convicción Federal y Elisa Carrió, además del peronismo.
  • Hay actualmente unas 13 millones de hectáreas en manos extranjeras, con más de 30 áreas que ya superaron el límite legal vigente.

Economía 💲

Plan nuclear en pausa: el Gobierno frena la privatización de Nucleoeléctrica

La venta parcial de la empresa que opera las centrales Atucha I, II y Embalse quedó en un limbo político y financiero. El decreto que habilitó la venta del 44% de las acciones data de septiembre de 2025, pero fuentes del sector confirmaron que el proceso no avanzará este año. La polémica por la concesión de las represas del Comahue, adjudicadas a socios de Santiago Caputo, reavivó el debate sobre la entrega de activos estratégicos.

Publicado hace

#

Regalaron el Comahue y ahora frenan Nucleoeléctrica: el plan de Milei para el sector nuclear no cierra ni en lo económico ni en lo político.

El gobierno de Javier Milei incluyó a Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), la empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país, en su programa de privatizaciones, habilitado por la Ley Bases. Sin embargo, a casi un año del decreto que formalizó esa decisión, el proceso se encuentra virtualmente paralizado. Un exfuncionario de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) consultado en reserva confirmó que la privatización de NA-SA «quedó en una suerte de pausa» y que no parece probable que avance durante 2026.

El decreto y sus alcances

En septiembre de 2025, el decreto 695/2025 estableció la venta del 44% de las acciones de NA-SA mediante una licitación pública nacional e internacional. El esquema reserva el 51% para el Estado y destina hasta un 5% a un fondo gremial a través del Programa de Propiedad Participada, una figura heredada de las privatizaciones menemistas. En noviembre de ese año, la resolución 1751/2025 del Ministerio de Economía dio inicio formal al procedimiento y dispuso que una entidad bancaria pública realizara la valuación del paquete accionario, al tiempo que la Secretaría de Energía debía inventariar los bienes tangibles e intangibles que componen el valor de la empresa. Esa valuación oficial nunca fue publicada.

El problema de venderle el 44% a alguien

Más allá de los tiempos políticos, el esquema diseñado por el Gobierno enfrenta obstáculos concretos. El interrogante central es qué atractivo tiene para un inversor privado comprar el 44% de una compañía cuando el Estado sigue siendo el accionista mayoritario y conserva el control. Según versiones extraoficiales, en el sector se manejó una estimación que ubicó el valor total de la empresa alrededor de mil millones de dólares, aunque sin respaldo en una valuación oficial pública. El exfuncionario consultado planteó una alternativa: hacer rentable a la empresa, hacerla cotizar en bolsa y atomizar el 44% entre inversores del mercado de capitales, lo que permitiría abrir el capital sin resignar el control estatal y, de paso, dificultaría una eventual reestatización por un gobierno futuro.

La valoración de NA-SA no es un cálculo simple. Atucha I, una de las tres centrales bajo su operación, se encuentra actualmente parada para extensión de vida útil, lo que suma obligaciones al eventual comprador. Entre enero y junio de 2026, las centrales nucleares aportaron más del 7% de la generación eléctrica nacional y cubrieron el 13% de la demanda residencial, según datos de la Agencia NA. Ese aporte estratégico es el argumento más sólido en contra de una apertura apresurada al capital privado.

El Comahue como espejo

El debate sobre Nucleoeléctrica se reactualizó a partir de la controversia por la concesión de las represas hidroeléctricas del Comahue, en la zona limítrofe entre Neuquén y Río Negro. Las represas Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados son activos construidos con fondos del Estado, cuya propiedad se mantiene pública, pero cuya operación fue nuevamente concesionada a privados por el Gobierno. Las denuncias no tardaron en aparecer: entre los adjudicatarios figuran los hermanos Neuss, señalados como cercanos a Santiago Caputo, el operador político del Gobierno, y se cuestionan tanto la tasación de los activos como los criterios de adjudicación.

Aunque se trata de procesos distintos, la comparación es inevitable. En el Comahue, el Estado retiene la propiedad de las centrales y otorga una concesión de operación. En NA-SA, en cambio, lo que se pondría a la venta es una participación directa en la empresa que opera las centrales nucleares, un salto cualitativo en términos de soberanía energética. Las represas del Comahue, además, producen el agua pesada que abastece al complejo nuclear, lo que añade una dimensión estratégica adicional a su concesión.

La respuesta legislativa y el alineamiento con Washington

En el Congreso comenzó a tomar forma un proyecto de ley denominado «Protección y Desarrollo Estratégico del Sistema Nuclear Argentino», que busca establecer límites a la participación privada en el sector. La iniciativa propone declarar estratégicos a las centrales nucleares, el ciclo del combustible, la Planta Industrial de Agua Pesada, los proyectos CAREM y RA-10, además de instalaciones, propiedad intelectual, conocimientos técnicos y recursos humanos especializados. El texto establece que esos activos no podrían ser enajenados o transferidos sin autorización expresa del Congreso.

En paralelo, el Gobierno de Milei profundizó su alineamiento con Estados Unidos en materia nuclear, siguiendo la denominada Doctrina Donroe, que apunta a desplazar a China de áreas que Washington considera estratégicas. Ese viraje se tradujo en acuerdos vinculados al desarrollo de pequeños reactores modulares (SMR) y al programa FIRST del gobierno de Donald Trump. Durante 2026, la cooperación incluyó visitas de funcionarios estadounidenses al INVAP y al Instituto Balseiro. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, reconoció en enero de este año que el objetivo de la cartera es «buscar que las distintas unidades de negocio que pueden surgir a partir del sector tengan una viabilidad económica y comercial, que hasta ahora se mostró en general deficiente».

Lo que no explicó es de qué manera una empresa nuclear con participación privada minoritaria, sin valuación pública, con una central parada y enmarcada en un alineamiento geopolítico subordinado a Washington resulta más «viable» que una empresa estatal fortalecida presupuestariamente. La pregunta queda sin respuesta, como el proceso de privatización en sí.

Puntos clave

  • El decreto 695/2025 habilitó la venta del 44% de Nucleoeléctrica, pero el proceso permanece paralizado y no avanzaría en 2026.
  • La valuación oficial del paquete accionario nunca fue publicada; versiones extraoficiales ubican el valor total en alrededor de mil millones de dólares.
  • La concesión de las represas del Comahue a privados vinculados a Santiago Caputo generó denuncias y reactualizó el debate sobre la entrega de activos estratégicos.
  • Entre enero y junio de 2026, las centrales nucleares aportaron más del 7% de la generación eléctrica nacional y cubrieron el 13% de la demanda residencial.
  • En el Congreso avanza un proyecto para blindar al sector nuclear y exigir autorización legislativa para cualquier transferencia de esos activos.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo