Política 📢
Brutal: Lilia Lemoine reivindicó el macarthismo y las purgas ideológicas
La encendida defensa de la diputada de LLA del triste legado de terror del senador estadounidense Joseph McCarthy deja en evidencia el autoritarismo del gobierno y las contradicciones de un oficialismo que promete “libertad” (falsa).
A diez meses de la asunción presidencial de Javier Milei, la diputada de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, reavivó la polémica al reivindicar la figura de Joseph McCarthy, el exsenador estadounidense recordado por liderar una feroz persecución contra ciudadanos sospechados de ser “comunistas infiltrados”.
A través de sus redes sociales, Lemoine compartió una imagen de McCarthy, en la que lo cuestionó retóricamente: “¿Qué hizo McCarthy REALMENTE? ¿Mató a alguien? ¿Qué hizo además de tener razón?”. Con estas palabras, la legisladora celebró uno de los episodios más oscuros de la historia política de Estados Unidos y dejó expuesta una contradicción en el discurso de libertad del oficialismo, al justificar la persecución ideológica que destruyó miles de vidas.
En un momento en que el gobierno nacional proclama la libertad como eje central de su mandato, las declaraciones de Lemoine generan alarma. En lugar de rechazar las prácticas autoritarias de McCarthy, Lemoine lo defendió como un guardián de los valores estadounidenses frente a lo que describe como una infiltración comunista en ámbitos como el gobierno, la academia y las artes. En el mismo posteo, la diputada rechazó con dureza las críticas de un periodista de TN, a quien acusó de “brutal” por comparar a McCarthy con Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda nazi.
El legado de terror de McCarthy y su “caza de brujas”
Joseph McCarthy marcó una era en la historia de Estados Unidos por dirigir, en el marco de la Guerra Fría, una de las persecuciones ideológicas más intensas contra supuestos comunistas. En 1950, el exsenador aseguró tener una lista de más de 200 personas que, según él, trabajaban en espionaje comunista dentro del gobierno. Esta declaración desencadenó una serie de audiencias secretas en el Senado, donde ciudadanos comunes, funcionarios públicos, artistas y académicos fueron sometidos a intensos interrogatorios bajo la sospecha de ser comunistas. La frase “¿Eres, o has sido alguna vez, un comunista?” se volvió el preámbulo de una estigmatización que llevó a la pérdida de empleos, el aislamiento social y la vigilancia constante del FBI.
La “caza de brujas” de McCarthy instaló una atmósfera de terror, con miles de personas señaladas sin pruebas claras y sometidas a un sistema de justicia paralelo. La defensa de este oscuro legado por parte de Lemoine plantea interrogantes sobre el tipo de “libertad” que promueve el oficialismo. Resulta paradójico que un partido que se define como defensor de la libertad ensalce a una figura cuya persecución ideológica destruyó vidas y menospreció la pluralidad de pensamiento.
Contradicciones en el discurso libertario
Las palabras de Lemoine revelan una contradicción profunda en el relato de “libertad” que sostiene el gobierno de Milei. A lo largo de su mandato, el presidente y sus aliados han proclamado una cruzada contra el “Estado opresor”, prometiendo libertad individual y rechazando la intromisión en la vida de los ciudadanos. Sin embargo, el respaldo de Lemoine a una figura como McCarthy sugiere una disposición a justificar prácticas represivas cuando éstas sirven a los intereses ideológicos del oficialismo.
La retórica libertaria del gobierno actual se desmorona frente a estas contradicciones. Defender el legado de McCarthy es defender una lógica de vigilancia y control que aplasta el disenso. Es, en definitiva, una defensa de la misma clase de persecución que el oficialismo denuncia en su cruzada contra la supuesta “agenda 2030” y el progresismo, al que acusa de amenazar los valores tradicionales.
Contexto argentino y purgas ideológicas
Las declaraciones de Lemoine ocurren en un contexto de creciente tensión ideológica en Argentina. Desde que Milei asumió la presidencia, su administración se ha caracterizado por una serie de despidos en puestos claves del Estado, muchas veces con la excusa de purgar ideologías contrarias. Uno de los casos más recientes fue la remoción de Diana Mondino en Cancillería (quien está lejos de de comunista), un episodio que ciertos sectores interpretan como parte de una “caza de brujas” anticomunista. La defensa de Lemoine del macarthismo coincide así con acciones en la administración pública que parecen inspiradas en ese mismo espíritu de persecución ideológica.
Esta combinación de discurso y acciones revela el rostro más autoritario de un oficialismo que, bajo el manto de la libertad, se reserva el derecho de definir qué ideas son aceptables y cuáles no. Al igual que en los años del macarthismo en Estados Unidos, el discurso de “libertad” se diluye ante la lealtad ideológica, y quienes no encajan en esta línea de pensamiento quedan expuestos a represalias.
Puntos clave de la brutalidad de la diputada Lemoine:
- Lilia Lemoine reivindicó a Joseph McCarthy, líder de la persecución a comunistas y la caza de brujas durante la Guerra Fría.
- Las declaraciones de la diputada expone el autoritarismo de La Libertad Avanza y una fuerte contradicción en el ADN del discurso de “libertad” del oficialismo.
- Joseph McCarthy es recordado por una “caza de brujas” que destruyó vidas y extendió una cultura de vigilancia y persecución.
- La defensa del macarthismo por parte de Lemoine coincide con despidos recientes en Cancillería bajo sospechas de purga ideológica.
- El gobierno de Milei proclama libertad, pero la contradice con acciones y discursos represivos contra quienes piensan diferente.
Femicidio
Bullrich y Milei usan los femicidios para atacar al feminismo en medio del Ni Una Menos
En plena undécima marcha del colectivo Ni Una Menos, la senadora y el presidente eligieron las redes sociales para defender la gestión en materia de seguridad, esgrimir una baja del 25% en los femicidios y atacar al movimiento feminista. La ofensiva oficial ignora una brecha de hasta el 35% entre los datos que maneja la Justicia y los que registran los observatorios independientes, y se produce mientras el propio gobierno impulsa eliminar la figura del femicidio del Código Penal.
Bullrich y Milei usaron el Ni Una Menos para atacar al feminismo con datos cuestionables
★ A once años de la primera histórica movilización del 3 de junio de 2015, y en un contexto marcado por los recientes asesinatos de Agostina Vega (14 años, Córdoba), Dulce María Beatriz Candia (Misiones) y Noelia Carolina Romero (Temperley, Buenos Aires), miles de personas marcharon este miércoles hacia el Congreso Nacional bajo la consigna «Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos». La CGT, la CTA y el Bloque Sindical Feminista se sumaron a la convocatoria, junto a decenas de organizaciones feministas, sociales y de derechos humanos.
El gobierno de Javier Milei eligió responder a la movilización desde X, en un movimiento que dice mucho sobre su relación con la calle y con el movimiento de mujeres.
El número que el Gobierno eligió mostrar, y el que prefiere ocultar
La senadora y jefa del bloque libertario Patricia Bullrich publicó en su cuenta personal de X que «desde que asumió el Gobierno de Javier Milei, y bajo nuestra gestión en Seguridad, logramos bajar un 25% los femicidios», al tiempo que reivindicó la creación del Registro de ADN para Violadores y el fortalecimiento del sistema penitenciario. Milei citó ese tuit y lo catalogó como una «MASTERCLASS». La Oficina de Respuesta Oficial del Ejecutivo, por su parte, difundió un comunicado que habla de «homicidios de mujeres», evitando deliberadamente la figura jurídica del femicidio que el propio gobierno busca eliminar del ordenamiento penal, y atribuyó los resultados al gobierno sin necesitar, según el texto oficial, «un Ministerio de la Mujer ni del millonario gasto en inútiles políticas de género».
El problema con esa narrativa es que los números no son tan simples. El Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, dependiente de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, registró 200 víctimas directas de femicidio en 2025, frente a 228 en 2024, una reducción del 12,3%. Con las 19 víctimas de femicidio vinculado incluidas, el total asciende a 219 casos. Esta es la fuente que el Gobierno cita con entusiasmo.
Pero ese mismo año, el Observatorio Lucía Pérez, que trabaja con un universo metodológico más amplio que incluye femicidios vinculados al narcotráfico y criterios distintos de clasificación, registró 271 femicidios y transfemicidios. La organización MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) contabilizó 262 casos. La brecha entre los datos judiciales y los observatorios independientes llega al 35%.
Como señaló la directora del Observatorio Lucía Pérez, Claudia Acuña, existe un subregistro en las estadísticas oficiales porque la Corte contabiliza únicamente víctimas incorporadas a causas judiciales con esa tipificación específica, lo que deja afuera una parte significativa de la violencia femicida real. El Observatorio calificó en su informe anual publicado en enero de 2026 lo ocurrido durante el año anterior como «el año del negacionismo de Estado».
Los datos que nadie en el Gobierno quiere mencionar
El mismo gobierno que celebra la baja en las estadísticas de femicidios promueve activamente la eliminación del femicidio como figura del Código Penal. El presidente Milei sostuvo que hay que derogar el concepto porque «las muertes son todas iguales», una posición que organizaciones de derechos humanos calificaron de regresiva y funcional al encubrimiento institucional.
Para la ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, la eventual reducción registrada en la provincia de Buenos Aires no tiene origen en las políticas nacionales sino en la acción provincial. «La atención sobre violencia por razones de género está a cargo de cada una de las provincias y si hay reducción de las cifras es porque las provincias siguen presentes, asistiendo y dando respuestas, en las peores condiciones que les genera el Gobierno Nacional», declaró Díaz durante el acto del 3J. La funcionaria bonaerense también advirtió que los intentos de femicidio y la violencia extrema en las relaciones interpersonales están creciendo.
La nota anterior de este medio sobre las estadísticas criminales 2025 ya documentó que la tendencia a la baja de homicidios en Argentina es anterior a la gestión Milei y comenzó al menos en 2014, según investigaciones académicas de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP. Parte de la reducción de 2024 estuvo traccionada por la provincia de Santa Fe, bajo la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro (UCR), ajena a la órbita nacional.
El caso Agostina Vega: una tragedia que desafía el relato oficial
La marcha de este 3 de junio estuvo atravesada por la conmoción del femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que desapareció en Córdoba el 23 de mayo y cuyo cuerpo fue hallado una semana después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra. El único imputado es Claudio Barrelier, de 33 años, cuya situación procesal fue agravada a femicidio, delito que en el Código Penal prevé prisión perpetua. La autopsia confirmó que la adolescente murió por asfixia.
En su publicación en X, Bullrich mencionó el caso directamente y señaló que «hay un asesino con nombre y apellido», argumentando que la responsabilidad «es individual», no «de todos los hombres, ni las políticas del Gobierno, ni el capitalismo». El colectivo Ni Una Menos respondió con una declaración en la que denunció «una desidia organizada» en el tratamiento institucional del caso antes del hallazgo del cuerpo.
El caso tiene además una arista política: el concejal peronista Ricardo Moreno debió dejar su banca en el Concejo Deliberante de Córdoba por su vínculo con Barrelier, a quien había conseguido empleo en la Municipalidad de la capital provincial y a quien había representado legalmente en una causa previa de privación ilegítima de la libertad.
La marcha que el Gobierno no logra desactivar
Desde que se inició el movimiento el 3 de junio de 2015, el Observatorio «Adriana Marisel Zambrano» documentó 3.424 víctimas por violencia de género, una cada 30 horas. En lo que va de 2026, la organización Mumalá relevó 105 femicidios, uno cada 35 horas. El Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven» contabilizó 83 casos entre enero y el 24 de mayo de este año, y advirtió que el 85% de los agresores pertenecía al círculo íntimo de las víctimas y que el 63% de los crímenes ocurrió en el domicilio de la víctima o en uno compartido con el agresor. Un dato especialmente alarmante: el 17% de las mujeres asesinadas había realizado denuncias previas contra su agresor y el 10% contaba con medidas judiciales de protección vigentes al momento del crimen.
La respuesta del Gobierno no alcanza para desactivar esa realidad. Mientras Patricia Bullrich reivindica los logros de su gestión en seguridad, el Estado nacional desmanteló el ex Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, recortó programas de asistencia a víctimas e impulsa una legislación que borraría del mapa jurídico la categoría que permite identificar y tipificar estos crímenes como lo que son: femicidios.
Puntos clave
- Bullrich reclamó una baja del 25% en femicidios desde diciembre de 2023; los datos judiciales confirman una reducción del 12,3% solo en 2025 respecto del año anterior.
- El Observatorio Lucía Pérez registró 271 femicidios y transfemicidios en 2025, contra las 200 reconocidas por la Justicia, una brecha de hasta el 35%.
- En lo que va de 2026, MuMaLá documentó 105 femicidios, uno cada 35 horas; el 17% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor.
- El Gobierno que celebra la baja de femicidios impulsa simultáneamente eliminar esa figura jurídica del Código Penal.
- La marcha del 11° aniversario del Ni Una Menos tuvo como epicentro el Congreso Nacional, con adhesión de la CGT, la CTA y decenas de organizaciones feministas y de derechos humanos.
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