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Proyectan inflación del 66% para 2023
Consultora afirma además que habrá un incremento de 2% en el Producto Bruto Interno (PBI), aumento de reservas por más de US$ 5.100 millones y un déficit fiscal de 1,9%.
La consultora Sarandí, que dirige Sergio Chouza, estimó para este año un incremento de 2% en el Producto Bruto Interno (PBI), una inflación de 66%, un aumento de reservas por más de US$ 5.100 millones y un déficit fiscal de 1,9%, que permitirán cumplir las metas pactadas con el FMI.
El principal reto que tendrá el Gobierno a la hora de desplegar su política económica será administrar el stock y el flujo de dólares, tratando de conciliar las necesidades importadoras del sector productivo y los desafíos del frente cambiario y financiero en un año electoral, en el que históricamente la demanda de divisas se incrementa.
En ese sentido, el director de la consultora Sarandí, Sergio Chouza, explicó a Télam que «de alguna manera hay un juego de manta corta, en el cual el Gobierno va a tener que ir viendo mes a mes dónde posicionarse entre ceder un poco más a los importadores y, por otro lado, no descuidar la acumulación de reservas».
«Las reservas, además de cumplir el objetivo fijado con el FMI, también te sirven para mostrar solidez y tener menores riesgos de un cimbronazo de crisis financiera o de ruido en los mercados. Si vos en marzo o abril consolidás US$ 3.000 o US$ 4.000 millones en las reservas es muy difícil que haya poder de fuego en el mercado como para correrte», agregó el analista.
Ese es el carril por el que deberá moverse la gestión económica este año, teniendo en cuenta que las importaciones tienen una relación directa con los niveles de actividad económica, lo que significa que cuando el PBI crece también lo hacen las compras del exterior. O, en otras palabras, que para que la actividad crezca es necesario que aumenten las importaciones de insumos necesarios para la producción.
Distintos estudios estimaron que por cada punto porcentual de incremento del PIB, las importaciones suben por lo menos 3 puntos.
Como las importaciones requieren dólares para ser pagadas y el Gobierno además debe tener «poder de fuego» para controlar el mercado financiero y que no presione sobre la inflación, la política económica debe hacer un equilibrio. El turismo en el exterior también es una canilla de divisas que debe atenderse. Situaciones que además tendrán lugar en un año electoral que suele traer aparejado una mayor dolarización de carteras.
Asimismo, se debe cumplir con la meta anual de acumulación de reservas de US$ 4.800 millones acordada con el FMI.
«Todo esto quitará grados de libertad para aliviar restricciones comerciales, a pesar de las quejas por parte de las empresas impedidas de planificar convenientemente su producción», advirtió el informe de la consultora privada.
En ese marco, vedada la opción de financiarse en el mercado de capitales a través de deuda, el principal canal para sumar dólares a las reservas del Banco Central es el exportador.
Allí, el principal desafío en el frente comercial para este año tiene que ver con la sequía que amenaza con afectar seriamente la producción agropecuaria, principal canal exportador y, por ende, generador de divisas en la economía nacional.
«El ritmo productivo este año va a estar estrictamente ligado a la disponibilidad de dólares, y esto fuertemente vinculado a los resultados de la cosecha gruesa del segundo trimestre», consideró el documento, en ese sentido.
Y agregó que «conforme vaya avanzando el flujo de liquidación de dólares se abrirá la posibilidad de flexibilizar controles a las importaciones, a expensas de una mayor velocidad de acumulación de reservas internacionales. De otro modo, una posición más robusta del BCRA ayudaría a despejar eventuales ruidos financieros y ganar solidez para afrontar movimientos disruptivos en los meses de tensión política».
De esta forma, se plantea un dilema ya que «un aliento excesivo a la actividad económica puede restar poder de fuego para hacer frente a presiones especulativas pero, a su vez, una producción menos vibrante puede deteriorar el empleo y la recuperación salarial».
En este punto se agrega también el factor inflacionario que, de acuerdo a las proyecciones de Sarandí, acumulará un alza del 66% en 2023. La necesidad de desacelerar el incremento de precios también puede entrar en tensión con los niveles de actividad.
Al respecto, el trabajo de la consultora sostuvo que «la dimensión política hace pensar que el Gobierno priorizará descomprimir la trayectoria de precios, para conservar algo de competitividad electoral. Esto no significa forzar una recesión, pero sí allanarse a una nueva velocidad de crecimiento».
Chouza dijo a Télam que «la variable que puede ser perceptible para el común de la ciudadanía es el bolsillo, en cambio la medición de si se crece un punto más o uno menos en el PBI es una diferencia que solo podemos tener en cuenta los economistas. La valoración mayoritaria es que la economía ya se recuperó en términos productivos y hoy la urgencia es la inflación».
Consultado sobre los factores que harían que los precios pasen de 94,8% en 2022 a 66% en 2023, Chouza explicó que «creemos que se han pinchado varios de los factores explicativos de la inflación del año pasado, como el efecto de precios internacionales y las inconsistencias políticas que mostraba la coalición gobernante».
«Hoy tenés un ministro de Economía con mucha más muñeca política y capacidad de diálogo con diferentes actores productivos y representantes de los trabajadores, lo que favorece alinear la puja distributiva en un espiral descendente», agregó el economista.
También destacó el especialista el impacto del ordenamiento fiscal y las políticas de acuerdos de precios.
Consumo
Cyber Monday 2026: las ventas se desplomaron un 20% y revelaron el freno del consumo en Argentina
Aunque se facturaron más de $682.000 millones, la inflación modificó el resultado de la edición 2026. Hubo menos operaciones, crecieron las compras de artículos cotidianos y participaron casi 100 empresas menos que en 2025.
El Cyber Monday 2026 terminó con un resultado negativo para el comercio electrónico argentino cuando se analiza el impacto de la inflación. Aunque durante las tres jornadas se registró una facturación de $682.185 millones, el incremento nominal del 6,7% frente a 2025 quedó muy por debajo de la evolución de los precios.
De acuerdo con el informe de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la facturación sufrió una caída real del 20% interanual, al considerar una inflación del 33,4%.
El evento se desarrolló entre el 2 y el 4 de noviembre y mostró un cambio en los hábitos de compra de los argentinos: hubo menos operaciones, pero aumentó la cantidad de productos adquiridos.
Los resultados reflejan una edición atravesada por las dificultades del consumo y una mayor búsqueda de promociones para acceder a artículos de uso cotidiano.
Menos operaciones y más productos: qué pasó con las compras online
Uno de los datos más llamativos del relevamiento fue la diferencia entre la cantidad de operaciones y el volumen de mercadería comercializada.
Durante las tres jornadas del Cyber Monday se concretaron alrededor de 6,5 millones de órdenes de compra, lo que representó una disminución del 7,1% respecto de la edición anterior.
Sin embargo, el número de productos vendidos mostró un comportamiento diferente: se despacharon más de 14,6 millones de unidades en todo el país, un 20,7% más que en 2025.
Esta diferencia estuvo vinculada con las decisiones de los consumidores, que concentraron sus compras en artículos de menor valor individual y productos necesarios para el consumo diario.
De esta manera, el crecimiento en la cantidad de unidades no se tradujo en una mejora de la facturación cuando se descuenta el efecto inflacionario.
El ticket promedio perdió un 14,4% de su poder de compra
Otro indicador que expuso las dificultades del consumo fue el ticket promedio de las operaciones.
Según los datos difundidos por la CACE, cada compra alcanzó un promedio de $105.039. La cifra representó una suba nominal del 14,2% frente a 2025, pero registró una caída real del 14,4% al considerar la inflación.
Esto significa que, pese al aumento del monto expresado en pesos, el dinero destinado a cada operación permitió adquirir menos bienes que durante el año anterior.
En este contexto, los planes de financiamiento también ocuparon un lugar importante. Las promociones de hasta 12 cuotas se destacaron entre las alternativas utilizadas por quienes buscaron distribuir el costo de sus compras.
Qué compraron los argentinos durante el Cyber Monday 2026
El relevamiento mostró modificaciones en las preferencias de los consumidores. En lugar de concentrarse principalmente en productos tecnológicos o electrodomésticos de alto valor, buena parte de la demanda se orientó hacia bienes cotidianos.
Entre las categorías que tuvieron mayor protagonismo se encontraron:
- Aplicaciones de alimentos.
- Marketplaces.
- Turismo.
- Productos de cuidado personal.
- Artículos de consumo diario.
La mayor participación de productos de menor precio unitario permite explicar por qué aumentó el volumen de unidades comercializadas mientras retrocedió la facturación en términos reales.
Por otra parte, los rubros de televisores y aires acondicionados estuvieron entre los menos demandados durante esta edición.
En el caso de los equipos de refrigeración, el comportamiento estuvo relacionado con las temperaturas moderadas registradas durante las semanas previas, que postergaron algunas decisiones de compra.
Respecto de los televisores, una de las explicaciones señaladas fue que muchos consumidores renovaron sus equipos durante las promociones vinculadas con el último Mundial de Fútbol.
Casi 100 empresas menos participaron del Cyber Monday
La edición 2026 también registró una reducción en la cantidad de comercios y compañías adheridas.
De acuerdo con el informe, participaron alrededor de 800 empresas, casi 100 menos que durante el evento realizado en 2025.
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, Andrés Zaied, se refirió a los resultados y al comportamiento de los compradores.
«Estos resultados nos muestran un consumidor que sigue apostando por el canal digital, pero de una manera mucho más estratégica. Los datos muestran un incremento en la cantidad de unidades vendidas pero con un ticket promedio más bajo, lo que hace que la facturación crezca pero no por encima de la inflación promedio».
La declaración refleja el cambio en las decisiones de compra y la importancia que adquirieron las promociones para sostener las operaciones comerciales.
Buenos Aires y otras cuatro jurisdicciones concentraron el interés de los compradores
En cuanto a la distribución geográfica de las consultas y operaciones, las principales jurisdicciones fueron:
- Provincia de Buenos Aires.
- Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Córdoba.
- Santa Fe.
- Mendoza.
Los datos surgieron de una encuesta realizada por TNS Kantar Argentina entre las empresas participantes del Cyber Monday.
El balance final dejó una diferencia marcada entre la cantidad de productos comercializados y el dinero movilizado. Con más unidades vendidas, menos operaciones y una facturación que perdió frente a la inflación, el evento expuso las modificaciones en las prioridades de consumo de los argentinos.
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