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Política 📢

Golpe brutal a una jubilada: denunció a Patricia Bullrich y a la Policía Federal

Beatriz Blanco presentó una denuncia penal contra Patricia Bullrich y un agente de la Policía Federal tras ser violentamente golpeada durante la represión en el Congreso.

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Lo que tenés que saber:

  • Beatriz Blanco, de 87 años, denunció a Patricia Bullrich y a un policía por una agresión brutal.
  • Sufrió un traumatismo de cráneo y otras lesiones tras ser golpeada salvajemente por un efectivo.
  • Bullrich la calificó como una «señora patotera» y justificó el accionar policial.
  • La denuncia fue presentada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal 1.
  • El caso generó indignación y renovó el debate sobre la violencia institucional.

Beatriz Blanco, de 87 años, sufrió una agresión salvaje por parte de la Policía Federal durante la represión en el Congreso. La jubilada presentó una denuncia penal contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y contra el efectivo que la golpeó.

Un ataque despiadado contra una jubilada indefensa

Las imágenes son escalofriantes: una mujer mayor cae pesadamente al suelo tras ser golpeada por un agente de la Policía Federal. Su cabeza impacta contra el pavimento y queda tendida, sin reacción. El ataque no fue accidental. Beatriz Blanco, de 87 años, fue víctima de la represión ordenada por el Ministerio de Seguridad mientras manifestantes eran brutalmente desalojados de las inmediaciones del Congreso.

Blanco se encontraba en la esquina de Entre Ríos y Rivadavia cuando, según su testimonio, un efectivo la atacó con gas pimienta y luego la golpeó con una tonfa, provocándole un traumatismo encéfalo craneano y una herida cortante en la cabeza. Además, sufrió irritación ocular severa por la exposición al gas.

El operativo represivo dejó más de 120 detenidos y decenas de heridos, consolidando un patrón de violencia estatal contra manifestantes indefensos.

Bullrich niega la agresión y culpa a la víctima

En lugar de condenar la brutalidad policial, Patricia Bullrich justificó el ataque y responsabilizó a la propia víctima. En una entrevista con LN+, la ministra se refirió a Blanco como una «señora patotera» y defendió el accionar del agente:

«Agarró a un policía y le empezó a pegar palazos hasta que él se dio vuelta, porque no sabe quién le está pegando un palazo, y la señora se cae. Ella le pegó diez palazos al policía. Permitimos que al policía le peguen… Cuando él se saca de encima a quien le pega el palazo, en ese momento se cae. Él estaba mirando allá. ¿Que sea una señora de 80, 87… se dijeron varias edades… le da impunidad a pegarle a un policía? ¿Porque es grande?»

Las imágenes contradicen el relato oficial: en los videos difundidos en redes sociales se observa claramente a la Policía Federal reprimiendo de forma indiscriminada, empujando, golpeando y lanzando gas lacrimógeno contra manifestantes, sin importar su edad o condición.

Una denuncia que apunta a la cúpula del Ministerio de Seguridad

Blanco, acompañada por sus abogados Daniel Llermanos y Adrián Albor, presentó una denuncia penal contra Patricia Bullrich y el agente que la atacó por «lesiones leves agravadas». En el escrito judicial, se señala que la ministra es responsable directa de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad.

«Desde su posición de poder, y bajo un halo de pretendida legalidad, la ministra de Seguridad ordena a sus subordinados que cometan delitos», afirma la denuncia.

Además, los abogados de Blanco remarcan que las modificaciones en los protocolos de actuación impulsadas por Bullrich buscan garantizar la impunidad policial. Entre ellas, eliminar la identificación obligatoria en los uniformes de los agentes, impidiendo que puedan ser denunciados individualmente por actos de represión ilegal.

El caso Pablo Grillo y la política de represión extrema

El ataque contra Beatriz Blanco no fue un hecho aislado. En la misma jornada, el fotógrafo independiente Pablo Grillo recibió un impacto de gas lacrimógeno en la cabeza y hoy lucha por su vida en el Hospital Ramos Mejía.

Su padre, Fabián Grillo, denunció la indiferencia del gobierno nacional y criticó la estrategia de represión del Ministerio de Seguridad:

«El hecho de ir variando el discurso y el justificativo a partir de que se contradecían las imágenes y los hechos habla de las características de esa persona y del discurso, de toda una política que no cierra si no es con violencia y represión.»

Tanto el caso de Blanco como el de Grillo exponen una estrategia de control basada en la represión desmedida. La violencia del Estado contra ciudadanos desarmados se ha convertido en una práctica sistemática, donde los efectivos policiales actúan con total impunidad, protegidos por discursos oficiales que justifican lo injustificable.

El mensaje es claro: cualquier persona que se manifieste contra el gobierno está expuesta a la brutalidad de las fuerzas de seguridad. Y si una jubilada de 87 años puede ser golpeada sin piedad, nadie está a salvo.

Femicidio

Bullrich y Milei usan los femicidios para atacar al feminismo en medio del Ni Una Menos

En plena undécima marcha del colectivo Ni Una Menos, la senadora y el presidente eligieron las redes sociales para defender la gestión en materia de seguridad, esgrimir una baja del 25% en los femicidios y atacar al movimiento feminista. La ofensiva oficial ignora una brecha de hasta el 35% entre los datos que maneja la Justicia y los que registran los observatorios independientes, y se produce mientras el propio gobierno impulsa eliminar la figura del femicidio del Código Penal.

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Mientras Argentina marcha, Bullrich y Milei usan los femicidios para atacar al feminismo.

Bullrich y Milei usaron el Ni Una Menos para atacar al feminismo con datos cuestionables

★ A once años de la primera histórica movilización del 3 de junio de 2015, y en un contexto marcado por los recientes asesinatos de Agostina Vega (14 años, Córdoba), Dulce María Beatriz Candia (Misiones) y Noelia Carolina Romero (Temperley, Buenos Aires), miles de personas marcharon este miércoles hacia el Congreso Nacional bajo la consigna «Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos». La CGT, la CTA y el Bloque Sindical Feminista se sumaron a la convocatoria, junto a decenas de organizaciones feministas, sociales y de derechos humanos.

El gobierno de Javier Milei eligió responder a la movilización desde X, en un movimiento que dice mucho sobre su relación con la calle y con el movimiento de mujeres.

El número que el Gobierno eligió mostrar, y el que prefiere ocultar

La senadora y jefa del bloque libertario Patricia Bullrich publicó en su cuenta personal de X que «desde que asumió el Gobierno de Javier Milei, y bajo nuestra gestión en Seguridad, logramos bajar un 25% los femicidios», al tiempo que reivindicó la creación del Registro de ADN para Violadores y el fortalecimiento del sistema penitenciario. Milei citó ese tuit y lo catalogó como una «MASTERCLASS». La Oficina de Respuesta Oficial del Ejecutivo, por su parte, difundió un comunicado que habla de «homicidios de mujeres», evitando deliberadamente la figura jurídica del femicidio que el propio gobierno busca eliminar del ordenamiento penal, y atribuyó los resultados al gobierno sin necesitar, según el texto oficial, «un Ministerio de la Mujer ni del millonario gasto en inútiles políticas de género».

El problema con esa narrativa es que los números no son tan simples. El Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, dependiente de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, registró 200 víctimas directas de femicidio en 2025, frente a 228 en 2024, una reducción del 12,3%. Con las 19 víctimas de femicidio vinculado incluidas, el total asciende a 219 casos. Esta es la fuente que el Gobierno cita con entusiasmo.

Pero ese mismo año, el Observatorio Lucía Pérez, que trabaja con un universo metodológico más amplio que incluye femicidios vinculados al narcotráfico y criterios distintos de clasificación, registró 271 femicidios y transfemicidios. La organización MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) contabilizó 262 casos. La brecha entre los datos judiciales y los observatorios independientes llega al 35%.

Como señaló la directora del Observatorio Lucía Pérez, Claudia Acuña, existe un subregistro en las estadísticas oficiales porque la Corte contabiliza únicamente víctimas incorporadas a causas judiciales con esa tipificación específica, lo que deja afuera una parte significativa de la violencia femicida real. El Observatorio calificó en su informe anual publicado en enero de 2026 lo ocurrido durante el año anterior como «el año del negacionismo de Estado».

Los datos que nadie en el Gobierno quiere mencionar

El mismo gobierno que celebra la baja en las estadísticas de femicidios promueve activamente la eliminación del femicidio como figura del Código Penal. El presidente Milei sostuvo que hay que derogar el concepto porque «las muertes son todas iguales», una posición que organizaciones de derechos humanos calificaron de regresiva y funcional al encubrimiento institucional.

Para la ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, la eventual reducción registrada en la provincia de Buenos Aires no tiene origen en las políticas nacionales sino en la acción provincial. «La atención sobre violencia por razones de género está a cargo de cada una de las provincias y si hay reducción de las cifras es porque las provincias siguen presentes, asistiendo y dando respuestas, en las peores condiciones que les genera el Gobierno Nacional», declaró Díaz durante el acto del 3J. La funcionaria bonaerense también advirtió que los intentos de femicidio y la violencia extrema en las relaciones interpersonales están creciendo.

La nota anterior de este medio sobre las estadísticas criminales 2025 ya documentó que la tendencia a la baja de homicidios en Argentina es anterior a la gestión Milei y comenzó al menos en 2014, según investigaciones académicas de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP. Parte de la reducción de 2024 estuvo traccionada por la provincia de Santa Fe, bajo la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro (UCR), ajena a la órbita nacional.

El caso Agostina Vega: una tragedia que desafía el relato oficial

La marcha de este 3 de junio estuvo atravesada por la conmoción del femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que desapareció en Córdoba el 23 de mayo y cuyo cuerpo fue hallado una semana después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra. El único imputado es Claudio Barrelier, de 33 años, cuya situación procesal fue agravada a femicidio, delito que en el Código Penal prevé prisión perpetua. La autopsia confirmó que la adolescente murió por asfixia.

En su publicación en X, Bullrich mencionó el caso directamente y señaló que «hay un asesino con nombre y apellido», argumentando que la responsabilidad «es individual», no «de todos los hombres, ni las políticas del Gobierno, ni el capitalismo». El colectivo Ni Una Menos respondió con una declaración en la que denunció «una desidia organizada» en el tratamiento institucional del caso antes del hallazgo del cuerpo.

El caso tiene además una arista política: el concejal peronista Ricardo Moreno debió dejar su banca en el Concejo Deliberante de Córdoba por su vínculo con Barrelier, a quien había conseguido empleo en la Municipalidad de la capital provincial y a quien había representado legalmente en una causa previa de privación ilegítima de la libertad.

La marcha que el Gobierno no logra desactivar

Desde que se inició el movimiento el 3 de junio de 2015, el Observatorio «Adriana Marisel Zambrano» documentó 3.424 víctimas por violencia de género, una cada 30 horas. En lo que va de 2026, la organización Mumalá relevó 105 femicidios, uno cada 35 horas. El Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven» contabilizó 83 casos entre enero y el 24 de mayo de este año, y advirtió que el 85% de los agresores pertenecía al círculo íntimo de las víctimas y que el 63% de los crímenes ocurrió en el domicilio de la víctima o en uno compartido con el agresor. Un dato especialmente alarmante: el 17% de las mujeres asesinadas había realizado denuncias previas contra su agresor y el 10% contaba con medidas judiciales de protección vigentes al momento del crimen.

La respuesta del Gobierno no alcanza para desactivar esa realidad. Mientras Patricia Bullrich reivindica los logros de su gestión en seguridad, el Estado nacional desmanteló el ex Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, recortó programas de asistencia a víctimas e impulsa una legislación que borraría del mapa jurídico la categoría que permite identificar y tipificar estos crímenes como lo que son: femicidios.

Puntos clave

  • Bullrich reclamó una baja del 25% en femicidios desde diciembre de 2023; los datos judiciales confirman una reducción del 12,3% solo en 2025 respecto del año anterior.
  • El Observatorio Lucía Pérez registró 271 femicidios y transfemicidios en 2025, contra las 200 reconocidas por la Justicia, una brecha de hasta el 35%.
  • En lo que va de 2026, MuMaLá documentó 105 femicidios, uno cada 35 horas; el 17% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor.
  • El Gobierno que celebra la baja de femicidios impulsa simultáneamente eliminar esa figura jurídica del Código Penal.
  • La marcha del 11° aniversario del Ni Una Menos tuvo como epicentro el Congreso Nacional, con adhesión de la CGT, la CTA y decenas de organizaciones feministas y de derechos humanos.
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