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Opinión

Malvinizar es defender los intereses soberanos de la Patria Grande

«Malvinizar no es solo recordar el 2 de abril, sino de generar ideas para la proyección soberana de los territorios, la dignidad del pueblo y construir una perspectiva», plantea el referente del MP La Dignidad.

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Por Rafael Klejzer

El Imperio Británico pergeñó en el siglo XVI cómo tener el control de los Mares del Sur y sobre todo del estrecho magallánico, que es por donde pasaban todos los barcos para ir a Las Indias y las Islas Malvinas son la puerta de entrada a la Antártida.

No hay que improvisar más. Mientras no hemos podido romper con el colonialismo, en términos de pensar modelos y proyectos, los británicos están aplicando en 2023 lo que planearon en el siglo XVI. Estas estrategias a futuro son las que rinden mientras nuestros países siguen siendo colonias. Hace 40 años perdimos la guerra y ni siquiera flamea la Bandera Argentina en el cementerio de Darwin donde están enterrados nuestros pibes, muertos en territorio malvinense, bajo 240 cruces.

Esto significa que no hay una sola política real y concreta por parte del Estado argentino para obligar al Reino de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, a sentarse a negociar soberanía teniendo inclusive la resolución 2065 del año 1965 en las Naciones Unidas que exige a Inglaterra a sentarse a discutir el proceso de descolonización de Malvinas.

Cuando hablamos de soberanía pensamos en una soberanía integral con el pueblo adentro. También asociada a la explotación de los bienes comunes, en un momento en el que escasean. La plataforma offshore del Atlántico Norte que explotaban los británicos ya se secó, por eso están ahora en el Atlántico Sur, y las que ganaron las licitaciones para explotar los mares del sur son empresas británicas que tienen testaferros en las grandes petroleras.

Existe una gran oportunidad para el Estado argentino porque la convención en defensa de los mares dice que no se pueden explotar los recursos marítimos cuando la zona está en conflicto. Malvinizar es reforzar soberanamente las decisiones sobre nuestro territorio y capturar la renta nacional que se nos va como colonia hacia otros lugares. La Antártida tiene que ser una zona de paz, de desarrollo científico y no debe ser saqueada por ninguna empresa capitalista, ni por ningún gobierno imperialista.

Nuestro país es bicontinental. Incorporar la superficie marítima al concepto de territorio nacional implica que la Argentina tiene el doble de territorio que tenía y hay que defenderlo. Pero no en términos de hipótesis de conflicto armado, porque acá el problema son las corporaciones que manejan a los países. Por eso hay que entender el factor económico en la pugna con Gran Bretaña. Black Rock, por ejemplo, es una empresa tenedora de deuda argentina, una de las corporaciones más grandes de fondos de inversión que en 40 años logró desarrollarse enormemente. Su estrategia fue comprar acciones de todas las grandes empresas. Las empresas británicas explotadoras de los recursos naturales en el Atlántico Sur tienen como socia a Black Rock y parte de la empresa de Joe Lewis, Edenor y Edesur son de Black Rock.

Entonces no es un problema de países sino de corporaciones, que son en definitiva quienes ponen las fichas para los conflictos entre las naciones. Malvinizar también implica explicar que detrás de todo esto están las empresas.

Malvinizar no es solo recordar el 2 de abril, sino de generar ideas para la proyección soberana de los territorios, la dignidad del pueblo y construir una perspectiva.

Es importante también vincular a todos los actores que entienden que Malvinas es una causa nacional y plantear en los juzgados internacionales que Margaret Tatcher engañó, modificó y ocultó documentos públicos para que su estado mayor hundiera el ARA General Belgrano, ilegalmente. Se trata de un delito de lesa humanidad que hay que denunciar.

Por otra parte, en Malvinas hay más militares de la OTAN que residentes civiles, aun cuando Argentina dice que el reclamo por la soberanía es en Paz. Sin embargo, hay una militarización irresponsable por parte de la OTAN en el Atlántico Sur que no es más que para defender sus intereses en la Antártida.

Lo más interesante es que cuando efectivamente, por derecho de sucesión, te independizabas de la Metrópolis, todos esos derechos te pertenecían. Cuando el virreinato del Río de La Plata se independizó de España, y este país controlaba los derechos sobre las Islas Malvinas, ellas pasaron a ser de las Provincias Unidas del Río de La Plata que eran lo que hoy son Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina.

En 1825 Argentina firmó el acuerdo de buena voluntad y amistad permanente con Gran Bretaña y un año después se fundó el primer banco en las provincias del Río de La Plata de capital británico. Siete años después invadieron las Malvinas.

La propuesta es que el conjunto de la Patria Grande es quien debe plantear el reclamo de soberanía, que efectivamente sucede, pero deberíamos poder dar un paso más; pensar, por ejemplo, cómo llevar adelante la explotación conjunta de los bienes comunes a través de empresas mixtas latinoamericanas.

Malvinizar también implica defender los intereses soberanos de la Patria Grande.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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